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20 de septiembre de 2019

Yo pude salvar a Lorca - Víctor Amela



Cuántos libros se nos van quedando atrás ¿verdad? La falta del tiempo, la incesante llegada de novedades apetecibles y el olvido en nuestras estanterías nos juegan a veces una mala pasada y podemos convertir en eternos pendientes verdaderas joyas. Eso me ocurrió con esta novela que, sin haberla leído, se la presté a mi padre y le gustó tanto que él se la recomendó a mi madre, y ambos, el pasado mes de julio, me miraban como si estuviera loca de atar cuando les dije que yo aún no la había leído. Aún tuve que esperar un poco porque el libro seguía pasando por las manos de otros familiares hasta que en agosto me planté y antes de abandonar la playa y volver a Madrid me aseguré de que la novela se venía conmigo. Hoy os hablo de Yo pude salvar a Lorca.

Mi opinión

 
Yo pude salvar a Lorca es la historia de Manuel Bonilla, abuelo del autor, un pastor alpujarreño dedicado al trabajo duro y a su familia hasta que la guerra civil irrumpe y se convierte en pasador de personas desde una zona a otra gracias a su amplio conocimiento de los caminos. Y es también la historia de Josep Amela, tío del autor, uno de los miembros de la llamada quinta del biberón que luchó en el bando republicano.

“Yo pude salvar a Lorca” fue la frase que Manuel Bonilla pronunció un día cuando su nieto aún era un niño que devoraba tebeos, una frase sobre la que el autor nunca se atrevió a preguntar y sobre la que teje esta historia que nos permitirá viajar a distintos tiempos, entre ellos a 1936, cuando Manuel Bonilla, partidario del bando sublevado, junto con Luis Rosales intentó pasar a Federico García Lorca a zona republicana.

Una historia de silencios y de preguntas no realizadas que años después de la muerte de Manuel su nieto teje enredando la realidad con la ficción en una narración que emociona y estremece a cada paso con este viaje profundamente emocional que Víctor Amela emprende implicando al lector en él

Una historia de vidas truncadas y marcadas para siempre, de personas que ni siquiera muchos años después consiguen hablar sobre aquel entonces, a través de tres momentos: la guerra civil, el exilio en campos de refugiados franceses y la posguerra. La historia de los familiares del autor, sí, pero también la historia de tantas y tantas familias que vivieron aquella guerra, la historia de todos, al fin y al cabo, esa sobre la que pesan tantos silencios y tanto dolor.

Víctor Amela, gracias a la que se adivina una ingente labor de documentación, ficciona también los días pasados por Federico García Lorca en casa de su amigo, el también poeta, Luis Rosales e intercala a lo largo de toda la narración numerosos poemas de su Romancero gitano. Y así con realidad, con ficción y con poemas vamos transitando por una novela que nos pide calma para saborearla, para releer pasajes realmente hermosos. Una novela de esas que nos dejan poso, que a cada día que pasa siento que me gusta más.

Sé que esta reseña no hace justicia a lo que he encontrado en las páginas de Yo pude salvar a Lorca, es difícil poner en palabras tantas emociones, solo os puedo decir que son tantas las lecturas que podéis darle que a buen seguro alguna será la vuestra. No lo dejéis pasar, os aseguro que os emocionará profundamente.

Ficha técnica




10 de septiembre de 2019

No hay luz bajo la nieve - Jordi Llobregat



A finales de julio tuve la suerte de recibir una edición anticipada de la nueva novela de Jordi Llobregat, No hay luz bajo la nieve, a la venta hoy, y desde ya os la recomiendo. Muchos fuimos los que disfrutamos con El secreto de Vesalio y os aseguro que, aunque es una novela muy distinta a aquella, también lo haréis con esta nueva publicación. Yo pensaba pasar con ella unos cuantos días de sol y playa que terminaron siendo solo dos días porque lo devoré y, además del sol, tuve que incluir la luna porque no podía parar de leer.

