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6 de septiembre de 2022

El túnel 29 - Helena Merriman



Creo que este fue el último libro que leí justo antes de irme de vacaciones y cesar toda actividad en el blog así que es de justicia que la vuelta a las reseñas sea precisamente con este título. Hoy os hablo de El túnel 29.

Mi opinión

Poco más de un año después de la construcción del muro de Berlín, el joven estudiante de ingeniería Joachim Rudolph, huido de la RDA, junto con otros estudiantes, pasó meses excavando un túnel que comenzaba en el sótano de una casa de Berlín Occidental, recorría la franja permanentemente vigilada por agentes armados que no dudarían ni un segundo en tirar a matar, y desembocaba más allá de ese muro de la vergüenza. Un túnel por el que en septiembre de 1962 escaparon 29 personas.

Hasta 75 túneles llegaron a excavarse con mayor o menor fortuna. Todo valía para huir y volver a unir a familias, parejas, amigos… que quedaron separados aquel aciago agosto de 1961, pero fue la construcción de este y no de otro el que en su momento llamó la atención de la NBC estadounidense consiguiendo grabar su construcción y emitiendo, una vez ejecutada la fuga, un documental que no dejó indiferente a nadie y que si os interesa podéis ver en Youtube.

Esta es la historia que nos cuenta Helena Merriman basándose en las entrevistas realizadas a su principal protagonista y construyendo un libro que aúna lo mejor de la crónica periodística y el thriller. De su mano el lector vive la desesperación que empujó a tantos a emprender la huida y el coraje de aquellos que deciden arriesgarlo todo por ayudar a otros, sin dejar de lado ni los sucesos históricos que desembocaron en la construcción del muro, ni la reacción, o inacción, de aquellos países en los que los berlineses confiaban.

No solo de entrevistas a sus protagonistas se nutre El túnel 29, sino que en sus páginas se incluye información extraída de archivos secretos de la Stasi a partir de la cual conoceremos de primera mano sus métodos de trabajo y sus formas de reclutamiento de informantes, de los cuales se estima llegó a tener más de 300.000. En este aspecto cobra especial relevancia en la narración un joven peluquero de Berlín Occidental llamado Siegfried Uhse. A través de los informes de la Stasi vemos cómo en un principio se vio obligado a colaborar con ellos, pero como, poco a poco, se va involucrando cada vez más en una labor de espionaje que no había buscado.

Son muchos los sentimientos y emociones que afloran durante la lectura de El túnel 29, no en vano la autora nos traslada con absoluta fidelidad la asfixiante sensación de estar sepultado excavando mientras cada vez cuesta más respirar, la sensación de escuchar sobre tu cabeza los pasos de los agentes que vigilan la franja, la tensión del momento en que hay que salir de nuevo a la superficie sin saber qué te vas a encontrar en Berlín Oriental… Todo eso y mucho más encontramos en un libro que se ha convertido en una de mis mejores lecturas de este año y que no dudo en recomendaros.

Ficha técnica

31 de octubre de 2018

Una educación - Tara Westover


La no ficción y la novela autobiográfica no se encuentran entre mis lecturas habituales, pero cuando vi este libro en el catálogo de novedades de Lumen me quedé tan impactada por su sinopsis, que más parecía ambientada en otra época que en los Estados Unidos de finales del siglo XX y comienzos del XXI, que no dudé ni por un momento que debía leerlo. Hoy os hablo de Una educación.

Mi opinión

 
Tara Westover, la menor de siete hermanos, nació en las montañas de Idaho en 1986, en el seno de una familia mormona fundamentalista para la que las escuelas no eran realmente un  donde recibir una formación, sino que formaban parte del plan del gobierno para lavar el cerebro a sus ciudadanos desde la más tierna infancia. Del mismo modo la medicina estaba demonizada para ellos, bajo ningún concepto acudían a un hospital ya que los médicos también formaban parte de ese plan del gobierno y la ingesta de medicación solo conseguía envenenar el cuerpo. Desde pequeña, Tara Westover se preparaba para el día en que el mundo, tal y como lo conocía, se acabara porque el objetivo de su padre era ese, acumular armas, combustible y suministros para ese día que sin duda estaba por llegar. Mientras, la madre, trabajaba como comadrona y herborista, elaborando sus propios remedios naturales con los que pretendía sanar todo, desde lo más leve hasta los accidentes más graves que en diversas ocasiones sufrirán.

En este ambiente aislado y plagado de una violencia brutal que los miembros de la familia terminan viviendo como algo normal, se crio Tara Westover que obtuvo su certificado de nacimiento con nueve años, con una fecha aproximada porque nadie en su familia recordaba con exactitud qué día nació, y que, con dieciséis, sin haber pisado jamás una escuela, preparándose por su cuenta, consiguió aprobar el examen preuniversitario y escapar del entorno alienante en el que vivía. Escapar de la alienación en la que vivía no fue fácil y en Una educación nos lo narra con toda su crudeza y pone ante los ojos del lector cómo recibir una formación y una educación transformó su vida. Una transformación que ha supuesto la ruptura con la mayor parte de su familia que considera que tiene el demonio dentro, que ella es la encarnación del mal.

Ha sido duro leer Una educación, es una lectura difícil en la que continuamente tenía que recordarme que lo que estaba leyendo no era ficción, sino la realidad y una realidad enmarcada en pleno siglo XXI en Estados Unidos. La lucha de Tara por acceder a un mundo que le había sido negado desde su nacimiento es un proceso complejo que la autora nos narra sin paños calientes. Y al mismo tiempo realiza un análisis de las siempre complejas relaciones familiares y es que Tara nos habla también de la parte feliz de su infancia, de unos años que recuerda con cariño y que son precisamente los que, cuando escapa, hacen tan difícil la ruptura y el distanciamiento, tanto de la familia como de sus creencias, aunque se sepa que es lo mejor para uno mismo. Un distanciamiento que no es de un día para otro, sino que se fragua paulatinamente conforme va consiguiendo una independencia de pensamiento gracias al contacto con el mundo real y con la formación, una independencia de pensamiento que la ayuda a ver y entender las cosas de una forma totalmente distinta a cómo lo ha hecho hasta ese momento.

Y todo esto nos lo narra Tara con una prosa pulcra y sencilla y un estilo cercano, sin estridencias y sin dramatismos, lo que narra ya es lo suficientemente dramático y brutal por sí mismo como para tener que añadir más efecto que el que el propio mormonismo radical y la obsesión por la supervivencia aportan. Del mismo modo en el dibujo de los personajes la autora no carga las tintas, pero tampoco se calla nada. De especial relevancia es la figura del padre y cómo Tara Westover lo expone ante nuestros ojos, un hombre dominante y perturbado, del que su hija sospecha pueda padecer algún trastorno mental, y que en ciertos pasajes ha llegado a ponerme los pelos de punta, aunque mi sensación general durante toda la lectura, tanto con él como con todo lo narrado, era la incredulidad y es que en Una educación se hace más patente que nunca eso de que la realidad, siempre supera a la ficción.

En definitiva, Una educación es una novela autobiográfica que nos cuenta una historia brutal, una existencia salvaje y aislada que terminará, gracias a su esfuerzo y tesón, con la protagonista doctorada por la Universidad de Cambridge aun arrastrando los traumas de la infancia e intentando poco a poco cerrar las heridas. Una historia de superación profundamente reflexiva que me ha impactado y que no dudo en recomendaros.

Ficha técnica