20 de marzo de 2019

Érase una vez la taberna Swan - Diane Setterfield


El cuento número trece fue uno de esos libros que llegaron a mí sin referencia alguna. Supongo que, como tantas otras veces, andaría por la librería echando un vistazo y algo de él me llamaría la atención lo suficiente como para que se viniera a casa conmigo. Su lectura me conquistó totalmente y lo cierto es que no había vuelto a pensar en él hasta que a principios de año vi el nombre de su autora en el boletín de novedades de Lumen, no me hizo falta leer nada más porque desde el principio supe que leería esa novela. Hoy os hablo de Érase una vez la taberna Swan.

Mi opinión



La noche del solsticio de invierno en Radcot, una pequeña población junto al Támesis, todos beben en la taberna Swan, famosa por la calidad de sus narradores de historias, tras finalizar un día más de duro trabajo cuando, de repente, la puerta se abre y un hombre malherido y empapado irrumpe en la estancia con lo que parece ser una marioneta en sus brazos. Tras perder el conocimiento se descubre que lo que porta encima es en realidad el cadáver de una niña pequeña que, ante el asombro de la enfermera a la que han llamado inmediatamente, revive de forma inexplicable.

Tras esta impactante presentación la novela deriva hacia tres subtramas aparentemente inconexas en las que el lector se sumerge con tanto desconcierto como curiosidad: Robert Armstrong, un próspero granjero mulato con problemas con el díscolo de su hijo mayor; los Vaughan, un acaudalado matrimonio a cuya hija secuestraron hace un tiempo; y Lily White, una solitaria mujer que se encarga de la limpieza de la casa parroquial. Nada parecen tener en común ¿o sí? Poco a poco el lector irá conociendo sus vidas y atisbando qué es lo que les une, precisamente lo mismo que quizá podría separarlos, pero que contrariamente estrecha los lazos entre unos personajes que son esencialmente buenos, ganándose todos ellos el cariño de un lector que, sin apenas darse cuenta, se ha sumergido en esta lectura pausada y llena de magia. Una lectura profundamente descriptiva en la que el truco está en dejarse mecer por su cadencia cual si fluyéramos por sus páginas al igual que lo haríamos por el Támesis.

El folclore más enigmático tiene su hueco en una novela que incluye entre sus personajes a Silencioso, un barquero fantasmal encargado de que aquellos que navegan el río lleguen a su destino, aunque éste sea el de no retornar con vida. Son elementos como éste, y muchos otros, los que hacen que esta novela, con su lento fluir, deba tomarse con el tiempo y el ánimo pausado pues, aunque el misterio está servido desde las primeras páginas, Diane Setterfield no tiene prisa por llegar a destino e incluso juega a despistar al lector con esa parte inicial en la que no sabemos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Futuro lector, mi consejo es que te dejes llevar por la magia que desprende la novela y la belleza de una prosa que tan magistralmente nos traslada a los escenarios y, de forma muy especial, al interior de sus personajes para así, llegado el final, dejarse conmover por una explosión de emociones.

Érase una vez la taberna Swan es sin duda un canto al Támesis. Él es el centro de la atmósfera de toda la novela y él controla las vidas de sus personajes, a veces tranquilo, otras agitado; unas veces dando vida y otras impartiendo muerte, se erige como hilo conductor de una lectura que nos habla principalmente de pérdidas y ausencias, de aquellos que se fueron, pero que siguen a nuestro lado para siempre porque viven en nosotros y es por ello, en muchos momentos, una lectura dolorosa y profundamente emotiva y conmovedora.

No es Érase una vez la taberna Swan una novela para recomendar a cualquiera pues su ritmo y su esencia requieren el gusto por las lecturas descriptivas y emotivas, pero creedme, este viaje por el Támesis merece mucho la pena, si os animáis a emprenderlo simplemente dejaos llevar, saboread la lectura página a página, porque cuando queráis daros cuenta estaréis tan dentro de la novela que no querréis llegar al final.

Ficha técnica

18 de marzo de 2019

Esta semana leo... #276

Un lunes más os cuento cómo será mi semana lectora que comienzo con las últimas páginas de La sospecha de Sofía de Paloma Sánchez Garnica, un novelón donde los haya. ¿Y después? Veréis, esta será mi semana ambiciosa porque comenzaré con El artesano de Sharon Bolton, básicamente porque necesito un thriller ya. Y también quiero leer El secreto del orfebre de Elia Barceló. Esta novela me la regalaron hace tiempo (ya me perdonarás…) y la tenía olvidada, no voy a mentir, pero ayer ordenando libros me encontré con ella y la comenzaré hoy mismo, como es muy breve no creo que me dure demasiado, aunque la simultanee con El artesano.

