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21 de agosto de 2015

Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre - Belén Barroso


Hoy os traigo un libro que me deparó unas cuantas risas y muchas sonrisas en los primeros días de mis vacaciones. La verdad es que pensándolo bien tendría que haberlo dejado para la vuelta y así me hubiera animado un poco…


SINOPSIS

Querida lectora, lector, o dependiente de la librería que está colocando el libro:

¿Eres tú una de esas miles de personas que se emocionan cuando se habla de tacitas de té, vestidos de corte imperio y damas de compañía? ¿Te gustaría tener una tenacilla para los rizos y poner «Mr. Darcy» en todas las hojas de tu carnet de baile? ¿Dónde se podrá encontrar hoy en día un carnet de baile? ¿Y un Mr. Darcy?

¿Qué te parecería entonces una historia que transcurre en Pasley Manors, una mansión en medio de la campiña inglesa (¿dónde si no?), protagonizada por una joven y rica heredera que ahora mismo está escribiendo una carta sentada frente a la ventana, a través de la cual cree vislumbrar su futuro y al lechero aguando su mercancía?

Aquí la tienes, servida, por supuesto, en bandeja de plata abrillantada hasta hacer daño en los ojos por el imponente mayordomo de Pasley Manors. Gracias, Branson, eso es todo, puede retirarse.


LA AUTORA

Belén Barroso (Madrid, 1970), después de muy variados colegios, trabajos, casas y muchas lecturas, tuvo una iluminación: debía dedicarse a escribir humor. No: nadie advierte de que la lectura encierra tamaños peligros.
Un día le dijeron: «¿Por qué no escribes un blog?». Y lo escribió.
Otro día: «¿Y por qué no escribes un libro?».
Y lo escribió. Y ahora que ha escrito el libro, le han dicho: «¿Por qué no te conviertes en una autora superventas?». Ahí lo dejo.


MI OPINIÓN

Desde las primeras páginas de "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre" se adivinan los buenos ratos que Belén Barroso nos va a hacer pasar de la mano de Lady Hawthornetone-Williamsmith. A lo largo de 34 cartas que esta inocente señorita dirige a su amiga Edwina, compañera de internado, asistiremos a una hilarante parodia de las costumbres de una época y una sociedad clasista donde las apariencias son lo que más importa y donde la mayor preocupación de cualquier heredera que se precie es la de cazar un buen marido con unas buenas rentas. Con estas preocupaciones conoceremos a nuestra querida Lady, que languidece en la campiña inglesa mientras espera que comience la temporada de bailes y meriendas campestres

Es imposible no coger cariño a la atolondrada  Lady Hawthornetone-Williamsmith que rápidamente conquista al lector como lo hacen todos y cada uno de los personajes que desfilan por las páginas de esta novela que nos arrancará muchas sonrisas y alguna que otra carcajada. Si deliciosa y representativa de una época y unas costumbres resulta la protagonista, no menos lo son el resto de personajes que habitan la novela como es el caso del estirado y sarcástico mayordomo, Branson; el padre ausente, más preocupado por la caza que por su familia; la madre, la dama de compañía, el cura, la hija del cura... Todos ellos conforman un elenco tratado y dibujado con mimo.

Al igual que cuida a sus personajes, Belén Barroso recrea al detalle el ambiente de la campiña inglesa y de su mano asistiremos a meriendas campestres y bailes sin fin. ¿Qué queréis que os diga? A mí la campiña inglesa me tira muchísimo, Jane Austen me parece fantástica y el papel de rica heredera creo que podría venirme que ni pintado, aunque pensándolo bien dada mi natural rebeldía puede que en la época hubiera acabado desheredada...

Rara vez me acerco al género humorístico ya que, salvo honrosas excepciones, lo habitual es que me sienta defraudada y lo que al resto le ha hecho muchísima gracia a mí, no sólo no me la haga, sino que a menudo me parece de mal gusto. Pero "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre" me atrajo desde el primer momento ya que por muchas razones prometía ser una lectura distinta y así ha sido. Sus páginas destilan sentido del humor, ironía y elegancia porque elegante es no sólo la prosa de Belén Barroso, sino también la magnífica edición que nos ofrece Espasa con una portada deliciosa y unas ilustraciones y florituras fantásticas en el interior.

Armaos de un buen té y unos sándwiches de pepino y adentraos en una lectura entretenida, llena de ingenio, ironía y mordacidad que rinde cumplido homenaje a Jane Austen y que podrán disfrutar tanto los amantes de esta autora como los que desconocen su obra. Por cierto, tengo que recordar preguntarle a la encantadora autora de este libro si conoceremos algún día las respuestas de Edwina a nuestra Lady Hawthornetone-Williamsmith.


17 de diciembre de 2014

Un hotel en ninguna parte (Mónica Gutiérrez)


¿Quién dijo que las segundas oportunidades no podían ser las mejores? No importa lo mucho que te escondas: cuando el amor viene a por ti, te encuentra. 

A Emma Voltarás no le queda nada: ni trabajo, ni casa, ni pareja. Por eso acepta una oferta para trabajar todo el invierno en El Bosc de les Fades, un hotel escondido en un bosque. Allí aprenderá que todo lugar extraordinario esconde secretos pero ¿no es ese el mejor punto de partida para empezar de nuevo? Y es que cuando no te queda nada allí de donde vienes no tienes más remedio que seguir adelante. 

