lunes, 14 de abril de 2014

Esta semana leo... #39


Continúo leyendo "Las tres bodas de Manolita", me quedan unas 200 páginas así que tal y como preveía se ha colado en la maleta destino mediterráneo y no estoy muy segura de que vaya a acabarlo durante las vacaciones, ya sabéis que cuando vuelvo a casa unos días ando muy liada y más en Semana Santa porque procuro no perderme ni una sola procesión. Por si acaso, se viene conmigo el libro electrónico bien cargado, por lo que pueda surgir y con el fin de no llevar más peso, el de Almudena ya ha añadido bastante a mi equipaje. Tengo previsto, además, atracar la biblioteca de mi padre ya que en estos meses he apuntado unos cuantos títulos que creo haber visto en sus estanterías.

Con todo esto, como os podéis imaginar, el blog también se toma unos días de vacaciones hasta el próximo lunes. Me hubiera gustado dejar alguna reseña programada pero no he tenido tiempo y sólo he llegado a leer doble capítulo de El Quijote para no faltar a la cita de todos los lunes. Aun así lo que sí intentaré es pasarme por vuestros blogs todo lo que la cobertura 3G me permita desde algunos parajes o tendré demasiado trabajo acumulado para la vuelta.

RETO LEEMOS EL QUIJOTE



Capítulo 14: Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor, con otros no esperados sucesos.

Continuamos con los amores de la bella Marcela y el desgraciado, y difunto, Grisóstomo. Comienza el capítulo con unos versos que el antedicho difunto dedica a la pastora y en los cuales, nuevamente, no sale muy bien parada. Que este tema empezaba a cansarme ya os lo comenté el lunes pasado, me parecía que se estaba tratando injustamente a la pobre Marcela que a ver qué culpa tiene ella de no amar a su enamorado, como si estos asuntos se pudieran elegir así como así. 

Este capítulo me ha dejado muy satisfecha, por fin podemos escuchar la versión de la bella pastora que ofrece un discurso de lo más sensato confirmando mis sospechas de que no hay nada peor que el despecho y si Grisóstomo no supo o no pudo lidiar con el mal de amores fue un problema suyo y no más.

De verdad...¡qué bien me ha caído esta Marcela!

viernes, 11 de abril de 2014

Consummatum est (César Pérez Gellida)


GOLEM

Parte de nada, apartado.
Un todo de parte a parte.

Nacido sin cordón umbilical, malparido,
sin sangre en las venas, sin sentido.
Abandonado en la tez de la tormenta
que es, a su vez, ceniza y placentera placenta.

Partiendo sin rumbo, repartido.
La carta en el descarte.

Neonato sin madre ni matrona,
sin leche materna, sin sitio en la trona.
Acunado en la vejez de un somnoliento acertijo,
esperando ser devorado como Saturno a su hijo.

Miembro sin grupo, desmembrado.
Ojo por ojo y Marte por Marte.

Así nací y morí en el mismo instante,
así voy y vengo, y vengo a llevarte.
Así alimentaré mi arcilla con tu carne,
así renazco de tu propia sangre.

Diente por diente, desdentado.
Arte por arte.


Consummatum est. Con este contundente título se despide Versos, canciones y trocitos de carne. Cuando en otoño de 2013 decidí leer Memento mori realmente no sabía dónde me estaba metiendo. Yo no suelo leer novela negra y, por encima de todo, huyo de sagas y similares y no, no sabía que aquella novela era el comienzo de la trilogía que tantas horas de sueño me robaría y que tanto recomendaría a todo aquel que preguntase qué libro leer y a quien no preguntase, también. El artífice de todo esto tiene un nombre y no es otro que César Pérez Gellida, de su biografía poco o nada os voy a contar porque ya lo he hecho en reseñas anteriores y él mismo os lo cuenta en su web.

Siempre he destacado el dibujo de los personajes como uno de los elementos que más valoraba en las anteriores novelas y en esta tercera entrega no podía ser de otra forma. Algunos nos abandonaron por el camino, pero vinieron otros como Ólafur Olafsson, comisario islandés con sus propios demonios pero no exento de un toque de dulzura. Con este guiño a la novela negra nórdica el autor nos ofrece el tándem perfecto para el inspector Sancho y nos regala un personaje que va creciendo a lo largo de la novela hasta ganarse, en pocas páginas y por méritos propios, un lugar preferente entre esos personajes de los que no te quieres separar.

