21 de septiembre de 2018

Tres mil noches con Marga - Pedro Ramos


Mi gusto por las portadas y los títulos atractivos en ocasiones roza el más puro fetichismo y esto fue lo que me ocurrió con la novela que hoy os traigo. A un título tan musical y evocador se unía la imagen de unas manos sosteniendo una llave que a mí se me antojó la guardiana de esas cosas que a veces escondemos y encerramos bajo siete cerrojos. Hoy os hablo de Tres mil noches con Marga.

Mi opinión



Margarita, Marga y M. La adolescente, la joven y la adulta a la que vamos a acompañar en esta pura historia de vida en la que, a la par que acorta y comprime su nombre, crece y madura, y acumula silencios, dolor y secretos que terminará acallando y con los que aprenderá a convivir en la fría Alaska, curando heridas que no terminan de cicatrizar. Porque allí es donde conocemos a M cuando recibe la llamada de su madre y a raíz de ella volverá al pueblo de Galicia adonde cada verano se trasladaba desde la capital, el pueblo en el que Margarita vivió su adolescencia y su primer amor; el pueblo donde Marga sufrió lo indecible, tanto que no volvió; el pueblo donde M llega con la llave que puede abrir la caja de los secretos.

Mientras acompañamos a la protagonista por su ciclo vital, saltando de un tiempo a otro, Pedro Ramos realiza un retrato de la sociedad de cada momento y repasa nuestra historia más reciente trayendo a nuestra memoria hechos como el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, haciéndonos revivir cómo transcurrieron aquellos días que a buen seguro todos recordamos. Nos llevará también hasta los años ochenta cuando la heroína causó estragos y truncó la vida de muchos jóvenes, pero que fueron también para Margarita los años en los que todo estaba por descubrir y todas las ilusiones permanecían intactas en esos largos veranos en los que abandonar la ciudad y compartir el tiempo en los pueblos de origen de nuestros padres, cuando amigos, tíos, primos y resto de familia eran el plan que nunca fallaba y que durante todo el curso muchos esperábamos. Y es que el autor, gracias a una fantástica ambientación, me ha trasladado a los tres momentos temporales de la novela, pero sobre todo me ha hecho volver a los ochenta, esos años en los que yo también era una adolescente que pasaba los veranos en el pueblo, en casa de los abuelos, y discutía por salir o no salir después de cenar, por llegar más tarde en fiestas. De la mano de Pedro Ramos y acompañando a Margarita he vuelto a escaparme a lugares prohibidísimos, a bailar las mismas canciones y a revivir los primeros besos y caricias furtivas.

Si la nostalgia no me ha abandonado durante la lectura de Tres mil noches con Marga, tampoco lo ha hecho el dolor de los secretos y los silencios que se enquistan en el alma y el corazón porque esta novela nos habla también de la carga emocional que algunos hechos del pasado imprimen en nuestras vidas. M lleva sobre sus espaldas esa mochila y a medida que la fui conociendo, e incluso antes de desvelar qué secreto guarda, empaticé tanto con ella que quería ayudarla a aligerar ese peso porque tras conocer a la Margarita rebelde, a la Marga valiente y la M superviviente, hice mías sus luces y sus sombras y llegué al fondo de una persona que, si existiera, querría que fuese mi amiga. Todo ello lo consigue el autor con un minucioso perfil que hace que, tanto la protagonista como los personajes secundarios, se nos antojen como personas reales y cercanas. Quiero hacer una mención especial al padre de M, un personaje complicado, duro y cruel a menudo, pero que a mí, en ocasiones, me ha despertado algo parecido a la ternura al verlo como una víctima de su propia ofuscación y de su incapacidad para sentir y vivir.

A veces sucede que una novela te gusta durante su lectura y, con el transcurso de los días, te va gustando aún más. Es de las novelas que yo llamo con poso porque Tres mil noches con Marga no me abandonará fácilmente. Días después me he descubierto recordando, reviviendo una escena que me remueve de nuevo y que, sin saber qué tenía en la cabeza el autor mientras la escribía, yo la he vivido e interpretado de un modo muy concreto y vuelvo una y otra vez a la emoción de la imagen de una mujer con una fotografía en la mano, una mujer que quizá esté empezando a perdonar mientras alguien, en silencio, la mira y, sin palabras, le dice te quiero.

