29 de junio de 2021

Chica Uno - Abigail Dean


Los adelantos editoriales que llegan por sorpresa son siempre motivo de alegría y más aún cuando se trata de novelas que a priori son de mi gusto. Me hubiera gustado hablaros un poco antes de este libro y aunque la idea era hacerlo el pasado día 17 no ha sido posible hasta hoy que os hablo de Chica Uno.

Mi opinión

Lex Gracie es nuestra Chica Uno. Abre la novela indicándonos que no la conocemos, pero que con total seguridad habremos visto su cara ya que es una de las protagonistas de un auténtico horror familiar. Su madre acaba de morir en prisión y ella acude hasta allí para recoger sus pertenencias y conocer su testamento.

Así comienza una novela en la que continuamente saltaremos al pasado a través de los recuerdos de Lex para conocer cómo fue su infancia y cómo ella fue la primera en conseguir escapar de aquel hogar que se había convertido en su prisión y en la de sus hermanos. Cómo se liberó de las cadenas que la mantenían recluida en su cama y logró saltar por una ventana hasta llegar a la calle y conseguir alertar a alguien para que avisara a la policía.

Abigail Dean se ha inspirado en varios casos de la vida real para dar forma a esta novela que atrapa tanto como emociona desde la primera página. Quizá el más conocido y semejante a la trama que nos ocupa sea el de David y Louise Turpin, los padres californianos que hace dos años fueron condenados por torturar y abusar de sus 12 hijos. También en ese caso fue una de las hijas adolescentes la que consiguió liberarse y dar la voz de alarma.

En Chica Uno se abordan no solo los horrores vividos, que son descritos sin medias tintas, pero sin cargar de morbosidad hechos que por sí mismos ya resultan lo suficientemente crueles, sino que se realiza también un análisis sobre la capacidad de recuperación y la influencia que el entorno posterior tiene en ella dejando siempre en el aire la pregunta de cómo se puede vivir después de una experiencia así y es que para los hermanos la pesadilla pasada continúa en la edad adulta de un modo u otro. Otro de los temas a mi modo de ver muy interesantes que se plantean en la novela es la relación entre hermanos tanto en la época del cautiverio como en la actualidad y, sobre todo, cómo cada uno de ellos se enfrentó a los abusos y cómo lo están viviendo ahora. En este aspecto es muy interesante cómo la autora nos presenta las dos caras de cada uno de ellos, la de la infancia y la de la edad adulta, llevándonos en algún caso alguna sorpresa que a mí particularmente me ha hecho detestar profundamente a uno de los hermanos al que Lex reprocha “Siempre pensé que serías tú quien nos salvaría”.

Lex es la protagonista indiscutible y su atractiva voz en primera persona la narradora que nos guía por una historia tan cruel como inquietante en la que la verdadera trama no son los horrores vividos, sino como continuar con la vida después de aquello y lo hace siempre con un tono tan plano que resulta perturbador y es solo conforme avanza y se acerca al final cuando nuestra protagonista empieza a desnudarse de esa coraza que la protege y nos ofrece un cierre tremendamente conmovedor.

En definitiva, Chica Uno es una novela tan inquietante como desgarradora narrada con una acertada prosa limpia y una voz desapasionada que va subiendo de tono hasta un grito desgarrador que nos aboca a un magnífico desenlace.

Ficha técnica

28 de junio de 2021

Esta semana leo... #24 (2021)

 


Decididamente llega el calor y solo me apetecen dos cosas: irme de vacaciones y leer thriller y novela negra. Lo primero tendrá que esperar aún poquito, aunque no mucho, y lo segundo me tiene metida de lleno en El manuscrito de John Grisham. Confieso que me animé con este libro, sin leer sinopsis ni nada, pensando en los muchos thrillers judiciales que disfruté con el autor y que me encantan, pero resulta que este de judicial no tiene nada, aunque de thriller promete mucho. Os iré contando.

¿Y vosotros, qué leéis?

23 de junio de 2021

El deseo de los accidentes - Rafael Caunedo


Ya sabéis lo débil que soy en cuanto leo thriller psicológico, domestic noir… y si le sumamos los conflictos de la maternidad y el lado más oscuro del matrimonio, no me hace falta mucho más para lanzarme a por una lectura que llegó por sorpresa a mis manos. Hoy os hablo de El deseo de los accidentes.

Mi opinión

El matrimonio de Blanca, policía antidisturbios que se incorpora al trabajo tras su baja maternal, y Alberto, profesor de Historia en un instituto, no pasa por su mejor momento. Cuando Blanca vuelve al trabajo nada es lo mismo, para empezar su cuerpo, su estado físico y su concentración, están muy lejos de ser lo que fueron antes de ser madre. Tanto que el día que se incorpora, cubriendo un partido de la Champions calificado como de alto riesgo, un fallo en el tiro de una bala de goma hace que la noche acabe de la peor forma posible.

Comienza así El deseo de los accidentes y el descenso a los infiernos de Blanca. Mostrar como natural y humano la justificación de cualquier acto, bien en nombre del amor, bien en nombre si no del desamor, sí del desaliento y de la más absoluta desesperación y pérdida de control, parece ser uno de los objetivos del autor y lo consigue de una forma desigual ya que en mi caso ha sido complicado ponerme en la piel de los personajes, especialmente en el de Blanca, motor de la novela para bien o para mal.

Demasiados lugares comunes tanto en el perfil psicológico de los protagonistas como en sus vidas. Demasiados clichés en torno a la maternidad y excesivas alusiones físicas sobre un cuerpo que inevitablemente no es el mismo que antes del embarazo para justificar ciertas deficiencias a la hora de desempeñar un trabajo en el que no me cabe duda de que la condición física es indispensable, pero tanta alusión a michelines y a uniforme más justo de lo habitual me ha sobrado.

Lo cierto es que El deseo de los accidentes parte de una premisa interesante, una bala de goma perdida que causa la tragedia para quien está en el lugar equivocado en el peor momento posible, para ir alejándose de ese punto y adentrarse en un drama doméstico demasiado trillado que, a pesar de ir ganando y creciendo en interés conforme avanza la lectura, necesita muy a menudo de la técnica de ir anticipando cosas que van a ocurrir más adelante para dotar a la novela de la tensión narrativa que le falta.

Y aunque bien es cierto que tanto su ritmo como su tensión crecen y van de menos a más, se estira demasiado un desenlace tan obvio como deseable que llega como colofón a una novela que se lee con interés y en la que se disfruta del que en mi opinión es su mayor valor y es la prosa limpia y cultivada de Rafael Caunedo, un autor al que aún no tenía el gusto de conocer y al que, a pesar de que El deseo de los accidentes no ha sido la novela que yo esperaba, no me importaría volver a leer.

Ficha técnica