Mi opinión

La subinspectora Álex Serra no está pasando por un buen momento ni a nivel personal ni laboral ya que se encuentra suspendida de empleo y sueldo tras un incidente muy grave con un compañero durante una persecución. A pesar de ello su superior la considera la persona adecuada para dirigir la investigación de un crimen cometido en los Pirineos, zona que ella conoce muy bien por haberse criado allí. En las instalaciones destinadas a acoger los Juegos Olímpicos de Invierno ha aparecido el cadáver de un trabajador con una extraña señal en el cuerpo.

No hay luz bajo la nieve atrapa sin remedio desde la primera página convirtiendo la lectura en una de esas novelas para las que estás deseando tener el mínimo hueco libre en el día para volver a sumergirte en sus páginas. Capítulos cortos, muchos personajes con cosas que ocultar, de esos que el lector adivina poco claros, y aún menos fiables, con mayor o menor acierto, distintos hilos aparentemente inconexos y viajes al pasado a través de un diario, conforman un mosaico difícil de hilvanar que Jordi Llobregat resuelve con éxito y acierto, importando muy poco que el lector haya podido intuir más de una cosa antes del desenlace.

El autor aúna con acierto la fluidez y la elegancia en una prosa que se lee sola y con la que conforma una trama sólida en la que no faltan los secretos familiares, los traumas infantiles, el pasado que vuelve con fuerza y un bosque tan misterioso que por momentos roza lo sobrenatural sin abusar de ello y dejando que sea el lector quien decida. Con pulso firme el misterio va creciendo al tiempo que se ramifica ya que intercalada con la narración cronológica de la investigación conoceremos la historia que se nos cuenta en “El diario de Raquel”, el relato de una niña judía que huyó de Francia atravesando los Pirineos. Además, en el hilo principal, a través de un narrador omnisciente contaremos con más información de la que dispone de la policía e iremos trazando nuestras propias teorías al ritmo sostenido que nos impone lectura, un ritmo que nunca decae y que, conforme nos acercamos al desenlace, va incrementándose al igual que lo hace nuestra tensión.

La ambientación es sin duda uno de los puntos más destacables de No hay luz bajo la nieve. Tanto en la trama de la actualidad como en el hilo con el que viajamos al pasado me he sentido trasladada al paisaje de montaña, esa que es casi un personaje más de la novela, y he vivido tanto su grandiosa belleza como la opresión de un bosque no siempre amistoso y una climatología adversa. No necesita el autor para ello de grandes y elaboradas descripciones, sino que con las pinceladas justas consigue situarnos en el centro de la narración, pisando sus escenarios y conviviendo con unos protagonistas trazados con acierto y que hablan a través de sus actos e interacciones y diálogos con el resto de los personajes.

En definitiva, me ha encantado No hay luz bajo la nieve, me dio hasta pena terminarla tan pronto, solo me consuela que tiene toda la pinta de ser el inicio de una saga en cuyas redes caeré gustosamente. 

Ficha técnica



8 de febrero de 2019

Voz - Christina Dalcher


Corría el mes de noviembre cuando me ofrecieron la oportunidad de leer anticipadamente esta novela que no se publicó hasta ayer y además pude acudir a un encuentro con su autora. Un rápido vistazo a su sinopsis y a lo que sobre ella me contaba la editorial me convenció de que era una novela para mí y no me equivoqué. Hoy hablo de Voz.

Sinopsis



Las mujeres, en Estados Unidos, son ciudadanas de segunda: se han embargado sus cuentas bancarias, han perdido sus empleos, su sometimiento al cuidado del hogar es absoluto, y una última aberración: tienen una cuota máxima de cien palabras al día, una pulsera en la muñeca es la encargada de contarlas y de ejecutar el castigo si se supera el número. Esta es la distopía que nos presenta Christina Dalcher, una sociedad ultraconservadora y fundamentalista en la que las mujeres son privadas de la palabra y en la que hay incluso algunas que están de acuerdo con todas las normas que se han ido implantando poco a poco, pero no es el caso de nuestra protagonista, Jean McClellan, reconocida neurolingüista que ya no puede ejercer su profesión, pero a la que un accidente que ha privado del habla al hermano del presidente, le da la oportunidad de retomar sus investigaciones y librarse del contador de palabras.

