29 de octubre de 2020

Los buenos samaritanos - Will Carver


 

Hoy de nuevo os traigo una novela negra. A veces me pregunto si para ser capaz de resistirme un día de estos al género va a tener que retarme alguien con un “a qué no eres capaz” porque es verlas  en los catálogos de novedades o en las notas de prensa que recibo y ya se me nubla todo. Justo eso me sucedió con la novela que os traigo hoy, Los buenos samaritanos.

Mi opinión

Seth padece insomnio y en sus largas noches en vela, en cuanto su mujer se va a la cama, él empieza a llamar a desconocidos intentando entablar conversación con ellos. Maeve es su mujer y sabe perfectamente a lo que se dedica su marido por las noches. Hadley, una joven con la autoestima por los suelos, es una de las personas que una noche recibe una llamada de Seth y sí, Hadley está dispuesta a hablar, aunque confunda quién está al otro lado del teléfono. Y en medio de todos ellos, Ant, un joven que tras el suicidio de un amigo trabaja como voluntario en una línea telefónica de ayuda a personas con problemas emocionales y psicológicos.

Si a estos cuatro personajes le sumamos dos víctimas que, con diferencia de unos meses, han aparecido en la misma zona y han sido lavadas a fondo con lejía, obtenemos el diabólico puzle que el detective Pace debe resolver.

Os confieso que hasta muy avanzada la lectura anduve muy despistada yendo de un personaje a otro y preguntándome dónde quería llevarme el autor y cuándo iba a saltar por los aires esa tensión que se palpa en el ambiente desde el principio y, curiosamente, sin estar del todo implicada en la lectura porque mi sensación era de esto no me está llevando a ninguna parte, lo cierto es que no podía parar de leer, sin prisa, pero sin pausa. La prisa vino luego con un giro magistral con el que Will Carver me dejó con los ojos de par en par y la mandíbula desencajada. De hecho tuve que releer porque no podía creérmelo, uno de esos giros tan buenos que no parecen ciertos y no por ser uno de esos que más bien parecen sacados de una chistera. Para nada, el giro que todo lo cambia en Los buenos samaritanos es coherente y sencillamente perfecto.

Y a partir de ese magnífico vuelco que da la novela, la lectura ya es sencillamente un no poder parar, un quitarle horas al sueño. Si al principio íbamos conociendo a los personajes, perfectamente perfilados en su complicada psicología, e íbamos recogiendo datos que no teníamos muy claro para qué nos iban a servir, a través de una narración que va alternando la primera y la tercera persona dependiendo de en qué personaje se ponga el foco en ese momento, toda la calma acumulada hasta entonces se convierte en pura adrenalina y nos aboca a una novela tan oscura como absorbente que ahonda en lo más abyecto del comportamiento humano, dejando de lado el aspecto más policíaco porque es precisamente el detective Pace, encargado del caso, quien menos protagonismo tienen en una novela en la que la investigación policial es inexistente. Esto, porque ya que tenemos a un policía entre los personajes qué menos que haya algo de investigación, y el hecho de que existan, en cuanto a tensión narrativa, esas dos partes tan diferenciadas, es lo único que impide que Los buenos samaritanos sea el thriller perfecto.

En definitiva, Los buenos samaritanos es una buena novela negra que nos narra una historia muy oscura. Una novela que va de menos a más va creciendo en intensidad hasta un desenlace muy satisfactorio. 

Ficha técnica

27 de octubre de 2020

El último árbol del paraíso - Emma Lira


En 2019 Ponte en mi piel fue una de mis mejores lecturas de ese año. Con ella descubrí no solo una maravillosa historia, sino la magnífica prosa de Emma Lira, dando como resultado una novela  que me conquistó de principio a fin. Tenía claro que volvería a leer a la autora, que ya contaba con otras publicaciones anteriores, pero finalmente ha sido su último libro el que me ha dado la oportunidad de volver a sumergirme en sus letras. Hoy os hablo de El último árbol del paraíso.

