4 de julio de 2016

Esta semana leo... #148

Primer lunes de julio y ya de vuelta en Madrid después de unos días de sol y playa. Como era de esperar no he leído demasiado la semana pasada, aunque logré terminar "Mar abierta" de María Gudín y comenzar la que es mi actual lectura, "La niña perdida" de Elena Ferrante, última entrega de la saga Dos amigas que estoy disfrutando muchísimo, podéis leer mis impresiones y las de otras lectoras en Twitter con la etiqueta #LaNiñaPerdida. Os confieso que me da mucha penita terminar esta saga.

Hoy también comenzaré a leer "Vías cruzadas" de James Patterson, un autor del que he oído hablar mucho y bien, pero con el que aún no me había estrenado. Se trata de una lectura conjunta y la comentaremos en Twitter con la etiqueta #VíasCruzadas.

Os recuerdo que hay un sorteo activo en el blog de "La mejor de las vidas" de David de Juan Marcos. Si os apetece y aún no os habéis apuntado podéis hacerlo hasta el miércoles.

Y vosotros ¿qué leéis?

1 de julio de 2016

La viuda - Fiona Barton


Que me gusta un thriller ya lo sabéis todos y para el verano aún más, es la lectura perfecta para las tardes de calor en piscina y playa así que cuando me ofrecieron esta novela no tuve ninguna duda en leerla. Las comparaciones con “Perdida” y “La chica del tren”, dos novelas que disfruté mucho en veranos anteriores, intenté no tenerlas muy en cuenta por aquello de que las comparaciones, en demasiadas ocasiones, son odiosas; y la etiqueta de libro del año y similares siempre procuro cogerlas con pinzas. Quizá por eso para mí la novela que reseño hoy ha sido una lectura bastante más entretenida de lo que lo ha sido para otros lectores. Hoy os hablo de “La viuda”.

Sinopsis


Si él hubiera hecho algo horrible, ella lo sabría. ¿O no?

Todos sabemos quién es él: el hombre que vimos en la portada de todos los periódicos acusado de un crimen terrible. Pero, ¿qué sabemos realmente de ella, de quien le sujeta el brazo en la escalera del juzgado, de la esposa que está a su lado?

El marido de Jean Taylor fue acusado y absuelto de un crimen terrible hace años. Cuando él fallece de forma repentina, Jean, la esposa perfecta que siempre le ha apoyado y creído en su inocencia, se convierte en la única persona que conoce la verdad. Pero ¿qué implicaciones tendría aceptar esa verdad? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar para que su vida siga teniendo sentido? Ahora que Jean puede ser ella misma, hay una decisión que tomar: ¿callar, mentir o actuar?

La autora


Fiona Barton cuenta con una dilatada carrera en el mundo del periodismo, ex redactora de sucesos del Daily Telegraphy y ha trabajado en muchos juicios, incluyendo la desaparición de Madeline McCann. Fue galardonada con el prestigioso Premio Nacional de la Prensa británica.

Mi opinión


Fiona Barton nos traslada con “La viuda” al condado de Hampshire. En dos planos temporales conoceremos a Jean Taylor, esposa y ahora viuda de Glenn Taylor, el que fuera el principal sospechoso de la desaparición de Bella Elliot, una niña de dos años, ocurrida en 2006, cuando su madre estaba en la cocina y ella jugaba sola en el jardín delantero de casa. Una minuciosa investigación de la policía, con el inspector Bob Sparkers a la cabeza, les llevará hasta Glenn, pero carecen de pruebas, solo tienen indicios, y Jean, la única que puede ayudarles a desenmascarlo no parece muy dispuesta a ello. Ahora que su marido ha fallecido y que la prensa sigue acosándola día tras día en la puerta de casa, la actitud de Jean no parece ser muy distinta hasta que Kate Waters, periodista del diario sensacionalista Daily Post, consigue una entrevista en exclusiva con ella.

Fiona Barton
Alternando presente, 2010, y pasado, 2006, la autora nos mete de lleno en la investigación de la desaparición de una menor, pero ahonda sobre todo en la psiquis de una mujer inocente y sumisa, al menos en apariencia. Una mujer siempre a la sombra de su marido desde que muy joven, siendo él un prometedor ejecutivo bancario y ella una sencilla aprendiz de peluquería, se conocieran.  La fe de Jean en su marido es ciega aun cuando todos los indicios apuntan a que ha sido él el responsable de la desaparición de la niña, pero la policía choca una y otra vez con la terquedad de esta mujer que defiende a capa y espada a su marido. ¿Cuánto sabe en el fondo ella de él? ¿Realmente ha estado tan ciega como para no ver lo que estaba sucediendo delante de sus narices?