¿Os lo imagináis? Cien palabras al día, ni una más o una descarga eléctrica recorrerá tu cuerpo. Yo sin duda no sobreviviría no ya a los primeros días, sino a las primeras horas…Y lo más terrible de todo es que Christina Dalcher lo cuenta y lo plantea de tal modo que el lector no duda que esa distopía mañana pueda ser una realidad. Partiendo de esta base son numerosos los temas que Voz, casi a ritmo de thriller, nos plantea. El primero sin duda es la privación de algo tan fundamental como el derecho a expresarnos y comunicarnos mediante el lenguaje hablado o escrito, un rasgo que nos distingue como seres humanos. También la educación como pilar fundamental se alza como uno de los temas más interesantes que toca esta novela y es que en Voz, las niñas se limitan a aprender cómo llevar la casa y cuidar del marido e hijos mientras que los niños son educados en la idea de su supremacía sobre la siempre tentadora mujer.

Pero tan importante como las consecuencias es cómo se llega a una situación así. En Voz se pone de relieve cómo cualquier extremismo y radicalismo puede llegar a nuestras vidas casi sin que nos demos cuenta, con pequeños pasos que al principio solo pueden parecer molestos, para poco a poco, sin ruido, derivar hacia el totalitarismo y la pérdida de derechos fundamentales. Ignorar las señales, la pasividad, la comodidad… todas ellas son peligros de los que voz nos avisa y advierte al mismo tiempo que resulta ser una novela que cumple sobradamente con nuestras ganas de entretenimiento.

Porque Voz, además de poner delante de nuestros ojos muchos de los problemas que acechan a nuestra sociedad actual, es una novela adictiva que atrapa al lector desde la primera página y que, con un lenguaje directo, una prosa sencilla y un estilo fluido, nos invita continuamente a caer en la trampa mortal de un capítulo más y lo dejo. Y, como os decía al principio, es una novela que asusta porque nada de lo que nos cuenta se nos antoja una locura.

En definitiva, Voz es una novela que aúna entretenimiento, tensión y reflexión que no dudo en recomendaros.

Ficha técnica


6 de febrero de 2019

El puente de Clay - Markus Zusak



La ladrona de libros es una de esas novelas inolvidables, de las que siempre permanecen en tu memoria y eso que tengo que admitir que me costó bastante entrar en ella, pero el esfuerzo inicial mereció la pena y a día de hoy es, como os decía, una de esas lecturas que siempre estarán conmigo. Han transcurrido desde entonces unos cuantos años, pero en cuanto supe que Markus Zusak publicaba de nuevo no me lo pensé dos veces y me lancé a por él. Hoy os hablo de El puente de Clay.

Sinopsis


Los cinco hermanos Dunbar hace años que viven solos junto con sus mascotas. Desde que su madre murió y su padre los abandonó la vida no ha sido fácil para ellos, pero han aprendido, cada cual a su manera, a sobrevivir. Hasta que un día ese padre vuelve y la vida de todos ellos, especialmente la de Clay, sufrirá un nuevo vuelco y la construcción de un puente se alzará como hilo conductor y como símbolo de unión para una historia que poco a poco, paso a paso, va sobrecogiendo al lector.

