31 de octubre de 2018

Una educación - Tara Westover


La no ficción y la novela autobiográfica no se encuentran entre mis lecturas habituales, pero cuando vi este libro en el catálogo de novedades de Lumen me quedé tan impactada por su sinopsis, que más parecía ambientada en otra época que en los Estados Unidos de finales del siglo XX y comienzos del XXI, que no dudé ni por un momento que debía leerlo. Hoy os hablo de Una educación.

Mi opinión

 
Tara Westover, la menor de siete hermanos, nació en las montañas de Idaho en 1986, en el seno de una familia mormona fundamentalista para la que las escuelas no eran realmente un  donde recibir una formación, sino que formaban parte del plan del gobierno para lavar el cerebro a sus ciudadanos desde la más tierna infancia. Del mismo modo la medicina estaba demonizada para ellos, bajo ningún concepto acudían a un hospital ya que los médicos también formaban parte de ese plan del gobierno y la ingesta de medicación solo conseguía envenenar el cuerpo. Desde pequeña, Tara Westover se preparaba para el día en que el mundo, tal y como lo conocía, se acabara porque el objetivo de su padre era ese, acumular armas, combustible y suministros para ese día que sin duda estaba por llegar. Mientras, la madre, trabajaba como comadrona y herborista, elaborando sus propios remedios naturales con los que pretendía sanar todo, desde lo más leve hasta los accidentes más graves que en diversas ocasiones sufrirán.

En este ambiente aislado y plagado de una violencia brutal que los miembros de la familia terminan viviendo como algo normal, se crio Tara Westover que obtuvo su certificado de nacimiento con nueve años, con una fecha aproximada porque nadie en su familia recordaba con exactitud qué día nació, y que, con dieciséis, sin haber pisado jamás una escuela, preparándose por su cuenta, consiguió aprobar el examen preuniversitario y escapar del entorno alienante en el que vivía. Escapar de la alienación en la que vivía no fue fácil y en Una educación nos lo narra con toda su crudeza y pone ante los ojos del lector cómo recibir una formación y una educación transformó su vida. Una transformación que ha supuesto la ruptura con la mayor parte de su familia que considera que tiene el demonio dentro, que ella es la encarnación del mal.

Ha sido duro leer Una educación, es una lectura difícil en la que continuamente tenía que recordarme que lo que estaba leyendo no era ficción, sino la realidad y una realidad enmarcada en pleno siglo XXI en Estados Unidos. La lucha de Tara por acceder a un mundo que le había sido negado desde su nacimiento es un proceso complejo que la autora nos narra sin paños calientes. Y al mismo tiempo realiza un análisis de las siempre complejas relaciones familiares y es que Tara nos habla también de la parte feliz de su infancia, de unos años que recuerda con cariño y que son precisamente los que, cuando escapa, hacen tan difícil la ruptura y el distanciamiento, tanto de la familia como de sus creencias, aunque se sepa que es lo mejor para uno mismo. Un distanciamiento que no es de un día para otro, sino que se fragua paulatinamente conforme va consiguiendo una independencia de pensamiento gracias al contacto con el mundo real y con la formación, una independencia de pensamiento que la ayuda a ver y entender las cosas de una forma totalmente distinta a cómo lo ha hecho hasta ese momento.

Y todo esto nos lo narra Tara con una prosa pulcra y sencilla y un estilo cercano, sin estridencias y sin dramatismos, lo que narra ya es lo suficientemente dramático y brutal por sí mismo como para tener que añadir más efecto que el que el propio mormonismo radical y la obsesión por la supervivencia aportan. Del mismo modo en el dibujo de los personajes la autora no carga las tintas, pero tampoco se calla nada. De especial relevancia es la figura del padre y cómo Tara Westover lo expone ante nuestros ojos, un hombre dominante y perturbado, del que su hija sospecha pueda padecer algún trastorno mental, y que en ciertos pasajes ha llegado a ponerme los pelos de punta, aunque mi sensación general durante toda la lectura, tanto con él como con todo lo narrado, era la incredulidad y es que en Una educación se hace más patente que nunca eso de que la realidad, siempre supera a la ficción.

En definitiva, Una educación es una novela autobiográfica que nos cuenta una historia brutal, una existencia salvaje y aislada que terminará, gracias a su esfuerzo y tesón, con la protagonista doctorada por la Universidad de Cambridge aun arrastrando los traumas de la infancia e intentando poco a poco cerrar las heridas. Una historia de superación profundamente reflexiva que me ha impactado y que no dudo en recomendaros.

Ficha técnica





29 de octubre de 2018

Esta semana leo... #257

Esta semana ando finiquitando libros. La verdad es que últimamente casi no saco tiempo para leer y mis planes para el fin de semana que acaba de terminar incluían muchas horas de lectura que finalmente se transformaron en muchas horas de calle, amigos y risas así que mis propósitos lectores para esta semana son terminar los dos libros que tengo entre manos, Una educación de Tara Westover y Todo el bien y todo el mal de Care Santos. La verdad es que de ambos me queda poquísimo por lo que supongo que mañana mismo los habré terminado.

Y os confieso que no sé con cuál continuaré, tengo un par que me queman en las manos y soy incapaz de decidirme por ninguno de los dos así que igual opto por un tercero. Ya veremos…

Aprovecho para recordaros que tenéis un sorteo activo en el blog, si aún no os habéis apuntado podéis hacerlo pinchando sobre el banner y os llevará directamente a las bases.



Y vosotros ¿qué leéis?

28 de octubre de 2018

Encuentro con Fiona Barton



Cuando hace dos años se publicó la primera novela de Fiona Barton, La viuda, la autora no pudo asistir al encuentro que organizó Planeta, pero con la publicación de La madre, sí hemos tenido la suerte de conocerla. 

La cita tuvo lugar, al igual que en la primera ocasión, en la coqueta pastelería francesa Mama Framboise donde Fiona Barton, acompañada de su editora en España y de una responsable de prensa de la editorial, charló largo y tendido con los blogueros allí convocados. Lo primero que nos comentó es que nunca esperó llegar a la enorme cifra de venta de La viuda y es que quinientos mil ejemplares son muchos libros. Cuando terminó aquella novela se dio cuenta que una de sus protagonistas, la periodista Kate Waters, era un personaje con mucho recorrido por lo que no dudó que debía escribir una segunda novela en la que de nuevo Kate tuviera entre manos un misterio que resolver y una investigación que llevar a cabo siempre al amparo de su trabajo. Tanto es así que finalmente, lo que nació como una única novela, terminará siendo una trilogía que, con casos independientes, compartirá protagonista. Una tercera novela que por cierto ya está escrita.

La madre tiene unos personajes tan potentes, sometidos a tantas tensiones internas y a tantas emociones, con tantos secretos que ocultar, que la pregunta sobre cómo vive su construcción era inevitable. Fiona Barton nos confesó que escribir es un proceso muy intenso en el que es imposible no implicarse emocionalmente. Y hablando de los personajes también salió a relucir el hecho de que sus protagonistas siempre sean mujeres. En este aspecto la autora lo tiene claro, ya hay demasiadas novelas en las que las mujeres se dedican exclusivamente a acompañar al protagonista masculino, por eso quiere que en sus libros suceda justamente lo contrario.

En su edición española se ha cambiado el título original, The child, por La madre. La razón es muy sencilla y es que en inglés child no tiene género, pero en España elegir entre un género u otro hubiera podido dar pistas sobre el desenlace.

Y charlando de unas cosas y otras pasó una tarde muy agradable por lo que solo me queda agradecer tanto a la autora como a la editorial el haberlo hecho posible.