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2 de febrero de 2022

La Edad de Tiza - Álvaro Ceballos



¿Qué tendrán las cubiertas con retratos en blanco y negro que tanto me atraen? Y aunque su sinopsis, en esta ocasión, no me decía nada especial, todo apuntaba a una novela de crecimiento de esas que tanto suelen gustarme. Hoy os hablo de La Edad de Tiza.

Mi opinión

Álvaro es un treintañero que, tras quedarse sin trabajo, vuelve a la casa familiar donde sigue viviendo su madre. Y esta vuelta lo aboca rápidamente a su pasado, a la adolescencia en un colegio religioso masculino y a un misterio que en aquel entonces tuvo gran importancia para él y sus amigos: la desaparición de una cinta de vídeo sobre educación sexual al final de la cual se colaron unas imágenes de las vacaciones de un profesor y su familia en Estados Unidos. La imaginación y la fantasía adolescente pronto elaborara todo tipo de teorías sobre qué puede esconder realmente esa cinta y Álvaro y sus amigos pondrán todo su empeño en encontrarla.

A través de la voz de un narrador protagonista, es el propio Álvaro quien nos lleva desde la actualidad hasta 1991 y utilizando la desaparición de la cinta de vídeo como vehículo conductor nos adentramos en la vida de un grupo de adolescentes con las inquietudes y las actitudes propias de esa etapa vital: la importancia de los amigos, su relación con las chicas, el sexo y las omnipresentes conversaciones sobre él. Y sobrevolando sobre todos esos temas la España del futuro que ellos, y solo ellos, están llamados a construir porque para eso se están preparando y para eso sus padres están haciendo el enorme esfuerzo de llevarlos a ese colegio, en lugar de ir a uno público donde el futuro que tan prometedor les dibujan podría devenir en cualquier cosa y es que la lucha de clases es otro de los temas presentes en esta novela.

Con una prosa culta para la narrativa y adecuada en su lenguaje para el turno de los diálogos entre adolescentes, el autor hace gala de un estilo depurado que se recrea en las descripciones de ambientes y escenarios, siendo uno de los principales un colegio religioso de educación segregada, sin duda el entorno perfecto para que Álvaro Ceballos nos hable sobre cómo pueden influir la religión y sus prejuicios en la formación educativa de un adolescente y pudiera parecer en algunos momentos que se refiere a un tiempo lejano cuando 1991 es, al fin y al cabo, una fecha relativamente cercana.

En definitiva, La Edad de la Tiza es una novela de crecimiento y generacional que reflexiona sobre la influencia de la educación al tiempo que nos habla de expectativas y promesas a través de un narrador al que el futuro, al menos de momento, parece haberle vuelto la espalda. Un debut sin duda prometedor el de Álvaro Ceballos. Habrá que seguirle la pista.

Ficha técnica

9 de diciembre de 2021

Las gratitudes - Delphine de Vigan


Fue en 2013 cuando descubrí a Delphine de Vigan con Nada se opone a la noche y lo hice de pura casualidad y es que, dejándome llevar por ese lado fetichista que tanto me tira a veces, quedé atrapada por la foto de la portada y por un título que me pareció de lo más evocador. Su lectura me dejó totalmente conmocionada y la autora se convirtió para mí en un referente, leí todo lo publicado con anterioridad a esa fecha y aunque me propuse no faltar a siguientes citas aún tengo otro título pendiente que ya tengo preparado para su próxima lectura. Hoy os hablo de Las gratitudes.

Mi opinión

Alternando las voces de Marie y Jérôme conocemos a Michka Seld, una anciana aquejada de afasia que ha ingresado en un geriátrico y que tiene un último deseo: encontrar al matrimonio que la acogió y ocultó en su casa durante la Segunda Guerra Mundial para darles las gracias. 

Con su habitual prosa tan certera como sencilla, libre de cualquier artificio, Delphine de Vigan construye una novela sobre el agradecimiento, la vejez, la memoria y el verdadero valor de las palabras que tan de manifiesto se pone cuando las usamos sin detenernos a pensar lo que realmente expresan. Claro ejemplo es el de la palabra gracias que de forma mecánica usamos continuamente y que a menudo obviamos en los momentos y a las personas que realmente lo merecen. Escudados muchas ocasiones en que son nuestros actos los que transmiten a las personas que nos importan lo que sentimos la autora explora la dificultad para expresar sentimientos y emociones, especialmente aquellos que implican el reconocimiento de una deuda. 

Otro de los temas fundamentales en Las gratitudes es la vejez y la soledad que puede conllevar, así como la asunción de que ni el cuerpo ni la mente son aquellos de los que se gozaba en una plenitud pasada. Delphine de Vigan, fiel a su estilo sea cual sea el tema por tratar, huye de sensiblerías y aborda las limitaciones que el envejecimiento trae consigo de una forma honesta y serena.

Es difícil hablar sobre una novela como Las gratitudes. Sin duda es un lamento por no haber dado las gracias a tiempo a aquellos que han contribuido a que seamos quienes somos, pero su lectura es mucho más y en sus pocas páginas encierra tanto de nuestra esfera más íntima que solo puedo invitaros a que os embarquéis en este viaje introspectivo.


Otras reseñas de la autora

 

 

 

21 de diciembre de 2016

Basada en hechos reales - Delphine de Vigan


Reencontrarte con una de tus autoras favoritas siempre es un placer y aunque a menudo se tema un poco, al menos yo lo hago, que su nueva publicación no cumpla nuestras expectativas os anticipo que en esta ocasión las ha cumplido y superado. Hoy os hablo de Basada en hechos reales.

Sinopsis


«Durante casi tres años, no escribí una sola línea», dice la protagonista y narradora. Se llama Delphine, tiene dos hijos a punto de dejar atrás la adolescencia y mantiene una relación sentimental con François, que dirige un programa cultural en la televisión y está de viaje por Estados Unidos rodando un documental. Estos datos biográficos, empezando por el nombre, parecen coincidir difusamente con los de la autora, que con Nada se opone a la noche, su anterior libro, arrasó en Francia y en medio mundo. Si en esa y en alguna otra obra anterior utilizaba los recursos novelescos para abordar una historia real, aquí viste de relato verídico una ficción. ¿O no?

Delphine es una escritora que ha pasado del éxito apabullante que la puso bajo todos los focos al vértigo íntimo de la página en blanco. Y es entonces cuando se cruza en su camino L., una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de famosos. Comparten gustos e intiman. L. insiste a su nueva amiga en que debe abandonar el proyecto novelesco sobre la telerrealidad que tiene entre manos y volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, L., con sus crecientes intromisiones, se va adueñando de su vida hasta bordear la vampirización…

La autora


Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) vive en París. Su novela No y yo recibió el Premio de los libreros y fue llevada a la pantalla por Zabou Breitman. Las horas subterráneas (2009), con una gran acogida crítica y muchos lectores, figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de Los Lectores de Córcega. Nada se opone a la noche ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la Heroina Madame Figaro y el Gran Premio de las Lectoras de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia, donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el ranking de las novelas más vendidas. Asimismo ha sido publicada, o está en vías de publicación, en veinte editoriales extranjeras.