Si miramos al Ramiro Sancho de Memento mori nos costaría mucho reconocer al hombre obsesionado con dar caza a Augusto Ledesma en Consummatum est. El inspector Sancho ha cambiado, el bagaje anterior le ha pasado factura, ya nunca podrá volver a ser el mismo, pero los lectores lo hemos vivido todo con él y aún reconocemos sus señas de identidad, aquellas que nos hacen sentirlo como una persona de carne y hueso. Hoy bebe más, hoy tiene heridas que tardarán en cicatrizar, hoy clama venganza, pero sigue siendo el poli honesto, buen jefe y mejor compañero que un día conocimos.

Augusto Ledesma es tan inteligente como cruel, pero adentrarnos en su mente nos deparará más de una sorpresa, no porque no conozcamos su pasado, sino por la fuerza con la que el autor consigue traernos determinadas imágenes a través de las palabras. Serán los momentos en los que Augusto recuerde su infancia los que nos pondrán a prueba si, como es mi caso, consiguen emocionarte y conmocionarte hasta el punto de sentir ¿compasión? por un asesino en serie. Utilizo las interrogaciones en la palabra compasión porque probablemente no sea el término más adecuado pero la pregunta ¿todo esto pudo evitarse o somos puro neurodeterminismo? ha rondado por mi cabeza a lo largo de muchas páginas.

César Pérez Gellida
La evolución de los personajes ha corrido paralela a la evolución del autor, con una prosa cada vez más decidida y controlada, contundente, un lenguaje cuidadosamente escogido pero muy accesible y un estilo propio inconfundible. César no se ha relajado en el tercer libro y nos sorprende aún más si cabe no dándonos ningún momento de respiro porque Consummatum est es un libro que se devora, que te asfixia y que a mí ha llegado a emocionarme.
  
En esta entrega los escenarios dejan de tener tanta importancia como en sus predecesoras y desaparece la carga histórica de Dies irae. El autor nos ofrece ahora una novela con dos primeros tercios donde prima la acción y en los que, con un ritmo frenético, recorreremos diversas ciudades europeas tras un Augusto Ledesma empeñado en sembrar Europa de cadáveres al ritmo de Rammstein, al tiempo que nos ilustra con nuevos poemas que han ganado en fuerza y crueldad y de los que se nos ofrece un magnífico compendio al final del libro.

Tras este sangriento periplo cerraremos el círculo y regresaremos al punto de partida, Valladolid. Allí, envueltos en la persistente niebla que parece atraparnos, comenzará un thriller psicológico en el que la acción deja paso a los personajes. Llegado este punto la novela se apodera aún más si cabe del lector y a través de un duelo que nos dejará sin respiración entraremos en la mente de nuestro sociópata favorito y, como os decía antes, más de uno nos preguntaremos cómo se habría podido ayudar a Augusto Ledesma y evitar tanto horror y dolor.

Los giros se suceden a lo largo de unas páginas que nos depararán más de una sorpresa, alguna ya sembrada con anterioridad aunque no supiéramos verla, pero sin recurrir nunca ni a las trampas ni a los golpes de efecto inverosímiles, ese recurso facilón que tan poco dice del buen hacer literario de algunos autores y al que César Pérez Gellida no necesita recurrir ya que su talento y la firmeza de su pluma son bazas más que suficientes para dotar a toda la trilogía de tres elementos para mí fundamentales en cualquier obra: entretenimiento, calidad literaria y capacidad para generarnos  preguntas.  ¿Quién pide más?

Consummatum est. Todo se acabó. Y así es. Hemos completado un círculo. Sin fisuras. Un cierre honesto con los personajes y con los lectores. Un final lleno de tensión y sobresaltos, con su dosis justa de emotividad. Después de cientos de páginas, combinando elementos tan dispares como crímenes, música y literatura, hemos regresado al inicio y el autor, con un desenlace soberbio, cierra una trilogía que no ha hecho nada más que crecer desde sus comienzos.

Versos, canciones y trocitos de carne: Memento mori. Dies irae. Consummatum est. Los que habitualmente pasáis por aquí sabéis que soy un poco fetichista con los títulos. Los leo todos juntos y me dejo atrapar, me sigue costando poner punto y final para despedirme de ellos. Sé que me queda mucho por leer y sé que conoceré a otros personajes que me conquistarán, pero también sé que encontraré pocos como estos de los que me despedí hace unos días.

¿Has leído ya la trilogía? ¿No? Pues como diría Augusto: ¡Que empiece el viaje ya!



Gracias a Suma de Letras por el ejemplar y a César por la dedicatoria y por no olvidarse de sus lectores, entre ellos la que os escribe, en los agradecimientos finales.