Emma pronto descubrirá que la amistad puede encontrarse en cualquier lugar, por muy escondido que esté, quizás de la mano de una camarera de habitaciones hada madrina, o de una niña extraordinaria, o de un viejo escritor necesitado de ternura, o de un cocinero que le abrirá las puertas de los escenarios, o de un surfero que se hace mayor a su pesar, o de una jardinera susceptible; o, quizás de la mano de un hombre huraño y maravilloso capaz de devolverle la ilusión por volver a bailar sobre zapatos de cristal entre las flores de un jardín encantado.

Sin mapas. 
Sin prisas. 
Sin condiciones. 
Ven a perderte en El Bosc de les Fades.




LA AUTORA

Sé que la autora necesita poca presentación para la mayoría de vosotros y es que desde hace algunos años es la administradora de un blog que lleva por nombre Serendipia. 

Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en periodismo por la UAB y en Historia por la UB. Escribe desde que tiene memoria y ha participado en diversos concursos literarios, con mayor o menor fortuna. "Cuéntame una noctalia" fue su primera novela y recientemente ha publicado "Un hotel en ninguna parte".

MI OPINIÓN

Cerca de la costa catalana, perdido en medio de un bosque, en un lugar que no aparece ni en el más actualizado de los GPS, hay un hotel llamado El Bosc de les Fades en el que necesitan una doncella que sepa hablar inglés. Allí llegó un día Emma Voltarás sin trabajo, sin pareja, sin casa y, lo que es peor, sin ilusión. Llegó, eso sí, con su violín, ese que hacía mucho tiempo no se atrevía a tomar entre sus manos. Y allí encontró  a los propietarios del hotel: Samuel, el hermano mayor, tan serio y formal siempre; Tristán, el hermano pequeño, surfero de corazón y despreocupado de vocación. Encontró también al resto del personal del hotel: Marbel, la otra doncella, y su hija Aurora; Joaquim, cocinero artífice de los platos y dulces más sofisticados, y músico en un grupo heavy en sus ratos libres; Philippe, el recepcionista más desagradable que podamos encontrar; Petra, guardiana de un jardín mágico. Y un único huésped: William Lexington, novelista inglés ganador del Premio Nobel.

¿Se puede pedir más variedad en los personajes? Pues todos ellos forman una familia muy especial que de un modo u otro van a arropar a Emma en su soledad y su dolor. A ella y a los dos hermanos Brooks son a los que mejor conoceremos, no en vano la estructura de la novela se basa los correos electrónicos que los tres escriben, ella a Anna, su mejor amiga, ellos a la madre de ambos. En numerosas ocasiones cada uno contará el mismo hecho desde su punto de vista de modo que conoceremos un mismo suceso con distintas ópticas: la de Tristán siempre la más divertida (debo confesar mi debilidad por este personaje); la de Samuel la más seria y analítica; y la de Emma la más reflexiva. A pesar de que la novela se sostiene en los escritos de estos tres personajes, al resto llegaremos también a conocerlos muy bien y los sentiremos como personas reales de modo que es imposible no tener ganas de matar a Phillipe en muchas ocasiones, menos mal que en cuanto me tomaba el desayuno con la mantequilla auténtica de Joaquim y sus mermeladas caseras se me pasaba todo.

Hay dos cosas que a mi entender destacan en la forma de escribir de Mónica Gutiérrez. Una de ellas es la facilidad con la que te trasporta al lugar que te está describiendo, me refiero indudablemente a la facilidad con la que el lector se encuentra en el sitio exacto que Mónica quiere, tarea que sin duda debe ser realmente difícil para la autora. Y no sólo te ubica en el lugar, además lo sientes, hueles las flores del jardín inglés; saboreas los bizcochos y el chocolate recién hechos de Joaquim; sientes en tu cara el sol de invierno mientras tiendes las sábanas blancas tras la colada... La autora te transporta y te hace vivir sus libros. 

El otro aspecto que destaca es la capacidad que tiene Mónica para llenar de magia un relato que de por sí no tendría más y que incluso es de lo más previsible en su desarrollo, pero no importa, su prosa, al igual que ocurriera en "Cuéntame una noctalia", te envuelve, te abraza, te hace creer en un mundo mejor y te recuerda que la felicidad y las segundas oportunidades (o terceras, o cuartas...) están esperándote a la vuelta de la esquina. Sus libros me evaden, me transportan, me sacan de mi día a día, me dan buen rollo y hacen que renazca en mí la ilusión que a veces pierdo porque son casi como cuentos, cuentos dulces, con una atmósfera que me invita a soñar, que me hacen sonreír y sí, lo he dicho muchas veces, para mí Mónica Gutiérrez es el máximo exponente de ese género que he dado en llamar "novelas que abrazan y dan calorcito".

"Un hotel en ninguna parte", por si no tuviera suficiente magia por sí mismo, está lleno de literatura y, sobre todo, de música, desde la clásica hasta el rock más duro. Los que habéis pasado ya unos días en este hotel me entenderéis cuando os digo que mi estancia se me hizo muy corta y me apenó muchísimo tener que hacer las maletas. Y los que aún no lo habéis visitado, ya sabéis, id haciendo la reserva y preparaos para volver renovados de El Bosc de les Fades.


