6 de febrero de 2019

El puente de Clay - Markus Zusak



La ladrona de libros es una de esas novelas inolvidables, de las que siempre permanecen en tu memoria y eso que tengo que admitir que me costó bastante entrar en ella, pero el esfuerzo inicial mereció la pena y a día de hoy es, como os decía, una de esas lecturas que siempre estarán conmigo. Han transcurrido desde entonces unos cuantos años, pero en cuanto supe que Markus Zusak publicaba de nuevo no me lo pensé dos veces y me lancé a por él. Hoy os hablo de El puente de Clay.

Sinopsis


Los cinco hermanos Dunbar hace años que viven solos junto con sus mascotas. Desde que su madre murió y su padre los abandonó la vida no ha sido fácil para ellos, pero han aprendido, cada cual a su manera, a sobrevivir. Hasta que un día ese padre vuelve y la vida de todos ellos, especialmente la de Clay, sufrirá un nuevo vuelco y la construcción de un puente se alzará como hilo conductor y como símbolo de unión para una historia que poco a poco, paso a paso, va sobrecogiendo al lector.

A pesar de que el foco narrativo se sitúa sobre el penúltimo hermano, Clay, de los cinco es Matthew, el mayor, quien se alza como narrador con una voz que varía y se adapta a cada momento a lo largo de una novela en la que el arte y la cultura clásica son claves, aunque es sin duda la familia, sus lazos, sus problemas, el tema principal de una novela que explora de forma incisiva, pero sin estridencias el amor, el abandono, el dolor, la muerte… Pero el autor no nos lo pone nada fácil y tanto la estructura, con continuos saltos temporales, como el estilo plagado de simbología, suponen un reto que sin duda se verá recompensado con una lectura tan compleja como bella, tan luminosa como dolorosa y es que estamos ante una saga familiar muy distinta a las habituales en el género.

Markus Zusak me ha vuelto a enamorar con esa prosa suya tan poética y con una profusión de metáforas, ya sabéis que me vuelve loca una buena metáfora, que dibujan imágenes llenas de fuerza. El puente de Clay es una novela llena de simbología, incluso el dibujo de los personajes lo es, manejando con soltura el autor los recursos y figuras literarias, lo que unido a su carácter profundamente descriptivo hace de la novela una lectura para saborear poco a poco, con un ritmo pausado y con una profundidad que va más allá de cualquier trama o subtrama.

Una novela en la que las emociones priman por encima de cualquier otro aspecto, planteando al lector mil y una reflexiones sobre la naturaleza humana, sobre las relaciones personales en general, familiares en particular, fraternales especialmente. Hay capítulos realmente conmovedores como los dedicados a la muerte que son de una belleza tal que la prosa de Markus Zusak se convierte en auténtica lírica llegando a conmoverme de forma extraordinaria, con esa simbiosis que en tan pocas ocasiones se da entre lector y lectura.

Creo que está claro lo mucho que he disfrutado de la lectura de El puente de Clay a pesar de su dificultad y complejidad iniciales. Es una novela que me atrevería a decir que es, en sí misma, una gran metáfora de reconstrucción y unión de lazos rotos, tan rotos como lo están todos sus personajes. No me atrevo a recomendarla a cualquier tipo de lector, pero sí será perfecta para todo aquel que disfrute de las narraciones intimistas y para quien el ritmo pausado no suponga un problema.

Ficha técnica

4 de febrero de 2019

Esta semana leo... #270

Un lunes más os cuento qué leeré esta semana que comienzo con Las fiebres de la memoria de Gioconda Belli, una autora que descubrí con La mujer habitada, una lectura maravillosa.

Y de nuevo sin más planes lectores, a dejarme llevar cuando toque elegir de nuevo porque la verdad es que no dejan de llegar lecturas muy apetecibles, más las que llevan tiempo esperando, más las que están por llegar.

Aprovecho para recordaros que hay dos sorteos activos en el blog. Pinchando en los banners podréis ir directamente a las bases.




Y vosotros ¿qué leéis?

3 de febrero de 2019

Encuentro con Félix J. Palma



Hace unos días tuve la oportunidad de acudir a un encuentro con Félix J. Palma con motivo de la publicación de su última novela, El abrazo del monstruo de cuya lectura os hablaré muy pronto.