Todas estas preguntas se plantean en esta novela en la que el interrogante principal es si conocemos tanto como creemos a la persona que vive bajo nuestro mismo techo y con la que compartimos cama todos los días. Como cualquier novela centrada en el ámbito familiar, en este caso en la vida de pareja, la lectura puede resultar inquietante si nos planteamos precisamente ese desconocimiento sobre la realidad de la otra persona, aun así la autora desaprovecha un poco la tensión narrativa que este tema podría haber conferido a la lectura. Con una narración a tres voces: la de Jean Taylor, la de Kate Waters y la de Bob Sparkers, “La viuda” nos trasladará al infierno de la investigación y nos mostrará el acoso de la prensa y las sospechas de familiares y amigos que no saben qué pensar. La autora nos conduce por un terreno pantanoso en el que todo son dudas como también lo serán para un lector que no dejará de preguntarse si realmente Jean es tan tonta e inocente como parece o simplemente ha hecho suyo eso de que no hay mayor ciego que aquel que no quiere ver. Es sin duda ella el personaje mejor perfilado de los cuatro principales que encontramos. La chica que muy joven queda deslumbrada por el joven que quiere comerse el mundo y que, desoyendo los consejos de sus padres, decide casarse muy pronto con él. También Glenn, al que conoceremos de forma indirecta puesto que cuando la novela comienza él ya ha fallecido, es un personaje bien perfilado y fácilmente reconocible para el lector. Ese tipo ambicioso, con un futuro prometedor, el típico simpático que rápidamente sabe ganarse a los demás y, sobre todo, ese tipo manipulador y tajante que necesita una esposa sumisa y con pocas ambiciones como lo es Jean.

En cambio los otros dos protagonistas de la novela, y narradores, me han resultado un poco más planos. Kate Waters, la conocida periodista que no tiene demasiados escrúpulos a la hora de conseguir una noticia, me ha resultado un personaje del que Fiona Barton podría haber sacado mucho más provecho. Lo mismo me ha ocurrido con el detective Sparkers, un policía muy implicado en su trabajo, pero con el que me ha costado un poco conectar porque no siempre he entendido sus reacciones y su relación con la periodista. De igual modo Dawn Elliot, la madre de Bella, una mujer joven, madre soltera, que también sufre el acoso de la prensa, es un personaje del que me hubiera gustado conocer un poco más cómo vive la desaparición de su hija y el trato que está recibiendo por una parte de la opinión pública que la culpabiliza de ello.

Pero Fiona Barton se centra en Jean, Jeanie a veces, cuando nos muestra su lado más vulnerable, y se centra de tal modo en ella que en ocasiones “La viuda” se torna un tanto lenta en su lectura, con un ritmo muy distinto al que solemos esperar en un thriller. Un ritmo que tampoco se ve agilizado por los continuos saltos en el tiempo que, aunque en modo alguno dificultan la lectura, sí parecen en ocasiones dar vueltas en torno al mismo tema y a las mismas emociones. La soledad de Jean ante todo y frente a todos queda patente página tras página y, aunque es un personaje cuya actitud dista mucho de lo que yo considero razonable, no me ha sido difícil empatizar con ella en muchos momentos, ponerme en su lugar y llegar a comprenderla a pesar de que jamás habría actuado como ella.

En definitiva, “La viuda” es una novela que he disfrutado y que a pesar de no tener el ritmo trepidante que esperamos de este tipo de lecturas, me ha resultado bastante entretenida. Una novela que nos aboca a la angustia de un hogar cuando se cierra la puerta y se borran las sonrisas.



29 de junio de 2016

Donde los escorpiones - Lorenzo Silva


Me reencuentro con dos investigadores con una dilatada carrera en esto de atrapar al malo y, aunque soy un poco desastre y a veces leo las sagas en el orden que me va pareciendo y si avanzo luego ya no vuelvo atrás, en esta ocasión mi impresión es tan buena que sin duda retrocederé para reencontrarme con ellos en breve, en caso contrario se me haría demasiado larga la espera de un nuevo caso por investigar. Hoy os hablo de "Donde los escorpiones".

