Mostrando entradas con la etiqueta Thriller histórico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thriller histórico. Mostrar todas las entradas

6 de abril de 2022

Nadie lo sabe - Tony Gratacós



A pesar de ser el género histórico uno de mis favoritos, hago memoria y no recuerdo cuándo fue la última vez que mis lecturas me llevaron hasta ninguna que versara, de un modo u otro, sobre el Nuevo Mundo porque tengo que confesaros que el tema y la ambientación me dan una pereza tremenda. Pero esta novela venía precedida por entusiasmo y recomendación y me dije que, de vez en cuando y también en literatura, hay que salir de nuestra zona de confort y si la aventura me iba a llevar hasta la primera vuelta al mundo ¿qué mejor momento que este en el que estamos a punto de celebrar el quinto centenario de la gesta? Hoy os hablo de Nadie lo sabe.

Mi opinión

Corre el año 1524 y Diego de Soto, tras finalizar sus estudios en la Universidad de Valladolid, comienza a trabajar para Pedro Mártir de Anglería, cronista real, el cual lo envía a Sevilla a recabar datos que completen las crónicas de las expediciones que parten hacia el Nuevo Mundo. Pero sus investigaciones, sin quererlo, conducirán a Diego por otros derroteros que le llevarán a preguntarse si realmente fue todo tal y como se ha contado.

Partiendo de datos históricos y siendo escrupuloso con los hechos, el autor nos ofrece una alternativa a lo acontecido en la primera vuelta al mundo que culminó Juan Sebastián Elcano. Nos conduce en esta aventura su protagonista, quien en primera persona será el encargado de narrarnos sus razones para poner en tela de juicio la versión oficial del viaje, esa historia que cuentan los que vuelven. Además, numerosos flashbacks nos llevarán hasta esa expedición de Magallanes con todos los problemas e intrigas que surgieron incluso antes de partir.

Con una prosa directa, certera y amena y un estilo en el que prima el dinamismo sin sacrificar la elegancia narrativa, Tony Gratacós, sin perder nunca de vista la verosimilitud, hace convivir en las páginas de Nadie lo sabe personajes históricos con personajes de ficción en una perfecta armonía que impide al lector distinguir cuánto de verdad y cuánto de ficción hay en sus páginas, introduciéndonos de tal forma en la trama que nos plantearemos, al igual que Diego, qué hay de cierto y qué de falso en las distintas versiones de una misma historia.

Mención aparte merece la cuidada ambientación que se respira desde la primera página. Valladolid y Sevilla son sus escenarios principales y a ellos nos trasladamos durante la lectura de Nadie lo sabe para introducirnos en sus calles y mezclarnos con sus gentes, para pasear por sus palacios o arrastrarnos por el primer lodazal que el autor ponga a nuestros pies y para participar en las intrigas y asesinatos que estaban a la orden día. Todo ello no puede ser sino fruto de un ingente trabajo de documentación integrado de forma natural en la narración y es que no se trata de dar lecciones, sino de entretener al tiempo que se despierta la curiosidad en el lector por saber más de aquella época y de aquella gesta.

En definitiva, Nadie lo sabe es una magnífica novela de ficción histórica que se viste de thriller para introducirnos en una aventura plagada de intriga política. Una novela que lo tiene todo para conquistar a cualquier lector, incluidos los que como yo huyen habitualmente tanto del género como de la época. Tony Gratacós con su primera novela lo ha conseguido demostrando que es un gran narrador con un buen dominio del pulso narrativo. Habrá que estar atentos y ver con qué nos sorprende la próxima vez.

Ficha técnica

13 de junio de 2018

El monasterio - Luis Zueco


Hace ya unos cuantos que conocí la literatura de Luis Zueco con El escalón 33, una novela que disfruté mucho, pero fue sin duda con El castillo y La ciudad, las dos primeras entregas de su Trilogía Medieval, con las que me conquistó así que no os extrañará que estuviera deseando leer por fin la tercera novela. Tres novelas que se pueden leer de forma total independiente ya que ni trama, ni personajes, ni siquiera el siglo en el que se desarrollan coinciden, lo único que comparten es su ambientación en la Edad Media española, de la que nos da una visión de conjunto a través de sus tres escenarios arquitectónicos principales. Hoy os hablo de El monasterio.