Ficha técnica


19 de septiembre de 2018

Amnesia - Federico Axat


Hace tan solo un par de semanas que os hablaba de El pantano de las mariposas de Federico Axat, un autor que me conquistó hace dos años con La última salida y que hoy vuelve a colarse en este espacio con su última novela, publicada ayer mismo, Amnesia.

Mi opinión


Despertar, descubrir un cadáver en el salón de tu casa junto a una pistola y una botella de vodka vacía y no recordar nada de nada puede convertirse en una pesadilla para cualquiera y justo eso es lo que le ocurre a John Brenner, exalcohólico de 27 años, divorciado y con una hija pequeña para la que no es el mejor ejemplo. Con este planteamiento regresamos a Carnival Falls, una ciudad ficticia de Estados Unidos en la que el autor ya ha situado otras novelas.

Un comienzo potente e impactante para un thriller que esconde entre sus páginas mucho más que los elementos habituales del género porque Axat se toma su tiempo para perfilar los personajes, para que los conozcamos y sintamos cercanos, apreciando sus luces y sus sombras, con actitudes reconocibles, con sus verdades, sus secretos, sus inseguridades… en definitiva con todo aquello que los hace humanos ante nuestros ojos y los hace sospechosos porque no olvidemos que estamos ante un thriller y hay un misterio que resolver y muchos secretos que desvelar. El protagonista, Johnny, no se fía de nadie y los lectores tampoco, incluyendo a él mismo.

Y lo hace tan bien el autor que para mostrarnos a unos personajes bien definidos no necesita sacrificar un ritmo que no da descanso a un lector que se ve atrapado por la novela desde el inicio. Uno de esos libros cuyas páginas se pegan a tus manos sin remedio en un frenesí lector que aun así te obliga a tomarte tu tiempo buscando pistas que te lleven a adivinar cómo terminará todo porque ya sé que, tras el epílogo, volveré atrás en las páginas y buscaré esos indicios que no supe ver. Los que ya llevamos más de una novela de Federico Axat en nuestro bagaje lector sabemos que puede que algo descubramos por nosotros mismos, pero que siempre habrá algo con lo que el autor volverá a dejarnos con la boca abierta y es que, para mí, Axat se ha convertido en el autor de los grandes finales y ya leo sus novelas deseando terminarlas, no solo por conocer su resolución, sino por volver a pensar qué grande es y cómo ha vuelto a colármela.

Os decía que Amnesia es mucho más que un thriller no solo por la ya comentado, sino especialmente porque el autor aprovecha una trama que no da respiro para hablar de temas complejos tales como el funcionamiento de la mente en general y la memoria en particular, la manipulación de la realidad, la ética de determinados avances científicos, los secretos, la amistad, la lealtad y las relaciones familiares, especialmente entre hermanos. Tienen también cabida la soledad, la pérdida, el dolor, la enfermedad y las decisiones extremas a las que en ocasiones nos vemos abocados y todo ello integrado de tal forma en la trama que solo cuando paras y reposas un poco la lectura eres consciente de ese complejo universo de personas y relaciones en las que te ha introducido el autor. Un universo en el que te hace sentir mucho más que un simple lector, viviendo y sintiendo como lo hacen sus personajes. 

En definitiva, no puedo más que recomendar Amnesia, una magnífica novela en la que nada es lo que parece. Un thriller lleno de giros sorprendentes, con un ritmo que nunca decae, escrito con acierto y habitado por personajes tan cercanos en un escenario y una historia tan reales que sin remedio he sentido que yo misma me encontraba en medio de la trama. Como añadido el autor nos reserva unos cuantos guiños a novelas anteriores que seguro harán las delicias de sus lectores habituales.