A pesar de que el foco narrativo se sitúa sobre el penúltimo hermano, Clay, de los cinco es Matthew, el mayor, quien se alza como narrador con una voz que varía y se adapta a cada momento a lo largo de una novela en la que el arte y la cultura clásica son claves, aunque es sin duda la familia, sus lazos, sus problemas, el tema principal de una novela que explora de forma incisiva, pero sin estridencias el amor, el abandono, el dolor, la muerte… Pero el autor no nos lo pone nada fácil y tanto la estructura, con continuos saltos temporales, como el estilo plagado de simbología, suponen un reto que sin duda se verá recompensado con una lectura tan compleja como bella, tan luminosa como dolorosa y es que estamos ante una saga familiar muy distinta a las habituales en el género.

Markus Zusak me ha vuelto a enamorar con esa prosa suya tan poética y con una profusión de metáforas, ya sabéis que me vuelve loca una buena metáfora, que dibujan imágenes llenas de fuerza. El puente de Clay es una novela llena de simbología, incluso el dibujo de los personajes lo es, manejando con soltura el autor los recursos y figuras literarias, lo que unido a su carácter profundamente descriptivo hace de la novela una lectura para saborear poco a poco, con un ritmo pausado y con una profundidad que va más allá de cualquier trama o subtrama.

Una novela en la que las emociones priman por encima de cualquier otro aspecto, planteando al lector mil y una reflexiones sobre la naturaleza humana, sobre las relaciones personales en general, familiares en particular, fraternales especialmente. Hay capítulos realmente conmovedores como los dedicados a la muerte que son de una belleza tal que la prosa de Markus Zusak se convierte en auténtica lírica llegando a conmoverme de forma extraordinaria, con esa simbiosis que en tan pocas ocasiones se da entre lector y lectura.

Creo que está claro lo mucho que he disfrutado de la lectura de El puente de Clay a pesar de su dificultad y complejidad iniciales. Es una novela que me atrevería a decir que es, en sí misma, una gran metáfora de reconstrucción y unión de lazos rotos, tan rotos como lo están todos sus personajes. No me atrevo a recomendarla a cualquier tipo de lector, pero sí será perfecta para todo aquel que disfrute de las narraciones intimistas y para quien el ritmo pausado no suponga un problema.

Ficha técnica

30 de enero de 2019

La cocinera de Castamar - Fernando J. Múñez


Hacía ya unos meses que alguien de la editorial me había hablado de esta novela y verla en el avance de novedades de Planeta allá por el mes de diciembre hizo que empezara a morderme las uñas así que cuando encontré su edición no venal esperándome en la oficina al volver de unas breves vacaciones navideñas, no lo dudé y me puse con ella. Hoy os hablo de La cocinera de Castamar.

Mi opinión


Principios del siglo XVIII. Clara Belmonte lo tenía todo para llevar una vida perfecta y envidiable hasta que la muerte de su padre arrastró a toda la familia a la desgracia y ahora está sola y asolada por su agorafobia, pero una oferta de trabajo como oficial de cocina en la mansión del duque de Castamar, don Diego, parece arrojar algo de luz a su triste vida y todo ello a pesar de que en esa gran casa no se viven los mejores años tras la trágica muerte de doña Alba, esposa de don Diego de Castamar, quien desde entonces vive prácticamente recluido entre esas paredes, incapaz de reconducir una vida que pareció terminar cuando murió su amada esposa.


Con una prosa detallista y un estilo cuidado y elegante, Fernando J. Múñez teje una historia en la que no faltan los secretos, las mentiras, las intrigas y el amor, a la par que realiza un retrato minucioso y ameno de aquella España de 1720 bajo el reinado de Felipe V, primer rey de la Casa de Borbón en España. Con el mismo cuidado el autor nos traslada a la vida de una gran mansión donde dos mundos totalmente distintos y opuestos conviven sin mezclarse, el clásico arriba y abajo, la servidumbre y los señores, permitiendo al lector formar parte de esa vida, vivir las rutinas y el día a día. Ese día a día que la llegada de Clara Belmonte y su arte para la cocina trastocan, del mismo modo que trastoca al lector una lectura que se convierte en un plato a paladear y es que si, como os decía, la prosa del autor brilla por sus detalles, es en la descripción de los platos, los sabores, los aromas y las sensaciones que estos producen en los comensales, donde Fernando J. Múñez alcanza la excelencia descriptiva, permitiendo al lector embriagarse con la fragancia de los platos y deleitarse con el sabor, estableciendo un diálogo íntimo y sensorial.

