1 de mayo de 2016

Resumen de abril


En abril he vuelto a recuperar el ritmo lector que perdí el mes pasado y han sido nueve las lecturas que ha ocupado mi tiempo.

Libros leídos
  1. Cartas a Siracusa. Lucía Feliu.
  2. El poder de la Sombra. María José Moreno.
  3. Sarna con gusto. César Pérez Gellida.
  4. Madrid. La novela. Antonio Gómez Rufo.
  5. Anna y el Hombre Golondrina. Gavriel Savit.
  6. El faro del silencio. Ibon Martín.
  7. En la Calle Mayor. Virginia Gil Rodríguez.
  8. Maldita verdad. Empar Fernández.
  9. La fábrica de las sombras. Ibon Martín.
No solo un buen número, sino que además en general han sido todas buenas lecturas destacando entre ellas el reencuentro con el inspector Ramiro Sancho en "Sarna con gusto" que se alza como el único cinco estrellas del mes.


Retos 2016

En cuanto a los retos, sigo avanzando poco a poco.

  • Reto 25 españoles: 24 libros leídos de 25.
  • Reto Sagas Familiares: 4 sagas leídas de 5.
  • Reto Autores de la A a la Z: 12 letras obligatorias de 24. Ninguna letra extra.

A ver qué tal se me da mayo.

29 de abril de 2016

En la Calle Mayor - Virginia Gil Rodríguez


Hoy os hablo de un libro que en un principio no me llamó nada la atención por la sencilla razón de que hablaba de fantasía y éste es un género que a mí no me suele atraer demasiado. Hablaba también de realismo mágico, que, aunque no me disgusta, salvo contadas excepciones tampoco me apasiona. Pero me dejo liar, ya lo sabéis, y a pesar de que en la primera ocasión que su autora me lo ofreció no me animé a su lectura, la posterior recomendación de Laky afortunadamente me hizo reconsiderar mi decisión. Hoy os traigo mis impresiones sobre “En la Calle Mayor”.

Sinopsis

En la Calle Mayor de una ciudad y amurallada, sucederán hechos sorprendentes. May ve como su padre, un escritor frustrado, desaparece ante sus propios ojos en circunstancias misteriosas. Desde ese momento su vida cambia. Su madre, con la que la relación es silenciosa aumenta las horas de trabajo en el hospital, y ella tiene que ocuparse de Leo, su hermano pequeño. May deja de hablar con todo el mundo salvo con Leo. Poco a poco olvida las horas compartidas de lectura en las rodillas de su padre, y empieza a comunicarse con él a través de su diario, sin obtener respuesta explícita. Una tarde, su madre descubre un libro en el escaparate de la librería de la Calle Mayor y una fuerza desconocida le invita a adentrarse en la tienda. El libro habla de ángeles, de la magia de la vida. El libro es una invitación a utilizar esa magia para transformarse. Pero no todo ocurrirá de la manera esperada. Porque la vida nos tiene reservado exactamente lo que necesitamos y no lo que creemos necesitar. O eso es al menos lo que dicen el zapatero y la librera, los dos sabios espirituales de la Calle Mayor.

La autora

La propia Virginia nos cuenta en su web: Soy persona, mujer, madre, amante, hija, confidente y amiga.
Soy energía, libertad, emoción, sensibilidad, empatía, amor, poder, sonrisa.
Soy escritora, adicta a la lectura, organizadora nata, amante de las listas, soñadora, idealista. Imperfecta, tenaz.
Curiosa por naturaleza siempre me ha encantado aprender. Me adapto a todo lo adaptable y aprendo todo lo que siento que sea necesario.
Siempre he creído en las señales, he visto mensajes en los libros, consejos en verdaderos desconocidos.
Siempre he creído que los sueños están para ser cumplidos.
Yo me propongo cumplir uno y compartirlo contigo en este espacio.

Mi opinión

“En la Calle Mayor” más que una novela es un cuento para adultos. Un cuento lleno de magia y de la dulzura que desprende May, su protagonista, esa niña que un buen día vio como su padre desaparecía en una especie de portal mágico para nunca más volver. Desde entonces May apenas habla y solo se relaciona con Leo, su hermano pequeño. Todo cambiará el día que su madre le regale un libro sobre ángeles.