Mi opinión


En Basada en hechos reales conoceremos a Delphine, una escritora que tras el éxito alcanzado con su última novela, en la que hablaba sin tapujos de su familia, se siente incapaz de escribir una sola línea. Y sí, pudiera parecer que hablamos de la propia autora ya que comparte nombre y ocupación, incluso libro de éxito, número de hijos y ocupación de su pareja con su protagonista y es que éste es el juego al que se presta y nos propone Delphine de Vigan que empieza su última novela con la angustia que le produce la fama repentina. Delphine de Vigan, que tras Nada se opone a la noche ha tardado cuatro años en volver a publicar, igual que la protagonista de esta novela.

Junto a Delphine la otra gran protagonista de la novela es L., una mujer que trabaja como negra literaria y a la que conoce en una fiesta. Sofisticada, enigmática, posesiva y manipuladora, L. es un personaje que no dejará indiferente a ningún lector. Rápidamente se establecerá entre ellas una amistad fomentada sobre todo por aquella que desde el primer momento muestra un interés inusitado en Delphine y en todo lo que la rodea. Este interés, lejos de encender las alarmas de la novelista, la hace sentirse querida y acompañada, no ve las señales de la que apunta a ser una relación enfermiza, pero estas señales sí están ahí para el lector que asiste angustiado a la excesiva cercanía de L. y al control que empieza a ejercer sobre Delphine. De este modo, la novela comienza a tomar los tintes de un thriller psicológico que atrapa al lector envolviéndolo en una tensión y una angustia que traspasa las páginas de una novela que nos habla también de vulnerabilidad y manipulación.

Y así, angustiados, preguntándonos qué pretende L. entrando así en la vida de Delphine; inquietados por ésta que parece estar ciega a las señales de su progresiva vampirización transcurre Basada en hechos reales. Lo vivido y la pura ficción se dan la mano en esta novela cuyo título es ya toda una declaración de intenciones tanto en su traducción al castellano como en su idioma original, D'après une histoire vraie. No en vano el tema principal, sobre el que se debate ampliamente, es la necesidad de dotar de una base de realidad a la ficción de una novela. La creación literaria, la literatura en sí misma y su influencia en el lector se pasean por las páginas de una lectura que, a golpe de reflexiones y difuminando los límites entre realidad y ficción, pone sobre la mesa esa fascinación que muchos parecen sentir por lo real tanto en literatura como muy especialmente en televisión y cine.

Delphine de Vigan hace gala de su pulso narrativo controlando la tensión de una novela cuyo ritmo va aumentando conforme avanzamos en la lectura, introduciendo incluso valles deliberados en los que el lector se relaja para a la vuelta de la página ser sacudido por un nuevo acontecimiento. Con un estilo cercano y una prosa clara y precisa, la autora juega con la ambigüedad para enredar al lector en el juego de lo veraz y lo inventado en una lectura que termina con mil interrogantes y no porque se trate de un final abierto, sino porque es inevitable cerrar el libro y no preguntarse cuánto de verdad hemos leído.

En definitiva, Basada en hechos reales es una novela inquietante, audaz e inteligente que no dudo en recomendaros.


Ficha técnica

21 de enero de 2015

Un pedigrí - Patrick Modiano


París, octubre de 1942. Un hombre y una mujer se conocen durante la ocupación de la ciudad. Él es un judío de origen toscano, ella una belga que persigue el sueño de convertirse en bailarina. Se casan y tienen dos hijos, uno de los cuales es Patrick Modiano. Durante veinte años viven juntos en un piso del muelle de Conti. A su alrededor, un mundo de personajes extraños: hombres de negocios cuyas tareas son siempre misteriosas, actrices de tres al cuarto dispuestas a cualquier cosa, amantes de personajes famosos, alcahuetes y aristócratas decadentes de dudosa sexualidad. Son hombres y mujeres que intentan huir de la guerra y las deportaciones, y tratan de arreglárselas en la difícil existencia de la posguerra. Un universo de rostros con el que Modiano reconstruye un carné de identidad personal. Pero también el cuadro de una época extraña en la que se presiente el desastre. Un texto autobiográfico clave para entender la obra de este extraordinario autor.

EL AUTOR

Patrick Modiano nace en Boulogne-Billancourt el 30 de julio de 1945. Hijo de una actriz belga y de un hombre de negocios italiano, creció entre Jouy-en-Josas y la Alta Saboya. Las ausencias repetidas de sus padres le acercan a su hermano mayor, Rudy, que muere a la edad de diez años. Tras aprobar la selectividad, decide dedicarse plenamente a la escritura. Sus primeras obras giran en torno a la ocupación nazi y el colaboracionismo. En 1978 obtiene el Premio Goncourt por "La calle de las tiendas oscuras" y en 1984 recibe el Premio de la Fundación Pierre de Mónaco por el conjunto de su obra. Ha recibido el Premio Nobel de Literatura de 2014. 


MI OPINIÓN

No voy a negar que los autores premiados con el Nobel por lo general me dan vértigo sobre todo cuando, como es el caso, son unos completos desconocidos para mí. Siempre temo enfrentarme a ellos y que la lectura sea demasiado densa, que no me guste y, lo que es peor, quedar como una auténtica idiota. Si a eso le unimos que, venciendo mis reticencias, en 2013 me animé a leer a la galardonada de ese año, Alice Munro, y que su libro “Las lunas de Júpiter” no me gustó nada, he de confesar que no tenía ninguna intención de leer a Modiano, no me apetecía en absoluto. Pero fue entonces cuando desde los blogs Asteroide B612 y Rustis y Mustis leen, propusieron dedicar a este autor la Navidad y pensaba escaquearme, se me ocurrían mil y una excusas que no llegué ni a exponer porque la sola amenaza de Carax de comenzar un acoso tuitero me disuadió de lo contrario. Después de dar mil vueltas a qué libro leer, es decir, después de mirar cuántas páginas tenía cada libro para que la agonía fuera lo más breve posible, me decidí por esta novela autobiográfica pensando que quizá fuera más ameno conocer un poco de la vida del autor y tengo claro que no me equivoqué en la elección. Desde aquí quiero dar las gracias a las tres blogueras porque si no hubiera sido por ellas probablemente nunca habría leído a un autor que me ha cautivado en este primer, que no último, acercamiento.

Patrick Modiano
Como os he dicho, “Un pedigrí” es una novela autobiográfica que abarca la infancia y juventud de Patrick Modiano hasta la publicación de la que sería su primera novela. Comienza este libro presentándonos a sus progenitores, un hombre de negocios judío de origen italiano y una actriz belga buscando siempre el papel que la lanzara al estrellato. Unos padres que casi  parece que lo fueron por accidente ya que ninguno de ellos se ocupó nunca debidamente de su hijo. Así conoceremos una infancia que poco o nada tuvo de la felicidad y la ternura con la que solemos recordar aquella época, una infancia marcada por el abandono de su madre, la muerte prematura de su hermano y la casi total ausencia de su padre, un hombre más ocupado en sus turbios negocios y sus sucesivas amantes que prefirió dejar a su hijo en distintos internados antes que tener que ocuparse de él.

