Dos años hace ya que Álvaro Arbina nos sorprendió a todos
debutando en el panorama literario con La mujer del reloj, una novela que como
en su momento os dije en mi reseña reunía
los tres requisitos básicos para encandilarme: estar bien escrita, ser muy
entretenida y enseñarme algo. Tras este thriller histórico lleno de
aventuras fuimos muchos los que nos quedamos con las ganas de volver a
leer a este joven autor que nos sorprendió por su madurez y talento narrativos
y por fin ayer se publicó su segunda novela. Hoy os hablo de La sinfonía del
tiempo.
Mi opinión
En La sinfonía del tiempo
conoceremos a Elsa Craig que, tras la desaparición de Benjamin Craig, su
marido, y convencida de que no ha sido un abandono, vuelve a Bilbao, a Villa
Zulueta, a su hogar familiar en el seno de una poderosa familia industrial sin
saber que esa vuelta destapará algunos de los más oscuros secretos que durante
años han permanecidos ocultos. De forma paralela viajaremos al pasado, donde
conoceremos a dos niños, Gabriel y Arnaud, hermanos aunque solo de padre ya que
Arnaud es fruto de una relación extramatrimonial, padre y tío de Elsa. La vida
de Arnaud, nada fácil dados sus orígenes, cambiará cuando en un viaje a Londres
con su padre conozca al profesor Higgins que desplegará ante sus ojos un mundo
nuevo.
Si algo brilla en La sinfonía
del tiempo es la magnífica ambientación de la novela tanto en
lo que se refiere a los escenarios y paisajes, como en lo referido a la época y
el entorno político y social que se retrata. De este modo el lector asiste de
primera mano al proceso de industrialización del País Vasco y al cambio que se
produjo tanto en el entorno como en su población, retratando de forma
fiel y realista los contrastes entre la burguesía adinerada y las barriadas
mineras en las que sus habitantes vivían en la miseria y la
precariedad. Las desigualdades sociales que empiezan a mover la conciencia de
la clase trabajadora, la inestabilidad política, la tercera guerra carlista, la
pérdida de las colonias… La historia que un narrador omnisicente comienza
contándonos sobre Elsa Craig y la búsqueda de su esposo, hunde sus raíces en
este marco que el autor describe con detalle, haciendo de La sinfonía del
tiempo una novela de lectura pausada y con un ritmo un tanto irregular ya que
la minuciosidad y riqueza de las descripciones en ocasiones nos aleja de la
historia en sí misma.
No cabe duda que Álvaro Arbina
ha llevado a cabo la que ha debido ser una ingente y ardua labor de
documentación para mostrar al lector esta época de grandes cambios, de
avances científicos y tan convulsa a nivel político, si bien en algunos
momentos de la lectura este trabajo de investigación queda excesivamente
expuesto en la narración dando lugar a explicaciones que pueden resultar
abrumadoras a algunos lectores, aunque sean de lo más didácticas y es que, como
ya sucediera en La mujer del reloj, será mucho lo que aprendamos leyendo esta
novela.
Alternando dos hilos temporales que recorren desde mediados del siglo XIX hasta
principios del siglo XX Álvaro Arbina teje una historia que combina
géneros como la saga familiar y el romántico aderezados con grandes
dosis de misterio y ciertos toques fantásticos, todo ello convenientemente
dosificado para no perder el interés del lector. La prosa de Álvaro Arbina, exquisita y elegante, roza en algunos
momentos la más pura lírica en una trama
compleja y madura, muy bien construida y mejor cerrada para una historia
en la que tanto los personajes principales como los necesarios secundarios
son perfilados con mimo para que aparezcan como reconocibles ante los ojos del
lector.
En definitiva, La sinfonía del tiempo es una novela de lectura pausada con la
que el lector recorrerá un amplio marco temporal perfectamente retratado a la
par que disfruta de una historia inolvidable de amor y secretos. Una novela con
una ambientación exquisita con la que el autor vuelve a regalarnos su talento.