29 de mayo de 2019

Un matrimonio perfecto - Paul Pen


Conocí a Paul Pen con El brillo de las luciérnagas, una novela que me envolvió desde el primer momento con su atmósfera claustrofóbica e inquietante y que me sorprendió de principio a fin. Tiempo después, durante el verano de 2017, fue La casa entre los cactus la lectura que me atrapó bajo un sol casi tan inclemente como el que nos describía en sus páginas así que no es de extrañar que en cuanto supe que tenía nueva novela no me lo pensara ni un momento y fuera a por ella. Hoy os hablo de Un matrimonio perfecto.

Sinopsis 


Frank y Grace, a pesar de la inevitable rutina, son el matrimonio perfecto y aunque la mala suerte parece que últimamente se ha cebado con ellos, gracias a la fortaleza de su relación están consiguiendo superar todos los obstáculos. Pero necesitan alejarse, cambiar de aires y es por ello que junto a sus dos hijos emprenden un largo viaje desde Seattle hasta Boston, donde ubicarán su nuevo hogar. El viaje es, además, la excusa perfecta para estrenar la magnífica autocaravana que compraron hace unos meses y aprovechar para pasar unos días juntos en contacto con la naturaleza, pero al cabo de poco tiempo verán que esa racha de mala suerte parece acompañarlos también en su viaje.

Paul Pen vuelve a situar la trama en un entorno familiar y con un escenario muy delimitado, en este caso una autocaravana en medio de un bosque, un hogar reducido casi a la mínima expresión en un espacio abierto que gracias a la tensión y el suspense que dominan la narración se torna en una atmósfera tan claustrofóbica como inquietante. Los secretos se sienten latir tras la aparente perfección familiar y el peligro se intuye, se palpa, el autor consigue transmitir esa sensación de que algo va a pasar y al lector solo le queda esperar, en tensión, el momento en que todo estalle.

Son pocos los personajes que pasean por Un matrimonio perfecto y son tan cotidianos que fácilmente podremos sentirlos reales e incluso identificarnos con ellos en algunos aspectos o reconocer a un familiar, un amigo, un vecino… Personas normales y corrientes perfectamente dibujadas con las que el autor traslada al lector la disyuntiva moral de no saber en muchas ocasiones quién es el bueno y quién es el malo, sencillamente porque sus historias no tienen ni buenos ni malos absolutos, sino personas de carne y hueso con sus claroscuros, unos más que otros, y sus contradicciones. Personas que llevadas al límite pueden reaccionar de cualquier modo, incluso de la forma más inesperada para ellos mismos, consiguiendo que el lector, aun no compartiendo muchas decisiones, pueda entenderlas, incluso las más extremas.

Paul Pen escribe sobre temas perfectamente reconocibles y los sitúa en espacios habituales para cualquiera porque, aunque en esta ocasión se trate de una autocaravana, esta no deja de ser un hogar. Sus tramas son tan humanas, sus dramas tan cotidianos, que el lector rápidamente se identifica. Leer sus novelas es situarte en el mismo centro de la trama, te posicionas en un lado o en otro para, al capítulo siguiente, cambiar de opinión. Es inevitable mientras lees plantearte qué habrías hecho tú para salvaguardar lo que más te importa si esto se ve amenazado, a qué extremo habrías sido capaz de llegar y cómo habrías seguido viviendo después con esa carga porque sin duda los grandes temas que se plantean en la novela son la culpa y el castigo y el modo en que justificamos nuestros actos, además de cómo realidad y apariencia no tienen por qué ir de la mano. Y todo esto lo consigue el autor no solo con unos personajes como os decía perfectamente reconocibles como cualquiera de nosotros, sino también gracias a una prosa ágil con un marcado componente cinematográfico que hace que visualicemos la escena en todo momento. Capítulos de corta extensión, descripciones precisas y justas y diálogos naturales son el resto de bazas para que Un matrimonio perfecto sea una de esas lecturas que una vez se comienza no se puede parar de leer.

En definitiva, Un matrimonio perfecto es un drama familiar con grandes dosis de misterio y tensión. Una lectura muy entretenida que sin duda os recomiendo.

