Esta novela me llamó la atención cuando un poco antes de su
publicación la vi en el catálogo de novedades de la editorial, pero la dejé
pasar en mis adquisiciones de ese mes engullida por otros títulos hasta que una
invitación a un encuentro con su autor y las buenas impresiones que allí
comentaron aquellos quienes ya la habían leído me hicieron replantearme mi
decisión. Hoy os hablo de Círculos.
Sinopsis
En Londres, en una sociedad hiperconectada en la
que la gente vive obsesionada por la pequeña pantalla, la violencia y las redes
sociales, un concursante muere en directo en un programa de televisión.
Inmediatamente se convierte en trending topic mundial. ¿Podría ser intencionado?
El inspector Jellineck, un policía desencantado,
áspero y harto de la vida se hace cargo de la investigación. Es el único que
piensa que el incidente puede ser algo más serio de lo que parece.
Patrizia, una chica en guerra con el mundo, está
convencida de que es necesario hacer algo rotundo y se vincula a un grupo de
jóvenes activistas que quieren cambiar el rumbo de la sociedad.
Y entonces, una interferencia en la señal de
televisión anuncia:
«Os voy a
joder la vida. A todos.»
Mi opinión
Con Círculos viajaremos a Londres en un futuro no demasiado lejano y por lo
tanto reconocible fácilmente para cualquier lector. La tecnología parece
haber tomado el mando y la población vive pendiente de sus pantallas, ya sean
de televisión, teléfonos o tabletas. Una profunda crisis de valores se ha
cebado con una sociedad que parece no conocer límites, las redes sociales son
el punto de encuentro para cualquiera que quiere ser alguien y los realitys
televisivos arrasan en las audiencias con programas cada vez más descabellados.
Precisamente en la prueba final de uno de esos realitys sucede algo totalmente
inesperado, un concursante muere atacado por unos tiburones y este hecho se
convierte rápidamente en trending topic
mientras las imágenes del ataque conmocionan a millones de telespectadores,
entre ellos a Patrizia.
Patrizia es una de las grandes protagonistas de
esta novela, una joven de carácter e imagen fuertes, un personaje en apariencia
complejo, dibujado con la intención de crear incertidumbre en el lector sobre
su pasado, aunque el misterio que parece esconder se adivina fácilmente y
deriva en un cliché que a mí personalmente me ha decepcionado. Junto a ella
Shulteiss, presentador del trágico programa de televisión, y Jellineck,
inspector encargado de la investigación, forman el trío protagonista de esta novela
que, además, cuenta con un numeroso grupo de personajes secundarios para
sostener una trama que con cierta
complejidad esconde más trasfondo del que en un principio aparenta. En
general personajes con los que es imposible empatizar en modo alguno, pero que
se adaptan perfectamente a la línea de una novela que no se entendería con
otros distintos. Unos personajes dibujados con las líneas justas para darnos
una idea clara y sencilla, aunque en algunos de ellos se abusa de perfiles
estereotipados.
Sorprende la narración en tiempo presente, no es la más habitual pero el lector rápidamente se hace a ella agradeciendo la sensación de vivencia
personal que aporta a la lectura favoreciendo
por lo tanto una implicación que en mi caso se ha visto frenada por una prosa excesivamente funcional y unas
descripciones, tanto de escenarios como de acciones, que a menudo más me
parecían una enumeración que una narración dado el carácter conciso que impera
y aunque bien es cierto que a lo largo de la novela esta forma de narrar va
cambiando y en el último tercio se torna más elaborada, para mí ha supuesto un
verdadero hándicap a la hora de disfrutar plenamente de la lectura. A pesar de
ello, y con el paso de los días desde que finalicé la novela, me pregunto si
quizá esa prosa descarnada y a menudo
brusca, no es sino una forma más de
mostrar al lector la deshumanización del individuo que impera en toda la
novela. Sí me ha parecido muy acertada la inclusión de otros formatos como son
los propios tuits, ayudando a dar aún mayor verosimilitud a una trama actual y
a un entorno que resultará cercano para el lector.
Destaca en Círculos su clara crítica a la sociedad actual y a su gusto
por el morbo de las miserias humanas que hora tras hora escupen nuestras
pantallas ante la mirada a veces atónita, en ocasiones regocijada, del
telespectador que ha hecho de la contemplación de determinados programas un modus vivendi del mismo modo que las redes sociales se han convertido para
algunos en la única vida posible y el éxito en ellas en la única felicidad
a la que parecen poder aspirar dada la mediocridad de su vida real. Se ahonda
también en los tejemanejes y en los desmanes que algunos están dispuestos a
cometer para conseguir una mayor audiencia. En este sentido Círculos es una
novela que invita a la reflexión sobre
la ausencia de límites y sobre la cultura del todo vale.
Por lo general me atraen las novelas escritas
por guionistas, como es el caso de Manuel Ríos San Martín, porque normalmente
son sinónimo de dinamismo y Círculos es justo así, una novela muy ágil que cuenta con el aliciente de incluir
imágenes, citas y enlaces a distintas a webs con información relevante sobre
lo que se está narrando en ese momento y que incluso tiene su propia web para
todo aquel que tras la lectura quiera más información.
En definitiva, Círculos es una novela
tremendamente visual sobre el poder de las redes sociales, sobre el influjo de
la televisión y sobre un futuro cercano al que podemos vernos abocados porque Círculos es una advertencia y una
invitación a la reflexión.