Son pocos los datos que tiene Patrick Modiano sobre sí mismo y su infancia es un ir y venir de internados y una sucesión de personas que entran y salen del escenario que parece ser su vida sin dejar mayor huella. El autor, en la búsqueda de pistas sobre sí mismo, a menudo se pierde en una retahíla de nombres que pueden llegar a intimidar al lector más avezado ya que aparecen uno tras otros, sin más datos y sin conocer realmente qué papel jugaron en la vida del pequeño Modiano o en la de sus padres. Incluso llega a pedir disculpas por ello en el libro, consciente de que este inventario de personajes puede abrumar al lector aun cuando refleja de forma más que evidente lo que vivió en su infancia, esa época en la que lo más necesario para un niño, además del cariño, es la seguridad que los adultos pueden otorgarle y que, en el caso de Modiano, fue sustituida por el abandono y el desarraigo.

Y todo esto lo narra el autor tomando distancia de unos hechos en los que intenta no dejar entrar los sentimientos. Patrick Modiano casi parece más un espectador de la historia que el protagonista principal de la misma, una vida contada desde fuera, desde la lejanía, con una prosa sobria en la que el tono predominante es frío, aunque en ciertas frases deja ver una emoción contenida que imprime aún más carácter a la lectura. Un lenguaje directo, sencillo y una forma de expresarse casi aséptica consiguen, aunque pueda parecer contradictorio, atrapar al lector en esta desesperada busca de la identidad, en un pasado que es tal incógnita para el autor que ni siquiera supo nunca a ciencia cierta a qué tipo de negocios se dedicaba su padre.

Como podéis ver, el desarraigo y la búsqueda de la identidad son los temas más presentes en esta autobiografía en la que Modiano nos presenta su dedicación a la literatura como algo liberador. Un libro breve, pero intenso que me ha dejado con muchas ganas de volver a leer al autor y que sin duda os recomiendo.



Ficha técnica
Título: Un pedigrí
Autor: Patrick Modiano
Traductora: Mª Teresa Gallego Urrutia
Editorial: Anagrama
Nº de páginas: 136
ISBN: 9788433974655

28 de noviembre de 2014

Ni de Eva ni de Adán (Amélie Nothomb)


Amélie Nothomb se sube en Tokio a la montaña rusa de una hilarante educación sentimental en brazos del muy delgado y muy oriental Rinri, un ávido lector que sueña con entrar en la orden del Temple. Amélie, decidida a aprender japonés enseñando francés a los autóctonos, conoce a Rinri en un bar. Pero, pocos días después, la relación entre maestra y alumno dará paso a una hermosa historia de amor. Distintos episodios nos sitúan, una vez más, ante una rica y peculiar visión de Japón, la de alguien nacido allí pero cuyos orígenes son occidentales, y donde la percepción de la alteridad cobra los más variopintos matices. Nothomb analiza sus experiencias desde una perspectiva casi antropológica, nunca exenta de ironía. La diversión está asegurada, pero también la ternura e incluso la melancolía…, porque cuando Nothomb escribe en primera persona fascina, divierte, hace pensar y hace reír. «Los lectores de Amélie no se quejarán ante tan espléndida cosecha Nothomb» (Marianne Payot, L’Express).


LA AUTORA

Amélie Nothomb nació en Kobe (Japón) en 1967. Proviene de una antigua familia de Bruselas, donde reside actualmente, aunque pasó su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, principalmente en China y en Japón, donde su padre fue embajador. Habla japonés y trabajó como intérprete en Tokio. Es una de las autoras francesas más populares y con mayor proyección internacional.


MI OPINIÓN

Hace algún tiempo leí “Una forma de vida” de Amélie Nothomb y me conquistó con un estilo muy particular y una prosa original, muy expresiva e incluso audaz. Desde entonces tenía claro que volvería a leer a esta prolífica autora belga y, aunque he tardado un poco más de lo previsto, hoy os hablo de otra de sus novelas autobiográficas ya que la protagonista vuelve a ser la propia Amélie la cual nos cuenta como con 21 años vuelve a Japón, país en el que nació y vivió hasta los 5 años. En Tokio, Amélie intenta recuperar el dominio del japonés y decide que un buen método para ello es impartir clases de francés y de paso ganar algo de dinero. De este modo conocerá a Rinri, un joven japonés de 20 años, universitario, adinerado y tímido, con el que terminará teniendo una relación amorosa.

Pero “Ni de Eva ni de Adán” no es una novela romántica, la verdad es que ni siquiera la relación que mantienen Amélie y Rinri lo es sino que se trata de una relación un tanto atípica, en la que él ejerce de amante y de cicerone con visitas a lugares tan emblemáticos como Hiroshima (donde leerán “Hiroshima mon amour”) y el monte Fuji donde Amélie realizará una peregrinación llena de simbolismo y magia. Es una historia de amor en la que ella parece que simplemente se deja  mimar en una relación de pareja en la que hay mucha ternura y poca pasión, o al menos eso es lo que nos deja ver la autora. Una pareja extraña y poco creíble si no fuera porque uno de los miembros de esa pareja es la autora, esa persona que tan peculiar se nos presenta a través de sus libros.

Amélie Nothomb
Realmente la historia de amor entre ambos es la excusa para que la autora nos hable Japón desde el punto de vista occidental. Amélie se mostrará llena de asombro pero siempre respetuosa ante las costumbres y la cultura japonesas y, sobre todo, huirá de los tópicos en los que tan fácil hubiera sido caer. Que la autora es una apasionada del país nipón queda más que patente, su amor por el país es casi reverencial y se siente más cercana e interesada por su cultura y sus costumbres incluso que Rinri, el cual siente más desapego que ella por las tradiciones de su país. Todo ello queda patente muy especialmente en las relaciones que la autora mantiene con la familia de Rinri, que aunque intenta ser amable con ella no pueden aceptar que sea occidental, o con los amigos de él y sus costumbres de ocio que no dejan de sorprenderla.

Amélie logra contagiarnos su pasión por el país nipón a través de su visión de la sociedad y de la cultura japonesas y, a pesar de su amor casi reverencial por el país, ejerce también la crítica hacia algunas leyes como por ejemplo las que obligan a los niños de cinco años a pasar unas duras pruebas de acceso a la escuela primaria, pruebas de las que dependerá que el niño pueda asistir  o no a una escuela de prestigio. No quiero ni imaginarme la presión que pueden llegar a sentir estos niños con semejante responsabilidad a sus espaldas a tan tierna edad y la frustración de aquellos que no lo consigan.

Una novela en la que la literatura también está muy presente ya que la autora se nos muestra como una ávida lectora, también Rinri, por lo que las referencias a autores como Marguerite Duras, Stendhal o Mishima están muy presentes a lo largo de la novela.

