28 de febrero de 2018

Llámame por tu nombre - André Aciman


Cuando vi este libro entre las novedades de Alfaguara su título me llamó poderosamente la atención, los que me conocéis ya sabéis que soy un poco fetichista para esto de los títulos. Pero lo cierto es que lo apunté como posible lectura y después la olvidé, ni siquiera sabía que estaba a punto de estrenarse una película basada en la novela y no fue hasta el estreno de ésta que volví sobre el libro. Hoy os hablo de Llámame por tu nombre.

Mi opinión



En Llámame por tu nombre nos trasladaremos a la costa italiana en los años ochenta. Allí conoceremos a Elio, un joven de 17 años que un verano más se dispone a compartir su hogar de veraneo con un estudiante o profesor extranjero, siguiendo la tradición que sus padres instauraron hace años. Y así, a su vida llegará Oliver, norteamericano de 24 años, profesor universitario, con quien Elio, muy avanzado intelectualmente para su edad, entablará una relación muy especial.

André Aciman utiliza la figura del narrador protagonista por lo que todo lo conoceremos a través de la mirada de Elio quien, años después de aquel verano, confiesa, casi a modo de diario, cómo vivió aquellas semanas. Esta narración retrospectiva y confesional, que rezuma melancolía y cierto pesar, no es siempre lineal, sino que a menudo se ve salpicada por los pensamientos de Elio, por sus preocupaciones, sus deseos… trazando así un profundo y minucioso perfil psicológico de un joven que, en plena adolescencia, descubre el amor y el deseo, y lo descubre con una intensidad tal que anega todo lo demás, sumiéndolo a menudo en las dudas, en una terrible confusión y un lacerante sufrimiento que traslada al lector a través de una prosa sobria, directa y descarnada que impacta en el lector haciendo que nos sintamos como Elio, participando de su complejo mundo interior.

Llámame por tu nombre es una novela profundamente intimista y emocional, en la que el narrador, desnudando todos sus sentimientos ante el lector, nos narra una intensa historia de amor que rápidamente reconoceremos como auténtica. La sentiremos real porque con Elio viviremos la dicha y el dolor que solo el primer gran amor descubierto en la adolescencia puede deparar. Con él también descubriremos los a veces misteriosos engranajes del deseo y el erotismo en escenas que el autor nos sirve sin reparos y sin censura alguna porque si a lo largo de las páginas el deseo crece y crece sin llegar nunca a culminar, cuando por fin lo hace es un estallido de tal magnitud que la exaltación de los sentidos traspasa las páginas de la novela. Amor y sexo son fundamentales en una novela que encierra múltiples reflexiones sobre estos temas a través de un narrador que aún está construyendo la identidad y que le llevan a comparar lo que siente por Oliver, con lo que siente o ha sentido en sus relaciones heterosexuales.

Destaca también en la novela la cuidada construcción de los personajes porque no solo conoceremos bien a Elio, que desde el principio lo sentiremos como un narrador honesto, no dispuesto ni a engañarse ni a engañarnos, sino que también todos los secundarios, además de Oliver, el otro gran protagonista, aparecen como reconocibles ante los ojos del lector. Aunque nuestro conocimiento de ellos es siempre desde el punto de vista del narrador protagonista, y a pesar de las escasas pinceladas que se nos dan, sus perfiles se encuentran minuciosamente dibujados gracias a los maravillosos, inteligentes y esclarecedores diálogos que se establecen entre ellos. Un gran acierto sin duda del autor y muestra de su buen hacer, que no necesita de exhaustivas descripciones para que el lector sienta a los personajes como personas de carne y hueso, sino que son sus actos y sus palabras los que hablan por ellos.

En definitiva, Llámame por tu nombre es una novela íntima e intensa sobre el amor, el deseo y el despertar sexual. Y es también una historia triste y dolorosa, pero por encima de todo, alejándose de los clichés en los que fácilmente podría haber caído, es una bellísima historia de amor que me ha conmovido profundamente y que se alza desde ya como una de mis mejores lecturas de 2018.

Ficha técnica


26 de febrero de 2018

Esta semana leo... #229

Un lunes más os cuento qué leo esta semana que comienzo El puente de los tesoros de Óscar Rojo y que continuaré con Loca de Chloé Esposito, una lectura que se aleja bastante de lo habitual en mí, pero que con la sola mención de Bridget Jones, que me encanta, me ganó. Ya os contaré qué tal resulta esta nueva aventura literaria saliendo de mi zona de confort.

Os recuerdo que hay dos sorteos activos en el blog, El último regalo de Paulina Hoffmann de Carmen Romero Dorr y Un Amor de Alejandro Palomas. Pinchando sobre los banners podréis acceder a las bases.