Ficha técnica



27 de mayo de 2019

Esta semana leo... #286

Un lunes más os cuento cuáles serán mis lecturas en una semana que comienzo leyendo La sospecha de Fiona Barton. Me gustaron mucho La viuda y, sobre todo, me encantó La madre y estoy segura de que en esta ocasión también va a ser así.

Llevo bastante avanzada la lectura y supongo que a lo largo de la semana podré terminarla y ya cara al fin de semana empezar alguna otra que aún tengo pendiente de decidir. Entre otras cosas debería poner un poco de orden en todo lo que tengo pendiente y no ir amontonando libros por todas partes.

Aprovecho para recordaros que hay dos sorteos activos en el blog, si aún no os habéis apuntado podéis ir a las bases clicando en el banner.




Y vosotros ¿qué leéis?

24 de mayo de 2019

13 - Steve Cavanagh


No hay demasiada oferta de thrillers judiciales y a mí me encantan así que no dejo pasar la oportunidad de leerlos cuando veo alguno interesante y este me lo pareció en cuanto me lo ofrecieron. Hoy os hablo de 13.

Sinopsis 


Está a punto de comenzar el juicio del año en Estados Unidos. Un exitoso actor de Hollywood, Bobby Solomon, va a ser juzgado por el asesinato de su esposa Ariella, también actriz, y Carl, su jefe de seguridad. Un jurado será el encargado de decidir si es o no culpable, pero entre los doce elegidos hay un jurado corrupto, se trata de Joshua Kane, el verdadero asesino y el primer interesado en que todo el peso de la ley caiga sobre el acusado. Las pruebas contra él son abrumadoras, pero su abogado, Eddie Flynn, pondrá todo de su parte para demostrar su inocencia y echar por tierra todas las pruebas que la fiscalía tiene contra Bobby.

Tras un breve prólogo la novela salta seis semanas y se divide en cinco grandes partes, una por cada día de la semana en la que se desarrolla la acción, subdivididas a su vez en capítulos por lo general de extensión de corta a media. Dos serán los narradores encargados de llevarnos por estos cinco días: por un lado, unos capítulos utilizan el siempre arriesgado narrador protagonista, en este caso la voz del abogado defensor, Eddie, un riesgo que en 13 se convierte en todo un acierto ya que desde el primer momento el lector empatiza con el personaje; y, por otro lado, a cargo de un narrador en tercera persona, el hilo que nos conduce por las andanzas, tanto presentes como pasadas ya que hay numerosos flashbacks, de Joshua Kane, el jurado corrupto y a su vez implacable asesino. Estos cambios de punto de vista del narrador no solo nos proporcionan más información, sino que añaden tensión a la lectura.

Poco importa en 13 saber quién es el asesino, de hecho esa es casi su mejor baza para enganchar al lector porque a la novela no se le puede negar que es de las que desde el primer momento atrapan al lector y lo llevan casi en volandas hasta un final sorprendente. Es precisamente este conocimiento el que más tensión añade a una trama compleja, llena de giros y revelaciones sorprendentes, que se desarrolla a un ritmo constante hasta que en su recta final alcanza velocidad de vértigo desembocando en un desenlace que no deja ni un solo cabo suelto y que, de paso, deja al lector con la boca abierta y demostrando que, en demasiadas ocasiones, interpretamos lo que queremos.

Y todo ello aderezado con la parafernalia propia de un gran juicio y todo lo que se mueve a su alrededor. Brillantes interrogatorios, pruebas forenses que se desmontan en un santiamén, policías corruptos… No puedo negar que me vuelve loca un buen juicio tanto en literatura como en cine o televisión y en esta ocasión a 13 no le falta ni un solo ingrediente para ser una lectura adictiva y apasionante, de esas que no soltarías de las manos salvo lo imprescindible para alimentarte, dormir y poco más.

He sabido durante su lectura que se trata de la cuarta entrega de una saga y la verdad es que me hubiera encantado leer los anteriores, pero lo cierto es que no se echa de menos nada en los personajes que impida conocerlos perfectamente ya que es el propio autor quien da las pinceladas suficientes sobre el pasado para que no estemos perdidos en ningún momento.

En definitiva, 13 es un thriller legal muy original con el que he disfrutado de principio a fin, e insisto, ¡menudo final! De los mejores que he leído este año. Si os apetece una novela diferente, llena de giros y sorpresas, con una tensión creciente y fantásticamente ambientada en el sistema judicial estadunidense, 13 es vuestra novela.