Reto 25 españoles
Cruce de caminos negro y criminal


Ficha técnica
Título: Consummatum est
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras
Nº de páginas: 677
ISBN: 9788483656402



miércoles, 9 de abril de 2014

La joven de las naranajas (Jostein Gaarder)


«Mi padre murió hace once años, cuando yo sólo tenía cuatro. Creí que no volvería a saber nada de él, pero ahora estamos escribiendo un libro juntos...» Así comienza La joven de las naranjas que hace reflexionar al lector sobre la intensidad de la vida, pero también sobre la muerte. Una historia que nos habla del tiempo y sobre qué somos realmente, qué misterio compartimos con el universo. ¿Elegiríamos nacer, y conocer la vida en toda su intensidad, sabiendo que quizá sea para permanecer sólo un instante en ella? ¿O rechazaríamos la oferta? Georg, un joven de 15 años apasionado por la astronamía, encuentra una antigua carta que su padre escribió para él al saber que iba a morir. En ella le cuenta el gran amor que sintió por la misteriosa Joven de las Naranjas para finalmente formularle una importante pregunta, a la que Georg debe responder. Antes de contestar, Georg habrá escrito un libro con su padre, un libro que va más allá del tiempo y de los límites de la muerte.

EL AUTOR

Jostein Gaarder (Oslo, 1952) fue profesor de Filosofía y de Historia de las Ideas en un instituto de Bergen durante diez años. En 1986 empezó a publicar libros, y en 1990 recibió el Premio de la Crítica y el Premio literario del Ministerio de Cultura noruegos por su novela "El misterio del solitario". Pero fue "El mundo de Sofía" la obra que se convirtió en un auténtico superventas mundial y que ha sido galardonada en España con los premios Arzobispo Juan de San Clemente y Conde de Barcelona. Gaarder ha creado la Fundación Sofía, cuyo premio anual de 100.000 dólares se concede a la mejor labor innovadora a favor del medio ambiente y el desarrollo.

MI OPINIÓN

Este es uno de esos libros que te recomienda alguien en cuyo criterio confías plenamente y que compras sin preguntar ni indagar más y, una vez llegado a casa, no te apetece en absoluto leer porque no te gusta el título, no te gusta la portada, la sinopsis parece querer venderte una nueva luz en tu vida tras leerlo y no...no lo vas a leer por mucho que te lo hayan recomendado y por mucho que "El mundo de Sofía", del mismo autor, te encantara. Pero llega un buen día en el que te apetece una novela corta, estás en plan aligerar la lista de libros pendientes y, para rematar, estás un poco rebelde así que se puede ir preparando el autor listo este con su "libro que va más allá del tiempo y de los límites de la muerte". Resultado: uno de esos libros cuya reseña no sé cómo enfocar porque diga lo que diga y escoja las palabras que escoja, no va a haber forma de que os transmita lo que me ha hecho sentir este breve e intenso libro.

El padre de Georg murió cuando él tenía 4 años. Ahora tiene 15 y no está muy seguro de si se acuerda de él o simplemente lo recuerda porque le ha visto en muchas fotografías. Lo único que está seguro de recordar es que algo ocurrió una noche en la que ambos miraban las estrellas, pero no sabe el qué. Pero ahora, tanto tiempo después, Georg recibirá una carta que su padre escribió para él antes de morir en la que le contará muchísimas cosas pero cuyo fin último es plantearle una importante pregunta que Georg deberá responder. De este modo comienza un libro en el que los narradores se irán alternando ya que por un lado, tendremos la carta que su padre escribió y, por otro lado, Georg nos irá contando sus impresiones y reacciones conforme avanza en la lectura. El autor define muy bien a ambos narradores y se adapta al distinto lenguaje de cada uno de ellos.

Un libro dulce, tierno, lleno de emoción, sencillo, con sentido del humor en el que los temas fundamentales, como no podía ser de otra forma, son la vida, la muerte y el tiempo, pero sobre todo la forma en la que nos enfrentamos día a día con nuestra vida, ¿qué sentido tiene vivir? ¿qué somos y qué hacemos realmente en medio de este inmenso universo? Y todo esto nos lo irá sirviendo el autor con una prosa y un lenguaje sencillos, no olvidemos que es una carta que un padre escribe a su hijo para que la lea ¿cuándo? No sabe si la leerá con 12, con 15 o con 20 años así que no se dirige al niño que fue y sí al adolescente o al joven que le gustaría que fuera. El otro narrador como ya he dicho es el propio adolescente, así que sus pensamientos y su forma de ver las cosas son las de ese niño que se cree casi adulto y que destila inocencia enmascarada con un toque de arrogancia.

