5 de octubre de 2019

Resumen de septiembre


Terminó septiembre, un mes muy bueno en lecturas tanto en cantidad, siete libros para mí ya es un triunfo, como en calidad ya que en general he disfrutado muchísimo con ellas. Veamos cuáles son. 

Libros leídos


  1. En la sangre. Laura Gomara.
  2. Un cadáver con clase (Los crímenes de Mitford II). Jessica Fellowes.
  3. El latido de la tierra. Luz Gabás.
  4. La sinagoga del agua. Pablo de Aguilar González.
  5. La paciente silenciosa. Alex Michaelides.
  6. Las hijas de la tierra. Alaitz Leceaga.
  7. La danza de los tulipanes. Ibon Martín.

Mención especial merecen El latido de la tierra de Luz Gabás, una autora de la que solo había leído Palmeras en la nieve y que me deja con esta última publicación con muy buen sabor de boca. También La sinagoga del agua de Pablo Aguilar González, mi reencuentro con la novela histórica no podía haber sido mejor. Y el novelón del mes sin duda ha sido las hijas de la tierra de Alaitz Leceaga, ya me conquistó el año pasado con su primera novela, El bosque sabe tu nombre, y crece y se reafirma con esta lectura que se alza con las cinco estrellas en Goodreads.

¡Vamos a por octubre!


4 de octubre de 2019

En la sangre - Laura Gomara


Si me dicen novela negra lo dejo todo, ya lo sabéis. Además, tenía ganas de leer a esta autora que tanto éxito cosechó con su anterior novela así que, disfrutando aún del sol madrileño y la piscina como sustituta de la playa, a principios de septiembre, entre chapuzón y chapuzón, me dispuse a conocer a una carterista muy especial. Hoy os hablo de En la sangre.

Mi opinión


Eva Valverde, la protagonista de la novela, es carterista. Y desde luego no lo es por necesidad. Con formación universitaria y un trabajo honorable, Eva roba para permitirse vestir de Prada y calzarse con Louboutin, sin olvidarnos de la euforia y el subidón de adrenalina cada vez que mete la mano en bolso ajeno. Todo se tuerce cuando, por un lado, su piso sufre un incendio donde lo pierde todo y, por otro lado, el joyero al que suele acudir para convertir en metálico las joyas que sustrae, la amenaza con denunciarla si no realiza para él un trabajo muy especial. Conoceremos también a Oleg, expareja de Eva, que cuenta con un pasado un tanto turbio que volverá a llamar a su puerta cuando menos lo espera. Y por si faltaba algo, planeando sobre la cabeza de Eva cual espada de Damocles, la hepatitis de la que no consigue librarse.

Un planteamiento muy original al que contribuye la acertada elección de la protagonista, muy alejada de las habituales del género porque el trazado de Eva huye de clichés y estereotipos y nos presenta a un personaje teóricamente amoral, pero con el que poder empatizar e incluso sentir una cierta identificación en algunos aspectos. Todo lo contrario me ha sucedido con otros personajes como es el caso de Oleg y numerosos secundarios que realmente me han parecido poco verosímiles haciendo que, en ocasiones, me alejara de la lectura debido a que los sentía un tanto llevados al extremo.

Si a la originalidad de la trama le sumamos el estilo directo y sencillo de la autora, con una prosa funcional, capítulos de extensión de media a corta y abundancia de diálogos, tenemos la fórmula perfecta para que En la sangre se convierta en una lectura que fluye sin dificultad y que nos depara momentos de entretenimiento sin dejar por ella de apuntar hacia temas más reflexivos como la enfermedad, las relaciones familiares y la necesidad de aparentar como símbolo de éxito. No se olvida tampoco la autora de introducirnos en los bajos fondos barceloneses, en los trapicheos, en las zonas delimitadas por bandas como campo de acción, en las mafias…

En definitiva, En la sangre es una historia con muchos y muy variados ingredientes.  Una novela negra que se lee con facilidad gracias a la agilidad narrativa de la autora y a los giros inesperados que salpican la narración.