Sinopsis


Madrid, julio de 2014. Pasados los cincuenta, y ya con más pasado que futuro, el subteniente Bevilacqua, veterano investigador de homicidios de la unidad central de la Guardia Civil, recibe una llamada del responsable de operaciones internacionales. Se reclama su presencia inmediata a 6.000 kilómetros de allí, en la base española de Herat, en Afganistán.

Un militar español destinado en la base ha aparecido degollado, y, junto a él, el arma del delito: una hoz plegable de las usadas por los afganos para cortar la amapola de la que se extrae la droga que representa la principal fuente de riqueza del país.

¿Se trata del atentado de un talibán infiltrado? Podría ser, pero también que la muerte tuviera otro origen, porque el ataque no reviste la forma clásica de esa clase de acciones, sino que hace pensar en algún motivo personal.

La misión de Bevilacqua y los suyos no es otra que tratar de desenmascarar a un asesino que forzosamente ha de ser un habitante de ese espacio cerrado. Sus pesquisas, bajo el tórrido y polvoriento verano afgano, les llevarán a conocer a peculiares personajes y a adentrarse en la biografía del muerto, un veterano de misiones bélicas en el exterior que guarda más de un cadáver en el armario, para llegar a un desenlace inesperado y desconcertante.

El autor


Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas, La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), Niños feroces, Música para feos y la Trilogía de Getafe. En 2006 publicó junto a Luis Miguel Francisco Y al final, la guerra, un libro-reportaje sobre la intervención de las tropas españolas en Irak y en 2010 Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Además, es autor de la serie policíaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, iniciada con El lejano país de los estanques (Premio Ojo Crítico 1998) y a la que siguieron El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La niebla y la doncella, Nadie vale más que otro, La reina sin espejo, La estrategia del agua, La marca del meridiano (Premio Planeta 2012) y Los cuerpos extraños. 

Mi opinión


Aunque "Donde los escorpiones" se inicia en plena redada en un barrio marginal de Madrid, la historia retrocederá a un año antes, cuando Bevilacqua y Chamorro viajaron hasta la base de Herat, en Afganistán, para investigar la muerte de un militar español. El sargento Pascual González ha aparecido degollado y su muerte no parece estar relacionada con ningún atentando talibán. Los dos guardias civiles deberán investigar qué ha sucedido en un caso que no presenta fácil puesto que el responsable podría ser uno de los muchos militares, tanto españoles como de otros países, allí destacados.

Lorenzo Silva vuelve con una novela  en la que, además de su cuidada prosa, sobresale su magnífica ambientación. El autor, que visitó la base en 2014 y convivió con las tropas allí desplazadas, nos hará sentir el calor abrasador y nos hará masticar el polvo que flota en el ambiente. Con su habitual estilo depurado no solo viajaremos hasta un paisaje desolador y viviremos la hostilidad del entorno, sino que el autor expondrá de forma fidedigna cómo es la vida en un lugar que sin remedio transforma a los que allí se encuentran. Del mismo modo la realidad contemporánea de nuestro país tiene también cabida en una novela que, como sus antecesoras, no escatima reflexiones personales de Vila con una importante carga de crítica social salpicada de la mordacidad que caracteriza al subteniente.

Una novela que, a pesar de ser la novena entrega de una saga, puede leerse de forma independiente y que sin duda disfrutarán tanto los habituales como todos aquellos que decidan conocer a esta pareja de guardias civiles que por primera vez saldrán de España para realizar una investigación que les llevará hasta la tierra de los escorpiones, una tierra en guerra aunque no se la haya declarado así. “Donde los escorpiones” es también, y diría que sobre todo, un homenaje a los que arriesgan sus vidas, pagando con ella en muchas ocasiones, en misiones internacionales que, como bien dice el epílogo de la novela, no siempre son entendidas. Lorenzo Silva describe con pulcritud y meticulosidad el papel de nuestras fuerzas armadas sin olvidarse de cómo viven sus familiares estas misiones.

En definitiva, "Donde los escorpiones" es una novela con la que he disfrutado muchísimo, tanto de la historia como del buen hacer de un autor que nunca defrauda.