15 de diciembre de 2014

Esta semana leo... #71


Esta semana leo... "La tristeza del samurái". Muchos ya sabéis que leí a Víctor del Árbol por primera vez este verano con "Respirar por la herida", libro que me cautivó totalmente y mi devoción por el autor se consolidó poco después con "Un millón de gotas" así que no podía esperar mucho más para leer otro título suyo y cerrar así 2014 como el año en el que descubrí a Víctor del Árbol.

Últimamente suelo llevar dos lecturas simultáneamente porque una es la de los desayunos. La semana pasada fue "Un hotel en ninguna parte", que terminé el viernes pasado y esta semana aún no he decidido cuál será, ni siquiera si la habrá, la verdad es que ando muy liada y no tengo ganas ni de pensar.


SORTEOS

De tinta en vena sortea cinco ejemplares de "Invierno en París" para una lectura simultánea. Bases aquí.




RETO LEEMOS EL QUIJOTE



Capítulo 49: Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote.

Ya tenemos a don Quijote aliviado de sus necesidades tras lo cual comienza una conversación con el canónigo que quiere convencerlo de que los caballeros andantes no existen y que la lectura de libros de caballería le han volcado el juicio. La réplica de don Quijote no se hace esperar y con una mezcla de verdades y locuras deja boquiabierto al canónigo.
Sinceramente, otro capítulo un poco aburrido.

12 de diciembre de 2014

Ofrenda a la tormenta (Dolores Redondo)


Ha pasado ya un mes desde que la inspectora de la Policía Foral recuperó a su hijo y pudo detener a Berasategui. Pero a pesar de que tanto la Guardia Civil como el juez Markina dan por muerta a Rosario, Amaia siente que no está libre de peligro, un desasosiego que sólo Jonan comprende.

La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa: el bebé tiene unas marcas rojizas en el rostro que indican que ha habido presión digital, y además, su padre intenta llevarse el cadáver. La bisabuela de la pequeña sostiene que la tragedia es obra de Inguma, el demonio que inmoviliza a los durmientes, se bebe su aliento y les arrebata la vida durante el sueño. Pero serán los análisis forenses del doctor San Martín los que convencen a Amaia
Salazar de investigar otras muertes de bebés, que pronto revelarán un rastro inaudito en el valle.
Berasategui muere, entonces, inexplicablemente en su celda, lo que despliega una trepidante
investigación que llevará a Amaia al auténtico origen de los sucesos que han asolado el valle de Baztán.
Y mientras, desde el bosque, una impresionante tormenta llega para sepultar la verdad más demoledora.


LA AUTORA

Dolores Redondo nació en Donostia-San Sebastián en 1969. El guardián invisible y Legado en los huesos, las dos primeras entregas de su Trilogía del Baztán, le han granjeado el entusiasmo de editores de numerosos países y hoy son ya 32 los sellos editoriales que publicarán la obra en todo el mundo.
Además del respaldo de los lectores, ha sido saludada por la crítica como una de las propuestas más originales y contundentes del noir en nuestro país, y asimismo se proyecta la versión cinematográfica de la mano de los productores de la trilogía Millennium, de Stieg Larsson.

MI OPINIÓN


Por fin, hace un par de semanas, llegó el esperado cierre de la Trilogía del Baztán con la publicación de “Ofrenda a la tormenta”. Aunque la anterior entrega, “Legado en los huesos”, me dejó un sabor agridulce ya que no conecté en absoluto con la inspectora Salazar, más bien todo lo contrario porque llegué a detestarla con su actitud histérica y caprichosa, estaba deseando leer este nuevo libro así que no lo hice esperar mucho y, además, lo hice en compañía de otras blogueras por lo que la lectura de este fantástico broche final ha sido doblemente gratificante.


La novela comienza con la muerte de una niña en su cuna. En un principio parece ser un caso más de muerte súbita, pero la insistencia de la abuela de la niña en la actitud sospechosa del padre de la criatura hace saltar todas las alarmas. Las tres entregas de la trilogía comparten el trasfondo de la mitología vasco-navarra de forma que si en las dos anteriores conocimos a seres como el Basajaun y el Tarttalo, en esta ocasión será Inguma, un demonio que durante la noche roba el aire a los que duermen, asfixiándolos, y que como Amaia descubrirá está presente en muchas culturas del mundo de lo más diversas.

