La fábrica de las sombras - Ibon Martín
La
semana pasada os hablaba de “El faro del silencio” de Ibon Martín, una novela
que en general me gustó y de la que destaqué su fantástica ambientación. Como
veis no he tardado mucho en ponerme con la segunda entrega de la escritora
metida a detective Leire Altuna y hoy os traigo mis impresiones sobre “La
fábrica de las sombras”.
Sinopsis
Anochece en el norte de Navarra. Una fría
niebla flota entre los árboles de la selva de Irati, que duerme despojada de
hojas en su letargo invernal. Una joven aparece ahorcada en los arcos de la
Real Fábrica de Armas de Orbaizeta. Cuando todas las hipótesis apuntan al
suicidio, la escritora Leire Altuna recibe el encargo de investigar el caso. No
será fácil. Tendrá que buscar respuestas en un remoto pueblo de apenas una
docena de habitantes, un lugar inquietante donde nada ni nadie es lo que
parece. Sus pesquisas, que la colocarán en el centro de una macabra diana,
sacarán a la luz viejas traiciones y secretos familiares desgarradores.
Mientras tanto, las gélidas aguas del río que atraviesa el lugar volverán a
teñirse de sangre.
Ibon Martin teje una historia de intriga y
pistas falsas sin igual, una trama trepidante que arrastra al lector a un
territorio poblado de mitos y leyendas. La narración vuela con maestría entre
los oscuros años del contrabando en la frontera y un presente plagado de
sombras. Unas páginas estremecedoras que nos recuerdan que el mal y el ayer
nunca cierran del todo la puerta.
El autor
Ibon
Martín nació en Donostia en 1976 y se licenció en periodismo por la Universidad
del País Vasco. Su pasión por la escritura y la naturaleza se ha traducido en
más de una decena de guías de montaña que lo han convertido en el autor de
referencia del excursionismo vasco. En 2013 publicó con gran éxito su primera
novela: “El valle sin nombre”, un brillante fresco medieval. Un año después,
con “El faro del silencio”, cautivó a miles de lectores y se erigió como uno de
los escritores de novela negra más prometedores de nuestro país. Su
extraordinaria capacidad para sumergir al lector en los escenarios que describe
vuelve a plasmarse en “La fábrica de las sombras”, una obra aclamada antes
incluso de su publicación.
Mi opinión
Si
con “El faro del silencio” Ibon Martín nos hizo viajar hasta la costa
guipuzcoana, en “La fábrica de las sombras” pasearemos por la Selva de Irati.
En pleno mes de diciembre, con la Navidad llamando a la puerta, el
paisaje de Irati que nos describe el autor dista mucho de la imagen idílica que
muchos tenemos del inmenso bosque de hayas y abetos que conforman esta zona y
en lugar del verde de la primavera y el verano o de las mil tonalidades ocres
que reinan en el otoño, el bosque se nos presenta sombrío, gélido y
fantasmal. Hasta allí se trasladará Leire Altuna para investigar el
supuesto suicidio de una joven historiadora que trabajaba en la rehabilitación
de la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta.
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| Ibon Martín |
Ibon
Martín nos ofrece una trama sólida, potente y bien armada en
la que alterna dos hilos temporales a través de un narrador omnisciente. Por un
lado, la investigación que Leire y la Policía Foral llevan a cabo en la
actualidad y, por otro lado, una trama relacionada con el contrabando en
aquellas tierras en los años 60. Como ya ocurriera en la anterior novela nada
parece unir ambas tramas, salvo el espacio físico en el que tienen que lugar,
pero el autor irá tejiendo con maestría una red de conexiones que
culminará en un desenlace sorprendente y honesto. Un desenlace que quizá
pueda intuirse en cierto modo, pero más por descarte que por otra cosa porque a
lo largo de la lectura yo, personalmente, he llegado a sospechar de todo el
mundo ya que el pueblo entero parece culpable, todos se conocen, todos ocultan
algo, todos parecen tener algo que ganar con las muertes.
Con
una prosa cuidada y rica, el autor derrocha misterio y salpica de sorpresas y
giros inesperados una novela en la que el plato fuerte es la
ambientación y la recreación de escenarios. Orbaizeta se nos presenta, a
través de la pluma del autor, como el pueblo que sin duda es. Sus calles, sus
casas y sus gentes acostumbradas a vivir hacia dentro rechazando lo que viene
de fuera. Las ruinas de la Real Fábrica de Armas, lugar sobre el que debo
confesar mi total ignorancia, ese lugar que para los habitantes de la zona está
maldito por el fraude que se cometió en el siglo XVIII con su construcción. Una
fábrica que para ellos nunca debió construirse y cuya rehabilitación solo hace
que despertar a los antiguos demonios. Y el bosque de Irati, sus árboles
desnudos, sus sonidos en la noche, su niebla, su frío… Ibon
Martín no escatima recursos para conseguir que el lector viaje hasta allí con
todos los sentidos para ver y escuchar lo que ven y escuchan los
protagonistas, pero sobre todo para sentir como sienten ellos la atmósfera
opresiva y llena de angustia que convierte la lectura en una experiencia
inquietante y más aún cuando introduce en la narración algunas
referencias a la mitología vasco-navarra para encontrarnos con
el Basajaun y las lamias.
El
ritmo de la novela se aleja del habitual en el género del thriller, no estamos
ante una novela pasapáginas ya que de leerla así nos perderíamos gran parte de
su atractivo pero, al contrario de lo que me sucedió con “El faro del
silencio”, no he encontrado valles en la lectura y me ha parecido que los dos
hilos temporales estaban mucho más equilibrados que en la primera entrega.
También he notado cierta mejoría en el dibujo de los personajes. A Leire Altuna,
la protagonista, así como a algún que otro secundario ya los conocíamos, pero
son los nuevos personajes de la novela los que destacan por un trazado
más exhaustivo y rico en matices conformando un elenco variado en el
que encontramos todo tipo de personalidades.
En
definitiva, “La fábrica de las sombras” es una novela negra con una trama
sólida y una ambientación fantástica. Una lectura inquietante que nos traslada
al ambiente opresivo de un paisaje idílico hasta que el frío invierno y la
muerte llegan hasta él.