Ficha técnica





2 de octubre de 2019

La sinagoga del agua - Pablo de Aguilar González


Aunque la novela histórica siempre ha sido uno de mis géneros favoritos, lo cierto es que desde hace algún tiempo no me dedico a ella tanto como lo hacía antes, pero son novelas como la que os traigo hoy las que me hacen recordar por qué me gustan tanto estas lecturas. Confieso que tuve un auténtico flechazo cuando la vi entre las novedades de Roca Editorial para septiembre, un auténtico pálpito que se ha confirmado como certero e incluso mejor aún de lo que esperaba. Hoy os hablo de La sinagoga del agua.

Mi opinión


En el pogromo de 1391, un albañil que acaba de perder a su hijo recién nacido encuentra en la sinagoga asaltada al pequeño Abraham escondido con su hermano David, de ocho días de vida. Aprovechando la revuelta y la confusión se lo arrebata de los brazos y lo lleva a casa para criarlo como si fuera su hijo. En 2007, en Los Cerros, durante la demolición de un viejo edificio para construir apartamentos se han hallado lo que parecen ser restos de una sinagoga del siglo XIV. El constructor, verdadero apasionado del tema, decide contratar a dos recién licenciados en Historia, Dante y Mara, para que se encarguen de catalogar los hallazgos que vayan apareciendo, un trabajo que supone toda una oportunidad para ellos, aunque solo sea a cambio de alojamiento y comida.

Así comienza una historia que alterna presente y pasado, un pasado que abarcará desde ese pogromo de 1391 hasta la expulsión definitiva de los judíos en 1492. Ambos hilos mantienen el interés del lector desde sus inicios, aunque como siempre me ocurre en este tipo de novelas que cuentan con dos hilos temporales, ha sido la del pasado la que me ha conquistado totalmente. La narración de este hilo corre a cargo de un narrador omnisciente que en tercera persona nos va desgranando el devenir de unos personajes sólidos, reconocibles, tan realistas que traspasan las páginas y vienen a sentarse con nosotros con sus luces y sus sombras, con sus virtudes, sus debilidades, sus miedos… Personajes con los que vivir un pasado de dolor y desgarro, de decisiones equivocadas, pero también de aciertos. Personajes con los que amar y odiar. Por el contrario, el presente utilizará la voz de un narrador protagonista a cargo del propio Dante. Es a través de sus ojos como conoceremos a todo el elenco que lo acompaña y en el que encontraremos personajes de todo tipo, algunos más cercanos y creíbles que otros, pero que en cualquier caso cumplen perfectamente su función, especialmente la de poner de relieve cómo en ocasiones algunos descubrimientos pueden verse entorpecidos por intereses económicos e inmobiliarios. En este punto quiero destacar que la Sinagoga del Agua, un lugar maravilloso que hace unos pocos años pude visitar, fue descubierta precisamente como se cuenta en la novela, durante unas obras de construcción.

El pasado que se refleja y vuelve al presente y el peso de la memoria en nuestras vidas son los pilares sobre los que sobrevuela esta historia de amor y odio. Es la sinagoga hallada el elemento que aglutina todo esto y sobre el que pivota una narración con momentos realmente emotivos que, además, nos invitan a una reflexión sobre los fanatismos de cualquier tipo y sobre la necesidad de tolerancia no solo como puntal sobre el que asentar la convivencia, sino también como punto a partir del cual crecer tanto personal como intelectualmente.

En definitiva, ha sido todo un descubrimiento la de este autor y la de esta historia que me ha cautivado y que por unas horas me ha hecho viajar al pasado y vivirlo con intensidad. Una historia preciosa, cargada de emotividad y con unos personajes inolvidables. Una novela sobre la pequeña historia, esa que nos habla de las personas normales y corrientes, que no dudo en recomendaros. No os la perdáis.

Ficha técnica