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6 de marzo de 2015

La vida es suero. Historias de una enfermera saturada - Enfermera Saturada


Hoy os traigo uno de esos libros con los que no siempre me animo pero no porque no me apetezcan, sino porque tengo tanto pendiente en casa y deseo tantos otros que voy apuntando, que me da palo acercarme a la librería y coger uno más. Pero quiso la diosa fortuna que resultara afortunada con un ejemplar de “La vida es suero” en el sorteo que organizó el blog De lector a lector y hoy os traigo mis impresiones.

SINOPSIS

"Si no tienes claro si una enfermera que pincha en el turno de noche, es una DJ. Si estás convencido de que la persona que inventa el tamaño de las pastillas, no es buena persona. Si crees firmemente que llamarle pijama a la ropa de trabajo no es serio. Si no soportas a las señoras que te dicen en qué vena tienes que pincharlas y alguna vez te has quedado mirando las venas de alguien en el metro, éste es tu libro.

Bienvenido al mundo de Enfermera Saturada. Un mundo donde el delirio se mezcla con el humor, a veces negro y siempre muy fino, y donde el día a día del hospital siempre supera a la ficción.

Os lo juro por Florence Nightingale".


LA AUTORA

Enfermera Saturada se define como una enfermera española que busca su hueco en la sanidad. Sus turnos empiezan en planta, baja a UCI, sube a prematuros y termina en urgencias. Esta enfermera se maneja como pocas en las redes sociales, desde donde cada día decenas de miles de personas ven cómo repasa, con humor y descaro, la actualidad de su hospital, de cualquier hospital de España.

MI OPINIÓN

Este libro es otro caso de esos, y ya llevamos unos cuantos, que nace como un blog y con una autora muy activa en redes sociales, que finalmente decide plasmar todo eso en un libro que autopublica en Amazon y que en poco tiempo se convierte en uno de los más vendidos. Y desde ahí a una gran editorial como es Plaza & Janés.

“La vida es suero” en un libro con el que a través del humor, la ironía y grandes dosis de cinismo, entraremos en los entresijos de la sanidad en general y del mundo de la enfermería en particular. Comenzar a leer y sonreír es todo uno, no en vano el libro ya comienza con un prólogo homeopático de Purificación García, más conocida como @SenoritaPuri. Pero mi primera carcajada llegó con el primer capítulo y la presentación de quién es Enfermera Saturada la cual se define como “jornalera en un hospital: el día que hay suerte y me llaman, trabajo y cobro” (página 14). Y es que como podéis adivinar la autora hace gala de un sentido del humor único.

Con un estilo fresco y desenfadado, Enfermera Saturada va destilando amor por su profesión a la par que admite ser consciente de pertenecer a una especie con unas peculiaridades muy especiales y es que no todo el mundo va en el metro mirando y admirando las buenas venas que tiene alguna gente, ni se entretiene yendo a la farmacia para ver qué compra la gente y así imaginar qué enfermedad pueden tener, ni examina cicatrices de los paseantes playeros para ver si el corte lo hizo un médico residente o si por el contrario el cirujano ya estaba un poco más experimentado.

Tengo que admitir que, además, lo he disfrutado doblemente porque tengo una hermana jornalera en un hospital, digo enfermera... que tampoco tiene plaza, así que en algunos capítulos como el dedicado a la mujer que llama de la bolsa de trabajo para repartir los contratos, más me parecía estar oyendo y/o viendo a mi hermana pegada al móvil, “cerca de la ventana para que le entre bien la cobertura” (página 68) y sí, diciéndome eso de te cuelgo que me tienen que llamar.

Un libro con el que indudablemente disfrutarán los profesionales del sector sanitario, pero que sin duda es recomendable para cualquier lector que quiera pasar un rato divertido con una lectura fresca y con alguna situación más que reconocible aunque en nuestro caso estemos en el lado contrario a Enfermera Saturada y seamos el paciente.

Os dejo un aperitivo

DECÁLOGO DE LA ENFERMERA SATURADA (página 65)
  1. La vena buena siempre está en el otro brazo.
  2. Verás que te falta el tapón cuando ya tengas canalizada la vía.
  3. Un timbre de noche nunca suena solo: si uno suena otro se le sumará.
  4. El paciente que más protesta es el que mejor está.
  5. El apósito del tamaño adecuado no existe.
  6. Hay dos tipos de esparadrapo: el que no se pega y el que no se puede despegar.
  7. Si sólo llevas un tubo de analítica, será el que ha perdido el vacío.
  8. Nunca creas lo que el paciente dice que le ha dicho el médico.
  9. El cajetín de medicación del paciente de la última habitación siempre vendrá mal.
  10. Nadie que llame al timbre lo hace por algo urgente.



