30 de noviembre de 2021

Verdades enterradas - Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt


La semana pasada fueron llegando los libros que tanto ansiaba y entre ellos la séptima entrega de la serie Sebastian Bergman de Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt. Más de dos años hemos tenido que esperar sus seguidores tras el final de infarto de Mentiras consentidas para volver a sumergirnos en un caso de la Unidad de Homicidios y en el devenir de las vidas personales de sus protagonistas. Hoy os hablo de Verdades enterradas.

Mi opinión

Han pasado tres años desde los hechos acontecidos en Mentiras consentidas y Vanja es la nueva jefa de la Unidad de Homicidios de la policía sueca. Algunos integrantes han dejado para siempre el equipo y a Vanja, Billy y Ursula se les une un nuevo, y conocido, miembro, Carlos. Todos ellos se desplazarán hasta la pequeña ciudad costera de Karlshamn para investigar el caso de un francotirador que está sembrando el pánico y que ya cuenta en su haber con unas cuantas víctimas sin, en principio, ninguna relación entre ellas.

Así comienza Verdades enterradas, planteando el primer caso al que Vanja se deberá enfrentar como jefa y es precisamente esta parte policial lo menos interesante de la novela, al menos desde mi punto de vista, ya que he echado en falta una trama inteligente al nivel de entregas anteriores. En capítulos alternos a la investigación policial vamos conociendo cómo es ahora la vida de Sebastian Bergman, ese mordaz e insoportable psicólogo criminal que ha sido definitivamente expulsado del equipo y que ha dado un giro a su vida. Un giro que permite a los lectores acercarse más al personaje mientras nos adentramos en sus traumas personales y en cómo su nieta Amanda está cambiando su vida.

Pero el plato fuerte de Verdades enterradas nos lo reservan los autores para la vuelta del equipo a Estocolmo tras la resolución del caso. Todos los lectores de la serie estábamos en un ay por saber qué ocurriría con Billy y es ahora cuando comienza lo mejor de la novela con una trama tan bien hilada como absorbente con la que consiguen atrapar totalmente el interés del lector de forma que esa última parte de la novela prácticamente ha volado en mis manos.

Fieles a su estilo, conforme nos acercamos al final la lectura va ganando en ritmo y tensión hasta cerrar el asunto que nos ocupaba y, fieles también a su estilo, nos reservan la sorpresa final, su habitual cliffhanger con el que dejar a sus lectores deseando la llegada de una nueva entrega. No sé si la habrá o no, pero si llega yo no pienso perdérmela.

Ficha técnica


Reseñas de la serie

29 de noviembre de 2021

Esta semana leo... #36

Se acaba noviembre y el mes lo despedimos con la triste noticia de la muerte de Almudena Grandes el pasado sábado 27. Me agarro como un clavo ardiendo a esa próxima novela póstuma, Mariano en el Bidasoa, con la que la autora cierra los Episodios de una guerra interminable. Después solo me quedarán las relecturas y el vacío que deja en nuestras letras una autora irrepetible que con cada publicación me hacía dejar todo lo que tuviera entre manos para lanzarme de lleno a sus historias. Gracias por tanto, Almudena.

Y es lunes y toca contaros que la lectura que me acompañará esta semana es Últimos días en Berlín de Paloma Sánchez Garnica, una novela a la que tenía muchas ganas, la autora jamás me defrauda y con lo que llevo leído de esta novela ya os anticipo que tampoco lo va a hacer en esta ocasión. Me tiene totalmente atrapada y solo me apena no poder dedicar tanto tiempo a leer como me gustaría, las obligaciones semanales me reclamarán como siempre y se avecina un largo puente en el que mis hermanos vendrán a visitarme así que leer poco o más bien nada.

¿Y vosotros, qué leéis?


24 de noviembre de 2021

El cuento del lobo - Blas Ruiz Grau


No había leído hasta ahora a Blas Ruiz Grau. Ganas no me faltaban con su anterior trilogía, pero me entró esa pereza que me suele asaltar a la hora de enfrentarme a sagas, series y similares. Para cuando la lectura de reseñas sobre la trilogía del “No” hizo que me fuera picando de verdad el gusanillo, añadir tres libros más a mi eterna lista de pendientes me pareció absurdo, con toda probabilidad morirían en esa lista, pero la publicación de su última novela me dio la oportunidad de adentrarme en una de sus tramas. Hoy os hablo de El cuento del lobo.

Mi opinión

Una estampa habitual: el padre espera, sentado en un banco de un centro comercial, a que la madre y el hijo salgan de la tienda, pero ellos nunca aparecen. La tienda solo tiene una salida justo frente al lugar donde Mario espera, sin contar, eso sí, con la de emergencia, pero la alarma habitual en estas puertas no ha saltado, simplemente se han esfumado. ¿Los han raptado? ¿Se han ido voluntariamente?

Con este prometedor comienzo arranca una novela que augura abocarnos a una de esas lecturas compulsivas en las que cada minuto libre es aprovechado para leer unas pocas páginas y efectivamente así es hasta que la trama empieza a deslizarse por situaciones e hilos inverosímiles que me llevan a no entender algunos comportamientos y me conducen a alejarme cada vez más de unos protagonistas con un trazado plano que no se ve compensado por lo que uno espera de este tipo de novelas, o al menos espero yo, a saber, giros, sorpresas y un ritmo desenfrenado que me deje sin respiración.

Con múltiples referencias a la trilogía del “No” tengo que confesar que me he encontrado totalmente perdida en ellos porque no me han parecido simples guiños que los no lectores de aquellas novelas podamos pasar por alto sin tener la sensación de estar perdiéndonos algo, sino lo que es aún peor, tenía la sensación de que más que buscar la satisfacción del reconocimiento por parte de sus lectores, el objetivo era que sus no lectores saliéramos corriendo a por las tres novelas.

Dicho todo esto lo cierto es que El cuento del lobo no deja de ser una lectura entretenida que en general se lee con facilidad, con una prosa sencilla y ágil y un buen puñado de buenos diálogos. Una lectura en la que me hubiera gustado encontrar más tensión narrativa, personajes a los que sentir más cercanos, menos situaciones forzadas y una mayor verosimilitud tanto en el desarrollo como especialmente en un desenlace que me ha dejado ese regusto agridulce de un cierre sin flecos, pero cogido con pinzas y basado en hechos poco probables.

No puedo terminar esta opinión sin dar un tirón de orejas a la corrección de la novela y es que yo entiendo que el autor de cualquier texto por más que repase, a mí me ocurre continuamente, no vea un fallo simplemente por esa ceguera a la que te induce el saber lo que quieres decir, pero para eso está la labor de corrección. No lo haría notar si fuera algo anecdótico, pero son tantas las repeticiones y, sobre todo, las frases mal construidas, principalmente con las palabras descolocadas, que no puedo obviarlo porque lo peor es que, como ya sabéis los que me conocéis y pasáis habitualmente por aquí, en cuanto encuentro un par ya se me encienden todas las alarmas y me falta agarrar el lápiz rojo para ir corrigiendo y eso, qué duda cabe, lastra cualquier lectura.

Ficha técnica