Un amplio elenco de personajes se pasea por las páginas de La cocinera de Castamar. Principales y secundarios son tejidos con mimo y dotados de una voz única y perfectamente reconocible, lo que los hace humanos y reales, tanto como para que, como lectora, haya sufrido con ellos, me haya indignado, odiado y enamorado, según lo que tocara en cada momento. El autor me ha hecho sentir y vivir con ellos y eso es algo impagable en cualquier historia que se precie porque no es fácil sufrir el ahogo que siente Clara cuando se encuentra en un espacio abierto, ni es fácil trasladar al lector cómo nace y crece un amor que nunca debería, para una sociedad tan encorsetada como aquella, ver la luz.

Son tantos los elementos que hacen de La cocinera de Castamar una lectura deliciosa que casi cualquier tipo de lector podrá disfrutarla porque en sus páginas encontramos de todo: amor, secretos, intrigas, odio, venganza, luchas de poder… Todo ello enmarcado en una exquisita ambientación tras la que sin duda se encuentra un ingente trabajo de documentación que el autor traslada de forma natural, perfectamente integrada en una narración en la que prima el aspecto descriptivo por lo que su ritmo es pausado permitiendo al lector deleitarse en una lectura en la que la priman la elegancia y la delicadeza.

En definitiva, no puedo más que recomendar la lectura de La cocinera de Castamar, una historia sencilla y deliciosa narrada con una prosa rica y elegante y habitada por personajes inolvidables.

Ficha técnica


31 de agosto de 2018

Mini reseñas (II)


Termino la semana con otras nuevas mini reseñas de tres de las novelas que he podido disfrutar este verano.

LA MUJER EN LA VENTANA – A.J. FINN 


Desde que Anna se recluyó en su casa los días pasan entre copas de vino, chatear en internet y espiar a los vecinos, sobre todo a los Russell, que acaban de llegar al barrio con su hijo adolescente y que se convierten para Anna en una auténtica obsesión que alcanza las cotas más altas cuando ve desde la ventana algo que no debería.

La mujer en la ventana es uno de esos thrillers que desde la primera página captan la atención del lector a pesar de lo confusa que inicialmente resulta su narración, pero el misterio está servido y querremos saber qué es lo que ocurrió para que la protagonista sea incapaz de salir de su casa y, sobre todo, saber qué hay de verdad en lo que dice haber visto en casa de sus vecinos desde su ventana. Claros tintes cinematográficos no solo porque es muy fácil imaginarse la película leyendo la novela, sino también por las continuas referencias al cine clásico negro. Una lectura fluida y sencilla que en ocasiones se ve lastrada por un ritmo irregular y por un exceso de páginas, pero que en general funciona y entretiene sin más exigencia y sin más pretensión y en mi caso, para leer en la orilla del mar o en el borde de la piscina, es más que suficiente.


EL HOMBRE DE TIZA – C.J. TUDOR


A sus 42 años Eddie lleva una vida monótona y apacible. Los hechos que acontecieron hace 30 años, cuando junto a sus amigos descubrió un cadáver siguiendo las indicaciones de unos dibujos hechos con tiza, siguen atormentándolo y regresan con más fuerza que nunca cuando recibe una misteriosa carta con una tiza y un dibujo.

Me gustó el planteamiento de esta novela que, si bien carece del ritmo que se le presupone a un thriller, logró despertar mi interés desde el inicio y mantenerlo hasta un desenlace satisfactorio en el que todo queda resuelto y atado. Alternando pasado y presente será un narrador protagonista el encargado de conducirnos por esta novela que se centra más en las emociones y reflexiones, tanto en su niñez como en su madurez, que en la acción y el misterio por lo que su lectura es más pausada de lo esperado. Con una prosa cuidada y un estilo elegante destacan tanto la ambientación, especialmente cuando viajamos a los años ochenta, como el dibujo de los personajes llenos de claroscuros que los humaniza a ojos del lector. Una novela de misterio sin duda recomendable.