Dolores Redondo
Dolores Redondo vuelve a crear con maestría atmósferas asfixiantes y ambientes tensos y de nuevo nos ofrece fantásticas descripciones que rápidamente te transportan al Valle del Baztán invitando al lector a conocer esos paisajes, al menos a mí me apetece muchísimo conocer la zona desde que el año pasado comencé a leer esta trilogía. Si en algo pincha en ocasiones la prosa de esta autora es en la construcción de algunos diálogos, no todos, y es que si ya en la anteriores novelas me habían chirriado algunas conversaciones, en esta tercera entrega lo he notado más que nunca cuando, en ocasiones, los personajes en sus diálogos nos sueltan unos discursos que más parecen conferencias. Hay en concreto una conversación entre Engrasi y Amaia en la que de verdad que más que tía y sobrina dialogando parecían dos conferenciantes en plena exposición.

En “Ofrenda a la tormenta”, los personajes siguen más o menos en su línea, no hay una especial evolución en ellos. A Amaia Salazar la conocemos muy bien porque desde el principio la autora se ha detenido muchísimo en perfilar a su protagonista en detrimento del resto de personajes. James sigue siendo un santo, tanto que me lo imagino en los altares, pero no creo que exista nadie ni parecido a él en la vida real (si existe podéis presentármelo). Me ha sorprendido Flora, sigue siendo detestable, pero la conocemos un poco más y, aunque no pueda compartir su forma de actuar, es más fácil entenderla. Pero en esta entrega el que sin duda ha sido mi personaje favorito es Jonan Etxaide por el que siempre tuve especial predilección y que en esta ocasión ha terminado de conquistarme.

Un total de 57 capítulos de narración lineal a través de un narrador omnisciente y un lenguaje por lo general claro y directo pero que en algunos diálogos, como os he comentado, resulta poco natural. 57 capítulos en los que he estado enganchada desde el principio hasta el final, porque aunque llega un momento en el que resulta bastante evidente quién será la persona responsable de tantos crímenes, esto no le resta ni un ápice de tensión a la novela ni de agilidad a un ritmo que conforme avanzas en la lectura se torna vertiginoso.

“Ofrenda a la tormenta” me ha parecido un fantástico broche final en el que la autora nos ofrece una trama urdida desde el primer libro y que en este último termina de armar encajando todas las piezas. Un cierre en el que tendremos todas las respuestas aunque a mí me ha quedado un pequeño fleco que me tiene muy intrigada, no digo más para no dar pistas. En cualquier caso y sin duda alguna, para mí es la mejor de las tres entregas. A los que ya habéis leído las anteriores no hace falta que os anime con ésta porque la leeréis en algún momento, pero a los que aún no os habéis adentrado en el misterioso y trágico mundo del Valle del Baztán os animo a que lo hagáis.


Ficha técnica
Título: Ofrenda a la tormenta
Autora: Dolores Redondo
Editorial: Destino
Nº de páginas: 544
ISBN: 9788423348688

10 de diciembre de 2014

Aranmanoth (Ana María Matute)


Ambientada en las épocas oscuras de la Edad Media, Aranmanoth es la historia de un muchacho que lucha por encontrar un sitio en un mundo y un tiempo al que no pertenece por entero. Su naturaleza medio mágica -su madre fue la más joven de las hadas del agua- y medio humana impide que su vida transcurra como la del resto de los mortales y, obedeciendo misteriosas señales que surgen de las hojas de los árboles o de los pájaros, irá en busca de un destino implacable en el que descubrirá el amor, el dolor y la muerte.

LA AUTORA

Ana María Matute (Barcelona, 1925-2014) cosechó los premios literarios más prestigiosos por su obra, entre la que figuran las novelas Los Abel (finalista del Premio Nadal 1947), Fiesta al Noroeste (Premio Café Gijón 1952), Pequeño teatro(Premio Planeta 1954), Los hijos muertos (Premio de la Crítica 1958 y Premio Nacional de Literatura 1959), Primera memoria (Premio Nadal 1959), Los soldados lloran de noche (Premio Fastenrath de la Real Academia Española 1962), La trampa (1969), La torre vigía (1971), Olvidado Rey Gudú (1996), Aranmanoth (2000), y Paraíso inhabitado (2008). También es autora de cuentos infantiles y de varios libros de relatos, reunidos en el volumen La puerta de la luna (2010). Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America, en 2007 fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra y, en 2010, con el Premio Cervantes.

MI OPINIÓN

“Aranmanoth”, el mes de las espigas, agosto, es una novela que pertenece a la Trilogía de la Edad Media de Ana María Matute junto con “La torre vigía” y “Olvidado rey Gudú”. Realmente más que una novela es un cuento largo, un cuento lleno de magia que transporta al lector a un momento indeterminado de la Edad Media.