Ficha técnica
Título: Un hotel en ninguna parte
Autora: Mónica Gutiérrez
Editorial: Autopublicado Amazon
ASIN: B00KVQ43U

12 de noviembre de 2014

Una tarde de diciembre (Delphine de Vigan)


Matthieu Brin ha alcanzado el éxito con su primera novela y las cartas de admiradoras se agolpan en su buzón. Una de ellas le llama particularmente la atención. Es de una joven con la que mantuvo una breve e intensa relación hace más de diez años, poco antes de su matrimonio. La carta y su autora empiezan a obsesionarle y a afectar a su hasta entonces apacible vida familiar. La urgencia del deseo despierta su creatividad y resquebraja su estabilidad.

"Una tarde diciembre" es la historia de una mujer que escribe al hombre a quien una vez amó y al que nunca consiguió olvidar. Un testimonio revelador sobre lo frágil que puede ser la relación de pareja frente al desgaste del tiempo.


LA AUTORA

Delphine de Vigan es una autora francesa. Su novela "No y yo" recibió el Premio de los libreros y fue llevada a la pantalla por Zabou Breitman. "Las horas subterráneas" (2009), con una gran acogida crítica y muchos lectores, figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. "Nada se opone a la noche" ha obtenido numerosos premios entre ellos el Premio de novela FNAC y el Gran Premio de las Lectoras de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia, donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el ranking de las novelas más vendidas. Su primera novela, "Días sin hambre" fue publicada en nuestro país el año pasado por Anagrama. 

MI OPINIÓN

Se acabó. No hay más títulos de Delphine de Vigan en español así que si quiero seguir tendrá que ser en francés, pero por ahora se me ha pasado el ansia. ¿Quizá porque este es el título que menos me ha gustado de la autora? ¿Después de lo que me costó conseguirlo? Pues sí, y no es que no me haya gustado, es simplemente lo que he dicho, de todos sus libros es el que menos me ha gustado, pero en absoluto me ha decepcionado. Quizá haber conocido a la autora, como la mayoría, con su última y mejor novela, "Nada se opone a la noche", juegue siempre en contra de ella. Quizá la larga espera hasta conseguir tener este libro entre mis manos también influyó. Alguien, conocedor de lo poco que me gusta la novela romántica, piense que quizá sea por el género, pero no, tampoco es eso porque aunque se enmarque en el género romántico ya que habla de amor, para mí habla más de deseo y de la obsesión que puede generar una relación abocada al fracaso desde el principio. Porque esos son los temas más presentes en el libro.

Delphine de Vigan
Matthieu Brin trabaja en una revista de venta por catálogo y un día sintió la necesidad de escribir así que abrió un cuaderno de espiral y comenzó un libro que, para sorpresa de todos, se convirtió en un súper ventas. Ahora Matthieu, aunque sigue trabajando en la misma revista, es conocido en toda Francia. Ha pasado de ser una persona anónima, con una vida normal junto a su  mujer y sus dos hijos, a conceder entrevistas en televisión y prensa, a ser reconocido por la calle, a recibir cientos de cartas de admiradores todos los días. Un día encuentra en su buzón una carta distinta a las demás, una carta más personal, de alguien que, aunque no firma su correspondencia, no puede ser otra que Sara. De esta forma, el pasado y la mujer que Matthieu enterró en su memoria una tarde de diciembre vuelven, sin aviso y sin compasión.

Sara, con quien vivió un intenso y tórrido romance poco antes de casarse, sabedores ambos de que aquello no iba a ser nada más que algo pasajero, pero para ella fue mucho más que eso. ¿O realmente es, como os decía al principio, la obsesión por alguien que realmente nunca fue suyo? En sus cartas, Sara revive el pasado y recompone su memoria mientras narra cómo se conocieron, cómo nació y se desarrolló una relación en la que el sexo jugaba a vestir de amor lo que probablemente no era más que deseo y una atracción que cada cual vivió a su manera aunque para ambos fue igual de difícil de controlar.

En este libro, Delphine de Vigan crea unos personajes vivos, muy creíbles, que son fuertes y son tremendamente frágiles al mismo tiempo y a través de ellos nos ofrece dos formas muy distintas de enfrentarse a un pasado que vuelve. Sara se nos presenta como una mujer que no ha conseguido superar una relación maltrecha, que vive anclada en el dolor. Matthieu es un triunfador y lo tiene todo para ser feliz y aún así todo en él es frágil y su vida se desmorona cuándo empieza a plantearse qué fue lo que perdió realmente una tarde de diciembre. Conforme avanzamos en la lectura descubriremos que la autora, a pesar de este planteamiento tan simple, nos tiene preparada una evolución en ambos personajes que nunca podríamos haber esperado.

La autora hace gala de su prosa llena de sensibilidad y belleza para analizar minuciosamente los engranajes del amor, la fuerza del deseo, la dependencia emocional, la frustración, la monotonía en la pareja... ofreciéndonos, como siempre, esa forma suya de escribir llena de fuerza y sensibilidad y, en esta ocasión, también de sensualidad. Además, como más tarde haría en "Nada se opone a la noche", nos deja unos apuntes sobre el proceso creativo de un escritor, sobre las manías, sobre lo dificultoso que puede ser en ocasiones compaginar la escritura con la vida cotidiana.