Ficha técnica 





17 de septiembre de 2018

Esta semana leo... #250

Un lunes más os cuento mis planes lectores de la semana que supongo empieza con Los crímenes de Mitford de Jessica Fellowes. Y digo supongo porque he alargado un poco el fin de semana y hasta esta tarde noche no regresaré a Madrid por lo que esta entrada la escribí cuando aún andaba leyendo Amnesia de Federico Axat (con quien por cierto tengo encuentro esta tarde y espero llegar a tiempo) y la novela que os menciono es la que decidí meter en la maleta. ¿La habré comenzado? Sea como sea, empezada ya o no, será mi lectura de esta semana.

Y vosotros ¿qué leéis?

14 de septiembre de 2018

A merced de un dios salvaje - Andrés Pascual


Lo confieso, hasta ahora no había leído nada de Andrés Pascual a pesar de haber escrito unas cuantas novelas y de tener en casa El haiku de las palabras perdidas pendiente de leer desde… mejor no pensarlo. Y por fin he leído algo suyo, pero la novela de la que os hablo hoy es su última publicación, A merced de un dios salvaje.

Mi opinión



En A merced de un dios salvaje conoceremos a Hugo Betancor y su hijo Raúl. Ambos viajarán desde Lanzarote hasta San Vicente de la Sonsierra, en La Rioja, para arreglar los temas hereditarios de Raúl, una vez fallecida su abuela materna, propietaria de la Finca Las Brumas. Hugo espera terminar rápido con los trámites, vender la parte de la bodega que le corresponde a su hijo y liquidar las deudas que lo atosigan, pero una vez allí todo se complica. No solo va a conocer por primera vez a la familia de su mujer fallecida, sino que va a descubrir que tuvo un hermano que con la edad de Hugo desapareció, un hermano con el que su hijo guarda un asombroso parecido.

La novela se nos presenta como un thriller psicológico, aunque en mi opinión tiene mucho más de drama y de novela negra, en el que fácilmente se adivina que hay más de un secreto familiar y esto es algo a lo que ya sabéis no puedo resistirme de ninguna forma. Desde el principio el lector es partícipe de esa sensación de que hay algo que los personajes esconden, tanto al lector como entre ellos. Esta sensación se ve favorecida por el uso de un narrador protagonista que con la voz de Hugo nos transmite su incomodidad y recelos así como su preocupación e inquietud por su hijo que padece el síndrome de Dravet, una enfermedad rara que el autor nos muestra de forma clara en su gravedad, pero sin caer en dramatismos.

Alternando presente y pasado, la novela va y viene entre la época actual y los sucesos acaecidos veinte años atrás. Saltos temporales que se suceden sin confusión alguna ya que en el encabezamiento de cada capítulo sabremos si hemos vuelto al pasado o no, y que ayudan a que el ritmo de la novela esté en continuo crecimiento. Si a eso sumamos que el equilibrio entre narración y diálogo es el adecuado y que en todos los capítulos sucede algo relevante, tenemos una novela que se lee apenas sin darte cuenta con una trama que no da un respiro desde sus inicios.

Si la trama me ha gustado, la ambientación sencillamente me ha encantado. De la mano de Andrés Pascual vamos a recorrer no solo el paisaje de la Rioja Alta, sino también su historia y cultura, y los usos y costumbres del lugar. Se aprecia así, además del conocimiento propio que el autor tenga sobre su tierra natal, la que sin duda ha sido una ardua labor de documentación que, en contadas ocasiones, queda expuesta de forma poco integrada en la narración. A pesar de ello y aun estando ambientada en una bodega es precisamente en el mundo del vino y su elaboración donde menos se detiene el autor, aunque evidentemente siempre está presente.

En cuanto a la investigación policial que se lleva a cabo debo decir que he tenido mis más y mis menos con algún aspecto y es que, en ocasiones, ciertas situaciones y actuaciones me han resultado poco creíbles, con excesivas licencias por parte del autor que me han parecido más encaminadas al interés propio por el desarrollo de la trama, que adecuadas a lo que en la vida real sería una investigación oficial y esto a mí, aunque solo sea una parte de la novela, me ha pesado bastante durante la lectura.

En definitiva, y salvo la pequeña pega apuntada, A merced de un dios salvaje es una novela que se lee con gusto e interés y que, escrita con una prosa sencilla y ágil, me ha deparado unas cuantas horas de entretenimiento.

Ficha técnica