Mi opinión


El Monasterio de Santa María de Veruela, perteneciente a la Orden del Císter y situado en el Moncayo, es el escenario en el que se desarrolla esta tercera entrega de la Trilogía Medieval de Luis Zueco. Hasta allí llegará Bizén de Ayerbe, ayudante de Notario real, para solicitar le sean entregados los restos del Infante Alfonso de Aragón, primogénito de Jaime I el Conquistador al que premurió, con el objeto de cumplir con su última voluntad y ser trasladado al monasterio oscense que designó en su testamento. Pero una muerte violenta entre los muros del monasterio, junto al sepulcro vacío del infante, aplazará esa misión y descubrir quién es el responsable del asesinato se convierte en la prioridad de Bizén, ya que de otro modo el abad no le entregará los restos que ha venido a buscar.

Como en ocasiones anteriores y fruto de la que sin duda ha sido una ardua labor de documentación, destaca en la novela la magnífica ambientación gracias a la cual el lector se encontrará viviendo en plena Edad Media y conociendo de primera mano no solo la vida entre los muros del monasterio de unos religiosos acogidos a la regla de San Benito, el voto de silencio, la oración y el trabajo, trasladándonos la envolvente atmósfera de recogimiento, sino todo el entramado en torno al mismo, con gran cantidad de siervos y con un extenso señorío en el que no faltaba de nada: tierras de cultivo, granjas, hospedería, molino… Todo ello en un enclave aislado, agreste y plagado de leyendas y magia, el Moncayo, frontera de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra en una época convulsa en la que la crueldad de la guerra era el pan nuestro de cada día y es que Luis Zueco no escatima detalles a la hora de situar al lector en el contexto político y social de una época fascinante de la que, gracias a novelas como ésta, podemos conocer un poco más de forma fácil y amena.

Son muchos los personajes que se dan cita en El monasterio y afortunadamente el autor ha tenido el detalle de incluir un dramatis personae al inicio de la novela porque debo confesar que en algún momento he confundido a los distintos monjes y legos que en ella aparecen. A ello ha contribuido que, exceptuando a los personajes principales, el resto se encuentran meramente esbozados y las líneas que dibujan su personalidad resultan un tanto difusas. A través de un narrador omnisciente, con una prosa sencilla y funcional, y un estilo fluido, aunque en ocasiones el ritmo entra en valles en los que parecemos no avanzar, la narración se estructura a lo largo de siete grandes bloques, cada uno de ellos correspondiente a los siete días en los que se desarrolla la acción. Desde el inicio el autor nos sirve un misterio por el que el lector se sentirá inmediatamente intrigado. Un misterio que irá ramificándose de la mano de los múltiples personajes, llevándonos de sorpresa en sorpresa hasta un desenlace en el que quedarán al descubierto todos los secretos y mentiras que se esconden entre los muros del monasterio, saliendo a la luz los verdaderos intereses de unos monjes que por encima de todo son hombres que no son inmunes a la ambición, la envida, el amor…

En definitiva, El monasterio es un thriller de ficción histórica de lectura entretenida y agradable y con una magnífica ambientación gracias a la cual el lector se sumergirá en la Edad Media y en la vida monacal mientras aprende un poco más sobre la vida en aquella época. Una novela de fácil lectura que, al igual que en las anteriores entregas de la trilogía, vuelve a dejarme con ganas de visitar su escenario principal.

Ficha técnica




2 de diciembre de 2016

La ciudad - Luis Zueco


Apasionada siempre del género histórico debo admitir que el gusto por la Edad Media lo he ido desarrollando poco a poco por lo que cada vez más a menudo me animo con novelas que se desarrollan en esa época y si es a través de un thriller histórico ambientado en siglo XIII, como en esta ocasión, aún mejor. Hoy os hablo de La ciudad.

Sinopsis


Tras el éxito de El castillo, Luis Zueco continúa con la construcción de su épica trilogía medieval con La ciudad, un thriller histórico que nos sumerge en la vida cotidiana de la Edad Media a través de una trama llena de suspense de la que los lectores no podrán escapar.