Un libro lleno de reflexiones, especialmente en el final del mismo. Y llegado este punto tengo que hablar del final, no lo voy a destripar pero tengo que hacer mención, como ya lo hice en “Una forma de vida” a lo bien que cierra Amélie Nothomb sus libros, al menos los dos que he leído. No deja de ser curioso ya que son historias difíciles de cerrar, con esa mezcla de cotidianidad y absurdo, esa mezcla de lo rocambolesco y lo natural, que me hace temer siempre un cierre precipitado y de los que me dejan con cara de ¿y ahora? Pero no, Amélie cierra sus historias, incluso cuando sus finales dejan siempre abierto el camino a un paso más.

En definitiva una historia divertida, llena del sarcasmo y de la fina ironía de la autora, menos ácida que en “Una forma de vida” pero tan cautivadora como aquella y con su dosis justa de reflexión sin descuidar nunca el entretenimiento. Un libro breve, como todos los que escribe, con una prosa ágil y directa y con el sello inconfundible de Nothomb que vuelve a dejarme con ganas de leer más.


Ficha técnica
Título: Ni de Eva ni de Adán
Autora: Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pàmies
Editorial: Anagrama
Nº de páginas: 176
ISBN: 9788433975010


14 de noviembre de 2014

El talento de Mr. Ripley (Patricia Highsmith)


En "El talento de Mr. Ripley", la más célebre novela de Patricia Highsmith, aparece su más fascinante personaje: el inquietante y amoral Tom Ripley, figura prototípica de un género que Patricia Highsmith ha inventado, que se sitúa entre la novela policíaca y la novela negra, entre Graham Greene y Raymond Chandler, donde el más trepidante suspense se aúna a un vertiginoso análisis psicológico. Mr. Greenleaf, un millonario americano, le pide a Tom Ripley que intente convencer a su hijo Dickie que está viviendo una bohemia dorada en Italia para que regrese al hogar. Tom acepta el encargo, y de paso pone tierra por medio a posibles problemas policiales, y encuentra a Dickie y a su amiga Marge, con quienes establece una turbia y compleja relación.


LA AUTORA

Patricia Highsmith (Fort Worth, Texas, 1921 - Locarno, Suiza, 1995) fue una novelista estadounidense famosa por sus obras de suspense.
Se graduó en 1942 en el Barnard College, donde estudió literatura inglesa, latín y griego. Concluidos sus estudios, se dedicó a redactar guiones de comics hasta su debut literario con Extraños en un tren (1950). La creación del personaje de Tom Ripley, ex convicto y asesino bisexual, la que más satisfacciones le dio en su carrera. Su primera aparición fue en 1955 en El talento de Mr. Ripley, y en 1960 se rodó la primera película basada en esta popular novela, con el título A pleno sol, dirigida por el francés René Clément y protagonizada por Alain Delon. A partir de allí se sucederían las secuelas: La máscara de Ripley(1970), El juego de Ripley (1974), El muchacho que siguió a Ripley (1980), entre otras. 


MI OPINIÓN

No se me ocurre título mejor para esta novela con la que me estreno con la reina del suspense, Patricia Highsmith, y es que el protagonista, Mr. Ripley, no cabe duda de que tiene talento  y mucho, aunque lo dirija hacia objetivos inadecuados, amorales, punibles… se me ocurren unos cuantos adjetivos.

Tom Ripley es un joven tímido que sobrevive gracias a pequeños y variados trabajos que alterna con alguna que otra estafa de poca monta. Es una persona gris, anodina, que no está conforme con su vida y que desprecia a aquellos que dicen llamarse sus amigos. Este Tom Ripley será el que un día conocerá a Herbert Greenleaf en un bar, el cual le hará una propuesta: viajar a Italia con todos los gastos pagados para intentar convencer a su hijo, Dickie, de que regrese a Nueva York. Tom encontrará así la oportunidad de salir de su monótona vida y de escapar a una más que probable denuncia por sus estafas.

Será en Italia, en la localidad costera de Mongibello, donde Tom se encontrará con Dickie Greenleaf, un joven rico, atractivo y divertido. Todo lo que Tom no es y todo lo que desearía ser porque Dickie lleva una vida despreocupada en Italia, dedicándose a navegar, a pintar y a divertirse junto a Marge, una amiga con quien mantiene una relación de amistad muy especial y que está enamorada de él en secreto.

Tom Ripley es un personaje fascinante. A lo largo de la novela iremos descubriendo que su infancia, huérfano de padres y criado por una tía, fue muy dura, nunca nadie le dio cariño y siempre se sintió despreciado. La inseguridad y el poco aprecio que por sí mismo tiene están perfectamente reflejados en el libro, pero llega un momento, cuando Tom conoce a Dickie, en el que se rebela contra quién es deseando ser el otro, ser Dickie, esa persona por la que siente una mezcla de admiración y envidia y de quien a lo largo de la novela se insinúa, aunque nunca se dice abiertamente, está enamorado. Esta homosexualidad insinuada es aprovechada por la autora para hacer crítica de una sociedad homófoba que desprecia, e incluso teme, a aquellos que tienen otras tendencias sexuales.

Patricia Highsmith
El desarrollo de este personaje y su evolución en la novela es lo más destacable que he encontrado en esta lectura, porque si bien los personajes secundarios están perfilados en su justa medida, ni demasiado para quitar protagonismo a Ripley, ni tan poco como para no llegar a conocerlos, con Tom Ripley el  dibujo es minucioso y la autora demuestra verdadera maestría a la hora de desarrollar el diálogo interno del personaje a través del cual iremos conociendo el funcionamiento de su mente y nos adentraremos en la psiquis de una persona con un grave complejo de inferioridad unido a una envidia que lo llena de ira y que domina sus impulsos.

Los problemas de identidad de Tom quedan perfectamente reflejados en varias escenas de esta magnífica novela y la profundidad psicológica del personaje va creciendo conforme avanza la lectura. Ésta es la primera entrega de una saga de cinco libros, aquí conocemos al chico tímido que termina siendo el personaje perverso, amoral y visceral que me ha tenido pegada a las páginas del libro, pero no puedo dejar de preguntarme qué Mr. Ripley nos encontraremos en las posteriores novelas, será interesante ir descubriéndolo.

La autora utiliza un narrador omnisciente en tercera persona con una prosa tan concisa que me ha resultado un tanto fría y que hizo que me costara un  poco entrar en el libro. Tampoco me ayudó que aproximadamente la primera mitad de la novela se dedicara exclusivamente a presentar a los personajes sin que realmente ocurriera nada muy especial, pero aún así sigue siendo una lectura ágil ya que los diálogos son muy abundantes. Será precisamente el acontecimiento de un hecho muy relevante el que hará que el ritmo de la novela cambie y el libro gire hacía el género policíaco y de suspense y nos adentre en el círculo de engaños, mentiras y suplantaciones de identidad de Tom Ripley, un personaje con una amoralidad tal que es imposible no terminar seducido por sus recovecos y aristas. Un personaje que en un momento parece que va a desmoronarse para, minutos después, resurgir con una ira  que llega a asustar.

