Hace
tiempo que tengo en el Kindle, en el de mi hijo concretamente porque antes yo
tenía otro lector electrónico distinto, un ejemplar de "Muerte sin
resurrección" y otro de “Blancanieves cogió su guitarra” de Roberto
Martínez Guzmán y aunque hasta la fecha no había leído nada de este autor quiso
la diosa fortuna que hace unas semanas contactara conmigo para ofrecerme el
relato titulado “Café y cigarrillos para un funeral”, el cual se publica por
entregas en Serial books y yo he tenido la suerte de poder leer completo antes
de su publicación total. Hoy os cuento mis impresiones.
SINOPSIS
¿Qué sentirías si supieras que vas a morir
el día de tu cumpleaños?
El doctor Delfín Sánchez entra en la
comisaría de Ourense la madrugada del viernes 19 de julio para denunciar que
desde hace un año, mensualmente, le ha ido llegando una carta que anuncia su muerte.
Pero la cuenta atrás arranca el último mes en que ya recibe una carta diaria
con el plazo de muerte del 20 de julio a las siete de la tarde, fecha de su
cumpleaños y hora en que nació. Además, ha empezado a recibir coronas de flores
para su entierro…
EL AUTOR
En
su web podemos leer que Roberto Martínez Guzmán nació en Ourense, España, en el
año 1969, dentro de una familia humilde y trabajadora. En el año 1988 comienza
sus estudios de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela. Al cuarto
año, decide abandonarlos coincidiendo con el nacimiento de su hasta ahora único
hijo. Es en este momento cuando entra en contacto por primera vez con el mundo
editorial, dentro del ámbito comercial. En el año 2002 ingresa en el cuerpo de
Funcionarios de la Xunta de Galicia, donde permanece en la actualidad.
Ya
en 2012, y después de darse a conocer como escritor dentro del género de no
ficción, decide publicar su primera novela policíaca, "Muerte sin
resurrección", que ocupa los primeros lugares de las listas de ventas de
ebooks de Amazon España durante varios meses.
En
la actualidad, trabaja en la que será su segunda novela y cuya publicación está
prevista para el año 2015.
MI OPINIÓN
“Café
y cigarrillos para un funeral” comienza cuando el doctor Delfín Sánchez acude a
la policía para denunciar que desde hace un año una serie de anónimos vienen
anunciándole su muerte para el día de su cumpleaños que será dentro de dos
días. La inspectora Eva Santiago será la encargada de la investigación que se
pone en marcha. Al principio estará escéptica ante la historia que está
escuchando y dudará si los anónimos representan una amenaza real, pero cuando
tiene conocimiento de que en los últimos días también han comenzado a llegar
coronas de flores, vence sus dudas iniciales y se pone al frente de la
investigación.
Estructuralmente
este relato se divide en cuatro partes: La denuncia, La encuesta, La espera y
La verdad; y abarca desde la madrugada de un viernes hasta la mañana del lunes
siguiente. Un espacio de tiempo corto en el que Delfín ve acercarse su muerte,
que acontecerá el sábado a las siete de la tarde en punto, y en el que la
inspectora Santiago se implicará con determinación en evitar que nada le suceda
al doctor Sánchez. Cada una de las partes mencionadas se subdividen a su vez
con una separación tan solo de espacio, pero indicando siempre el día y hora
exactos en los que nos encontramos, dotando así a la lectura de un carácter de
cuenta atrás que añade más tensión si cabe a una trama sólida que, a pesar de
su corta extensión, presenta todos los ingredientes para satisfacer al lector,
lo cual dice mucho del autor.
Los
personajes son pocos, principalmente los ya nombrados, sobre los que recae el
peso de la trama. Junto a ellos encontramos una serie de secundarios que
cumplen debidamente su función complementaria, pero es en los dos protagonistas
donde el autor demuestra que sabe cómo perfilar a un personaje para que éste se
muestre creíble ante el lector. Es especialmente destacable la forma en la que
consigue que el lector viva la angustia, en primer lugar, que invade al doctor
Sánchez, y la casi aceptación posterior de su situación.
Desde
el primer momento me sentí atrapada por la intriga que nos plantea el relato y
por la angustia que se apodera de la posible víctima. Esta tensión no deja de
crecer a lo largo de la lectura, lo que unido a la sencillez y fluidez del
lenguaje utilizado, hace que “Café y cigarrillos para un funeral” sea una
lectura muy ágil que prácticamente se devora de una sentada. Una vez comienzas
no puedes parar hasta saber quién está amenazando a Delfín Sánchez. El camino
hasta este descubrimiento es de lo más ameno, lleno de diálogos que le
confieren aún más agilidad y todo ello para desembocar en un final inesperado
(y eso que yo últimamente estoy que me salgo con mis dotes detectivescas) que
responde a todas las preguntas que me había planteado desde el inicio. El
desenlace para mí fue toda una sorpresa y, sobre todo, coherente con lo leído,
Roberto Martínez Guzmán no juega con el lector presentando un cierre sorpresivo
a costa de dar un giro inverosímil o presentando un final traído por los pelos,
con motivaciones poco claras.
En
definitiva, “Café y cigarrillos para un funeral” es un relato muy bien
construido en el que el autor maneja una gran dosis de intriga. Una propuesta
que satisfará las exigencias de cualquier lector proporcionándole una buena
tarde de lectura.