Es el libro que menos me ha gustado de Delphine de Vigan y aún así me ha gustado mucho, muchísimo. La autora nos ofrece en esta ocasión una novela con muchas lecturas. El lector que quiera leerá una novela exclusivamente romántica. Otros lectores sólo verán deseo, sexo y traición. Muchos, como en mi caso, leerán un pedazo de vida que, además, está muy bien escrito y en el que la autora consigue alejarse de los numerosos clichés sobre los temas que toca y en los que hubiera sido muy fácil caer.

"A veces la piel tiembla, palpita, implora, a veces la piel reclama una mano, cualquier otra, una mano desconocida, extraña, o quizás la cicatriz mansa, invisible, de una caricia perdida."


Ficha técnica
Título: Una tarde de diciembre
Autora: Delphine de Vigan
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Editorial: Artime
Nº de páginas: 192
ISBN: 9788493570217

29 de agosto de 2014

La lágrima de la India (Ismael Cruceta)


La que parecía que iba a ser una historia de amor, resultó ser una novela sobre la amistad, sobre una amistad limpia que unió a Leonardo Soto y Anita Reina de Córdoba más allá del tiempo y del espacio. Él, un escritor de éxito al que el destino le puso en el camino a Soledad una y otra vez, entre recuerdos de infancia, canciones de Jacques Brel y pies descalzos. Y ella, Anita, que se embarcará en un viaje maravilloso a Sri Lanka, un país donde buscará a gente con la tez morena y los ojos de color aceituna, un paraíso de playas y templos con dos décadas de conflicto armado a sus espaldas, una guerra ciega que tan desapercibida ha pasado a los ojos del mundo. Y ambos, sin saberlo, se salvaron mutuamente del olvido.
Una novela que es un homenaje a dos ciudades: Madrid y Montpellier, y a todo un país, Sri Lanka, caótico, hermoso, desconocido. Una historia que hará vibrar las emociones del lector, luminosa, amable y cargada de melodías. La lágrima de la India no es sólo para leer, sino también para sentir, para sonreír. Con tres personajes coherentes, a veces controvertidos, a veces incomprendidos, pero siempre valientes. Una novela de viajes. De destinos y verdades. De vida. Y de amistad, sobre todo de amistad. 

EL AUTOR

Ismael Cruceta nació en Móstoles en 1986, es Licenciado en Periodismo y Máster en Relaciones Internacionales Iberoamericanas por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Su formación se ha completado en ciudades como Barcelona, Londres o Montpellier, donde residió durante un año. 
Ha trabajado en la Oficina de Coordinación Residente de la Organización de las Naciones Unidas en Bolivia y, además, ha colaborado en proyectos de Cooperación al Desarrollo en varios países de Sudamérica.  
Ha sido redactor del semanario especializado en inmigración y Latinoamérica Sí Se Puede y ha colaborado en otros medios de comunicación, como Radio Sol XXI, El Boletín o Invertia.com, entre otros.
Su debut en el mundo de las letras llegó en 2009 con Luz de libertad, que comenzó a escribir cinco años antes. La lágrima de la India (Entrelíneas editores, 2012) es su segunda novela. 

MI OPINIÓN

Hace unos meses tuve la oportunidad de conocer a Ismael Cruceta en un encuentro bloguero y yo, que ya sabéis que parece que vivo en otro mundo y en ocasiones no me entero de nada, ni conocía su blog ni sabía que era escritor. Poco tiempo después, con ocasión de la Feria del Libro de Madrid, uno de los muchos días que fui por allí dio la casualidad que estaba firmando “La lágrima de la India” y me acerqué a saludarle sin ninguna intención, he de decir la verdad, de comprar el libro ya que había leído su sinopsis y no parecía una lectura que encajara en mis gustos. Aun así finalmente terminé comprándolo para regalar y este verano, cuando la persona a la que lo regalé me dijo que le había encantado, me decidí a leerlo yo también y me alegro mucho de haberlo hecho ya que está claro que estaba equivocada con respecto al libro.

Ismael Cruceta
Ismael nos presenta un argumento sencillo, pero lleno de fuerza y dulzura a partes iguales. Tres son los protagonistas: Anita, Leonardo y Soledad. Siendo los dos primeros los que destilan carisma, probablemente porque están mucho más perfilados que Soledad a la cual no he terminado de entender ya que su perfil queda muy difuminado, no llegamos en ningún momento a conocer su realidad. Es un personaje complicado, con una gran lucha interior que el autor nos deja intuir pero en la que no profundiza por lo que me he quedado con ganas de saber un poco más.

La novela comienza con el triunfo del PSOE en las elecciones de 1982. Leonardo, siendo niño, ve por primera vez a Soledad esa misma noche en que Felipe González llega al gobierno. A partir de ese momento el destino y las casualidades harán que se crucen en varias ocasiones (memorable el momento en el que sus coches paran en paralelo mientras los dos escuchan "Ne me quitte pas" de Jacques Brel) hasta que sea Anita la encargada de presentarlos formalmente. Y es que Anita y Leonardo son amigos desde que ambos eran muy jóvenes y desde entonces han compartido aventuras y desventuras, alegrías y penas, viajes, juergas, borracheras… Y aunque cada uno tiene su vida muy distinta de la del otro, nada ha conseguido nunca abrir una brecha en su férrea amistad, ni siquiera la distancia que se impondrá entre ellos y que no hará otra cosa que reforzar sus lazos.