Lo primero que me llamó la atención de este libro es que los capítulos, en lugar de estar numerados, vienen encabezados por las letras del abecedario, desde la A hasta la Z. También es curiosa la elección de un narrador que se dirige directamente al lector, llegando a interpelarnos durante la lectura. Este narrador se alterna con extractos del diario que escribe May, a través de los cuales conoceremos sus más íntimos pensamientos y deseos.

Con una prosa sencilla, directa y muy cuidada y con la agilidad que le confieren los capítulos muy cortos y la abundancia de diálogos, Virginia Gil nos mete de lleno en una historia en la que la fantasía y la magia se dan la mano para conducirnos hasta esa Calle Mayor habitada por seres de lo más variopintos. Fantasía y magia que se dan la mano para invitarnos a soñar y para mostrarnos que a veces somos nosotros los que, sin darnos cuenta, huimos de una felicidad que tenemos al alcance de la mano, pero que no vemos por estar siempre más preocupados pensando en aquello de lo que carecemos en lugar de disfrutar lo que sí tenemos. ¡Tranquilos! Sé que esta última frase puede sonar a autoayuda y ya sabéis que yo huyo de ese tipo de libros como alma que lleva el diablo. Os aseguro que “En la Calle Mayor” no es así sino que es, como os decía al principio, un cuento lleno de optimismo y buen rollo que a buen seguro dibujará en vuestra cara una sonrisa como la que dibujó en mí durante su lectura.

“En la Calle Mayor” es también un canto a la familia y al amor por los libros, un canto al efecto incluso terapéutico que estos pueden tener en las personas, como lo tienen en May, esa protagonista dibujada con mimo por Virginia Gil. La corta extensión del libro no es óbice para que la autora realice un perfil detallado de cada uno de los personajes que desfilan por sus páginas. Incluso sus nombres, si os dais una vuelta por la web de la autora descubriréis que tienen su porqué, algunos están muy claros, como es el caso de los señores Munch, pero otros ha sido un placer descubrirlos tras la lectura.

En definitiva, “En la Calle Mayor” es un libro lleno de ternura y de optimismo. Un libro para saborear en una tarde y dejarse arrastrar por la magia de los sueños que todos tenemos y todos podemos conseguir. Todo esto podréis conseguirlo paseando por la Calle Mayor de un pueblo tan bonito con Hondarribia.

27 de abril de 2016

El faro del silencio - Ibon Martín


Había leído alguna reseña de la novela que os traigo hoy y la había apuntado como posible lectura así que cuando me la ofrecieron no tuve ninguna duda en aceptar la propuesta y cuál fue mi sorpresa cuando vi que el autor, no solo me enviaba esa novela, sino también la siguiente de la serie protagonizada por la escritora metida a investigadora Leire Altuna. Hoy os hablo de “El faro del silencio”.

Sinopsis

Una tarde de otoño, la noche llama a las puertas de un remoto faro de la costa vasca, el cuerpo de una mujer aparece a los pies de la torre de luz. El asesino se ha llevado la grasa de su abdomen. Leire, la escritora bilbaína que ha encontrado el cadáver, se convierte en la principal sospechosa. Desesperada, se verá obligada a iniciar una inquietante investigación que sacará a la luz intrigas familiares y conspiraciones económicas. Sus pasos, que avanzan con más decisión que las pesquisas oficiales, no tardarán en desvelarle que está ante un imitador del Sacamantecas, al brutal asesino en serie que aterrorizó Vitoria en el siglo XIX.

Pasaia, una población dividida por la pretendida construcción de una nueva dársena, es el escenario de estas páginas. Tras su apariencia de apacible pueblo pesquero, se oculta un puerto industrial en decadencia, en el que algunos habitantes guardan una oscura verdad.

Con personajes caracterizados con esmero y una fascinante ambientación, Ibon Martín mantiene al lector en vilo hasta la última página de una escalofriante historia que deja al descubierto las debilidades del alma humana.

El autor
 
En la solapa del libro podemos leer que Ibon Martín nació en Donostia en 1976 y se licenció en periodismo por la Universidad del País Vasco. Desde entonces, su pasión por la escritura y la naturaleza se ha traducido en más de una decena de guías de montaña que lo han convertido en el autor de referencia del excursionismo vasco. En 2013 publicó con gran éxito su primera novela: “El valle sin nombre”, un brillante fresco medieval que cautivó a miles de lectores y que agotó su primera edición en pocas semanas. Su manera de escribir, cercana y apasionada, vuelve a plasmarse en “El faro del silencio”, una novela de suspense cuya intriga es solo comparable a la belleza salvaje del entorno en el que sumerge al lector.