TODA LA VERDAD – KAREN CLEVELAND


Lo último que esperaba Vivian Miller, analista de contrainteligencia de la CIA, cuando accedió al ordenador de un posible agente ruso era encontrarse con la fotografía de su marido, pero ahí está y su vida ya no podrá volver a ser la que era.

Toda la verdad es el tipo de lectura perfecta para el verano, al menos para mí. Intriga, sorpresas y páginas que vuelan en las manos. Una lectura ágil, con un perfecto equilibrio entre narración y diálogo para estas cuatrocientas y pico páginas que prácticamente devoré en un par de días. Un auténtico page turner en el que poco importa que más de una situación chirríe más de la cuenta, que sea poco creíble o que muchas cosas se vean venir de lejos y es que, sea como sea, la novela cumple con su cometido: entretener y crear en el lector más de un momento de tensión. En mi caso añado que también me creó ganas de zarandear a la protagonista en más de una ocasión. Recomendable para esos momentos en los que a una novela no le pedimos nada más allá de la evasión.


29 de agosto de 2018

La desaparición de Stephanie Mailer - Joël Dicker


Soy uno de los muchos lectores que hace unos años disfrutaron enormemente con La verdad sobre el caso Harry Quebert y aunque la siguiente novela del autor, El libro de los Baltimore, sigue esperando su turno en mis estanterías, este verano no he podido resistirme a leer la última publicación de Joël Dicker. Hoy os hablo de La desaparición de Stephanie Mailer.

Mi opinión


Jesse Rosenberg está a punto de jubilarse, pero unos días antes conoce a Stephanie Mailer, una periodista que está investigando el primer caso que el policía resolvió en 1994. Veinte años después la periodista está convencida de que se culpó a un inocente y consigue hacerle dudar. Dudas que se acrecientan cuando Stephanie desparece sin rastro.

Así comienza una novela que alternará el presente y el pasado en una trama plagada de secretos porque no hay personaje, y son muchos, que se libre de tener algún hecho de su pasado que le pesa como una losa sobre los hombros y por si acaso se nos olvida el autor se encarga de ir recordándonoslo a cada paso para que no olvidemos que fulanito oculta algo y que a menganita le ocurrió algo. Y así con todo un elenco tan numeroso como insulso, un elenco en el que, salvo alguna excepción tan histriónica como prescindible, todos los personajes se expresan del mismo modo, con diálogos de auténtico cartón piedra, y para los que la perfilación ha pasado a un segundo o tercer plano, más interesado el autor por mantenernos enganchados con esos secretos que va revelando poco a poco y con recordarnos a menudo que algo va a pasar, no sea que nos hayamos despistado con tanto salto temporal y con tanto personaje que entra y sale de escena.

Y es que La desaparición de Stephanie Mailer comienza fuerte y engancha al lector desde el inicio, pero en mi opinión va de más a menos, perdiendo fuelle conforme avanza, o diría mejor conforme se enreda sobre sí misma con personajes y subtramas que poco o nada aportan, al menos no en la medida en que ocupan espacio, salvo engrosar el número de páginas de la novela, olvidando que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Sé que voy a ser, una vez más, un poco la oveja negra, aunque alguna opinión en mi misma línea he leído, pero a mí la última novela de Dicker ha terminado resultándome larga y llegó un momento en el que ya me daba exactamente igual lo que ocurriera porque solo quería terminar a pesar de que comenzó resultándome una lectura entretenida y fluida (tampoco le pido más a este tipo de novelas). Mención aparte merece su desenlace que me pareció francamente traído por los pelos.