Y es que es un libro que habla de muchas cosas, de amor, de lucha por la vida, de esperanza, pero, sobre todo, es un libro que habla del valor de la amistad siempre a través de una prosa sencilla, cuidada y tan fluida que cuando vienes a darte cuenta has leído un montón de páginas y te encuentras totalmente atrapada. Uno de esos libros en los que casi destaca más cómo se cuenta que lo que se cuenta en sí mismo y es que Ismael Cruceta derrocha sensibilidad a la hora de escribir y de transmitir emociones.

Combinando la narración y el género epistolar, al que soy muy aficionada, será a través de las cartas que Anita envía a Leonardo donde encontraremos uno de los aspectos más destacables de la novela como son las fantásticas descripciones de Sri Lanka. Ismael Cruceta consigue con ellas una ambientación impecable que hará que nos paseemos por el exótico país y que respiremos la paz y serenidad de los templos budistas, disfrutemos de sus paisajes, los cuales parecerá que estamos viendo con nuestros propios ojos, y saboreemos su especiada comida.

Una novela que te hará reír en más de una ocasión, pero que sobre todo te emocionará y te hará reflexionar hasta llegar a un final sorprendente cargado de significado.  Un canto a la amistad, a la esperanza y a las ganas de vivir por muy mal dadas que vengan las cosas en la vida. Y un autor al que sin duda volveré a leer.

27 de noviembre de 2013

Tenemos que hablar de Kevin (Lionel Shriver)


Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin. Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad. Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

Lionel Shiver nació en 1957 en Carolina del Norte. Periodista y escritora, estudió en la Universidad de Columbia, ha vivido en Nairobi, Belfast y Bangkok, y en la actualidad reside en Londres. Después de varias novelas, en el año 2005 ganó el prestigioso Premio Orange con "Tenemos que hablar de Kevin", una novela que ha suscitado fuertes polémicas y se ha convertido en best seller internacional, que ha consagrado a la autora.


Un niño necesita más de vuestro amor cuando menos lo merece (Emma Bombeck)

"Tenemos que hablar de Kevin" comienza con esta cita. Creo que en líneas generales todos estaremos de acuerdo con esa afirmación aunque quizá tras terminar la lectura de esta novela no seamos capaces de aseverarlo con demasiada rotundidad. Son tantas las lecturas que se pueden hacer de este libro; tantas las preguntas que suscita y que deja en el aire para que sea el propio lector quien las responda, si puede; tantas las reflexiones que encierra, que me va a ser muy difícil contarlo todo y, sobre todo, transmitirlo del modo en que se siente esta novela. Para ello hay que leerla.

Muchos conoceréis la película ya que esta novela fue adaptada al cine por Lynne Ramsay. Yo no la he visto y tampoco creo que lo haga por ahora. Por un lado, porque he quedado demasiado impactada por este libro como para ver tanta crudeza en imágenes. Y, por otro lado, porque a pesar de las buenas críticas que he podido leer sobre ella y sobre su fidelidad a la novela es imposible encerrar en una hora y media o dos todo lo que nos ofrece esta lectura.

Lo primero que me sorprendió, porque no lo esperaba en absoluto, es que se tratara de una novela epistolar aunque hay un único remitente en estas cartas: Eva, la madre de Kevin. Es ella quien a lo largo de las más de seiscientas páginas del libro se dirige a su marido, Franklin, desgranando cómo era su vida antes de tener un hijo, cómo era su trabajo, su relación con él y, sobre todo, cuáles fueron los motivos para tener a Kevin y cómo fue su relación con él desde su nacimiento. Eva nos deja entrever que se vio arrastrada a un embarazo principalmente por amor a su marido, un embarazo que no estaba muy segura de desear y que vivió como algo ajeno a ella misma desde el principio, sintiendo que su marido se había adueñado de su embarazo no dejándola vivirlo de la forma en que ella lo deseaba.


Las mayores dudas de Eva comienzan a raíz del nacimiento de Kevin ya que una vez lo tiene en sus brazos tras un parto difícil no siente ese amor sublime que se presupone toda madre debe sentir al abrazar y tener a su lado a su hijo por primera vez. A través de las reflexiones de la protagonista la autora nos invita a una reflexión sobre la casi obligada maternidad feliz, sobre la plenitud que la llegada de un hijo debe suponer para cualquier madre. Este amor hacia un hijo ¿es automático o se aprende a amar? ¿Y si no aprende una madre a amar a su hijo? Y si por más que lo intente ese amor no brota de su corazón ¿qué camino se puede seguir?


Kevin se perfila, desde bebé, como un niño difícil, no sólo por sus incesantes lloros o por su negativa a comer, cosa muy habitual en algunos bebés, sino por una doblez en su personalidad que aunque siendo bebé pueda achacarse a una respuesta innata a los distintos estímulos por parte de una persona u otra, con el paso del tiempo se va definiendo como una clara toma de posiciones ante el mundo que lo rodea con una sola excepción, su padre. Un padre ausente en casi todos los sentidos porque por un lado paso todo el día trabajando fuera y, por otro lado, y sin duda el más importante y trascendente en este caso, porque vive su paternidad como un compañero de juegos de Kevin. Cuando está en casa se convierte en el aliado de Kevin, aquel que todo lo disculpa y que siempre toma partido por un niño claramente manipulador que utiliza esta alianza como una forma más de castigo a su madre ya que en la relación que se establecerá en la pareja tras el nacimiento de Kevin, siempre subyacerá la crítica de Franklin hacia Eva de no ser una buena madre.