Mi opinión
 
Leire Altuna es una escritora de novela romántica que vive en el Faro de la Plata en Pasaia (Guipúzcoa) desde que se separó de su marido, Xabier. Un día, a los pies del faro, encuentra el cadáver de la actual pareja de Xabier, que no solo ha sido asesinada, sino a la que le han extraído la grasa del abdomen. El hecho de que unos días antes protagonizara un altercado con ella es motivo suficiente para que se convierta en sospechosa.  Por desgracia, éste solo será el primero de unos cuantos asesinatos más en cuya investigación se involucrará Leire para probar su inocencia. En la labor la ayudará un antiguo profesor de criminología gracias al cual sabrá que el asesino que anda suelto es un imitador del Sacamantecas que en el siglo XIX aterrorizó la Llanada Alavesa.

Antes de contaros mis impresiones sobre la novela quiero apuntar que  he detectado varios fallos que en ciertos momentos me sacaban de la lectura, los que pasáis habitualmente por aquí ya sabéis como soy para estas cosas, sobre todo porque son fallos que creo pueden ser fácilmente salvados y que incluso aquellos no versados en la materia, pero sí acostumbrados a leer novela negra o incluso a ver determinadas series de televisión, detectarán rápidamente. A lo largo de la novela son varios los cadáveres que se descubren sin que comparezca juez alguno para su levantamiento, simplemente se presentan la ertzaintza y el forense, sin más. Forense que por cierto más parece formar parte del cuerpo policial que del sistema judicial. Del mismo modo la ertzaintza realiza registros e incauta efectos personales, como por ejemplo un ordenador, sin orden judicial alguna.

Ibon Martín
Salvado esto, Ibon Martín nos presenta una trama potente y bien hilvanada en la que alternando el presente, en el que se narran los asesinatos y la investigación de Leire, y el pasado reciente, en los años ochenta, donde conoceremos a el Triki, un yonqui que se dedica a transportar drogar para poder pagar el siguiente chute, va ofreciendo al lector las pistas necesarias para armar un rompecabezas al que en un principio no encontraremos solución hasta ir, poco a poco, encajando las piezas. El ritmo de la novela no es tan trepidante como la trama puede sugerir y de hecho en alguna ocasión, especialmente en las partes dedicadas al pasado, entra en un valle, como si le faltara un empujoncito para avanzar. Por otro lado, el hecho de recuperar un asesino en serie de nuestra historia más negra como fue el Sacamantecas me ha parecido todo un acierto y debo decir que no tenía ni idea de que realmente existió.

Además de la trama sólida que nos ofrece la novela, uno de los aspectos más destacados de “El faro del silencio” es sin duda su ambientación. El autor describe los escenarios de forma muy visual y consigue que el lector pasee por Pasaia y cruce la bocana para ir de San Pedro a San Juan, dos de las poblaciones que conforman el municipio. Gracias a sus descripciones el autor pondrá delante de nuestros ojos las vistas desde el Faro de la Plata; el propio faro, los acantilados… Pero no solo los escenarios están bien descritos en esta novela, sino que también los ambientes cobran realismo a través de las palabras de Ibon Martín de forma que sentiremos el aire marinero de la población, el carácter de sus gentes, el clima húmedo y desapacible… Resalta también, en la línea temporal de los años ochenta, cómo recrea el autor la vida marginal de unos jóvenes que no han encontrado más salida que la droga en una época en la que por desgracia la heroína se cobró muchas vidas. El retrato del infierno que vivieron muchos jóvenes queda perfectamente reflejado en la novela y, aunque como os comentaba anteriormente, estas partes ralentizan a veces la lectura, poco a poco iremos encajando las piezas y descubriendo la razón por la que el autor nos cuenta todo esto.

Con un narrador omnisciente la prosa de Ibon Martín es fluida, elegante y muy descriptiva ofreciéndonos casi una guía para visitar la zona, yo os aseguro que con las ganas me he quedado ya que Pasaia solo lo conozco de haber pasado por allí, sin detenerme, pero lo apunto para una posible visita.

En definitiva, “El faro del silencio” es una novela negra con una buena trama y una ambientación fantástica.