Su preciosa
portada fue lo primero que me atrajo cuando la vi entre las novedades que nos
presentaba Plaza & Janés para este primer trimestre del año y un vistazo a
su sinopsis lo que me convenció para animarme con su lectura. Hoy os hablo de
Las modernas.
Mi opinión
Catalina ha
tenido la suerte de nacer en el seno de una acomodada familia. Su hermana mayor
ya ha cumplido con lo que su madre y la sociedad esperan de ella que no es otra
cosa que hacer un buen matrimonio y dedicarse al marido y a los hijos, tantos
como quiera Dios que vengan. Pero Catalina se rebela contra ese futuro, ella
quiere salir de La Villa, el pueblo de El Bierzo en el que vive quiere conocer mundo
y quiere poder hacerse cargo algún día de la botica de su padre. Catalina
quiere ir a la Universidad y no lo va a tener nada fácil en esa sociedad de
1928 que tiene planes totalmente distintos para ella.
En esta primera
novela Ruth Prada nos acerca a aquellas mujeres que en los años veinte del
pasado siglo rompieron con todas las reglas que les venían impuestas y
apostaron por su formación. Salvo excepciones, la mayoría de ellas contaban
con un escaso apoyo de sus familias y sus compañeros de aula y profesores
tampoco se lo pusieron nada fácil. La autora nos traslada de forma sencilla
cómo fueron aquellos primeros pasos y para ello nos coloca en escenarios reales
como la Residencia de Señoritas dirigida por María de Maeztu.
Un buen puñado
de personajes, principalmente femeninos, sirven para que el lector conozca de
primera mano la vida de aquellas mujeres y las dificultades a las que se
enfrentaron. Para ello a través de Cata, la protagonista, viviremos la
confrontación entre los dos mundos entre los que se debate. Por un lado y
de la mano de sus adineradas y bien situadas amistades, Cata dejará atrás su
aire pueblerino y se introducirá en los ambientes más selectos de Madrid e
incluso se enamorará de un hombre que cumple a la perfección con todo lo que su
madre y prácticamente cualquier mujer de la época podría soñar. Pero, por otro
lado, viviremos cómo poco a poco va abriendo los ojos a otra realidad muy
distinta a las meriendas en el Palace y las mañanas de domingo en el Hipódromo
de la Castellana, hasta que la vida parezca ponerla en la tesitura de tener que
elegir entre el amor y su formación.
Me ha gustado
esa evolución de la protagonista por la que tengo que confesar no haber sentido
especial simpatía en el inicio de la lectura, cuando la decisión de ir a la
Universidad más parecía la excusa para salir de su asfixiante vida y poder
encontrar un novio con más glamour, que un verdadero interés por el
conocimiento y el deseo de tener un futuro por sí misma, pero la vida
universitaria y el descubrimiento de sectores de la sociedad menos favorecidos
hace que vaya cambiando y ganando en simpatía y cercanía con el lector.
Y todo ello nos
lo narra Ruth Prada con una prosa sencilla basada principalmente en diálogos,
lo que dota de gran agilidad a una novela que, si bien me hubiera gustado
que profundizara un poco más en las vidas y vicisitudes de aquellas primeras
mujeres que lucharon por conseguir lo que otras hemos tenido la suerte de tener
con solo desearlo, ha resultado una lectura muy agradable que a buen seguro disfrutaréis
aquellos que os animéis con ella.