La cita tuvo lugar en La Central de Callao y el autor comenzó contándonos que tras siete años escribiendo sobre la época victoriana le apetecía un cambio de aires lo más radical posible. Tenía también claro que quería ambientar una novela en Barcelona, ciudad en la que vive desde hace ocho años y El abrazo del monstruo fue la elegida para ello ya que está convencido de que le habría salido una novela muy distinta si la hubiera ubicado en otra ciudad.

Se considera un escritor de mapa, jamás podría serlo de brújula porque ponerse delante del papel en blanco y ver dónde le lleva la inspiración es algo que no va con él. Necesita planificar todo en su cabeza y cuando ve que funciona se pone a escribir, no sabría hacerlo de otra forma. En el caso de El abrazo del monstruo la planificación le llevó aproximadamente un mes y el tiempo total, incluyendo correcciones, ha sido de unos dos años.

Para los que aún no habéis leído la novela os contaré que dentro de ella existe otra novela que es la que ha escrito Diego, el protagonista. En un principio ésta no transcurría en 1913, sino en la actualidad, pero cambió la época para evitar confusiones al lector y conseguir que la novela de Diego tuviera una atmósfera distinta a la novela real. Sí tuvo claro desde el principio que quería que en la novela hubiera dos tipos de monstruos: el de la novela de Diego, que es el malo por circunstancias de la vida; y el monstruo sin justificación, que es el culpable de la trama principal, una persona que es simplemente mala, alguien que ve la vida desde la óptica de buscar partido a todo, una maldad pura. Dos monstruos y un tercero, ese metafórico al que Diego se enfrenta. 


Otro de los aspectos que también tenía claro era la necesidad de incluir un elemento fantástico en la trama, que la novela no fuera un simple thriller más y sin duda lo consigue de una forma tan natural que incluso a los no lectores del género fantástico, entre los que me encuentro, se nos antoja todo absolutamente posible. El abrazo del monstruo es también una novela que, aun teniendo el mecanismo más puro del thriller, va más allá. Para el autor era importante dotarla de una cierta trascendencia, que fuera una lectura más profunda, y de ahí la introducción de diversos elementos con fuerte carga simbólica como el hecho de que las pruebas a las que se enfrenta Diego sean mucho más que pasos a seguir para salvar a su hija, y representen cómo el protagonista se enfrenta a su monstruo interior, como si se estuviera purificando, expiando sus pecados y sus secretos.

En el abrazo del monstruo hay un importante aspecto metaliterario, siendo el protagonista un escritor no podía ser de otro modo, y son varias las críticas más o menos veladas que el autor dejar caer sobre el mundo literario y sobre los lectores, sobre todo para aquellos que no dejan (¿dejamos?) pasar un fallo de documentación o determinadas licencias.  Para Félix lo fundamental es no sostener la novela sobre algo inverosímil y como autor jamás consentiría que el hecho de que una escena funcione o no dependa de que algo que no existía, exista porque no podría sostener la trama sobre algo que se tiene uno que inventar. En cualquier caso, cree que todas las novelas tienen lo que él llama “momento cogido por los pelos” que es cuando estás armando la novela y para llegar a una escena tienes que pasar por otra que realmente no es posible y entonces el truco está en hacer que el lector mire hacia otro lado, contar dos cosas a la vez para que la atención se centre en lo que el autor realmente quiere.

Al escritor protagonista de El abrazo del monstruo no le gustaría ver su novela en un formato audiovisual, no es el caso de Félix J. Palma, que tiene claro que una miniserie sería perfecta para esta novela así que hasta el casting estuvimos haciendo y la verdad es que creo que nos quedó bastante bien.

Y muchas cosas más que se me quedan en el tintero y eso que el tiempo apremiaba y prácticamente tuvieron que echarnos… Como veis una tarde realmente agradable y enriquecedora, charlar con los autores sobre su novela, especialmente cuando ya la has leído, es siempre un placer así que no me queda nada más que agradecer tanto a la editorial como al autor la oportunidad que nos brindaron.