30 de marzo de 2020

Esta semana leo... #317

Tercera semana de estado de alarma con mayores restricciones que esperemos de verdad sirvan para frenar esta curva de la que todos hablamos… Yo afortunadamente por fin estoy en casa con teletrabajo y, aunque creo que tendré que volver pronto, de momento disfruto de mi casita y de mi terraza cuando sale el sol y, sobre todo, no me busco excusas para salir porque, sencillamente, ¡no quiero salir!

Comienzo la semana con dos lecturas, una sobre la que me han pedido no cuente nada ya que su publicación se ha retrasado… y otra que empezaré hoy mismo, Toda una vida para recordar de Núria Pradas, una autora de la que ye leído Sueños a medida y El aroma del tiempo, dos novelas que me encantaron.

Y vosotros ¿qué leéis?

28 de marzo de 2020

Ganador de El último verano de Silvia Blanch


Ya tenemos el nombre de la persona que disfrutará de El último verano de Silvia Blanch de Lorena Franco y la ganadora de un ejemplar y es...

a Rafflecopter giveaway


¡Felicidades, Mª Ángeles! Necesito tus datos postales y número de teléfono para que la editorial te haga llegar el ejemplar. Como ya sabes para ello preciso de tu consentimiento expreso por lo que en el correo que envíes a entremislibrosyo@gmail.com debes incluir el siguiente texto:

"Doy mi consentimiento al tratamiento de los datos que proporciono en este correo con el único fin de recibir el premio de este sorteo, un ejemplar de El último verano de Silvia Blanch, y acepto que estos sean cedidos a la editorial encargada del envío."

El resto no olvidéis visitar los otros blogs organizadores por si habéis sido afortunados con ellos.


¡Gracias a todos por participar!


25 de marzo de 2020

El chico de las bobinas - Pere Cervantes


Si hay una ambientación bélica que me guste, además de la Segunda Guerra Mundial, es nuestra triste Guerra Civil y, por extensión, el período de posguerra. Irremediablemente me siento atraída por estas novelas y si, además, están escritas por un autor al que tengo muchas ganas de descubrir, Pere Cervantes en este caso, no necesito más motivos para lanzarme de lleno a la lectura. Hoy os hablo de El chico de las bobinas.

Mi opinión

En la Barcelona de 1945, Nil Roig colabora en la economía familiar, sostenida únicamente por su madre, llevando bobinas de películas a los distintos cines de la ciudad. El día que cumple trece años recibirá de su madre un regalo muy especial, la bobina de El gran dictador, pero esa alegría se verá empañada cuando, tras ver huir a un hombre de su portal, cuyo rostro se quedará grabado en su mente, presencia la agonía del individuo que acaba de ser atacado y que, instantes antes de morir, entrega a Nil el cromo de un actor y pronuncia el nombre de su padre, David, huido a Francia en 1939.

La atmósfera de la Barcelona de la posguerra toma cuerpo ante nuestros ojos gracias a una ambientación que nos permite sentir la vida de aquellos años y movernos entre los contrastes de la miseria de Poble Sec, donde viven Nil y su madre, y el lujo y riqueza del Paseo de Gràcia o del Hotel Ritz, sin olvidarnos de la comisaría de la Brigada Político Social con todo su catálogo de abusos y torturas. Se toma el autor el tiempo necesario para que ese ambiente vaya calando en el lector, para que se sienta viviendo entre sus páginas, y lo hace con un ritmo sostenido y una prosa tan envolvente como cuidada y elegante, regalándonos así una de esas narraciones en las que, más allá de la trama, se disfruta del simple placer de leer.

Dividida en cuatro partes: 1945, 1947, 1949 y 2021, Pere Cervantes, con un lenguaje muy cuidado, utiliza el narrador en tercera persona salvo para 2021, donde nos reserva la primera persona. Ha sido esta última parte la única con la que me ha costado un poco conectar. Quizá porque venía de una casi comunión perfecta con lo leído y vivido anteriormente, que lo narrado en esta última parte, aun teniendo su justificación, la hubiera preferido distinta, más íntima y sin incluir algún personaje que, en mi opinión, no solo no aporta, sino que distrae de lo realmente importante. Sé que es muy vago lo que os digo, pero seguro que los que habéis leído el libro sabéis a qué me refiero.

Los personajes que pasean por las páginas de El chico de las bobinas solo los puedo describir como soberbios. Yo, que no suelo disfrutar, y por lo tanto no suelo animarme, con novelas cuyos protagonistas sean niños, he sentido que conectaba con Nil desde el primer momento y le he acompañado en su paso hacia la adolescencia. Pero si hay un personaje que me ganó desde su primera aparición fue Soledad, la madre de Nil, esa mujer que perdió una hija en la guerra, esa mujer abandonada por un marido que antepuso su lucha y sus ideales a ella, esa mujer que grita por dentro lo que no puede expresar y que aun así sigue luchando sin descanso. Frente a ella uno de los personajes más terribles que me he encontrado últimamente, Víctor Valiente, inspector de policía que encarna la maldad pura y dura. Y junto a estos tres protagonistas todo un auténtico lujo de secundarios inolvidables: Bernardo, Leo, Bonifaci… Un elenco que me ha hecho pasar por mil y una emociones durante la lectura.

El chico de las bobinas no es solo una novela sobre la represión franquista, la resistencia republicana de los maquis y los muchos nazis que encontraron en nuestro país un lugar en el que no solo seguir con sus miserables vidas, sino además montar toda una red de espionaje. El chico de las bobinas es el emocionante relato de los sueños que nunca desfallecen, encarnados en esas salas de cine de barrio que ofrecían una puerta a otras vidas alejadas de la miseria, el dolor y el miedo imperantes, y un homenaje a esas mujeres fuertes que no se arredraron ante las penurias que les tocó vivir y siguieron luchando por seguir adelante.

¿Qué más os digo par animaros a leer El chico de las bobinas? Para mí ha sido una lectura soberbia y no tengo ninguna duda de que vosotros también la disfrutaréis.