Lionel Shriver
Toma relevancia en este aspecto lo importante que es en la educación de los hijos no sólo el establecimiento de unos límites sino la necesidad indiscutible de que estos límites estén consensuados entre ambos progenitores, el equipo padres no debe tener ninguna fisura porque cualquier niño se aprovecharía de ello. Si, además, ese niño es Kevin, las consecuencias pueden ser dramáticas. Pero en este caso, Eva está sola, se siente aislada, impotente, sin apoyo y, para colmo, se siente culpable de no ser capaz de amar a su hijo ya que sólo ve en él lo que también veremos los lectores dado que el libro está narrado desde el punto de vista Eva. Kevin es un niño solitario, insensible, frío, cruel, manipulador. Características que con la adolescencia van empeorando.

Este es el ambiente en el que Kevin nace y vive y que en el libro sirve para realizar un análisis del mal y de la mente sociópata. ¿Cuál es la verdadera causa del mal? ¿Se nace así? ¿Debemos achacarlo al neurodeterminismo? ¿O en Kevin ha influido también la falta de amor de su madre desde su nacimiento? ¿Cómo se forja la mente de un asesino adolescente? Una única respuesta quizá sería simplificar demasiado el problema que plantea esta novela, un problema real de nuestra sociedad como es la violencia en los más jóvenes, no sólo en las matanzas perpetradas por adolescentes que nos sobrecogen cuando las vemos en los informativos, no tenemos que irnos a ningún extremo, aunque el libro lo haga, para ver que la violencia se ha convertido en un serio problema que con mayor o menor alcance llega hasta las aulas de nuestros hijos afectando a todos los estratos sociales y a todos los modelos de familia. En este análisis que la novela no hace directamente, sino que va dejándolo leer entre líneas, se añade también la influencia de los medios de comunicación y la violencia siempre presente en televisiones, videojuegos, etc. No podía faltar tampoco en esta crítica a la sociedad en general, una crítica más particular a la sociedad norteamericana, especialmente en lo relativo al uso y accesibilidad de las armas de fuego.

Todo esto nos plantea este libro que, aunque pueda parecer lo contrario por su temática, huye del morbo, no se recrea en los hechos violentos sino que va mucho más allá buscando un origen y rastreando las consecuencias que no se centran exclusivamente en la muerte. Desde el principio sabemos que Kevin ha cometido un acto horrible, no se nos dice explícitamente cuál pero es fácil intuir de qué se trata y sólo muy avanzada la lectura conoceremos los detalles aunque siempre, insisto, sin caer en el morbo fácil que un tema como éste conlleva. Muy al contrario, el análisis que nos ofrece Eva puede resultar en ocasiones incluso frío. Detalla hechos de forma analítica, desgrana detalles para intentar llegar a su causa última. ¿Por qué su hijo es así? ¿Es culpable ella? Eva es perseguida a causa de los actos de su hijo y acepta su parte de responsabilidad. Ella era una profesional de éxito, de clase media alta, acostumbrada a vivir cómodamente, sin que nunca le faltara de nada y, en cambio, en la primera carta que escribe a su marido describe con detalle su nuevo hogar en el que la decrepitud es el carácter más dominante, como una metáfora de su interior, de cómo se siente y de cómo se castiga por no haber atajado o haber tomado alguna determinación ante las pistas que Kevin fue dejando a lo largo de los años sobre su mente enferma, pistas que muchos no vieron pero que ella si percibió y ante las que por diversos motivos no actuó.

El trazado de los personajes es absolutamente magistral. Kevin, un niño que no conoce la empatía ni de lejos, se nos dibuja de un modo apabullante. La autora nos pone rápidamente en la piel de todos ellos de modo que percibimos sus sentimientos, o la ausencia de ellos; asusta la maldad de Kevin casi como si la estuviéramos viviendo en primera persona. El miedo y la soledad de Eva se asoman en cada página llenándonos de angustia. El retrato del padre es también increíble, en él se hace carne el viejo dicho de "no hay mayor ciego que el que no quiere ver" y admito que a veces he tenido ganas de gritarle porque he sentido la impotencia de Eva ante la persona que debería ser su mayor apoyo y que, sin embargo, prefiere esconder la cabeza. Lo dicho, magistrales todos.

Una realidad que asusta en un  libro realmente sobrecogedor y duro que por momentos se hace muy difícil de leer pero que aún así no puedes dejar. Los hechos, en líneas generales, los conocemos desde el principio pero ello no le resta tensión alguna. A lo largo de la lectura, al igual que Eva, no dejaremos de preguntarnos ¿por qué lo hizo? y será sólo al final, un final que me ha impactado, cuando Eva con un miedo atroz a la respuesta se atreverá a pedirle a Kevin "Mírame a los ojos y dime por qué."



Ficha técnica
Título: Tenemos que hablar de Kevin
Autora: Lionel Shriver
Editorial: Anagrama
Traductor: Javier Calzada
Nº de páginas: 616
ISBN: 9788433974440


31 de mayo de 2013

Nubes de kétchup (Annabel Pitcher)


"Zoe es una chica inglesa de quince años que oculta un terrible secreto. Llena de angustia pero también con una buena dosis de humor, Zoe comenzará a escribir cartas a un criminal llamado Stuart Harris, encerrado en el corredor de la muerte en una prisión de Texas. Piensa que solo alguien así, marcado al igual que ella por el secreto, la mentira y el asesinato, va a poder comprenderla... 
Bolígrafo en mano, Zoe respira profundamente, come un sándwich de mermelada de fresa y comienza su relato de amor y traición..."

