Quizá lo más relevante que me ha sucedido,
desde el punto de vista lector, durante el estado de alarma ha sido descubrir
al inspector Milo Malart. Lo hice en abril con la tercera entrega de la
serie, Dócil, una novela que estará entre mis mejores lecturas del
año, y tan encantada quedé que no dudé en leer las dos primeras novelas. Hace
unas semanas os hablaba de El Verdugo de Gaudí y hoy es el
turno de El ángulo muerto.
Mi opinión
Una joven estrangulada, perros empalados en parques infantiles y el asesinato de un abogado de un prestigioso bufete, donde trabajaba la primera víctima, son los casos a los que tendrá que enfrentarse en esta ocasión el inspector Milo Malart que continúa acompañado por la subinspectora Rebeca Mercader, aunque las tensiones entre ellos son cada vez más frecuentes.
Sáinz de la Maza vuelve a pasearnos por Barcelona,
en esta ocasión tan triste y oscura como la profunda crisis económica que azota
a las clases más desfavorecidas, con el desempleo haciendo estragos en la
población, y con la corrupción política y el proceso soberanista catalán
copando los titulares de los periódicos. Toda buena novela negra tiene que
tener ese punto de crítica social habitual en el género y así ha sido en las
otras dos lecturas de este autor, El Verdugo de Gaudí y Dócil, pero en esta
ocasión el autor va un paso más allá y la crisis económica es, si no un
protagonista más de la novela, sí el hilo conductor e incluso el detonante de
toda la trama. Y bien está que así sea, aunque os debo confesar que en
algún momento me ha resultado excesiva la crítica, alcanzando para mi gusto un
nivel más allá de la denuncia en sí misma.
En cuanto a la investigación nos encontramos
con un proceso bien hilado y bien armado y, sobre todo, muy bien hecha la
conexión entre dos casos tan distintos como los que se plantean desde el
inicio. Una investigación que no puede ser ajena al carácter tan especial del
investigador y es que Milo Malart por sí mismo es más que suficiente
para crear en el lector el suficiente interés que te invita a leer
prácticamente sin mesura, olvidándote de tiempos y deberes mientras te
sumerges en una novela que nos habla de los límites que se desdibujan
cuando hasta la dignidad es arrebatada.
Una trama sólida y personajes potentes son
las grandes bazas de El ángulo muerto, ese ángulo que ninguno podemos controlar
y por el que nos pueden llegar los peores reveses de la vida. Y esto lo que nos
encontramos en esta novela, reveses que destrozan existencias y que las cambian
para siempre, llevándolas hasta un punto de no retorno mientras el autor
aprovecha para azotar la conciencia de los lectores
En definitiva, El ángulo muerto es una buena
y entretenida novela negra que, si bien no es mi favorita de la serie, no dudo
en recomendaros.


