6 de julio de 2016

La niña y su doble - Alejandro Parisi


Dos reseñas despertaron mi interés por la novela de la que os hablo hoy. Una novela que no me sonaba de nada a pesar de su portada y su sinopsis tan atrayentes, y es que ya sabéis todos que cualquier lectura relacionada con la Segunda Guerra Mundial despierta rápidamente mi interés, pero ésta tenía, además, el atractivo de tratarse de una historia real y de mostrarnos el conflicto desde los ojos de una niña que tuvo que intentar olvidar quién era y convivir con el enemigo para lograr salvar su vida. Hoy os hablo de “La niña y su doble”.

Sinopsis


La historia real novelada de Nusia Stier, una niña judía que sobrevivió al Holocausto y a la Segunda Guerra Mundial gracias a su astucia, inteligencia y picardía, creándose una doble identidad que la protegería de la barbarie.

Érase una vez una niña judía inteligente y hermosa que vivía en la ciudad de Lwow con sus padres. Se llamaba Nusia y sus días transcurrían felices... Así podría empezar esta historia si fuera una fábula, pero la peripecia de Nusia Stier de Gotlib es real: en 1939 el ejército ruso invade la ciudad donde ella vive. Pero tras los rusos no hay tregua, tras ellos llegan los alemanes y luego el infierno del gueto.

Para salvarse y salvar a los suyos, Nusia se ve obligada a adoptar una falsa identidad: esconderse, mentir, olvidarse de quién era y comportarse como una piadosa jovencita católica le permitió sobrevivir y así sus recuerdos han llegado hasta nosotros.

La niña y su doble es una historia de lucha por la vida cuando la muerte acecha en cada esquina, una obra honda y conmovedora que escoge la ficción para hablarnos de la realidad. La fuerza arrolladora de su protagonista, su entereza y el amor que siente por su familia son retratados por Alejandro Parisi con talento y emoción.

El autor


Alejandro Parisi nació en 1976 en Buenos Aires. Es guionista y escritor. Varios de sus cuentos han sido publicados en distintas antologías de Argentina y Europa. Delivery, su primera novela, fue editada en 2002 por Editorial Sudamericana y en 2007 fue traducida al italiano por E/O Edizioni. En 2009, Editorial Sudamericana lanzó su segunda novela, El gueto de las ocho puertas, basada en la experiencia de una sobreviviente del gueto de Varsovia.

Mi opinión


“La niña y su doble” es la historia real de Nusia Stier de Gotlib, quien siendo tan solo una niña vio cómo su infancia tranquila y feliz, en el seno de una acomodada familia judía, saltaba por los aires cuando el ejército nazi entró en 1941 en Lwow, la ciudad polaca en la que residían, provocando así la retirada de las tropas rusas que habían ocupado la ciudad en 1939 y con quienes la familia Stier mantenía muy buenas relaciones. Tras la ocupación  nazi y el establecimiento del gueto, los Stier intentaron por todos los medios escapar de la ciudad y la solución que se encontró para la pequeña Nusia fue enviarla a un orfanato en Varsovia, con una nueva identidad y con un disfraz perfecto, el de una pequeña católica que terminará siendo adoptada por un matrimonio ucraniano, él militar retirado e importante colaborador nazi. El escondite de Nusia, entre sus enemigos reales, no puede ser más adecuado.

Comienza así la dualidad de una niña que sorprende por su fortaleza y su valentía a pesar de su corta edad. Por un lado es Slawa, una niña católica devota que es mimada por su madre adoptiva y, por otro lado, sigue siendo Nusia, la niña judía que hace todo lo posible por seguir en contacto con su verdadera familia, aunque para ello tenga que correr más de un riesgo. Una dicotomía que se acentúa cuando con el trascurso del tiempo se va sintiendo cada vez más cercana a Claudia, su madre adoptiva, que la trata con verdadero cariño y que para ella no representa realmente al enemigo, sino a la persona que día tras día la mima y la quiere. Claudia, aunque no deja de tener un papel secundario en la novela, es uno de los personajes que más me han gustado en esta historia y con los que he vivido algunos de los momentos más emotivos del libro.

