Nino, hijo de guardia civil, tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués, el forastero misterioso, fascinante, que acaba de instalarse en un molino apartado, se convierte en su amigo y su modelo, el hombre en el que le gustaría convertirse alguna vez. Mientras pasan juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será guardia civil como su padre, y comenzará a recibir clases de mecanografía en el cortijo de las Rubias, donde una familia de mujeres solas, viudas y huérfanas, resiste en la frontera entre el monte y el llano. Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino comprende una verdad que nadie había querido contarle. En la Sierra Sur se está librando una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos. Tras ese verano, empezará a mirar con otros ojos a los guerrilleros liderados por Cencerro, y a entender por qué su padre quiere que aprenda mecanografía.
LA AUTORA
Almudena Grandes se dio a conocer en 1989 con "Las edades de Lulú", XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y de la crítica no ha dejado de acompañarla, convirtiéndose en uno de los nombres más consolidados y de mayor proyección internacional de la literatura española contemporánea. Varias de sus obras han sido llevadas al cine y al teatro, y han merecido, entre otros, el Premio de la Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée.
MI OPINIÓN
"El lector de Julio Verne" es la segunda entrega de la serie "Episodios de una Guerra Interminable", un proyecto muy ambicioso en el que Almudena Grandes, emulando los "Episodios Nacionales" de Benito Pérez Galdós, obra que se cita también en esta novela, pretende acercar al público en general, a través de seis libros, lo que fue la posguerra española. Son novelas que pueden leerse de forma independiente y en cualquier orden ya que todas ellas son novelas cerradas aunque siempre se haga referencia en ellas a los otros libros. De hecho, como ya sabéis, yo no he leído la primera entrega y empecé por "Las tres bodas de Manolita" que es la tercera y ello no me ha impedido disfrutar plenamente de ambos libros.
En esta novela conoceremos a Nino, nuestro pequeño lector de Julio Verne. Nino, en el verano de 1947, tiene 9 años, su padre es guardia civil y vive en la casa cuartel de un pueblo, Fuensanta de Martos, de la Sierra Sur de Jaén. Una casa cuartel en la que conviven varias familias y en la que, a pesar de las paredes, es imposible no escuchar y no saber lo que un niño nunca debería conocer, porque son demasiadas las noches en las que los gritos de los detenidos no dejan dormir a Nino y a Pepa, su hermana pequeña. Noches en las que él le contará, al igual que Dulce, su hermana mayor, hiciera con él antes, que es una película, que esos gritos no son reales, y la dejará que se acurruque a su lado mientras canta para ella "Vamos a contar mentiras" hasta que se quede dormida.
Precisamente en esta escena Almudena Grandes hace gala de algo muy típico en su forma de escribir y son las escenas yuxtapuestas, aquellas en las que de forma paralela nos ofrece dos narraciones, en este caso los gritos de los detenidos que Nino y su hermana escuchan y la canción que Nino canta para ella. Me parece algo realmente complicado de conseguir de forma que no se cree confusión al lector y, además, termine siendo un pasaje lleno de fuerza y belleza. Fijaos:
"¿de verdad es una película, Nino?, pues claro, ¿qué iba a ser si no?, y sabía cuándo les pegaban puñetazos y cuándo eran patadas, ¿puedo acostarme aquí, contigo?,..., vamos a cantar, ¿quieres?, mi hermana lloraba y yo seguía escuchándolo todo, sabiéndolo todo, ahora que vamos despacio, y era imposible porque los calabozos no estaban lejos pero había paredes, puertas cerradas, ahora que vamos despacio, y ya no sabía lo que oía y lo que me imaginaba, vamos a contar mentiras, tralará, pero cuando empezaba a dudar de mis oídos, vamos a contar mentiras, tralará, todo volvía a empezar, vamos a contar mentiras, no me peguéis más, si yo no sé nada, por favor, por vuestra madre, no me peguéis más, por el mar corren las liebres, y por el mar corrieron, por el monte las sardinas, hasta que mi hermana se quedó dormida..."
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Almudena Grandes |
Pero ese verano la vida de Nino cambiará aunque hay cosas que seguirán igual, como el rechazo de otros niños del pueblo que no quieren jugar con ellos porque son hijos de guardias civiles. Ese verano llegará al pueblo Pepe el Portugués, un hombre soltero que vive solo y que se convertirá para Nino en mucho más que un amigo, será su modelo, su ejemplo a seguir y será también quien le prestará el primer libro de Julio Verne. Y ese será el verano en el que Antonino, su padre, viendo que no crece y que no dará la talla para ser guardia civil, lo enviará al cortijo de las Rubias, ese elenco de mujeres fuertes que nunca puede faltar en las novelas de Almudena Grandes, para aprender mecanografía y Nino aprenderá mucho más que eso.
Aprenderá que hay historias en las que todos pierden, que hay guerras que nunca acaban, guerras que te pillan en el bando equivocado y eso ya nunca tendrá vuelta atrás. Como no podía ser de otra forma, la ideología de Almudena Grandes está muy patente en este libro, pero creo que en esta ocasión se ha alejado más que nunca del maniqueísmo fácil, de los buenos buenísimos y los malos malísimos, para ofrecernos, a través de unos personajes magistralmente trazados y llenos de claroscuros que les otorgan grandes dosis de realismo, una historia en la que todos perdieron. Una historia en la que nada es blanco y
nada es negro porque es muy amplia la gama de grises.
El estilo de Almudena Grandes es inconfundible. Su prosa está llena de matices, en algunos momentos es casi poética, ni sobra ni falta una sola palabra. La estructura de sus libros siempre está muy elaborada, la autora se empeña, y se agradece, en no ponérselo fácil al lector y alrededor de la historia principal, hay otras muchas historias que no por ser secundarias dejan de tener vital importancia en el cambio que se opera en nuestro protagonista, en la pérdida de su inocencia y en los pasos que le llevan a ser el hombre que quiere ser.
La autora, mezclando realidad histórica y ficción y a través de la mirada inocente de un niño nos ofrece un retrato de los abusos cometidos contra muchos y del rechazo de muchos otros y todo ello lo hace a través de una historia costumbrista que, a pesar de estar llena de dolor, injusticia y crueldad, es también un canto a la amistad y a la lealtad y, sin duda alguna, a la literatura. Con su estilo inconfundible nos ofrece un retrato de la vida en los pueblos de la España profunda y de los maquis. Unas páginas a través de las cuales viviremos la tensión, el odio y el miedo con los que se vivía ya que si los protagonistas son unos de los puntos fuertes de este libro, no lo es menos la magnífica ambientación que la autora consigue.
Que Almudena Grandes es una de mis autoras favoritas, por no decir mi autora favorita, no es ningún secreto. Ha escrito diez novelas de las que he leído nueve y tres libros de relatos, de los cuales he leído uno. Y "El lector de Julio Verne", esta historia cruel, injusta, triste e inolvidable es, sin duda alguna, el libro que más me ha gustado.
Ficha técnica
Título: El lector de Julio Verne
Autora: Almudena Grandes
Editorial. Tusquets
Nº de páginas: 424
ISBN: 9788483836217