Mi opinión

Corre el año 1756 y en Extremadura, Gabriel con tan solo 11 años, es el pequeño de tres hermanos y tiene que ingresar en un colegio de jesuitas como única alternativa para poder labrarse un futuro ya que su hermano mayor heredará las tierras, el mediano es soldado y al pequeño no le queda más opción que la carrera eclesiástica. Paralelamente, en Ternate, en las Islas Molucas, conoceremos a Cintia, una huérfana mestiza que se ha criado a cargo de sus tíos y junto a su inseparable prima Cornelia y que no termina de encajar ni en el mundo de estos ni en el de los nativos y para la que el futuro también es incierto.

Dos personajes separados por miles de kilómetros y que habitan mundos y culturas totalmente diferentes. Dos protagonistas redondos, fuertes, de esos que conquistan por sus ganas de comerse el mundo a bocados, por su arrojo, por su valentía, por su inconformismo y por su honestidad. Dos personajes que son el alma de El último árbol del paraíso y de los que me ha dado una pena tremenda despedirme porque son de esos que quieres tener a tu lado, de esos personajes con los que sufres cuando ellos lo hacen y con los que gozas cuando ellos gozan y eso solo se puede conseguir poniendo todo el mimo que se adivina en su trazado, con unos perfiles que quedan perfectamente dibujados por sus acciones y por sus sentimientos. Navegando de uno a otro en capítulos que se van alternando iremos descubriendo la vida de ambos e iremos creciendo con esos dos niños, cada cual con su historia hasta que estas se cruzan y si ya hasta entonces la lectura era ágil y fluida, a partir de ese momento solo me quedó terminar de caer rendida a los pies de ambos y a los de Emma Lira por regalar a los lectores una historia tan maravillosa como esta.

Si a unos personajes rotundos y profundos le sumas una historia emocionante el resultado no puede ser otro que una novela que se devora con pasión y para la que te faltan horas en el día en las que poder sumergirte en sus páginas y viajar a mundos desconocidos y exóticos retratados por Emma Lira con tal maestría que os aseguro que hasta he olido el clavo que en aquella época solo crecía en las lejanas Islas Molucas. Es este un trabajo en el que se adivina un ingente trabajo de documentación que la autora traslada e integra en la trama con total naturalidad, metiéndonos de lleno en las plantaciones y en el monopolio y la extorsión y brutalidad a la que se vieron sometidos los habitantes originarios de las islas en la época del colonialismo.

El último árbol del paraíso es una novela de ambientación histórica que podemos catalogar en el género de aventuras, un género al que ya sabéis que no soy demasiado aficionada y es que ciertamente quizá no me habría acercado a él de no ser por su autora y me alegro de haberlo hecho porque de nuevo he podido disfrutar de una trama apasionante narrada con una prosa exquisita, de esas que te hacen disfrutar del simple placer de leer.

En definitiva, no puedo más que recomendaros El último árbol del paraíso, una novela con aventuras, con amor y con pasión por la vida. Una lectura que aúna todo lo que le pido a un libro: una historia emocionante, unos personajes que enamoran y una prosa y un estilo impecables. No os la perdáis.

Ficha técnica

26 de octubre de 2020

Esta semana leo... #337


Último lunes  de octubre y comienzo la semana leyendo La puerta de Manel Loureiro, un autor con el que quiero quitarme la espinita que tengo clavada desde que leí Fulgor. Ya veremos porque por ahora ya he encontrado alguno de esos fallitos tontos que tanto me sacan de quicio (y que en la otra novela campaban a sus anchas).

Cuando lo terminé, que no tardaré porque no es muy extenso, será el turno de La bruma verde de Gonzalo Giner. Me apetece muchísimo ya que Las ventanas del cielo, anterior novela del autor, me gustó un montón y de esta en concreto ya he leído muchas cosas buenas.

Y vosotros ¿qué leéis?