Año 1284. Cae la noche en una de las ciudades medievales más bellas del mundo. Poderosas montañas y murallas inexpugnables la protegen de los reinos que la rodean y codician.

¿Te atreves a caminar por sus estrechas calles, por sus empinadas cuestas y sus asombrosos rincones?

Empieza a oscurecer. Sientes frío. Escuchas los rumores acerca de las inexplicables muertes que se están sucediendo. De los secretos que esconden los gremios. De la peligrosa mujer encerrada en las mazmorras.

Las puertas se cerrarán pronto. Corre.

Una noche más, nadie podrá escapar de la ciudad.

El autor


Luis Zueco (Borja, 1979) es novelista, historiador, investigador y fotógrafo. En la actualidad es el director del Castillo de Grisel, fortaleza medieval convertida en hotel con encanto. Además, es ingeniero industrial, licenciado en Historia y máster en Investigación Artística e Histórica, miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, vicepresidente de la Asociación de Amigos de los Castillos de Aragón y colaborador, como experto en patrimonio y cultura, en diversos medios de comunicación.

Su novela El escalón 33 recibió la Mención de Honor en el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2012, el Premio al Mejor Thriller Histórico 2012 de la web Novelas Históricas y fue seleccionada en el I Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. También ha publicado la novela histórica Tierra sin rey y la guía Castillos de Aragón: 133 rutas.

Mi opinión



Con La ciudad nos trasladaremos a Albarracín, antigua taifa musulmana reconvertida en señorío independiente gracias no solo a su ubicación geográfica, rodeada de montañas, sino también a sus poderosas murallas que la defienden de la codicia de los reinos de Castilla y Aragón. La tranquilidad en la ciudad se verá alterada por los asesinatos, tras cruel tortura, de varios maestros de distintos gremios. Alguien está atacando a uno de los estamentos más importantes de la ciudadanía y nadie conoce ni el motivo ni el autor, pero los hallazgos son tan macabros que rápidamente se extiende por la ciudad la creencia de que la mano del Maligno anda tras estos crímenes. La detención de Alodia, una extraña mujer, fuerte, culta, educada y con ideas propias, nada habitual para la época, no hace más que acrecentar estos rumores llenos de miedo, desconocimiento y superstición.

Luis Zueco
Con el ritmo que imprime la búsqueda del cruel asesino, Luis Zueco aprovecha para darnos unas cuantas lecciones de historia, para hablarnos de los gremios, su importancia y su idiosincrasia y para pasearnos por una ciudad, Albarracín. Y lo hace con un lenguaje claro que traslada de forma sencilla al lector una época convulsa en las que las luchas de poder entre reinos y entre estos y la Iglesia estaban a la orden del día. La magia y la religión cobran también un protagonismo importante, no en vano La ciudad se desarrolla en una época en la que estos aspectos regían la vida de la mayoría de sus gentes.

Como ya ocurriera en El castillo uno de los puntos fuertes de la novela es su magnífica ambientación. Luis Zueco vuelve a dejarme con ganas de visitar un enclave que no conozco porque a través de las páginas de La ciudad me ha hecho recorrer Albarracín, sus montañas, su muralla, sus callejuelas, su animado mercado, sus iglesias... Este cuidado se siente no solo en los escenarios, sino también en el trazado de la sociedad de una época lejana y poco conocida que el autor nos acerca sumergiéndonos en la vida cotidiana del Albarracín del siglo XIII, trasladando al lector la mentalidad y los usos y costumbres de la época. Todo ello queda reflejado de forma fidedigna gracias a la que sin duda ha sido una ardua labor de documentación.

No cabe duda que La ciudad empieza fuerte y rápidamente me atrapó entre sus páginas, si bien es cierto que este ritmo sufre algún valle hacia la mitad de la lectura, rápidamente vuelve a recuperarse para abocar al lector a un final intenso. La fluidez en la lectura se ve favorecida por el estilo narrativo sencillo, el lenguaje claro de un narrador omnisciente y los múltiples diálogos a través de los cuales el autor nos pone al día del momento sociopolítico que se está viviendo tanto en Albarracín como en los reinos colindantes y, si bien en algunas ocasiones estos diálogos resultan poco naturales por la cantidad de información histórica que aportan, también es cierto que a través de ellos se nos muestra una época bastante desconocida de nuestra historia.

