No
me puedo resistir. De verdad que lo intento con todas mis fuerzas, pero mirar
hacia otro lado cuando me ponen un thriller delante es misión imposible. Da
igual que me haya prometido a mí misma no dejar entrar nuevos libros en casa
hasta que no aligere la lista de pendientes, esa lista que me obligo a repasar
de vez en cuando a ver si así me da cargo de conciencia. Pero nada, me ofrecen
un thriller y aún no he aprendido a decir no, menos aún cuando tienen tan buena
pinta como éste. Hoy os hablo de Un pequeño favor.
Sinopsis
Todo
empezó con un pequeño favor. Cuando su mejor amiga, Emily, le pide a Stephanie
que recoja a su hijo a la salida del colegio, ella accede encantada. Stephanie,
una joven madre viuda, se sentía muy sola hasta que conoció a Emily, una
sofisticada ejecutiva cuyo trabajo absorbe todo su tiempo.
Pero
ahora Emily no regresa. No contesta a las llamadas ni a los mensajes. Stephanie
sabe que algo va terriblemente mal: su amiga nunca abandonaría a su hijo, no importa
lo que diga la policía. Aterrorizada, pide ayuda a las lectoras de su blog y
contacta con el marido de Emily, el distante y atractivo Sean. Y no tarda en
recibir una noticia escalofriante. Pero pronto Stephanie se dará cuenta de que
nada -ni la amistad, ni el amor, ni siquiera un pequeño favor- es tan sencillo
como parece.
Mi opinión
En
Un pequeño favor conoceremos a Stephanie y Emily, dos madres que se han hecho
amigas a raíz de que sus dos hijos, compañeros de colegio, lo son. Desde el
primer momento se estableció entre ellas esa relación de hoy por ti, mañana por
mí para echarse una mano con los niños ayudada, además, por esa amistad que
empezó a crecer entre ellas. Stephanie no trabaja, su tiempo libre lo dedica a
administrar un blog que pretende ser una especie de punto de encuentro entre
madres. Emily, en cambio, es una ejecutiva en una empresa de moda con apenas
tiempo para nada, de modo que el día que le pide, como tantas otras veces, a
Stephanie que recoja al niño del cole y cuide de él hasta que ella vuelva del
trabajo, nada hace presagiar que Emily no volverá.
Confieso
que cada vez me gustan más estas novelas que se desarrollan en un entorno
fácilmente reconocible por todos y que parten de una situación en la que yo
misma me he visto en multitud de ocasiones y es que el comienzo es tan familiar que rápidamente entré de lleno en esta
historia cargada de misterio que irá derivando hacia un domestic
noir en el que nada es lo que parece y en el que los secretos campan a sus anchas prometiendo al lector más de un giro
inesperado porque a pesar de que algunos aspectos son predecibles y el
lector puede deducirlos sin dificultad, la autora sigue guardándose ases en la
manga con los que dar una vuelta de tuerca a la historia y ofrecernos un final
sorprendente.
No
cabe duda que Un pequeño favor es una de
esas novelas que te atrapan desde el inicio y no te sueltan hasta que has
terminado. Con un estilo sencillo y combinando la narración propiamente
dicha con la inserción de los post que Stephanie publica en su blog, la novela
se convierte en el ejemplo perfecto de esa trampa mortal para el lector de leo
un capítulo más y lo dejo, haciendo de ella una lectura realmente adictiva. Plantea además un tema que no por
conocido deja de ser muy interesante y es que ¿hasta qué punto conocemos
realmente a las personas con las que mantenemos una estrecha relación?
Los
personajes, junto a esta historia en la que se respira el suspense desde el
principio, son las grandes bazas de esta novela. Las dos protagonistas se van desvelando poco a poco ante el lector descubriendo
las múltiples capas que las conforman. Este dibujo de sus perfiles se ve
favorecido por el uso del narrador protagonista por lo que en todo momento el
lector, aun no disponiendo de toda la información, tendrá muchos datos a su
alcance para intentar completar el puzle al que nos invita la autora. Pero no
solo las dos protagonistas femeninas tendrán su momento, sino que también Sean,
marido de Emily, a pesar de ser un personaje secundario pondrá también su voz
para desvelarnos a un hombre muy distinto del que aparenta ser siendo en
cualquier caso el personaje más difuso de la novela.
La
figura del narrador protagonista siempre es un arma de doble filo, multiplicada
en este caso por ser tres esas voces narrativas, pero la autora las maneja con
acierto y a pesar de que, al menos en mi caso, es imposible empatizar con
ninguno de ellos, el resultado en Un pequeño favor es impecable ya que conoceremos a los personajes de primera
mano y sin censuras, con el plus añadido en el caso de Stephanie que además
de conocer su verdadero yo a través de su narración, a través de su blog
tenemos acceso también a la imagen que quiere proyectar a los demás, de forma
que su perfil es el al que más acceso tenemos. Justo lo contrario que ocurre
con Emily, un personaje rico en matices a cuya psiquis nos costará más acceder
favoreciendo así el suspense que impera en la lectura desde el inicio.
En
definitiva, Un pequeño favor es una
lectura entretenida y muy dinámica. Una novela que a pesar de esos aspectos
que el lector puede ir deduciendo, promete horas de entretenimiento sin tregua.