22 de abril de 2021

El tejido de los días - Carlos Aurensanz


A pesar de tener varios títulos publicados no fue hasta 2016 que conocí a Carlos Aurensanz con Hasday. El médico del califa y, aunque en mis estanterías aún espera su turno de lectura El Rey Tahúr, ha sido con su última publicación, con la que se aparta su narrativa más habitual, con la que he vuelto a sus letras. Hoy os hablo de El tejido de los días.

Mi opinión

Corre el año 1950 y Julia, sola y embarazada, acaba de llegar a Zaragoza. En su situación no lo va a tener nada fácil para salir adelante, pero afortunadamente al menos cuenta con una tranquilidad económica que le permite montar un salón de costura que pronto empezará a hacerse un hueco entre las mejores familias de la ciudad. Será precisamente con el encargo de un vestido como entrará en su vida la familia Monforte, una de las más influyentes de la ciudad que, sin embargo, de puertas para adentro guarda oscuros secretos.

Si bien Julia es sin duda el hilo conductor de esta novela, pronto sus páginas se llenan de un amplio elenco de personajes formados en su mayor parte por la familia Monforte y el personal a su servicio. Para mí, ellos y no otros, quizá influida también porque a Julia en demasiadas ocasiones me ha costado un poco creérmela y sentirla como real, son los grandes protagonistas de esta novela que, a pesar de su extensión, se lee sin pausa tanto por lo que cuenta como por la forma de hacerlo y es que Carlos Aurensanz despliega una prosa tan elegante y rica como fluido y ágil es su estilo.

De la mano del autor, y gracias a una magnífica ambientación, viajamos hasta Zaragoza y vivimos en una ciudad en plena postguerra donde unos pocos viven en la opulencia mientras el resto sigue sujeto a la cartilla de racionamiento (no se eliminarían hasta 1952), donde unos pocos se enriquecen con el estraperlo, mientras que otros solo conocen la miseria y el hambre. Transitamos por una sociedad en la que la Iglesia tenía el control absoluto sobre lo que era moralmente aceptable o no. Una sociedad en la que ser mujer no era fácil, con un papel relegado a ser esposa y madre. Una sociedad en la que el entretenimiento de la mayoría era escuchar la radio y programas como el de Elena Francis, del que en la novela se nos ofrecen algunos ejemplos de respuestas que, a pesar de saber cómo era la vida entonces y qué se esperaba de las mujeres, han conseguido indignarme.

Pero volvamos a la novela. El tejido de los días abarca un espacio temporal de cuatro años en los que las vidas de los personajes se van entrelazando a través de distintas subtramas que partiendo de la principal van enriqueciendo una lectura que se lee con interés pasando de la emoción a la indignación, sin olvidar tampoco los momentos de dicha. Una novela en la que los secretos más oscuros y crueles pugnan por salir. Secretos que, aunque alguno de ellos puede intuirse, van mucho más allá de lo que mi imaginación pudo pergeñar y si bien quizá al autor se le vaya un poco la mano al desenmarañar la madeja y crear nuevos lazos sacando a la luz todo lo escondido, lo cierto es que funciona y nos regala un final sin fisuras y muy emotivo.

En definitiva, El tejido de los días es una novela muy entretenida y bien escrita que nos traslada hasta la Zaragoza de los años 50 con una fantástica ambientación. Una novela habitada por una amplia galería de personajes con los que tejer historias entrelazadas que crean un entramado con el que disfrutar de unas cuantas horas de lectura.

Ficha técnica

20 de abril de 2021

Las palabras que nunca escribí - Jane Thynne


¿Cuántas reseñas habré comenzado diciendo que la Segunda Guerra Mundial es una de las ambientaciones que más me gustan en literatura? Aunque en esta ocasión lo primero que llamó mi atención fue el precioso título de la novela, soy yo muy fetichista para estas cosas, y deteniéndome un poco más en su sinopsis que la trama girara en torno a la relación de dos hermanas que se ve rota por la contienda terminó de decidirme. Hoy os hablo de Las palabras que nunca escribí.

Mi opinión

Cuando Juno Lambert compra una antigua máquina de escribir que perteneció a la periodista Cordelia Capel, encuentra un manuscrito de lo que parece ser una novela inacabada con las memorias de Cordelia. Todo comienza en Gran Bretaña en 1936 cuando Irene, la hermana mayor, se casa con un industrial alemán y se traslada a Berlín donde la espera una vida llena de glamour y de fiestas en las que codearse con la alta jerarquía nazi. Paralelamente Cordelia encuentra trabajo para un periódico en París y las hermanas comienzan una relación epistolar que poco a poco se va enfriando a causa de las distintas opiniones que ambas tienen sobre lo que está sucediendo con Alemania tras la llegada al poder de Hitler.

Las palabras que nunca escribí tiene un comienzo muy atractivo que rápidamente atrapa al lector, aunque conforme avanza empieza a perderse en demasiados detalles de las vidas separadas de las dos hermanas que, si bien ayudan a situarnos, terminaron por causarme la sensación de un cierto estancamiento en el que la tensión narrativa inicial decae hasta que en la segunda mitad de la novela esta remonta y termina por convertirse en una de esas lecturas que se disfrutan con un nudo en la garganta.

Páginas cargadas de emociones al tiempo que la autora salpica la narración de vívidos detalles históricos en una novela en la que conviven con acierto los personajes ficticios con los históricos. Personajes entre los que destacan, no podía ser de otra forma, las dos hermanas protagonistas, dos mujeres fuertes y luchadoras cada uno en su estilo, con personalidades muy marcadas y muy distintas que se enfrentan a la adversidad cada una a su manera creando esto una brecha entre ellas hasta separarlas irremediablemente.

Jane Thynne nos traslada a la vida en Europa antes, durante y después de la guerra. De forma especial la mirada a la vida en Berlín antes de la contienda, las justificaciones para las atrocidades que empiezan a cometerse, nos mete de lleno en un ambiente en el que todos se ven obligados a tomar partido de un modo u otro porque se está con ellos o contra ellos, un momento en el que no se podía ser ajeno a la política porque la política lo era todo y cualquier intento de cerrar los ojos era infructuoso.

Con una prosa elegante y una narrativa fluida, salpicada por las misivas entre las hermanas, Las palabras que nunca escribí no es una novela bélica, al menos al uso, sino que en sus páginas se dan cita el amor, la traición, los secretos… Y todo ello combinando con acierto escenas desgarradoras con otras que conmueven profundamente atrapando a los personajes en una situación imposible de manejar y controlar.

En definitiva, Las palabras que nunca escribí, a pesar de su comienzo titubeante, es una interesante y emotiva novela sobre dos hermanas británicas separadas por la Segunda Guerra Mundial. Una novela que, como os decía al principio, he terminado leyendo con un nudo en la garganta y que tiene uno de los finales más emotivos que he leído últimamente.

Ficha técnica

19 de abril de 2021

Esta semana leo... #15 (2021)

Ayer domingo andaba dudosa sobre qué novela comenzar tras terminar El tejido de los días de Carlos Aurensanz. Debatiéndome entre Nuestra casa de Louise Candlish, un thriller que me apetece muchísimo y Nicole de Virginia Gasull y finalmente fue esta última por la que me decidí, así que dejo el thriller para dentro de unos días porque, aunque Nicole tiene casi 500 páginas, lo cierto es que, además de tener una letra bastante grande, se lee muy bien y he avanzado bastante.

¿Y vosotros, qué leéis?