Aprovecho para recordaros que hay un sorteo activo en el blog. Pinchando en el banner podréis ir directamente a las bases.



Y vosotros ¿qué leéis?

16 de marzo de 2019

Ganador de La cocinera de Castamar


Ya tenemos el nombre de la persona que disfrutará de La cocinera de Castamar de Fernando J. Múñez y la flamante ganadora de un ejemplar es...

a Rafflecopter giveaway

¡Felicidades, Ángela! Necesito tus datos postales y número de teléfono para que la editorial te haga llegar el ejemplar. Como ya sabes para ello preciso de tu consentimiento expreso por lo que en el correo que envíes a entremislibrosyo@gmail.com debes incluir el siguiente texto:

"Doy mi consentimiento al tratamiento de los datos que proporciono en este correo con el único fin de recibir el premio de este sorteo, un ejemplar de La cocinera de Castamar de Fernando J. Múñez, y acepto que estos sean cedidos a la editorial encargada del envío."

El resto no olvidéis visitar los otros blogs organizadores por si habéis sido afortunados con ellos.


¡Gracias a todos por participar!

14 de marzo de 2019

Hacia la belleza - David Foenkinos


Aunque La delicadeza lleva unos años esperando su turno, como tantos otros, en mis estanterías, fue La biblioteca de los libros rechazados la novela con la que me adentré por primera vez en la prosa de David Foenkinos y el resultado no pudo ser más gratificante, así que en cuanto supe que este año tendríamos nueva novela suya no lo dudé en momento, quería leerla. Hoy os hablo de Hacia la belleza.

Mi opinión



Antoine Duris, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Lyon, un día decide abandonarlo todo y marchar a París para trabajar como vigilante en el Museo de Orsay, en concreto en la sala donde se encuentra expuesto el retrato de Jeanne Hébuterne de Modigliani, un cuadro que no se cansa de contemplar.

El consuelo del arte y la belleza frente a la brutalidad de la vida es el tema principal de esta novela en la que Foenkinos derrocha sensibilidad y talento para trasladar al lector la reconstrucción de una vida que huye de su sentimiento de culpa, el otro gran tema de Hacia la belleza. Haciendo gala de un estilo pleno de sensibilidad y una prosa que por momentos roza la lírica incluso en los momentos más dramáticos e incluso violentos que son tratados con absoluta delicadeza consiguiendo que las emociones del lector exploten y se sientan a flor de piel.

El autor nos mete de lleno en la vida de personas sencillas, personas como cualquiera de nosotros con los que es fácil identificarse. Sus personajes son tan humanos que parecen formar parte de nuestra vida durante la lectura. Junto a Antoine Duris, Camille Perrotin es la otra gran protagonista de esta novela, una joven que a partir de la creación intenta escapar de su dolor, ese que también nos duele a nosotros como lectores. Dos personajes rotos, cada uno por motivos muy distintos, que buscan en el arte y en la belleza la caricia y el consuelo que el mundo no les brinda.

Foenkinos nos va introduciendo en este drama que es Hacia la belleza con mucho cuidado, despistando incluso al lector que en las primeras páginas no sabe muy bien a qué novela se enfrenta para, una vez acomodado en la prosa ágil y sencilla, ser sacudido por el caos y la oscuridad de un dolor al que quien lo padece no sabe cómo enfrentarse. Un dolor que traspasa las páginas y que duele conforme lees porque el autor, con ese tiento inicial, ha metido al lector en la novela del tal forma que se siente y se vive lo que se lee.

Me gustan especialmente las lecturas que de un modo u otro me acercan al arte y a las emociones que este encierra y hace vivir. El arte como catarsis, como catártico es un final que consiguió paliar un poco los golpes recibidos durante una lectura que me ha emocionado profundamente.

Como veis, no puedo más que recomendaros la lectura de Hacia la belleza, una novela que derrocha sensibilidad y que nos habla del arte como refugio y redención, como terapia para las sombras que nos acechan y alivio para nuestro dolor.

Ficha técnica