Ficha técnica
Título: La vida es suero. Historias de una enfermera saturada.
Autora: Enfermera Saturada
Editorial: Plaza & Janés
Nº de páginas: 127
ISBN: 9788401347283


20 de febrero de 2015

Los capullos no regalan flores - Moderna de Pueblo


Hoy os traigo otro regalo de cumpleaños, esta vez de mi hermana que decidió, entre otras cosas, regalarme unas risas y sin duda lo ha conseguido, porque aunque mi vida actualmente no tenga nada que ver con la de Moderna de pueblo, es inevitable no empatizar con esta chica y ser capaz de ponerle nombre a algunos de los “capullos” con los que se cruza.

SINOPSIS

Se trata de un cómic donde la protagonista es una chica de hoy, joven y con ganas de vivir experiencias nuevas, que se define diciendo «Eres de pueblo si naciste en un lugar donde no hay Corte Inglés.» De ahí eso de Moderna de Pueblo, de ahí sus primeras decepciones al descubrir que la vida en la ciudad no es tan atractiva como parecía. Pero nuestra Moderna sabe reponerse y pelear por un lugar donde alojarse, trabajar y...enamorarse. ¿Enamorarse? Bueno, por lo menos intentarlo, porque la vida está sembrada de flores, pero los capullos abundan.

LA AUTORA

En la solapa interior del libro podemos leer que Moderna de Pueblo es en realidad Raquel Córcoles, nacida en Reus en 1986. Raquel empezó estudiando publicidad en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, para luego licenciarse en periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Tras varios años de periodista en prácticas, volvió al mundo de la publicidad y trabajó tres años de redactora en varias agencias. En 2011 abrió un blog para su álter ego “Moderna de Pueblo”, y al hilo del éxito en la red publicó ese mismo año su primer álbum titulado “Soy de pueblo”, que a fecha de hoy ya ha llegado a su cuarta edición y se ha traducido a diferentes idiomas.

MI OPINIÓN

Es imposible no sonreír, e incluso reír a carcajadas en algún momento, con “Los capullos no regalan flores”. La autora ha sabido plasmar con una fina ironía los entresijos del postureo y de la búsqueda del amor y lo hace con un punto de autocrítica, así que mejor no dejarse llevar por el título porque ciertamente en esta novela gráfica vamos a encontrar unos cuantos capullos, pero también vamos a ver a la chica que se deja llevar por unas expectativas más que falsas y que es la última en darse cuenta, la muy ilusa, de que el tío con el que está es un capullo.

Y es que Moderna de Pueblo acaba de trasladarse a la gran ciudad, comparte piso con otras amigas y empieza a moverse por los ambientes más modernos en los que el postureo es lo que manda, pero en el fondo no deja de ser una romántica y busca el amor, aunque la pobre sólo encuentre capullos, concretamente diez tipos de capullos son los que encontraremos en estas páginas, desde el capullo clásico: “Mentiroso, infiel, traidor… capullo se queda corto” página 9; hasta el capullo perdonavidas: “Considera que si pasas una noche con él eres afortunada y si estás entre sus metas es probable que te la meta…” página 71; pasando por el capullo fugitivo que “Te hablará de amor verdadero pero te dará un número falso” página 21.

Es cierto que el libro está lleno de tópicos, pero es que la autora nos está hablando de algo real, son anécdotas del día a día y es imposible no disfrutar con esta historia fresca, llena de sentido del humor y libre de prejuicios en la que se analiza la búsqueda del amor y el fracaso amoroso sin pudor alguno y en la que se da una visión de la juventud actual no exenta como os decía al principio de autocrítica tanto en lo que se refiere a las relaciones amorosas como en todo lo referido a cultura, música, libros…

En cuanto a las viñetas en sí misma, disto mucho de ser una experta en el tema, pero me ha llamado la atención que en todo el cómic no hay un solo personaje al que se le vean los ojos, ahí están las oportunas gafas o los largo flequillos que los esconden y a pesar de ello no pierden expresividad alguna y se da más valor a otros elementos como la ropa o los objetos de decoración de la habitación o bar, perdón gastrobar por supuesto con tapas de autor, en el que se encuentran los personajes.