Orso, hijo del Señor de Lines, es un niño dulce y cariñoso que un buen día es enviado al castillo del conde al cual prestan vasallaje para su formación como soldado. Tras años en el castillo, Orso vuelve a sus tierras por el fallecimiento de su padre para hacerse cargo del señorío. Ya no es aquel niño, se ha vuelto huraño, y cada día se parece más a su progenitor. Pero un buen día llegará a su casa Aranmanoth, su hijo, un niño con una naturaleza mitad humana mitad mágica, nacido de una fugaz relación que tuvo con un hada en el bosque y Orso no dudará en acogerlo con todo el cariño del que es capaz.

Todo cambiará cuando el conde decide casar a Orso con una niña procedente de tierras conquistadas. Orso encargará a su hijo, más o menos de la misma edad que su esposa, que sea el protector de Windumanoth, mes de las vendimias, septiembre. Entre los dos niños nacerá una profunda amistad que irá creciendo y consolidándose a lo largo de los años, mientras Orso se dedica a ir de guerra en guerra a las órdenes del conde.

A través de los dos niños recorreremos el mágico camino que va desde la niñez hasta la pubertad, perderán la inocencia e irán alcanzando la madurez mientras buscan el Sur, el lugar desde donde llegó un día aquella niña y al que desea con todas su fuerzas volver. Aranmanoth y Windumanoth inician así un viaje cuando aún están llenos de inocencia, pero la violencia del mundo adulto que descubrirán en ese viaje les lleva sin remedio a abrir los ojos a una realidad que nunca querrían haber conocido.

Ana María Matute

Todo ello narrado con una prosa sobria y muy amena, plagada de metáforas y de símbolos y que parece envolver al lector con el halo mágico que se respira en cada página a pesar de las tragedias que también se narran. Un texto en el que las descripciones te transportan rápidamente a un bosque asombroso, lleno de criaturas sorprendentes y te llevan a una Edad Media en la que la vida era muy dura, pero en la que aún así había un hueco para la inocencia, para el amor y para un viaje en pos de un sueño.


Es difícil, muy difícil, hacer una reseña de este libro porque es un libro que no sólo se lee, es un libro que principalmente se siente. “Aranmanoth” es un viaje. Un viaje que todos hemos emprendido, o emprenderemos, alguna vez. “Aranmanoth” es un cuento que habla de guerra, de venganza, de vasallaje… pero es, sobre todo, un canto a la libertad y a la lucha por los sueños, esos a los que nunca se debe renunciar, aunque el camino sea arduo y en él vayamos dejando una parte de nosotros. Sueños para los que nadie puede decirnos que no luchemos por ellos.

Ellos buscan el Sur, preguntan a todo aquel con el que se cruzan por él, ¿Dónde está el sur? ¿Qué camino debemos coger para ir al sur? Pero quizá el Sur siempre estuvo allí, dentro de ellos, de la misma forma que muchas veces buscamos la felicidad, la paz… mil cosas, fuera de nosotros, y nos desgastamos en una búsqueda de algo que sólo está dentro de uno mismo, tan dentro que a veces se oculta a nuestra vista porque no sabemos mirar. A Aranmanoth y Windumanoth, cuando preguntan, muchos contestan “El Sur no existe”, pero el sur está en ellos.

Aranmanoth y Windumanoth, agosto y septiembre, verano y otoño. La infancia y la madurez. La pérdida de la inocencia es triste, pero es la vida y hay que avanzar. El sur y el norte. El norte, ese lugar frío y angosto en el que vivimos. El sur, el sur que no existe, ese lugar cálido donde todo es luminoso y feliz, ese lugar con el que soñamos y que se presenta inalcanzable. Pero el sur sí existe, aunque a veces, como en este libro, el camino hasta su descubrimiento sea doloroso. Existe porque está dentro de cada uno de nosotros, en un lugar tan íntimo que nada ni nadie puede llegar ni nos lo puede arrebatar.

Un libro amargo y dulce, lleno de una emoción tan contenida que a veces me ha sido imposible no rendirme ante ella. Un cuento lleno de magia, de belleza y de ternura a la par que de dureza y dolor. Aun así me quedo con un mensaje optimista lleno de vida porque vivir duele, pero la vida tiene momentos tan hermosos que compensan de cualquier dolor.


- ¿Qué es el corazón que, a veces, tanto duele?
- El corazón es eso que tenemos dentro y que la emprende a patadas, o simula paz, o llena de frío o calor nuestra naturaleza. El corazón, Aranmanoth, es el gran depredador.



Ficha técnica
Título: Aranmanoth
Autora: Ana María Matute
Editorial: Planeta de agostini
Nº de páginas: 191
ISBN: 9788439590849

Nota: los datos de la ficha técnica son los de la edición que yo he leído, pero no se corresponden con la portada que ilustra esta reseña. He elegido la de la editorial Destino por una simple cuestión estética: es más bonita.