La autora no se detiene excesivamente en describir los escenarios donde se desarrolla la acción a pesar de que son unos cuantos: Mongibello, Roma, París, Venecia… Da la descripción justa para situarnos en el lugar y en lo que sí se detiene un poco más es en la descripción de los ambientes desenfadados y llenos de lujo en los que se mueve habitualmente Dickie y, por lo tanto, Tom.

Un libro que me ha sorprendido muchísimo. Me enfrenté a él sin ninguna idea preconcebida ya que ni siquiera he visto ninguna de sus adaptaciones cinematográficas, la más conocida y reciente de ellas protagonizada por Matt Damon, Jude Law y Gwyneth Paltrow. A Patricia Highsmith la tenía catalogada casi como “una de esas autoras que a mí no me gustan” y probablemente si Meg, Marilú y Ana Blasfuemia no hubieran propuesto a principios de este año el Reto Escritoras Únicas, jamás me habría acercado a ella.

Da igual que la trama en ocasiones resulte poco creíble (¿de verdad nadie baraja nunca la posibilidad de…?) porque como decía al principio, lo mejor de esta novela es el talento de Mr. Ripley para construir un entramado de mentiras y vivir durante meses en él. Talento para justificarse a sí mismo sus propias acciones por deleznables que éstas sean. Talento para seducir, atraer y repeler al mismo tiempo al lector y conseguir que, al menos en mi caso, alguna vez no es que haya estado de su parte pero sí haya temido por él hasta llegar a un final que sólo puedo calificar de perfecto, podrá gustar más o menos, pero es sencillamente perfecto.


Ficha técnica
Título: El talento de Mr. Ripley
Autora: Patricia Highsmith
Traductor: Jordi Beltrán
Editorial: Anagrama
Nº de páginas: 286
ISBN: 9788433930057




9 de julio de 2014

El adversario (Emmanuel Carrère)


El 9 de enero de 1993, Jean-Claude Romand mató a su mujer, sus hijos, sus padres e intentó, sin éxito, darse muerte. La investigación reveló que no era médico, tal como pretendía y, cosa aún más difícil de creer, tampoco era otra cosa. Mentía desde los dieciocho años. A punto de verse descubierto, prefirió suprimir a aquellos cuya mirada no hubiera podido soportar. Fue condenado a cadena perpetua. Este libro narra esta escalofriante historia real que es un viaje al corazón del horror. El resultado es una obra excepcional que ha sido comparada con A sangre fría de Truman Capote.


EL AUTOR

Emmanuel Carrère es un escritor, guionista y realizador francés, diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de París. Gran parte de su obra, tanto de ficción como no de ficción, se centra en temas sobre la identidad, la ilusión y el sentido de la realidad. Es autor de siete novelas (entre ellas "De vidas ajenas" reseñada en este blog) y varios guiones de cine y televisión. Varios de sus libros se han llevado al cine y, en 2005, él mismo dirigió la adaptación cinematográfica de la novela que os traigo hoy y que supuso su consagración: "El adversario".

MI OPINIÓN

El año pasado leí por primera vez a este autor francés y, como suele suceder siempre que descubro una forma de escribir que me gusta mucho, me puse a investigar un poco sobre el resto de su obra. Ya leyendo "De vidas ajenas" me había llamado la atención el tema sobre el que trata "El adversario", son muchas las referencias que se hacen a la novela y al protagonista y es imposible no despertar el interés por este hecho real que sacudió Francia en 1993. Echar un vistazo a la sinopsis de Anagrama y encontrar la referencia a "A sangre fría", una de las novelas que más me han impactado, termino de decidirme.

En 1993, Jean-Claude Romand, un reputado médico e investigador de la OMS, asesinó a su mujer y sus dos hijos, de 7 y 5 años, en su propia casa. Después, condujo hasta Jura, población cercana en la que vivían sus padres, y tras comer con ellos también los asesinó. Pasó la noche con su amante, a la que también intentó asesinar pero a la que perdonó la vida al no conseguirlo. De regreso a su casa, tras tomar una dosis de barbitúricos, le prendió fuego con él y con los cadáveres de su familia dentro. Logró sobrevivir.

La investigación policial no tardó en descubrir que todo lo que se sabía sobre Jean-Claude Romand era mentira. Jamás terminó la carrera de medicina. Jamás trabajó ni en la OMS ni en ningún otro lugar, sobrevivía a base de estafar con turbios asuntos financieros a familiares y amigos. Nadie nunca había sospechado nada. Romand, la mentira personificada, durante dieciocho años había logrado engañar a todo el mundo que sólo veía en él al brillante profesional de la medicina, al perfecto esposo y al entregado padre.

Jean-Claude Romand
Estos hechos conmocionaron a la opinión pública francesa y rápidamente llamaron la atención de Emmanuel Carrère, el cual inició una investigación de los hechos a través de correspondencia con Romand y de múltiples entrevistas con sus amigos y vecinos. El autor intenta arrojar cierta luz sobre el caso, sumergirse en la mente de este asesino para encontrar qué hay detrás de una falsa vida. ¿Una mentira le llevó a otra y ya no pudo parar? ¿Un vividor que quiere vivir sin trabajar? ¿Un enfermo mental? Carrère confiesa que nunca logró desentrañar la mente de Romand. Nunca consiguió ver qué había detrás de tantas y tantas mentiras que finalmente le llevaron a cometer los crímenes. Quizá, simplemente no había nada y probablemente esto sea lo que más asusta de toda esta historia.

En este libro tan difícil de clasificar en un género determinado, el autor se autoincluye en la trama y nos habla también de lo difícil que le resulta narrar una historia real sin inmiscuirse en ella, sin tomar partido y uno de los problemas a los que se enfrenta es el de la elección de narrador ya que ninguna alternativa le parece lo suficientemente aséptica para adentrarse en el relato de este horror que por inverosímil puede incluso no parecer real. 

¿Cómo explicar lo que motiva a un criminal? Esta es la pregunta que continuamente se hace el autor para finalmente decidir que lo único que puede hacerse es narrar los hechos a través del punto de vista del mejor amigo de Jean-Claude Romand, de su amante, de sus vecinos... A través de estos hechos, salpicados con las reflexiones del autor, Carrère nos acercará a esta historia que conmocionó a un país entero y lo hará con la prosa que ya encontré en "De vidas ajenas" y ante la que vuelvo a descubrirme: directa, descarnada, dura, mostrando el dolor y la consternación pero sin ensañarse.

Un libro duro ante el que ningún lector podrá permanecer indiferente. Una lectura que te mantiene en vilo y que invita a mil reflexiones no sólo sobre el bien y el mal, sino sobre la identidad, el conocimiento, la mentira y la verdad.

Jean-Claude Romand fue juzgado en 1996. En el juicio justificó sus crímenes diciendo que de haber seguido con vida sus víctimas "no aceptarían la verdad". Fue condenado a cadena perpetua con un cumplimiento mínimo de 22 años. En 2015, el próximo año, se someterá a una vista que evaluará su posible liberación.


