¿Qué tendrán las
cubiertas con retratos en blanco y negro que tanto me atraen? Y aunque su
sinopsis, en esta ocasión, no me decía nada especial, todo apuntaba a una
novela de crecimiento de esas que tanto suelen gustarme. Hoy os hablo de La
Edad de Tiza.
Mi opinión
Álvaro es un
treintañero que, tras quedarse sin trabajo, vuelve a la casa familiar donde
sigue viviendo su madre. Y esta vuelta lo aboca rápidamente a su pasado, a la
adolescencia en un colegio religioso masculino y a un misterio que en aquel
entonces tuvo gran importancia para él y sus amigos: la desaparición de una cinta
de vídeo sobre educación sexual al final de la cual se colaron unas imágenes de
las vacaciones de un profesor y su familia en Estados Unidos. La imaginación y
la fantasía adolescente pronto elaborara todo tipo de teorías sobre qué puede
esconder realmente esa cinta y Álvaro y sus amigos pondrán todo su empeño en
encontrarla.
A través de la
voz de un narrador protagonista, es el propio Álvaro quien nos lleva desde la
actualidad hasta 1991 y utilizando la desaparición de la cinta de vídeo como
vehículo conductor nos adentramos en la vida de un grupo de adolescentes con
las inquietudes y las actitudes propias de esa etapa vital: la importancia
de los amigos, su relación con las chicas, el sexo y las omnipresentes
conversaciones sobre él. Y sobrevolando sobre todos esos temas la España del
futuro que ellos, y solo ellos, están llamados a construir porque para eso
se están preparando y para eso sus padres están haciendo el enorme esfuerzo de
llevarlos a ese colegio, en lugar de ir a uno público donde el futuro que tan
prometedor les dibujan podría devenir en cualquier cosa y es que la lucha de
clases es otro de los temas presentes en esta novela.
Con una prosa
culta para la narrativa y adecuada en su lenguaje para el turno de los
diálogos entre adolescentes, el autor hace gala de un estilo depurado
que se recrea en las descripciones de ambientes y escenarios, siendo uno de los
principales un colegio religioso de educación segregada, sin duda el entorno
perfecto para que Álvaro Ceballos nos hable sobre cómo pueden influir la
religión y sus prejuicios en la formación educativa de un adolescente y
pudiera parecer en algunos momentos que se refiere a un tiempo lejano cuando
1991 es, al fin y al cabo, una fecha relativamente cercana.
En definitiva,
La Edad de la Tiza es una novela de crecimiento y generacional que reflexiona
sobre la influencia de la educación al tiempo que nos habla de expectativas y
promesas a través de un narrador al que el futuro, al menos de momento,
parece haberle vuelto la espalda. Un debut sin duda prometedor el de Álvaro Ceballos. Habrá que seguirle la pista.
