20 de septiembre de 2019

Yo pude salvar a Lorca - Víctor Amela



Cuántos libros se nos van quedando atrás ¿verdad? La falta del tiempo, la incesante llegada de novedades apetecibles y el olvido en nuestras estanterías nos juegan a veces una mala pasada y podemos convertir en eternos pendientes verdaderas joyas. Eso me ocurrió con esta novela que, sin haberla leído, se la presté a mi padre y le gustó tanto que él se la recomendó a mi madre, y ambos, el pasado mes de julio, me miraban como si estuviera loca de atar cuando les dije que yo aún no la había leído. Aún tuve que esperar un poco porque el libro seguía pasando por las manos de otros familiares hasta que en agosto me planté y antes de abandonar la playa y volver a Madrid me aseguré de que la novela se venía conmigo. Hoy os hablo de Yo pude salvar a Lorca.

Mi opinión

 
Yo pude salvar a Lorca es la historia de Manuel Bonilla, abuelo del autor, un pastor alpujarreño dedicado al trabajo duro y a su familia hasta que la guerra civil irrumpe y se convierte en pasador de personas desde una zona a otra gracias a su amplio conocimiento de los caminos. Y es también la historia de Josep Amela, tío del autor, uno de los miembros de la llamada quinta del biberón que luchó en el bando republicano.

“Yo pude salvar a Lorca” fue la frase que Manuel Bonilla pronunció un día cuando su nieto aún era un niño que devoraba tebeos, una frase sobre la que el autor nunca se atrevió a preguntar y sobre la que teje esta historia que nos permitirá viajar a distintos tiempos, entre ellos a 1936, cuando Manuel Bonilla, partidario del bando sublevado, junto con Luis Rosales intentó pasar a Federico García Lorca a zona republicana.

Una historia de silencios y de preguntas no realizadas que años después de la muerte de Manuel su nieto teje enredando la realidad con la ficción en una narración que emociona y estremece a cada paso con este viaje profundamente emocional que Víctor Amela emprende implicando al lector en él

Una historia de vidas truncadas y marcadas para siempre, de personas que ni siquiera muchos años después consiguen hablar sobre aquel entonces, a través de tres momentos: la guerra civil, el exilio en campos de refugiados franceses y la posguerra. La historia de los familiares del autor, sí, pero también la historia de tantas y tantas familias que vivieron aquella guerra, la historia de todos, al fin y al cabo, esa sobre la que pesan tantos silencios y tanto dolor.

Víctor Amela, gracias a la que se adivina una ingente labor de documentación, ficciona también los días pasados por Federico García Lorca en casa de su amigo, el también poeta, Luis Rosales e intercala a lo largo de toda la narración numerosos poemas de su Romancero gitano. Y así con realidad, con ficción y con poemas vamos transitando por una novela que nos pide calma para saborearla, para releer pasajes realmente hermosos. Una novela de esas que nos dejan poso, que a cada día que pasa siento que me gusta más.

Sé que esta reseña no hace justicia a lo que he encontrado en las páginas de Yo pude salvar a Lorca, es difícil poner en palabras tantas emociones, solo os puedo decir que son tantas las lecturas que podéis darle que a buen seguro alguna será la vuestra. No lo dejéis pasar, os aseguro que os emocionará profundamente.

Ficha técnica




18 de septiembre de 2019

Un cadáver con clase - Jessica Fellowes


Cuando el año pasado me ofrecieron la lectura de Los crímenes de Mitford, solo tuve que ver que la autora era la misma que había escrito los libros de una de mis series favoritas, Downton Abbey, para lanzarme a por ella, resultando una novela que me encantó, así que no es de extrañar que este año me haya puesto con la segunda entrega de la serie en cuanto se ha publicado. Hoy os hablo de Un cadáver con clase.

Mi opinión


Louisa Cannon y las hermanas Mitford, protagonizan esta serie de libros que ponen el foco de atención en cada una de las seis hermanas. Si en la anterior novela fue el caso de Nancy, en esta ocasión será Pamela sobre la que gire la acción y es que, en plena celebración de su cumpleaños, uno de los invitados, Adrian Curtis, es asesinado y todas las pruebas apuntan a la doncella de la hermana del fallecido, Dulcie. Pero Louisa no cree que ella sea la culpable y se embarcará en su particular investigación ayudada por el incondicional Guy Sullivan que se encuentra inmerso en la búsqueda de la famosa criminal Alice Diamond y su banda Las cuarenta ladronas.

Jessica Fellowes vuelve a mezclar la ficción con personajes reales, como es el caso de Alice Diamond, con verdadero acierto en una novela que destaca por su cuidada ambientación. Sumergirse en las páginas de Un cadáver con clase y trasladarnos a 1925 es todo uno. La frivolidad y el lujo de las clases altas contrastan con la sencillez y el trabajo de las personas a su servicio, y con las carencias y miseria de los menos privilegiados, realizando la autora un fiel retrato de la sociedad londinense de los años veinte en la que las diferencias sociales dibujaban un abismo entre las personas.

Con un ritmo pausado que no decae en ningún momento, Jessica Fellowes nos conduce con tranquilidad por la investigación a la vez que se recrea en detalles que enriquecen una lectura que va más allá del misterio por resolver. Una prosa rica y cuidada y un estilo elegante nos permiten saborear una novela con sabor añejo que se lee con el gusto de los clásicos y que nos hace disfrutar tanto de las fiestas de los más pudientes como de los bajos fondos de un Londres oscuro y tenebroso mientras seguimos el desarrollo de los dos hilos argumentales, el asesinato de Adrian Curtis y la captura de Alice Diamond, y vamos elucubrando nuestras propias teorías, aunque he de decir que en esta ocasión la autora me ha tenido totalmente despistada y hasta el mismísimo desenlace no tenía ni idea de por dónde irían los tiros.