Es un libro sencillamente delicioso, con unos diálogos asombrosos, llenos de dulzura, de esos que bordeando lo que podría parecer absurdo dicen mucho más de lo que indican las palabras. Y con algunas frases y párrafos de los que tienes que leer una y otra vez para volver a disfrutarlos aunque nunca sea como la primera vez.

Releo esta reseña y no, para nada transmite lo que he sentido, no sé si conseguiré convencer a alguien de leer este libro y no es que mis reseñas estén dirigidas a eso pero ciertamente este libro es de los que no me cansaré de recomendar y con que uno de vosotros decidiera leerlo ya me daría por satisfecha. La releo de nuevo y me pregunto si no dará la impresión de que es una de esas novelas con tufillo de autoayuda y en absoluto lo es, así que termino ya aunque me quede con esta penosa sensación de no saber poner palabras a mis emociones.

Alguna que otra vez pienso que desearía haber vivido antes del invento de la tabla de multiplicar, y al menos antes de la física y química modernas, antes de que comenzáramos a entenderlo todo, es decir, cuando todo era MAGIA.

Recuerdo que hace un par de días tú y yo pasamos unas horas jugando a un videojuego. Quizá fuera yo quien más se divirtiera, necesitaba desesperadamente distraerme un poco. Cada vez que nos "moríamos" en ese juego, salía inmediatamente un nuevo tablero, y estábamos otra vez jugando. ¿Cómo podemos saber que no existe un "nuevo tablero" también para nuestras almas? Yo no lo creo, de verdad que no lo creo. Pero el soñar con algo improbable tiene un nombre. Lo llamamos "esperanza".



Ficha técnica
Título: La joven de las naranjas
Autor: Jostein Gaarder
Editorial: Siruela
Traductores: Kirsti Baggerhun y Asunción Lorenzo
Nº de páginas: 168
ISBN: 9788478448166

martes, 8 de abril de 2014

Ganadores de "La escritura necesaria"


Llegó la hora de saber quiénes son los dos ganadores de "La escritura necesaria" y nuestro querido amigo Random ha decidido que sean...





¡Enhorabuena a las dos! Enviadme un correo electrónico a entremislibrosyo@gmail.com con vuestros datos postales para poder enviar el libro. A los demás, muchísimas gracias por participar.

lunes, 7 de abril de 2014

Participantes en el sorteo "La escritura necesaria"


Estos son los participantes, hasta ahora, en el sorteo de "La escritura necesaria"  de Rubén Angulo Alba y los números asignados. El plazo para apuntarse acaba hoy y mañana publicaré quiénes son los dos afortunados. Si veis algún error o falta alguien me lo decís para que pueda corregirlo.

  • Teresa: 1
  • Natividad Prieto: 2
  • Rustis: 3
  • Ángela León: 4
  • Lunilla: 5
  • Tardes de sofá, manta y libro: 6
  • Carax: 7
  • La orilla de los libros: 8
  • Bego C: 9

Esta semana leo... #38


Este fin de semana he terminado de leer "Billie" el nuevo libro de Anna Gavalda, una autora francesa que me gusta muchísimo y este libro no ha sido una excepción y, además de leerse en un par de sentadas, me ha gustado. También durante el fin de semana comencé a leer "Las tres bodas de Manolita" de Almudena Grandes y dada su extensión me va a acompañar durante toda la semana, incluso creo que se vendrá conmigo unos días de vacaciones así que me toca viajar con tocho a cuestas. Hace mucho que no leo nada de esta autora, desde que publicó "El corazón helado", y sí , me he lanzado a por este tercer episodio sin haber leído los dos anteriores pero todos me confirman que no es necesario ya que son historias totalmente independientes y como el próximo día 26 asistiré a un encuentro con la autora me he decidido.


RETO LEEMOS EL QUIJOTE




Capítulo 13: Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela, con otros sucesos.

Creo que debería releer este capítulo porque lo leí el sábado con bastante dolor de cabeza, bajo los efectos de los calmantes, y se trata de un capítulo bastante más extenso que el resto. ¿Es culpable Marcela de no corresponder al amor de Grisóstomo? ¿O no la ponen tan verde como a mí me pareció y todo es fruto de mi falta de concentración? Si alguien me lo aclara se agradecerá y si no, tendré que leerlo de nuevo pero ya será la semana que viene porque sigo sin estar muy lúcida aún.