No cabe duda que la publicación de una nueva novela de Joël Dicker genera mucho revuelo y a los pocos días comienzan a aparecer elogiosas reseñas así que quizá hayan sido mis altas expectativas que, como tantas otras veces, me han jugado una mala pasada, pero sea como sea La desaparición de Stephanie Mailer para mí no ha sido la lectura esperada.

Ficha técnica

27 de agosto de 2018

Mini reseñas (I)

Estoy leyendo mucho este verano y reseñando poquísimo así que la consecuencia es que se me acumulan las reseñas sin remedio y a medida que su número aumenta, lo hace también mi pereza para ponerme a ello, sobre todo cuando se trata de novelas que, o bien no me han convencido, o bien, aun haciéndome pasar un buen rato, son lecturas de las que no tengo demasiado que decir. Así que se me ha ocurrido que unas mini reseñas son la alternativa perfecta para estos casos.

EL QUE SUSURRA – MALENKA RAMOS


Decidida a salir de mi zona de confort me animé con este thriller de terror que, aunque tiene un prometedor inicio, pierde fuelle conforme avanza. No encontré en él ni el ritmo, excesivamente pausado para el género, ni la tensión que se le presuponen a un thriller, ni desde luego el terror ya que las supuestas situaciones de miedo me resultaron impostadas y poco originales. En mi opinión el verdadero fallo de esta novela son la ambientación y los personajes. La ambientación porque es escasa, en mi caso la autora no ha conseguido meterme en la novela en ningún momento y de este modo es difícil “sentir” nada con una lectura. Y los personajes demasiado numerosos y apenas perfilados lo que los hace poco creíbles.


LA MADRE PERFECTA – AIMEE MOLLOY


Sus hijos nacieron en mayo y por eso este grupo se hace llamar las madres de mayo. Periódicamente se reúnen en un parque para hablar de sus bebés y de sus dificultades a la hora de enfrentarse a la maternidad. Una noche deciden que va siendo hora de dejar por unas horas a sus hijos y salir a divertirse, pero lo que prometía ser una noche divertida se viene abajo cuando el pequeño de una de ellas desaparece.

Me gustó el planteamiento de esta novela desde el principio y, si bien su desarrollo no ha sido exactamente lo que esperaba ya que se centra mucho en las reflexiones de las protagonistas, lo cierto es que sus páginas han volado en mis manos a pesar de que su ritmo no es desde luego el del thriller prometido. Por otro lado, me ha gustado cómo afronta el tema de la maternidad y cómo plantea una mirada crítica a una serie de mitos en torno a ella porque no todo es luz y color cuando dedicas las 24 horas del día a un bebé. La madre perfecta es sin duda una alternativa adecuada cuando no buscamos más que un poco de evasión en la lectura.

RAMSÉS EL MALDITO. LA PASIÓN DE CLEOPATRA – ANNE RICE Y CHRISTOPHER RICE


Secuela de La momia, publicada por la autora hace ya casi treinta años. Debo admitir que no lo sabía y que tampoco me molesté en leer la sinopsis de esta novela. El Antiguo Egipto es una de mis épocas favoritas y leer novelas ambientadas en él siempre me ha apasionado así que simplemente me dejé llevar por el título sin saber que me iba a encontrar con una novela de fantasía, un género que no suelo leer muy a menudo, pero que en alguna ocasión he disfrutado. A pesar de no convencerme el planteamiento de la novela intenté pasar unas simples horas de entretenimiento, pero lo cierto es que los autores me lo pusieron complicado dedicando más de la mitad de la narración a presentar a los personajes sin entrar en el nudo de la historia que se demora tanto que, para cuando llegó, yo había perdido totalmente el interés en la lectura. No dudo que la resurrección de dos personajes como Ramsés y Cleopatra podría haber dado como resultado una novela muy entretenida, pero en este caso los autores no se han centrado y han dedicado más tiempo a insinuar el conflicto que a desarrollarlo.