Ficha técnica
Título: El adversario
Autor: Emmanuel Carrère
Traductor: Jaime Zulaika
Editorial: Anagrama
Nº de páginas: 176
ISBN: 9788433977151


28 de febrero de 2014

Días sin hambre (Delphine de Vigan)


Esta primera novela de Delphine de Vigan, publicada en el año 2001 con el seudónimo de Lou Delvig por razones familiares, cuenta la historia de una joven anoréxica de diecinueve años. El relato que Laure hace en su diario de un cuerpo al borde de la muerte es verosímil y perturbador. Desde las primeras líneas de la novela el lector acompaña a la joven a través de su recuperación y de su aprendizaje: volver a comer pero, ante todo, volver a sentirse poseedora de un cuerpo susceptible de despertar el deseo del otro. Esta novela de trama mínima es en realidad una poderosa bildungsroman, un despertar a la vida y al amor, aunque el viaje de su protagonista es interior y se desarrolla entre las cuatro paredes de un hospital.

LA AUTORA

Delphine de Vigan es una autora francesa. Su novela "No y yo" recibió el Premio de los libreros y fue llevada a la pantalla por Zabou Breitman. "Las horas subterráneas" (2009), con una gran acogida crítica y muchos lectores, figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. "Nada se opone a la noche" ha obtenido numerosos premios entre ellos el Premio de novela FNAC y el Gran Premio de las Lectoras de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia, donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el ranking de las novelas más vendidas. Y es, además, la novela con la que descubrí a esta autora y la que me animó a leer todas las que aparecen aquí nombradas. Podéis leer las reseñas pinchando sobre los títulos.

MI OPINIÓN

Anagrama, tras el éxito de “Nada se opone a la noche”, nos trajo en septiembre del año pasado la que fue la primera novela de Delphine de Vigan. Normalmente me gusta leer a los autores desde sus inicios y no recorrer el camino inverso pero en este caso no ha podido ser así y aunque este libro no ha llegado a emocionarme tan profundamente como lo hizo aquel otro libro sí puedo decir que esta autora tiene, desde sus inicios, una facilidad asombrosa para desnudar almas sobre el papel y llegar al corazón de los lectores.

Estamos ante un libro tan breve como intenso. Con un marcado carácter autobiográfico, motivo por el cual se ocultó bajo seudónimo a petición de su padre,  la autora no sólo nos va a hablar de la anorexia como enfermedad, de sus estragos físicos y de su complicada y lenta recuperación sino que realizará un autoanálisis de su vida, con todo su sufrimiento, su soledad, su incapacidad de amar hasta desembocar en una enfermedad tras la que se esconden graves problemas previos y no sólo los físicos que de ella se derivan por lo que Laure durante su recuperación nos hablará de su familia, de sus carencias y de sus temores.

Laure tiene 19 años. Mide un metro setenta y cinco. Pesa treinta y seis kilos. Laure siente que la muerte late en su estómago. Su cuerpo pide comida y su corazón pide amor. Pero no es hasta que el frío se instala en su cuerpo, un frío que traspasa las páginas y que para Laure es el preludio de la muerte, que decide ingresar en un hospital parisiense. Allí, en la planta 12 para pacientes con trastornos alimentarios, se desarrolla esta novela a través de cuyas páginas asistimos al proceso de recuperación no sólo físico sino principalmente mental. Asistimos también a los retrocesos llenos de miedo, porque para Laure el hecho de decidir no comer hace que sienta que tiene el control sobre sí misma y ahora está perdiendo ese control mientras aprende de nuevo a comer. La autora nos plantea la anorexia como una forma de huir de todos los problemas más allá de una enfermedad por razones puramente estéticas. 

Delphine de Vigan
En este contexto hospitalario la autora, además de la enfermedad en sí misma, tratará dos temas muy interesantes. Por un lado, el compañerismo entre pacientes que día tras día comparten mucho más que un mismo espacio, comparten dolor, comparten miedo y que para Laure se convierten en un sustituto de su familia. Y, por otro lado, la relación de transferencia que puede darse entre paciente y facultativo, más aún cuando hablamos de trastornos con un importante trasfondo psicológico.

Y todo esto nos lo cuenta la autora con un estilo muy depurado y sencillo, desnudo, sin estridencias. Con una prosa que no puede ser más escueta y sobria al tratar un tema con el que facilmente podría haber caído en autocompasiones, sentimentalismos y dramatismos varios, esos que yo no soporto en los libros, esos que van destinados a arrancar la lagrimita fácil en el lector. Pero Delphine de Vigan no necesita nada de eso para emocionarnos, se vale simple y llanamente de la sinceridad y del análisis que sólo se consigue hacer cuando se toma distancia de las cosas a pesar de ser una vivencia en primera persona. Para ello, la autora utiliza en el libro la tercera persona a la hora de la narración, salvo contadas ocasiones en las que pasa a la primera persona.

Un  libro sobrecogedor que es complemento imprescindible para todos aquellos que ya hemos leído “Nada se opone a la noche”, donde la autora se centraba en la figura de su madre, Cecile, aunque dejaba pinceladas sobre el carácter del padre, al cual conoceremos un poco más en este libro, donde hallaremos respuesta a las dudas que sobre él nos quedaron con la anterior lectura.

Una novela que reafirma a Delphine de Vigan como una de mis autoras de referencia. Una novela que avanza y crece conforme avanza la recuperación de Laure, a la que paso a paso veremos renacer. Una novela llena de dolor, dura y conmovedora pero también una novela de esperanza y un canto a la vida. Este libro es el retrato de un cuerpo que se vacía de sí mismo para después volver a llenarlo con todo aquello que un día no tuvo o quizá tuvo y no supo ver. Un cuerpo, una mente, un alma, que tiene que aprender a vivir de nuevo.

Ficha técnica
Título: Días sin hambre
Autora: Delphine de Vigan
Editorial: Anagrama
Traductor: Javier Albiñana
Nº de páginas: 167
ISBN: 9788433978721









5 de diciembre de 2013

Expiación (Ian McEwan)


En la casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis está en Londres. Briony, la hija menor, de trece años, ha escrito una obra de teatro para su hermano Leon, que hoy vuelve de la universidad. Cecilia, la mayor de los Tallis, también ha regresado de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien sí lo ha hecho es Robbie, el brillante hijo de la criada de los Tallis. Es el día más caluroso del verano de 1935, y las vidas de los habitantes de la mansión parecen deslizarse con apacible elegancia. Pero resuenan unas sutiles notas disonantes: hay una curiosa tensión entre Cecilia y Robbie; la hermana de la señora Tallis ha enviado a su hija Lola, una nínfula quinceañera y seductora, a casa de sus tíos; y la imaginativa Brinoy ve a Cecilia que sale empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie la mira...