Si bien este libro puede leerse con independencia del primero yo os recomiendo que no lo hagáis así ya que uno de los alicientes que he encontrado en sus páginas es ver cómo han evolucionado personajes como Louisa y Guy, haciéndose cada vez más cercanos al lector y creciendo conforme la vida ha ido mostrando sus diferentes caras. Esto se hace más patente aún en el caso de Louisa que poco a poco va despertando a un mundo nuevo más allá de las paredes de la mansión Mitford, donde reside desde hace unos años, y que se ha convertido en su mundo, impidiéndole ver, hasta ahora, que incluso ella podría aspirar a algo más que a cuidar de los hijos de otros durante toda la vida.

En definitiva, Un cadáver con clase es una fantástica novela de misterio que recuerda a los mejores clásicos del género, con una magnífica ambientación y con unos fantásticos personajes. Una novela que vuelve a dejarme con ganas de seguir descubriendo esta magnífica serie.

Ficha técnica


16 de septiembre de 2019

Esta semana leo... #293

Un lunes más os cuento cuáles son mis planes lectores de una semana que comienzo con La paciente silenciosa de Alex Michaelides, no la llevo muy avanzada pero mis impresiones iniciales son muy buenas.

Y de nuevo no planeo qué leeré cuando la termine, no solo porque como os podéis imaginar tengo unos cuantos libros esperando, sino porque además estoy esperando alguno que me apetece muchísimo y cuando llegue sé que pasaré por alto todos los pendientes.

Aprovecho para recordaros que hay un sorteo activo en el blog, se trata de La librería de los corazones solitarios de Robert Hillman. Si aún no os habéis apuntado podéis ir directamente a las bases clicando sobre el banner.

Y os cuento también que esta tarde asistiré a un encuentro con Jordi Llobregat con quien me apetece muchísimo charlar sobre su última novela, No hay luz bajo la nieve de la que os hablé la semana pasada.



Y vosotros ¿qué leéis?

13 de septiembre de 2019

La señal - Maxime Chattam



Que no le digo no a un thriller de sobra lo sabéis. Lo que sí es complicado es encontrar aquí lecturas que se acerquen mínimamente al terror, alguna hay desde luego, pero no es habitual porque no es un género por el que yo me sienta atraída, básicamente porque soy una miedica… Esta novela, a pesar de los tintes de terror y a pesar de los elementos sobrenaturales, me llamó la atención muchísimo y decidí quedarme solo con lo de thriller que, sumado a que la literatura francesa suele gustarme mucho, acabó por decidirme. Hoy os hablo de La señal.

Sinopsis


El comienzo de La señal es realmente espectacular, me puso los pelos de punta y me dejó en estado de alerta para un buen rato. Sabiamente el autor cambia de tercio inmediatamente y nos presenta a una apacible familia aterrizando en su nuevo hogar. Tom, escritor de teatro, y Olivia, famosa presentadora de televisión, han abandonado la bulliciosa Nueva York y se han mudado a la tranquila y casi aislada ciudad de Mahingan Falls junto a sus hijos. No pasará mucho tiempo para que esta paz se vea alterada por siniestras muertes, llamadas telefónicas espeluznantes y una serie de sucesos extraños de difícil explicación.

Como os decía al principio yo no soy lectora de King, menos aún de Lovecraft, así que no puedo hablaros de esos guiños presentes en la novela sobre los que he leído en otras reseñas, pero sí os diré que esta es precisamente la razón por la que empiezo a preguntarme si quizá mi aversión a determinados géneros sea una película que yo me he montado y quizá, solo quizá, deba replantearme salir más a menudo de mi zona lectora de confort. Porque lo cierto es que La señal es una novela que he disfrutado de principio a fin y con la que he pasado miedo, mucho miedo en algunos momentos, tanto que decidí no leer de noche, no os digo más…

Y ese es el único motivo por el que La señal estuvo este verano conmigo algunos días más de lo habitual porque son casi setecientas páginas de no poder parar de leer. La intriga, el misterio y el miedo no dejan de crecer conforme avanzamos en unos capítulos que prácticamente se devoran con los ojos pegados al libro y eso que, en ocasiones, las descripciones detalladas de las muertes son para estómagos resistentes y, ni por esas, el lector es capaz de levantar la vista y dejar de avanzar. Si al misterio le sumamos los capítulos de corta extensión, el ritmo que no decae en ningún momento y la prosa fluida y fácil de leer, ya tenemos la combinación perfecta para caer en esa trampa mortal que todos conocemos de "leo un capítulo más y lo dejo".

Otro punto muy destacable es la cuidada y acertada ambientación tanto de los escenarios como de la atmósfera claustrofóbica que se respira y que conforme avanza la lectura se va tornando más y más asfixiante. En cuanto al espacio físico es fácil de la mano de Maxime Chattam trasladarnos a ese pequeño pueblo de Nueva Inglaterra y convivir con unos personajes trazados con acierto y naturalidad. Especialmente la familia protagonista me ha parecido una familia real como la que podríamos conformar cualquiera de nosotros.

En definitiva, La señal es un thriller escalofriante y realmente adictivo que yo he disfrutado de principio a fin. Creo que el hecho de aunar distintos géneros, no siendo solo una novela de terror, es un aliciente para que cualquier tipo de lector pueda acercarse a la novela y disfrutarla como lo he hecho yo.

Ficha técnica