24 de abril de 2019

La Red Púrpura - Carmen Mola


El verano pasado leí La novia gitana, prácticamente la devoré, me gustó muchísimo y me dejó con unas ganas enormes de reencontrarme con sus personajes y eso por no hablar del final tan brutal que me hizo abrirlos ojos como platos así que cuando supe que la misteriosa Carmen Mola publicaba de nuevo empecé a contar los días para ponerme con su nueva novela. Hoy os hablo de La Red Púrpura.

Sinopsis


Mariajo, la experta informática de la BAC, ha conseguido rastrear la IP de un ordenador cuyo propietario asistirá esa noche a la tortura y muerte en directo de una persona. Cuando irrumpen en su domicilio encuentran a un adolescente con pocas ganas de colaborar para ayudarles a encontrar quién se esconde detrás de la llamada Red Púrpura, esa que según parece fue la responsable de la desaparición del hijo de la inspectora Elena Blanco, Lucas.

Nos encontramos en esta ocasión con un caso con fuertes connotaciones personales para la inspectora lo que hará que aquel personaje fuerte y decidido que conocimos en La novia gitana se comporte de una forma menos racional y profesional a la que nos acostumbró en la anterior novela, un comportamiento que pasa factura a todo su equipo. En cualquier caso sí consigue que la sintamos más humana y cercana, con una evolución lógica a lo largo de las páginas. Sí se resiente, salvo en el caso de Mariajo, el resto del equipo y es que ninguno de ellos ha conseguido transmitirme la credibilidad que sentí en el pasado y me han parecido meros acompañantes de la inspectora, simplemente accesorios.

Violencia en directo, peleas a muerte en las que solo un contrincante saldrá con vida, apuestas y Deep Web son los ingredientes de una novela que poco de novedad aporta salvo quizá una cierta conexión con el pasado histórico de nuestro país, en el que la organización criminal hunde sus raíces, y a la que yo no he terminado de ver ni el sentido ni la necesidad, la novela habría sido la misma sin ese ingrediente. Quizá han sido las altas expectativas que tenía puestas en La Red Púrpura, pero lo cierto es que su lectura, aun habiendo sido muy entretenida, no ha sido lo que esperaba. 

No se le puede negar que es una novela muy ágil, de esas que las páginas pasan prácticamente solas y el tiempo vuela con ella, pero creo que pierde la chispa y la originalidad que sí tenía La novia gitana. En mi opinión su principal problema es que en demasiadas ocasiones se ve venir muy claramente lo que va a suceder y quién va a ser el responsable de qué y eso, aunque no resta interés por la lectura, sí hace que el factor sorpresa quedé en mínimos, incluso para un final que probablemente pretendía ser impactante. Por el contrario, sí comparte con su antecesora la crueldad y el detalle al describir escenas de lo más macabras y crueles, aunque en esta ocasión agradezco que no me haya levantado tanto el estómago como sí lo hizo La novia gitana.

En definitiva, La Red Púrpura es una novela entretenida y de fácil lectura. A pesar de los peros indicados es una novela que, si dejamos de lado las altas expectativas que pudo generarnos La novia gitana, cualquier lector aficionado al thriller disfrutará y prácticamente devorará ya que la agilidad y la fluidez están garantizadas.

Ficha técnica





22 de abril de 2019

Esta semana leo... #281

Tal y como preveía la semana pasada leí poquísimo, calculo que en los días festivos no habrán sido más de cincuenta páginas así que continúo leyendo Madera de savia azul de José Luis Gil Soto que espero de verdad acabar esta semana porque me está gustando mucho y no saco tiempo, aunque ya veremos porque se avecina el puente de mayo y las maletas me esperan.

Aprovecho para recordaros que hay dos sorteos activos en el blog. Pinchando en el banner podréis ir directamente a las bases.




Y vosotros ¿qué leéis?