Ian McEwan nació en Aldershot, Hampshire, en 1948. De padre militar, pasó gran parte de su infancia en el Lejano Oriente, Alemania y el Norte de África. Al regresar a Inglaterra se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad de Sussex y se formó en creación literia en la Universidad de East Anglia. En 1978 publicó su primera novela, "Jardín de cemento". Tras ella se convirtió en uno de los más importantes novelistas británicos gracias a títulos como "El placer del viajero", "Amor perdurable", "Amsterdam" y otros muchos. En 2001 publicó la novela que os traigo hoy, "Expiación", que ha obtenido, entre otros premios, el WH Smith Literary Award, el People's Booker y el Commonwealth Eurasia. Esta novela fue llevada al cine en 2007 por Joe Wright protagonizada por Keira Kmightley y James McAvoy.

La sinopsis de esta novela es de las que me gustan, dice muy poco, realmente no dice nada de la trama pero crea la expectación suficiente como para adentrarse de lleno en su lectura. Me estreno con McEwan con este libro y creo que no podía haber elegido mejor título ya que he encontrado una historia apasionante escrita con una prosa magnífica.

Estructurada en cuatro partes la novela comienza en el verano de 1935, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. En esta primera parte se nos presentarán los personajes principales: la familia Tallis, especialmente sus dos hijas, Briony y Cecilia, pero también a su madre, hermano y primos. Junto a ellos, Robbie, el hijo de la criada.

La segunda parte nos llevará hasta la Segunda Guerra Mundial, concretamente a Francia, donde el ejército británico comienza su retirada desde Dunkerque en 1940. Esta es la parte cuya lectura puede resultar un tanto árida dado su marcado carácter bélico aún así destaca el tono profundamente intimista de la narración lleno de gran variedad de reflexiones sobre el ser humano en general y la guerra, en particular.

En la tercera parte volveremos a Londres, también durante la guerra, y sabremos qué ha sido de Briony, aquella niña que conocimos en el verano de 1935 y que ya es una joven que estudia enfermería. Finalmente, en la cuarta y última parte de la novela, volveremos a encontrarnos con Briony, ya anciana y también en Londres, en 1999.

Ian McEwan
Desde el inicio sabremos que la mayor ambición de Briony es ser escritora, hecho que el autor aprovecha para reflexionar sobre la creación literaria y su proceso. La imaginación de Briony es desbordante y más aún teniendo en cuenta que se halla en esa difícil etapa de la vida en la que se deja de ser niño para comenzar a adentrarse en la vida adulta. Ver a su hermana mayor, Cecilia, salir de una fuente en ropa interior ante la mirada atónita de Robbie, hará que la imaginación de Briony se desboque de tal modo que la niña terminará asumiendo como ciertas una serie de conclusiones erróneas. Conclusiones que, unidas a los hechos que acontecerán esa misma noche durante una cena de la familia, harán que la vida de todos cambie radicalmente.

El autor crea desde el principio una tensión no resuelta que se palpa desde el primer capítulo. Sabemos que algo va a suceder, todo apunta a ello y poco a poco la tensión irá subiendo hasta que los hechos, o lo que parecen serlo, estallan en la cara de los protagonistas y del lector.

Con una voz narrativa eminentemente introspectiva y siempre en tercera persona, salvo en la última parte que narrará la propia Briony, el autor irá saltando del punto de vista de un personaje a otro por lo que un mismo hecho lo veremos bajo distintas miradas, lo cual enriquece la lectura y la propia trama y ayuda a crear la tensión que comentaba anteriormente. Todo ello lo consigue McEwan con una prosa exquisita y elegante en la que priman las descripciones minuciosas sobre los diálogos. Ciertamente en algún momento puede resultar un tanto lenta la lectura debido al tono intimista que impregna la novela y debido también a los temas que trata: traición, mentira, culpabilidad... Pero también encontramos una crítica a los usos y costumbres británicos de la época y a la discriminación social y sexual.

La construcción de los personajes es magnífica, muy especialmente en el caso de Briony, personaje que conoceremos de niña a la que acompañaremos en su camino hacia la madurez. Todos los personajes principales tienen una intensa vida interior y están llenos de matices, pero el autor consigue con facilidad que nos adentremos en ellos y sintamos como ellos. A través del personaje de Briony se realiza un análisis sobre la culpabilidad, la asunción de la responsabilidad de los actos y la forma en que cada uno intenta encontrar una penitencia con la que conseguir estar en paz consigo mismo. La forma en que cada uno busca su expiación.

Como colofón a este magnífico libro nos encontramos con un final que sólo puedo calificar de sorprendente por lo inesperado del mismo y por la nueva visión que nos da sobre muchas de las cosas que hemos leído a lo largo de la novela.

Una buena historia narrada de forma impecable. Una novela intensa que combina a la perfección el retrato bélico con la historia de un amor marcado por las dificultades desde su inicio. Una novela a lo largo de la cual no dejaremos de preguntarnos de qué forma puede alguien expiar sus culpas. Como he dicho al principio, una buena historia contada a través de la mejor literatura.


Ficha técnica
Título: Expiación
Autor: Ian McEwan
Editorial: Anagrama
Traductor: Jaime Zulaika
Nº de páginas: 448
ISBN: 9788433976550

27 de noviembre de 2013

Tenemos que hablar de Kevin (Lionel Shriver)


Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin. Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad. Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

Lionel Shiver nació en 1957 en Carolina del Norte. Periodista y escritora, estudió en la Universidad de Columbia, ha vivido en Nairobi, Belfast y Bangkok, y en la actualidad reside en Londres. Después de varias novelas, en el año 2005 ganó el prestigioso Premio Orange con "Tenemos que hablar de Kevin", una novela que ha suscitado fuertes polémicas y se ha convertido en best seller internacional, que ha consagrado a la autora.


Un niño necesita más de vuestro amor cuando menos lo merece (Emma Bombeck)

"Tenemos que hablar de Kevin" comienza con esta cita. Creo que en líneas generales todos estaremos de acuerdo con esa afirmación aunque quizá tras terminar la lectura de esta novela no seamos capaces de aseverarlo con demasiada rotundidad. Son tantas las lecturas que se pueden hacer de este libro; tantas las preguntas que suscita y que deja en el aire para que sea el propio lector quien las responda, si puede; tantas las reflexiones que encierra, que me va a ser muy difícil contarlo todo y, sobre todo, transmitirlo del modo en que se siente esta novela. Para ello hay que leerla.

Muchos conoceréis la película ya que esta novela fue adaptada al cine por Lynne Ramsay. Yo no la he visto y tampoco creo que lo haga por ahora. Por un lado, porque he quedado demasiado impactada por este libro como para ver tanta crudeza en imágenes. Y, por otro lado, porque a pesar de las buenas críticas que he podido leer sobre ella y sobre su fidelidad a la novela es imposible encerrar en una hora y media o dos todo lo que nos ofrece esta lectura.

