Mi opinión
En 1942, Elena
Arbués, una joven viuda propietaria de una librería, rescata a un hombre en la
playa. Se trata de un buzo militar italiano que forma parte de un grupo
asentado en la bahía de Algeciras con el objetivo de combatir a los aliados
hundiendo los barcos fondeados en Gibraltar. Pero nada de eso sabe Elena en ese
momento, ni siquiera intuye que su vida va a cambiar para siempre.
Así comienza una
novela que, inspirándose en hechos y personajes reales, alterna la narración de
aquellos días con los comentarios del autor que, en primera persona, nos
detalla el germen de la novela y el camino recorrido para su creación, con las
reuniones y entrevistas mantenidas con algunos de los protagonistas de la
historia y con sus familiares. Y si bien estas, digamos incursiones del autor
en la narración, al principio más que situarme me sacaban de la lectura (tantas
ganas tenía de volver a la trama…), lo cierto es que no solo aportan una mayor
riqueza a la historia, sino que además algunas de las entrevistas narradas nos
sitúan en varios de los momentos más emotivos de El italiano.
Pero volvamos a
la trama principal, aquella España de la posguerra que bastante tenía con lo
que había vivido como para meterse en más hazañas bélicas durante la Segunda
Guerra Mundial, pero en cuyas aguas, en la Bahía de Algeciras, donde permanecía
encallado el petrolero italiano Olterra, una flotilla de la Regia Marina tenía
su base. A la vista de todos aquel mastodonte en medio del mar, en su seno un puñado
de hombres, los componentes del grupo “Orsa Maggiore”, aparentemente
reparándolo, planificaron y llevaron a cabo ataques contra la Royal Navy en
Gibraltar mediante torpedos tripulados por buzos, los conocidos como “maiales”.
El italiano es
la historia de aquellos hombres y con ella Arturo Pérez-Reverte no solo
rescata un curioso, y para mí absolutamente desconocido, episodio de la Segunda
Guerra Mundial, sino que rinde un homenaje al valor y a la camaradería
al tiempo que intenta desmentir la fama de italianos poco valientes y peor
organizados para la guerra. No falta tampoco en la novela una historia de amor,
que no estorba, pero que para mí ha pasado sin pena ni gloria. Tampoco creo que
su intencionalidad fuera en ningún momento ir más allá de ser un ingrediente
más en una historia que brilla por la heroicidad de unos personajes a los
que es imposible no admirar página tras página y es que, para qué lo voy a
negar, aquí una apasionada de la literatura ambientada en la Segunda Guerra
Mundial, esta vez ha estado durante toda la lectura del lado fascista y
deseando que le dieran bien a los barcos aliados, especialmente a esos
británicos tan antipáticos y arrogantes a los que se enfrentaban un grupo de
italianos nobles y valientes que hacían la guerra como caballeros. No obstante,
en el lado británico tenemos también algún gran ejemplo de saber estar bélico y
de respeto al enemigo que depara algunos momentos y diálogos de gran emoción.
Una trama impecable,
grandes dosis de historia y personajes fabulosos. Una novela tan intensa y
emocionante como bien escrita con la que me reconcilio con Arturo Pérez-Reverte,
al que solo puedo dar las gracias por regalarme unas maravillosas horas de
lectura. El italiano fue mi segunda lectura de 2022 y sin duda estará entre mis
mejores lecturas del año.