Ficha técnica




22 de mayo de 2019

Antes de los años terribles - Víctor del Árbol


Desde que leí Respirar por la herida tuve claro que Víctor del Árbol era uno de esos autores de los que leería todo lo que publicara, sin importarme ni el tema, ni el género, ni nada de nada. Y aclaro esto porque probablemente su última novela yo no la habría leído si no fuera suya. No lo voy a negar, leer sobre niños soldado no me apetecía en absoluto, en general las historias de niños no me resultan atractivas, las ambientaciones en África tampoco… En fin, una sinopsis con todas las papeletas para que yo rechazara la lectura, pero el autor me tiene ganada y menos mal porque de lo contrario me habría perdido no solo una gran historia, sino también una gran lección de vida. Hoy os hablo de Antes de los años terribles.

Sinopsis 


Tras años de brutalidad y crueldad y siendo poco más que un niño, Isaías Yoweri consiguió llegar a España y dejar atrás el horror vivido en su país natal, Uganda. Pero cuando todo parece lejano, al menos en el tiempo y en la distancia física, recibe la visita de un compatriota que le pedirá que regrese para participar en unas conferencias sobre la reconciliación que se van a celebrar próximamente. A pesar de su reticencia inicia, Isaías accede y emprende el camino hacia todo aquello que un día dejó atrás.

Y poco más se debe decir sobre una novela cuya lectura me ha dejado total y absolutamente conmocionada. Incapaz de una reacción clara cuando cerré sus páginas. Fueron mil y una emociones las que me acompañaron mientras leía, fueron muchos los momentos de lectura en los que la única salida que tuve fue parar, respirar, cerrar los ojos y respirar de nuevo. Leí las últimas páginas despacio, muy despacio, releyendo, alargando el instante de ponerle fin, pero solo ese fin, digamos físico, de cerrar un libro porque, ahora lo sé, Antes de los años terribles es una de esas historias que nunca tendrán un final en mi corazón porque tras cerrarlo y colocarlo en su lugar en la estantería, tras superar aquella conmoción inicial que me impidió dormir aquella noche que creía haberme despedido de Isaías, siento que no solo vive en mí, él y tantos otros niños a los que se les roba la infancia cada día de mil y una formas, sino que crece, evoluciona y se expande en mí y es que, aunque quisiera olvidar a Isaías, aunque quisiera olvidar el horror leído y pasar página, Antes de los años terribles ha abierto una brecha que siempre permanecerá ahí.

Independientemente del género en el que hayamos encuadrado hasta ahora a Víctor del Árbol todas sus novelas tienen un denominador común y son esos personajes llenos de profundidad que nos invitan a mil y una reflexiones, pero hoy no quiero hablaros ni de la prosa ni del estilo del autor, no quiero hablaros de sus personajes, ni de recursos literarios, ni de tensión narrativa. Hoy realmente me gustaría tener la capacidad suficiente para transmitir lo que ha supuesto esta lectura, pero lo cierto es que tampoco lo voy a intentar, cualquier tentativa sería infructuosa y no haría justicia a una gran novela que va mucho más allá de todo eso. Antes de los años terribles Isaías Yoweri era un niño feliz y, aunque él es un personaje ficticio, su historia no lo es y no solo no lo es, sino que ocurre ante la, si no indiferencia, sí la inacción de todos. Y es tan real como lo es la historia de los miles de niños que cada día, a la fuerza, se convierten en adultos, y no es algo que solo esté ocurriendo con los niños soldado en África, porque se destrozan infancias todos los días y mucho más cerca de nosotros que un lejano país al que la mayoría solo conocemos por los libros de texto en su momento y por las terribles noticias que desde la televisión nos amargan una comida o una cena para, después, volver a nuestra vida como si tal cosa.

¡Qué lectura tan dolorosa! Estaréis pensando y, sin duda, acertáis. Más de uno por esa razón la estaréis descartando y en eso no acertaréis. Antes de los años terribles es una historia dura, cruel, brutal… pero como os decía al principio, es también una lección de vida que, a mí personalmente, a pesar de su sabor agrio, me deja un mensaje de esperanza gracias a esos que no se rinden nunca ante ninguna adversidad. No os la perdáis.