Probablemente “Los capullos no regalan flores” esté más cerca de lectores en una franja de edad comprendida entre los veintipocos y los treinta y pocos años, pero aún así me parece una lectura fresca y amena casi para cualquier lector que simplemente quiera disfrutar un rato de la ironía y el sentido del humor de Moderna de Pueblo, que no es poco ya que hacer reír no es fácil y sin duda este libro lo consigue.


Ficha técnica
Título: Los capullos no regalan flores.
Autora: Moderna de Pueblo
Editorial: Lumen
Nº de páginas: 160
ISBN: 9788426421371

13 de septiembre de 2013

Cómo no ser una drama mamá (Amaya Ascunce)


Este libro es para todos los que oyeron frases inolvidable como éstas: "Tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas", "Te voy a lavar la boca con jabón", o "¿Te crees que soy la dueña del Banco de España?" Es para los niños con coderas y chándal de táctel que sabían que los cromos que regalaban en la puerta del cole llevaban droga y que hay que hacer dos horas de digestión para meterse en el agua. Pero también es para los que aseguran convencidos que nunca serán como su madre. Infelices.

Aquí van las 101 frases que prometiste no repetir; la opinión de algunos expertos, como Javier Urra y Rocío Ramos-Paul, la supernanny de la tele; la contribución de cientos de lectores anónimos que contaron su versión; y la historia de la nena, la protagonista, que sabe que lo negro del plátano no está buenísimo, por mucho que lo diga su madre. Si la tuya nunca dijo estas frases, bendice tu suerte.

Amaya Ascunce es licenciada en periodismo por la Universidad de Navarra. Ha sido redactora en diferentes medios como El Semanal, AR o Reporter. También ha trabajado en el departamento de prensa de Ediciones B, y actualmente está en Hearst Magazines como coordinadora de la web. Éste es su primer libro, que nació del blog que empezó a escribir, hace ya tres años, convencida de que era la única, junto con su hermana, que recibía drama consejos a borbotones.

Amaya Ascunce
Vaya por delante que nada más leer la sinopsis no sólo me sentí transportada a mi niñez sino que pensé: "¿Seré yo también una drama mamá?" Y sí...una vez finalizada la lectura puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que soy una drama mamá. No llego a los niveles de la madre de la autora pero todo se andará, mi hijo va cumpliendo años, cuando venga a darme cuenta tengo un adolescente en casa y yo me  veo cada vez más abocada al abismo, pero mejor no pienso en ello. Además, sinceramente, no recuerdo si mi madre me repetía una y otra vez "nena, ponte recta" pero yo me paso el día diciéndoselo a mi enano y sí, delante de un zumo de naranja, me entra una especie de psicosis y no puedo evitar decirle que se lo beba rápido "porque se le van las vitaminas".

Me he reído muchísimo con este libro en el que la autora nos desgrana las 101 frases con las que toda buena drama mamá obsequia a sus retoños. Y es que, además de la vuelta a la infancia, todos y cada uno de los consejos están narrados con un humor irresistible, no es sólo lo que nos cuenta Amaya sino cómo lo cuenta, con un desparpajo y una naturalidad que más que estar leyendo un libro parece que estás de charla con una amiga alrededor de unas cañas.

También me ha servido de mucho este libro, o mejor le ha servido a mi hijo, porque nunca más le voy a decir que "lo negro del plátano es lo mejor", porque a ver... si yo soy incapaz de comerme un plátano, ni lo negro ni lo blanco, sin morirme del asco y repitiéndome como un mantra el montón de potasio que tiene y lo bien que me va a venir para prevenir los calambres, ¿por qué torturo a mi hijo con lo negro? Pero eso sí, lo de "¿No tienes nada que contarme?" pienso seguir utilizándolo porque casi siempre cazo algo, chorradas normalmente porque a la edad de mi peque aún no hay mucho que contar pero ya se le va quedando en la cabeza que debo tener el don de la clarividencia y quizá así en un futuro se lo piense dos veces antes de meterse en algunas aventuras.

¿Qué más os puedo decir? Leedlo y, además, regaladlo a vuestras madres, yo lo voy a hacer.



Ficha técnica
Título: Cómo no ser una drama mamá
Autora: Amaya Ascunce
Editorial: Planeta
Nº de páginas: 384
ISBN: 9788408007678