De
Mercedes Guerrero leí hace algún tiempo "La mujer que llegó del mar", una novela que en general me gustó y
me resultó entretenida por lo que cuando la editorial se puso en contacto
conmigo ofreciéndome la lectura de su último trabajo, no lo dudé. Hoy os hablo
de "Las sombras de la memoria".
Un
secreto silenciado durante décadas...
... una
mujer abocada a descubrir los recovecos de su pasado familiar
Tras la muerte de su tía Lina, Maribel Ordóñez se siente más
perdida que nunca. Hacía tiempo que esta joven cordobesa se sentía sola, desde
que falleció su padre, a quien estaba muy unida. Al menos ha heredado la casa
familiar, un lugar que la reconforta y donde habitan dulces recuerdos que la
abrazan. Sus paredes parecen haber sido testigo de un centenar de vidas...
Casas como estas suelen ocultar secretos del pasado.
Curioseando en su nuevo hogar, Maribel encuentra varias
obras de grandes artistas de la talla de Matisse o Picasso, así como cuadros
que pintó su abuelo, Tomás Ordóñez, cuando vivía en París en los años cuarenta,
que jamás hubiera imaginado que eran originales. Maribel acaba de abrir la caja
de Pandora y los acontecimientos se precipitan. Cuando el experto al que acude
es asesinado, ella se convierte en la principal sospechosa. Con la policía
pisándole los talones, deberá descubrir la verdad acerca de las obras antes de
que sea demasiado tarde.
Mercedes Guerrero nació en Aguilar de
la Frontera, Córdoba, en 1963. Diplomada en técnico de empresas y actividades
turísticas, habla varios idiomas y durante dieciséis años ha dirigido distintas
empresas relacionadas con el sector turístico. Es la autora de "El
árbol de la diana", "La última carta", "La mujer
que llegó del mar" y "Las sombras de la memoria".
"Las sombras de la memoria" comienza con su
protagonista, Maribel Ordoñez, en los calabozos de la policía mientras se
realiza un registro en su domicilio. Tras este momento la narración da un salto
atrás para retroceder a un pasado reciente en el que Maribel acaba de perder a
su querida tía Lina que le ha dejado en herencia su casa en el centro histórico
de Córdoba. Su casa, unas obras de arte y unos cuantos secretos familiares
relacionados con su abuelo, Tomás Ordoñez, largamente silenciados.
Aunque la novela no parte de unos hechos muy novedosos, no
cabe duda que son atrayentes y la autora
explota bien el halo de misterio en torno a los cuadros y la expoliación nazi de obras de arte. A
pesar de ello, este misterio tan bien administrado al inicio de la novela llega
a un estancamiento hacia la mitad de la lectura y, aunque hay algún giro sorprendente,
se torna un tanto repetitivo. Esta sensación se vio también acrecentada porque
conforme avanzaba en la novela dejé de entender a la protagonista, Maribel. Con
una narración en primera persona al
principio es muy fácil empatizar con ella, una mujer joven que por diversas
circunstancias no se encuentra en su mejor momento, pero que intenta no
desanimarse y salir adelante. Esta empatía se tornó en perplejidad cuando
Maribel se empeña, página tras página, en no contar todo lo que sabe. En un
principio entendí que callara y no supiera en quién confiar, creo que yo habría
hecho lo mismo, pero pasado un tiempo, y teniendo en cuenta los acontecimientos
que está viviendo, es realmente sorprendente que un personaje que se nos
muestra como alguien sensato y coherente se comporte de un modo tan irracional.
El arte y la ciudad de Córdoba son parte muy importante de
la novela, sobre todo esta ciudad que en algunos momentos se torna casi una
protagonista más ya que son muchas las páginas que se dedican a describir ambientes,
calles y lugares y lo hace la autora de una forma tan visual que casi te parece estar viendo esos escenarios,
especialmente del casco histórico, por los que se mueven los protagonistas.
También encontraremos en "Las sombras del pasado" una historia
de amor para mi gusto innecesaria ya que no aporta nada a la trama, incluso
diría que le resta credibilidad a la actitud de los personajes que la
protagonizan, haciendo que me alejara definitivamente de ellos.
En cuanto al estilo
de la autora es sin duda lo mejor de la novela porque resulta agradable,
fresco y ágil de leer, contribuyendo todo ello a que, a pesar de los peros que
os he comentado, "Las sombras de la memoria" sea una lectura
entretenida que ha conseguido mantener mi interés especialmente en todo lo
relacionado a los secretos familiares que rodean al abuelo de la protagonista,
Tomás Ordoñez, en cuyo pasado se verá obligada a bucear llevando a cabo
descubrimientos muy interesantes y sorprendentes.
En definitiva, "Las sombras de la memoria" es una
novela agradable de leer que en algunos aspectos se me ha quedado corta, pero
que ha cumplido su cometido de entretenimiento.