16 de abril de 2019

La casa alemana - Annette Hess


Que un libro relacionado con la Segunda Guerra Mundial me atrae como un imán es de sobra conocido por todos los que habitualmente pasáis por aquí y poco suele importarme que se centre más en un aspecto que en otro e incluso, como es este caso, se desarrolle años después de la contienda. Precisamente fue su óptica, tan dispar a las que habitualmente conocemos en literatura, la que me atrajo poderosamente. Hoy os hablo de La casa alemana.

Mi opinión


En 1963 Eva Bruhns es una joven cuya vida gira en torno a su novio, su trabajo como intérprete y su familia, que regenta un restaurante tradicional llamado La casa alemana, pero su vida dará un giro de 180 grados cuando en su ciudad, Frankfurt, se celebre el primer juicio de Auschwitz y sus servicios como intérprete sean requeridos por la fiscalía. Ni su familia ni su novio están de acuerdo con que acepte el trabajo, pero a pesar de la oposición de todos Eva seguirá adelante y descubrirá, con horror, una parte de la historia de su país sobre la que todos a su alrededor callan.

No cabe duda de que tras la Segunda Guerra Mundial muchos no querían otra cosa que olvidar y la única forma que encontraron fue callando, silenciando lo que todos habían sabido y muchos habían preferido no ver, pero el pasado siempre está presente, por mucho que se eche tierra sobre él termina aflorando y los silencios se convierten en voces que gritan la verdad. Esto es lo que le ocurre a nuestra protagonista, Eva, que conforme asiste al juicio va tomando conciencia de todo lo sucedido, de ese pasado que no solo el país, sino las personas de a pie se han empeñado en enterrar porque todos tenían algo que ocultar.

A través de la búsqueda personal de Eva y sus reflexiones, Annette Hess pone de relieve cómo no solo los conocidísimos monstruos perpetradores del Holocausto fueron responsables de lo sucedido, sino que fueron muchas las personas normales las que lo hicieron posible, aunque solo fuera por omisión, mirando hacia otro lado porque realmente ¿había alguien que no supiera lo que estaba sucediendo? Y es que la pasividad es otro de los grandes temas que destacan en esta novela.

Pero es sin duda el sentimiento de culpabilidad el eje en torno al cual gira La casa alemana. Eva, la protagonista, era solo una niña durante la contienda, pero en cierto modo se siente culpable y aflora en ella una necesidad imperiosa de saber más, de conocer qué ocurrió, de obligar a su entorno más cercano a recordar lo que quieren olvidar, porque no puede evitar sentirse partícipe del horror que perpetraron sus ascendientes a los que ya no puede mirar del mismo modo.

Es quizá ese sentimiento de culpabilidad de los descendientes el que ha marcado el tono en ocasiones frío y distante que impera en la narración de La casa alemana, aunque conforme se avanza en la lectura, y se empiezan a desgranar los testimonios de los supervivientes de Auschwitz, gira hacia una emoción contenida que algunos momentos concretos desborda las páginas mientras la historia del horror y de la vida personal de Eva, ya transformada para siempre al conocer la verdad, se desliza con un ritmo pausado

En definitiva, La casa alemana nos habla de un país que no quería mirar al pasado y de una sociedad que tuvo que enfrentarse a unos hechos que muchos quisieron mantener ocultos. Una novela sobre cómo el sentimiento de culpabilidad puede alcanzar y marcar la vida de generaciones posteriores.

Ficha técnica


15 de abril de 2019

Esta semana leo... #280

Lunes de una semana, laboralmente hablando, muy corta, incluso algunos estaréis ya de vacaciones. No es mi caso y hasta el miércoles no podré disfrutar de unos días de descanso que pienso aprovechar todo lo que pueda y mientras, fiel a mi costumbre, os cuento que comienzo la semana leyendo Madera de savia azul de José Luis Gil Soto, una novela que tenía prevista para la semana pasada, pero la llegada de La red Púrpura de Carmen Mola me hizo cambiar los planes.

Y no soy más ambiciosa para estos días en los que sé que haré de todo menos leer intensamente y la novela es bastante extensa.

Aprovecho para recordaros que hay dos sorteos activos en el blog. Pinchando en el banner podréis ir directamente a las bases.




Y vosotros ¿qué leéis?