Lo primero que me sorprendió, porque no lo esperaba en absoluto, es que se tratara de una novela epistolar aunque hay un único remitente en estas cartas: Eva, la madre de Kevin. Es ella quien a lo largo de las más de seiscientas páginas del libro se dirige a su marido, Franklin, desgranando cómo era su vida antes de tener un hijo, cómo era su trabajo, su relación con él y, sobre todo, cuáles fueron los motivos para tener a Kevin y cómo fue su relación con él desde su nacimiento. Eva nos deja entrever que se vio arrastrada a un embarazo principalmente por amor a su marido, un embarazo que no estaba muy segura de desear y que vivió como algo ajeno a ella misma desde el principio, sintiendo que su marido se había adueñado de su embarazo no dejándola vivirlo de la forma en que ella lo deseaba.


Las mayores dudas de Eva comienzan a raíz del nacimiento de Kevin ya que una vez lo tiene en sus brazos tras un parto difícil no siente ese amor sublime que se presupone toda madre debe sentir al abrazar y tener a su lado a su hijo por primera vez. A través de las reflexiones de la protagonista la autora nos invita a una reflexión sobre la casi obligada maternidad feliz, sobre la plenitud que la llegada de un hijo debe suponer para cualquier madre. Este amor hacia un hijo ¿es automático o se aprende a amar? ¿Y si no aprende una madre a amar a su hijo? Y si por más que lo intente ese amor no brota de su corazón ¿qué camino se puede seguir?


Kevin se perfila, desde bebé, como un niño difícil, no sólo por sus incesantes lloros o por su negativa a comer, cosa muy habitual en algunos bebés, sino por una doblez en su personalidad que aunque siendo bebé pueda achacarse a una respuesta innata a los distintos estímulos por parte de una persona u otra, con el paso del tiempo se va definiendo como una clara toma de posiciones ante el mundo que lo rodea con una sola excepción, su padre. Un padre ausente en casi todos los sentidos porque por un lado paso todo el día trabajando fuera y, por otro lado, y sin duda el más importante y trascendente en este caso, porque vive su paternidad como un compañero de juegos de Kevin. Cuando está en casa se convierte en el aliado de Kevin, aquel que todo lo disculpa y que siempre toma partido por un niño claramente manipulador que utiliza esta alianza como una forma más de castigo a su madre ya que en la relación que se establecerá en la pareja tras el nacimiento de Kevin, siempre subyacerá la crítica de Franklin hacia Eva de no ser una buena madre.


Lionel Shriver
Toma relevancia en este aspecto lo importante que es en la educación de los hijos no sólo el establecimiento de unos límites sino la necesidad indiscutible de que estos límites estén consensuados entre ambos progenitores, el equipo padres no debe tener ninguna fisura porque cualquier niño se aprovecharía de ello. Si, además, ese niño es Kevin, las consecuencias pueden ser dramáticas. Pero en este caso, Eva está sola, se siente aislada, impotente, sin apoyo y, para colmo, se siente culpable de no ser capaz de amar a su hijo ya que sólo ve en él lo que también veremos los lectores dado que el libro está narrado desde el punto de vista Eva. Kevin es un niño solitario, insensible, frío, cruel, manipulador. Características que con la adolescencia van empeorando.

Este es el ambiente en el que Kevin nace y vive y que en el libro sirve para realizar un análisis del mal y de la mente sociópata. ¿Cuál es la verdadera causa del mal? ¿Se nace así? ¿Debemos achacarlo al neurodeterminismo? ¿O en Kevin ha influido también la falta de amor de su madre desde su nacimiento? ¿Cómo se forja la mente de un asesino adolescente? Una única respuesta quizá sería simplificar demasiado el problema que plantea esta novela, un problema real de nuestra sociedad como es la violencia en los más jóvenes, no sólo en las matanzas perpetradas por adolescentes que nos sobrecogen cuando las vemos en los informativos, no tenemos que irnos a ningún extremo, aunque el libro lo haga, para ver que la violencia se ha convertido en un serio problema que con mayor o menor alcance llega hasta las aulas de nuestros hijos afectando a todos los estratos sociales y a todos los modelos de familia. En este análisis que la novela no hace directamente, sino que va dejándolo leer entre líneas, se añade también la influencia de los medios de comunicación y la violencia siempre presente en televisiones, videojuegos, etc. No podía faltar tampoco en esta crítica a la sociedad en general, una crítica más particular a la sociedad norteamericana, especialmente en lo relativo al uso y accesibilidad de las armas de fuego.

Todo esto nos plantea este libro que, aunque pueda parecer lo contrario por su temática, huye del morbo, no se recrea en los hechos violentos sino que va mucho más allá buscando un origen y rastreando las consecuencias que no se centran exclusivamente en la muerte. Desde el principio sabemos que Kevin ha cometido un acto horrible, no se nos dice explícitamente cuál pero es fácil intuir de qué se trata y sólo muy avanzada la lectura conoceremos los detalles aunque siempre, insisto, sin caer en el morbo fácil que un tema como éste conlleva. Muy al contrario, el análisis que nos ofrece Eva puede resultar en ocasiones incluso frío. Detalla hechos de forma analítica, desgrana detalles para intentar llegar a su causa última. ¿Por qué su hijo es así? ¿Es culpable ella? Eva es perseguida a causa de los actos de su hijo y acepta su parte de responsabilidad. Ella era una profesional de éxito, de clase media alta, acostumbrada a vivir cómodamente, sin que nunca le faltara de nada y, en cambio, en la primera carta que escribe a su marido describe con detalle su nuevo hogar en el que la decrepitud es el carácter más dominante, como una metáfora de su interior, de cómo se siente y de cómo se castiga por no haber atajado o haber tomado alguna determinación ante las pistas que Kevin fue dejando a lo largo de los años sobre su mente enferma, pistas que muchos no vieron pero que ella si percibió y ante las que por diversos motivos no actuó.

El trazado de los personajes es absolutamente magistral. Kevin, un niño que no conoce la empatía ni de lejos, se nos dibuja de un modo apabullante. La autora nos pone rápidamente en la piel de todos ellos de modo que percibimos sus sentimientos, o la ausencia de ellos; asusta la maldad de Kevin casi como si la estuviéramos viviendo en primera persona. El miedo y la soledad de Eva se asoman en cada página llenándonos de angustia. El retrato del padre es también increíble, en él se hace carne el viejo dicho de "no hay mayor ciego que el que no quiere ver" y admito que a veces he tenido ganas de gritarle porque he sentido la impotencia de Eva ante la persona que debería ser su mayor apoyo y que, sin embargo, prefiere esconder la cabeza. Lo dicho, magistrales todos.

Una realidad que asusta en un  libro realmente sobrecogedor y duro que por momentos se hace muy difícil de leer pero que aún así no puedes dejar. Los hechos, en líneas generales, los conocemos desde el principio pero ello no le resta tensión alguna. A lo largo de la lectura, al igual que Eva, no dejaremos de preguntarnos ¿por qué lo hizo? y será sólo al final, un final que me ha impactado, cuando Eva con un miedo atroz a la respuesta se atreverá a pedirle a Kevin "Mírame a los ojos y dime por qué."



Ficha técnica
Título: Tenemos que hablar de Kevin
Autora: Lionel Shriver
Editorial: Anagrama
Traductor: Javier Calzada
Nº de páginas: 616
ISBN: 9788433974440