Son muchos los personajes que se pasean por las páginas de La ciudad, tantos que casi podríamos hablar de una novela coral. En general, y salvo en el caso de Alodia, esa mujer de la que antes os hablaba, a la que Luis Zueco dibuja con esmero y acierto, el resto aparecen meramente esbozados centrándose el peso en la trama. Junto a los personajes ficticios creados por el autor conviven personajes históricos reales tanto de forma presencial como meramente nombrados. 

Ha sido tras terminar esta novela cuando he sabido que forma parte de una trilogía que se inició con El castillo, novela ambientada en el siglo XI en torno a la construcción del castillo de Loarre. Esta trilogía culminará con una novela aún pendiente de escribir y que el autor tiene pensado ambientar en un monasterio en torno a los siglos XIV y XV. En cualquier caso el hecho de ser trilogía no debe frenaros a la hora de animaros con cualquiera de las novelas ya que son totalmente independientes entre sí y el único nexo en común es el interés de Luis Zueco de acercarnos más a la Edad Media española. 

En definitiva, La ciudad es una novela de ficción histórica que aunando rigor histórico, crímenes y misterio da como resultado una novela muy entretenida y sin duda ilustrativa.


Ficha técnica



8 de abril de 2016

Cartas a Siracusa - Lucía Feliu


A mí los thrillers pseudo-históricos me gustan. No se trata de una de mis lecturas más habituales, pero de vez en cuando me apetecen y aunque, como en todos los géneros, los hay mejores y peores, en general suelen resultarme muy entretenidos. Por eso, cuando Lucía Feliu se puso en contacto conmigo para ofrecerme su novela tuve pocas dudas, no solo tenía una sinopsis muy atractiva, sino que las reseñas que había leído apuntaban a que se trataba de una lectura que merecía la pena. Hoy os hablo de "Cartas a Siracusa".


Cuando Ángela Blanco, bióloga del CSIC, acepta participar en la investigación de tres corposantos a petición del Vaticano, no puede imaginar a qué tendrá que enfrentarse. Ya en la Ciudad Eterna, conocerá a sus otros compañeros: Francesco, un entrañable sacerdote, arqueólogo de profesión, y Olivier, biólogo francés, divertido y espontáneo. Sin embargo, pronto chocará con la arrolladora personalidad de su nuevo jefe, el doctor Teo Valdés, un profesional de prestigio al que admiraba desde sus años de facultad.

Ángela, de vida solitaria y volcada en su trabajo, descubrirá en Valdés a un hombre que le provoca sentimientos encontrados. Pero el reto profesional que les exige la investigación en Roma tampoco la dejará indiferente. Ella y sus compañeros deben confirmar la identidad de tres mártires de los primeros siglos del cristianismo. El trabajo, en un principio asequible al equipo de científicos, comienza a complicarse inesperadamente. El hallazgo de una carta escrita por un cristiano del siglo II a su hijo, en Siracusa, les llevará a embarcarse en una investigación paralela a la encargada por quienes les contrataron. La desconfianza hacia sus patrocinadores aumenta a medida que van desentrañando datos del autor de la carta. Pero lo que desconocen es que ese incansable empeño por descubrir la verdad les arrastrará hacia un peligroso callejón sin salida.


"Cartas a Siracusa" seduce desde la primera página. A la novela de intriga, en la que se concitan la aventura y el suspense, se une una historia de amor vivida intensamente por sus protagonistas. Lucía Feliú ha sabido aunar la aventura con la documentación confiriendo a la novela el interés preciso para llevar al lector hasta el desenlace sin apenas sentirlo.


Lucía Feliu Zamora, licenciada en Filología Inglesa, realizó estudios de Postgrado y cursos de especialización en Guildhall University, Londres y en Portobello House International School, Dublín, además de en la Universidad de Toulon, Francia. Ha vivido largas temporadas en países como Irlanda, Inglaterra, Francia, Grecia, Turquía, Italia y Marruecos, y en la actualidad es profesora de Inglés en un Instituto de Enseñanza Secundaria en Sevilla, ciudad donde nació. Desde niña escribe cuentos, microcuentos y relatos y, ya adulta, se adentra en las lindes de la novela con títulos como "Blue Moon", "El secreto del Maloca" o "El Faro de Beaumont Place", entre otros. Su gran pasión, junto a la escritura, es viajar, y consigue refundir ambas en su oficio como narradora.