Nusia Stier
Alejandro Parisi, con un estilo directo y ágil, nos ofrece el relato de una infancia que condicionó y formó a la adulta que Nusia Stier es hoy. Unos años en los que, como le recomendó su padre, callar, rezar y mentir son las claves para sobrevivir entre los millones de muertos que se cobró el Holocausto. Con una prosa cruda y desprovista de artificio alguno, nos cuenta esta historia real mientras traslada al lector no solo esa dualidad en la que vive Nusia, sino que la tensión traspasa las páginas mientras que la lucha contra el miedo y contra las circunstancias más adversas es puesta de relieve en una novela llena de momentos emotivos y desgarradores en los que el autor no se recrea. Como ejemplo valga una respuesta recurrente de la pequeña Nusia, convertida ya en huérfana ucraniana, quien al ser preguntada en varias ocasiones cómo es posible que una huérfana tenga vestidos tan caros y bonitos, siempre responde que se los robó a unos judíos, respuesta por la que, invariablemente, es felicitada. Es con la sencillez de frases de ese tipo con los que el autor consigue sacudir el corazón del lector y hacerle partícipe de la dureza y el dolor de unos años en los que una niña debe olvidar quién es para lograr sobrevivir.

El ritmo y la tensión narrativa crecen conforme avanzamos en una novela que atrapa con su sencillez y su crudeza, dos aspectos que aunque puedan parecer incompatibles se tornan complementarios en una lectura que va más allá de la típica historia de judíos y Segunda Guerra Mundial, no solo porque se trata de una historia real que no se centra en el conflicto bélico en sí mismo, sino porque hace hincapié en las emociones y las renuncias de una niña cuya fuerza traspasa las páginas y que conquista al lector desde su inicio hasta llegar a un final que me emocionó profundamente.

En definitiva, “La niña y su doble” es una historia emotiva y conmovedora llena de dolor y sufrimiento, pero también de amor y supervivencia. Un relato de valentía y de lucha por la vida  que te llega al corazón y que no dudo en recomendaros.

Ficha técnica






4 de julio de 2016

Esta semana leo... #148

Primer lunes de julio y ya de vuelta en Madrid después de unos días de sol y playa. Como era de esperar no he leído demasiado la semana pasada, aunque logré terminar "Mar abierta" de María Gudín y comenzar la que es mi actual lectura, "La niña perdida" de Elena Ferrante, última entrega de la saga Dos amigas que estoy disfrutando muchísimo, podéis leer mis impresiones y las de otras lectoras en Twitter con la etiqueta #LaNiñaPerdida. Os confieso que me da mucha penita terminar esta saga.

Hoy también comenzaré a leer "Vías cruzadas" de James Patterson, un autor del que he oído hablar mucho y bien, pero con el que aún no me había estrenado. Se trata de una lectura conjunta y la comentaremos en Twitter con la etiqueta #VíasCruzadas.

Os recuerdo que hay un sorteo activo en el blog de "La mejor de las vidas" de David de Juan Marcos. Si os apetece y aún no os habéis apuntado podéis hacerlo hasta el miércoles.

Y vosotros ¿qué leéis?

1 de julio de 2016

La viuda - Fiona Barton


Que me gusta un thriller ya lo sabéis todos y para el verano aún más, es la lectura perfecta para las tardes de calor en piscina y playa así que cuando me ofrecieron esta novela no tuve ninguna duda en leerla. Las comparaciones con “Perdida” y “La chica del tren”, dos novelas que disfruté mucho en veranos anteriores, intenté no tenerlas muy en cuenta por aquello de que las comparaciones, en demasiadas ocasiones, son odiosas; y la etiqueta de libro del año y similares siempre procuro cogerlas con pinzas. Quizá por eso para mí la novela que reseño hoy ha sido una lectura bastante más entretenida de lo que lo ha sido para otros lectores. Hoy os hablo de “La viuda”.

Sinopsis


Si él hubiera hecho algo horrible, ella lo sabría. ¿O no?