Annabel Pitcher nació en un pueblo de Yorkshire y estudió Filología Inglesa en Oxford. Ha trabajado en medios de comunicación y como profesora de inglés. Junto con su marido se tomó un año sabático en el que se dedicaron a viajar por todo el mundo y según cuenta ella misma en su web fue en un albergue juvenil de Ecuador donde se le ocurrió la idea para "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea" y escribió el libro en blocs de notas mientras recorría diferentes países. Tras el éxito arrollador de ese primer libro, llega el segundo: "Nubes de kétchup". Actualmente se encuentra escribiendo su tercera novela.

Tenía muchas ganas de leer este libro porque "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea" me gustó muchísimo y fue uno de los mejores libros que leí el año pasado (podéis leer la reseña aquí) y ya entonces ni dudé que volvería a leer a Annabel Pitcher. No voy a comparar una novela con otra porque no tienen nada que ver aunque en ambas se traten temas delicados. Con esta intención de no comparar me enfrenté a la lectura de "Nubes de kétchup" y he de decir que no me ha defraudado en absoluto.

En esta novela Zoe, una adolescente inglesa que ha cometido un crimen, está llena de remordimientos y el sentimiento de culpa no la deja continuar con su vida. Movida por el deseo de desahogarse con alguien y así liberar un poco su carga, comienza a escribir cartas a un criminal condenado a muerte ya que piensa que solo alguien así, marcado como ella, puede entenderla. Zoe se siente prisionera de su culpa, el tiempo se detuvo para ella el 1 de mayo, fecha en la que todo ocurrió.

Los temas que plantea la novela son numerosos aunque los principales son el sentimiento de culpa, el perdón a uno mismo principalmente, pero también a los demás, y el amor. Otros temas presentes en el libro son la discapacidad, la pena de muerte, el paro, la vejez... Todo ello visto desde la óptica inocente de una adolescente y con una dosis de humor negro gracias al cual la autora resta dramatismo a temas tan dolorosos, consiguiendo con ello un trato más cercano y directo a la problemática que se plantea en la novela.

Annabel Pitcher
Todo ello está narrado con una prosa sencilla pero al mismo tiempo llena de profundidad y, sobre todo, con una forma de escribir muy cuidada y elaborada. La autora vuelve a derrochar, al igual que en el anterior libro, sensibilidad y facilidad para ponerse en la piel de niños y adolescentes, consiguiendo así unos personajes muy humanos y cercanos, profundamente reales, llenos de virtudes y defectos.

Zoe es una adolescente llena de dudas, insoportable a veces, dulce y cariñosa a menudo, imposible de entender en ocasiones, hasta que recuerdas que tiene 15 años y no puedes más que empatizar con ella aunque no estés de acuerdo en muchas de sus decisiones y actitudes. Dado que se trata de una novela epistolar, narrada evidentemente en primera persona por la autora de las cartas, se llega a conocer muy bien a Zoe y a su entorno familiar tal y como ella lo ve. Las cartas de Zoe están llenas de dolor y culpa pero salpicadas también de inocencia, lo cual les otorga un toque distinto que humaniza todo el dolor y el sufrimiento que nos narra la novela.

El elenco de personajes secundarios, muy especialmente la familia de Zoe, se nos muestra también muy bien caracterizada, los padres y las dos hermanas de Zoe, cobran vida a través de las palabras de Annabel Pitcher, la forma de interactuar en su vida diaria es la vía que utiliza la autora para hablarnos también de la importancia de la vida familiar y de cómo las relaciones entre miembros de la familia pueden terminar afectando al resto, todo ello explorado desde el punto de vista de una adolescente. Quisiera destacar aquí el personaje de Dot, la hermana pequeña de Zoe, un ser entrañable al que se le coge cariño desde el principio de la lectura.

El libro tiene también su dosis de intriga porque desde el principio sabemos que Zoe ha matado a alguien pero no tenemos claro ni el quién, ni el cómo, ni el porqué. Annabel Pitcher va dosificando sabiamente este suspense y nos va ofreciendo los datos poco a poco de forma que todo el libro es un in crescendo hasta su cierre. He leído en algún blog que no ha gustado el final pero a mí me ha dejado satisfecha, creo que es el final perfecto para cerrar esta novela y no me hubiera gustado que terminara de otra forma.

"Nubes de kétchup" no es una novela lacrimógena aunque a mí ha conseguido emocionarme con su final. Es una de esas novelas que te llegan porque dentro de su aparente sencillez guarda un mensaje para quien sepa y quiera verlo. Es una novela que invita a reflexionar sobre muchos temas pero, como ya he comentado anteriormente, muy especialmente sobre el sentimiento de culpa y la necesidad de perdonarnos a nosotros mismos como premisa para obtener el perdón de los demás y poder seguir adelante.

No puedo terminar esta reseña sin hablar de la magnífica edición del libro. Su portada es absolutamente maravillosa y me llevé un grata sorpresa al descubrir que muchas de las cartas que Zoe escribe están ilustradas con dibujos destinados bien a explicar lo que le cuenta al destinatario, bien a enfatizar algunas de las ideas que plasma en ellas.