Y vosotros ¿qué leéis?

24 de febrero de 2018

Encuentro con Alejandro Palomas

El 6 de febrero, fecha en la que se publicó Un amor, flamante ganadora del Premio Nadal 2018, tuve la oportunidad de asistir junto a otro blogueros a un encuentro con Alejandro Palomas. La cita tuvo lugar en El Hotel de Las Letras y allí Alejandro nos contó un montón de cosas.

De entrada nos habló de la felicidad por haber ganado ese premio y que sin duda lo que más ilusión le ha hecho del Nadal es ver la cantidad de gente que se ha alegrado por él. Encontrarse de pronto con todo ese buen rollo le ha sorprendido y le ha hecho feliz, aunque también le ha hecho pensar que todas esas personas que tanto nos alegramos por él siempre hemos estado ahí y quizá ha sido él quien no había levantado la mirada hasta ahora para darse cuenta. Siente, además, que forma parte de algo que quedará ahí para siempre, el título de su novela y su nombre, siempre estarán en la lista de aquellos que fueron premiados con el Nadal.

Se pregunta cómo debe ser para su familia, para su madre, qué sentirá cuándo piense “Alejandro es Premio Nadal” y es incapaz de ponerse en su lugar, de adivinar dónde lo siente. “¿Qué sentiría yo si fuera madre y mi hijo, que siempre lo ha hecho todo solo, ahora le felicitan por ahí?” Siente que ha llegado a una especie de meta y aunque le preocupa el cómo mantenerse, tiene muy claro que lo más importante es seguir siendo el mismo y no caer nunca en algo impostado, en un No-Alejandro. Para todo eso sabe que no está solo, que al igual que un deportista de élite necesita un equipo, él también lo precisa y por eso se ha rodeado de gente que le puede ayudar muy bien en aspectos que a pesar de no estar relacionados directamente con la lectura son importantes para mantener un equilibrio general, como son el comer adecuadamente, tener herramientas para relajarse…

Hablando de la familia protagonista de Un amor, esa familia que ya lo es también de todos sus lectores, nos confesó que le cuesta imaginar que Amalia se ha acabado y que, además, en esta novela todos hemos conocido a Oksana y ya no la puede dejar porque cuando aparece un personaje como ella en su vida literaria no se puede olvidar. La mayoría de los presentes allí coincidimos en que Silvia es un personaje que necesita ser encauzado, la vemos siempre perdida, escondida en su coraza y sufriendo. Alejandro estuvo de acuerdo en que Silvia no solo necesita una historia propia, sino que necesita a Oksana porque ambas son dos personajes ideales para un tú a tú. Yo os confieso que esto no se me va de la cabeza, ¿tendremos una próxima novela con ellas dos? A mí me encantaría, Amalia es un sol que ilumina novela tras novela, pero Silvia es mi debilidad.

Sobre su forma de trabajar nos contó que no es autor ni de mapa ni de brújula. Escribe en voz alta, interpretando a sus personajes, llora y ríe cuando escribe, incluso en ocasiones tiene que parar cuando la escena es más intensa emocionalmente, pero no sabe hacerlo de otra forma, solo sabe escribir metiéndose dentro porque le es entrañable y cómodo estar con ello. Se imagina las escenas en un escenario, como si fuera una obra de teatro porque si hay un formato al que le gustaría ver adaptadas sus novelas es precisamente al teatro.

Alejandro no solo nos habló del Premio Nadal y de su novela, entre otras muchas cosas que nos contó que a medida que se ha ido haciendo mayor ha descubierto a la persona que es su madre, para él la mejor persona que ha conocido nunca. Piensa esto ahora que ha aprendido a valorar la bondad porque antes le parecía un signo de debilidad, pero ahora ha descubierto que cuando existe esa bondad lo demás pasa a un segundo plano y eso es precisamente lo que le ha ayudado a descubrir a la mujer que es su madre.

“Recuerda que hay que vivir” de Ali Smith es la primera de las muchas citas que salpican Un amor. Como os decía en mi reseña la novela es un canto a la vida y es que Alejandro Palomas tiene claro que a veces se nos olvida vivir, se nos olvida espabilar antes de que nos espabilen las desgracias y por eso de vez en cuando tenemos que recordarnos que hay que vivir.

Para terminar os dejo el video de la canción que según Alejandro, y juesto en esta versión, es la banda sonora de Un amor, no sin antes agradecer tanto a la editorial como al autor la fantástica tarde que gracias a ellos pudimos pasar. Ojalá se repita pronto.