En “Cartas a Siracusa” conoceremos a Ángela Blanco, una joven bióloga molecular que trabaja en el CSIC y a quien le encargan, junto con otras tres personas, llevar a cabo una investigación para el Vaticano. El trabajo, en líneas generales, consiste en analizar tres cuerpos que se atribuyen a tres santos muy venerados, pero de los que actualmente existen dudas razonables sobre si son o no los verdaderos cuerpos de aquellos mártires. Junto a Ángela trabajará, dirigiendo el equipo, Teo Valdés, un reocnocido antropólogo forense; Olivier Bountry, biólogo molecular como Ángela; y Francesco Rossi, sacerdote y arqueólogo.

Éste es el punto de partida que les llevará desde Madrid hasta Roma y con el que dará comienzo una investigación que va mucho más allá de esclarecer si esos tres cuerpos momificados son o no las reliquias que siempre se ha creído porque la trama se va enredando poco a poco con los descubrimientos que realizan, convirtiéndose en una madeja que en su tramo final deriva hacia aspectos que nada tienen que ver con la investigación inicial, ni con los santos, el Vaticano o la religión. Una deriva que sin duda por sus aspectos técnicos y posteriormente aventureros puede resultar muy interesante para algunos lectores entre los que no me cuento. Para mí esta última parte era totalmente prescindible y si bien la historia necesitaba de algo más para atar ciertos cabos de la trama inicial, la elección que hace la autora se me ha antojado un tanto rocambolesca de forma que toda la naturalidad con la que fluía la historia desde sus inicios, adquiere un aire de artificiosidad en su desenlace que inevitablemente ha pasado factura a mi valoración final de la novela.

La narración no se desarrolla de forma lineal. Al comienzo de la novela encontraremos a Ángela en el presente y será a través de sus recuerdos de un pasado reciente como conoceremos todo lo acontecido hasta llegar de nuevo al punto de partida y continuar con el curso de la historia. El estilo de Lucía Feliu es en general sencillo y fluido, aunque en ocasiones la profusión de detalles técnicos y científicos me resultaron un tanto farragosos. En cualquier caso maneja bien el ritmo narrativo combinando la agilidad de los momentos de mayor aventura, con la narración pausada e íntima para los momentos más personales.

Sin duda Ángela es la protagonista principal de la novela, no en vano la narración corre a su cargo. Una apuesta siempre arriesgada la elección del narrador en primera persona ya que si no se empatiza con él, ella en este caso, se puede pasar factura a toda la lectura. En mi caso no he entendido siempre a Ángela en sus comportamientos personales tan distintos de su actitud en el plano profesional y es que toda la profesionalidad, madurez y seguridad que demuestra en su trabajo, se tornan inmadurez e inseguridad en sus relaciones amorosas. Una mujer llena de contradicciones, pero qué duda cabe que si esto era lo que quería mostrar la autora lo consigue fidedignamente porque es un personaje que, independientemente de empatizar o no con él, está muy bien construido. Del mismo modo, el resto de personajes están bien caracterizados y como lectora los he sentido cercanos.

“Cartas a Siracusa” combina diversos elementos y géneros. Además de intriga, misterio y parte histórica, las aventuras y el romance también tienen cabida en la novela. De hecho es precisamente este último aspecto, el del romance, una de las tramas que más espacio ocupa en la novela y aunque está bien integrado dentro de la trama, para mi gusto tiene excesiva relevancia por lo que mi interés decaía cuando entrábamos en ese tema dejando de lado la investigación en sí misma que era lo que realmente me interesaba.

En definitiva, “Cartas a Siracusa” a pesar de que, como os comentaba anteriormente, su desenlace me ha parecido un tanto peliculero, es una novela que combinando muy variados aspectos da como resultado una lectura entretenida e instructiva.