Así que, sin duda alguna, os recomiendo este libro que nos muestra que la vida tiene muchas caras, que cualquiera puede esconder un secreto inconfesable, que la culpa puede ser el mayor lastre en nuestras vidas y que debemos aprender a perdonar y a perdonarnos. Una historia desgarradora que también nos arrancará una sonrisa y nos dejará con un mensaje esperanzador: 


Ficha técnica
Título: Nubes de kétchup
Autora: Annabel Pitcher
Editorial: Alevosía
Nº de páginas: 280
ISBN: 9788415608394




22 de abril de 2013

Paradero desconocido (Kressmann Taylor)


"1932. El alemán Martin Schulse y el judío norteamericano Max Eisenstein se quieren como hermanos, y juntos han abierto una galería de arte en California. Pero Martin decide regresar a casa, así que Max se quedará a ocuparse del negocio. Desde el primer día se escriben cartas, como habían prometido, pero cuando Hitler ascienda al poder en 1933, la tierna complicidad de la primera correspondencia empezará a bascular hacia el horror. Con admirable economía de medios, este epistolario retrata el horror ideológico de la Alemania nazi y, al mismo tiempo, la mecánica intemporal que separa a víctimas y verdugos. Aunque se trata de un relato relacionado con el Holocausto, Paradero desconocido es, entre otras cosas, un thriller impredecible."

Kressmann Taylor fue el seudónimo utilizado por la escritora norteamericana Kathrine Kressmann Taylor para firmar este relato publicado por primera vez en 1938 en la revista norteamericana Story. Fue tal el impacto que causó que al año siguiente se publicó como libro. Concluida la Segunda Guerra Mundial, "Paradero desconocido" cayó en el olvido hasta que en 1995 se reeditó para conmemorar el cincuenta aniversario de la liberación de los campos de concentración.

Hace muy poco leí una reseña de este libro en Cazando Estrellas y me llamó muchísimo la atención. La novela epistolar, género al que pertenece, me gusta mucho y un cruce de cartas entre un alemán y un judío que se han querido como hermanos tenía muy buena pinta. He de decir que no solo no me ha defraudado, sino que ha cubierto con creces mi expectativas.

Con una prosa sencilla, como solo pueden ser las cartas entre dos personas que hasta hace muy poco han sido como hermanos, y en apenas ochenta páginas, conoceremos cómo un pueblo cae rendido a los pies de un líder con una ideología terrible. Para salir de la oscuridad y la crisis en la que se encuentra inmersa la sociedad alemana tras la Primera Guerra Mundial, un hombre carismático pero ideológicamente aberrante, con un discurso que apela al patriotismo y al orgullo de ser alemán, consigue instaurarse como "el salvador" de una nación y un pueblo. A través de la propaganda y la manipulación, consiguió que el perfil del nazi alcanzara todos los estratos sociales y culturales del país.

Kressmann Taylor
En la nota final del libro, escrita por el hijo de la autora, se nos cuenta qué la llevó a escribir este relato: "Poco antes de la guerra, unos amigos alemanes -cultos, intelectuales, de buen corazón- regresaron a Alemania después de haber vivido en Estados Unidos. En muy poco tiempo se convirtieron en nazis acérrimos. Se negaban a escuchar la menor crítica contra Adolf Hitler. Durante una visita a California se encontraron en la calle con un íntimo y viejo amigo judío. No le dirigieron la palabra. Le dieron la espalda cuando intentó abrazarlos."

Todo esto es lo que nos cuenta Kressmann Taylor en "Paradero desconocido", un libro breve, que nos llevará apenas un rato leer pero de los que, al menos a mí, dejan huella. Una pequeña joya que no puedo más que recomendaros encarecidamente.



Ficha técnica
Título: Paradero desconocido
Autora: Kressmann Taylor
Editorial: RBA Bolsillo
Nº de páginas: 80
ISBN: 9788492966257

9 de abril de 2013

84 Charing Cross Road (Helene Hanff)


"Un día, en octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva Yorf a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros...y las librerías."


Hoy se cumplen 16 años del fallecimiento de Helene Hanff, autora estadounidense nacida en 1916 en Philadelphia. Trabajó como publicista y escribió numerosas obras de teatro que nunca llegaron a representarse en Broadway aunque obtuvieron un relativo éxito en otros circuitos teatrales. Subsistió escribiendo guiones de series televisivas y terminó publicando en diversas revistas.

En 1970 publicó "84 Charing Cross Road", un libro epistolar en el que nos narra los 20 años de correspondencia que mantuvo con Frank Doel, librero de Marks & Co. en Londres, quien le proporcionaba obras clásicas de la literatura británica que en Estados Unidos no podía encontrar. La relación íntima que llegó a establecer con los empleados de la librería, a los que llegó a enviarles comida durante la escasez de la posguerra, queda plasmada en esta maravillosa colección de cartas. 

Helene Hanff desarrollaría con el paso de los años una diabetes que finalmente la llevaría a fallecer el 9 de abril de 1997. El edificio de apartamentos donde vivió ha sido llamado "Charing Cross House" en su honor.

Una novela de corte humorístico que ha triunfado no solo como libro sino como serie de televisión, obra de teatro y cine. Pero ante todo, "84 Charing Cross Road" es una novela que rinde homenaje a los libros, a las librerías y a los lectores. Una pequeña joya que ningún amante de los libros debería perderse.