Todos sabemos quién es él: el hombre que vimos en la portada de todos los periódicos acusado de un crimen terrible. Pero, ¿qué sabemos realmente de ella, de quien le sujeta el brazo en la escalera del juzgado, de la esposa que está a su lado?

El marido de Jean Taylor fue acusado y absuelto de un crimen terrible hace años. Cuando él fallece de forma repentina, Jean, la esposa perfecta que siempre le ha apoyado y creído en su inocencia, se convierte en la única persona que conoce la verdad. Pero ¿qué implicaciones tendría aceptar esa verdad? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar para que su vida siga teniendo sentido? Ahora que Jean puede ser ella misma, hay una decisión que tomar: ¿callar, mentir o actuar?

La autora


Fiona Barton cuenta con una dilatada carrera en el mundo del periodismo, ex redactora de sucesos del Daily Telegraphy y ha trabajado en muchos juicios, incluyendo la desaparición de Madeline McCann. Fue galardonada con el prestigioso Premio Nacional de la Prensa británica.

Mi opinión


Fiona Barton nos traslada con “La viuda” al condado de Hampshire. En dos planos temporales conoceremos a Jean Taylor, esposa y ahora viuda de Glenn Taylor, el que fuera el principal sospechoso de la desaparición de Bella Elliot, una niña de dos años, ocurrida en 2006, cuando su madre estaba en la cocina y ella jugaba sola en el jardín delantero de casa. Una minuciosa investigación de la policía, con el inspector Bob Sparkers a la cabeza, les llevará hasta Glenn, pero carecen de pruebas, solo tienen indicios, y Jean, la única que puede ayudarles a desenmascarlo no parece muy dispuesta a ello. Ahora que su marido ha fallecido y que la prensa sigue acosándola día tras día en la puerta de casa, la actitud de Jean no parece ser muy distinta hasta que Kate Waters, periodista del diario sensacionalista Daily Post, consigue una entrevista en exclusiva con ella.

Fiona Barton
Alternando presente, 2010, y pasado, 2006, la autora nos mete de lleno en la investigación de la desaparición de una menor, pero ahonda sobre todo en la psiquis de una mujer inocente y sumisa, al menos en apariencia. Una mujer siempre a la sombra de su marido desde que muy joven, siendo él un prometedor ejecutivo bancario y ella una sencilla aprendiz de peluquería, se conocieran.  La fe de Jean en su marido es ciega aun cuando todos los indicios apuntan a que ha sido él el responsable de la desaparición de la niña, pero la policía choca una y otra vez con la terquedad de esta mujer que defiende a capa y espada a su marido. ¿Cuánto sabe en el fondo ella de él? ¿Realmente ha estado tan ciega como para no ver lo que estaba sucediendo delante de sus narices?

Todas estas preguntas se plantean en esta novela en la que el interrogante principal es si conocemos tanto como creemos a la persona que vive bajo nuestro mismo techo y con la que compartimos cama todos los días. Como cualquier novela centrada en el ámbito familiar, en este caso en la vida de pareja, la lectura puede resultar inquietante si nos planteamos precisamente ese desconocimiento sobre la realidad de la otra persona, aun así la autora desaprovecha un poco la tensión narrativa que este tema podría haber conferido a la lectura. Con una narración a tres voces: la de Jean Taylor, la de Kate Waters y la de Bob Sparkers, “La viuda” nos trasladará al infierno de la investigación y nos mostrará el acoso de la prensa y las sospechas de familiares y amigos que no saben qué pensar. La autora nos conduce por un terreno pantanoso en el que todo son dudas como también lo serán para un lector que no dejará de preguntarse si realmente Jean es tan tonta e inocente como parece o simplemente ha hecho suyo eso de que no hay mayor ciego que aquel que no quiere ver. Es sin duda ella el personaje mejor perfilado de los cuatro principales que encontramos. La chica que muy joven queda deslumbrada por el joven que quiere comerse el mundo y que, desoyendo los consejos de sus padres, decide casarse muy pronto con él. También Glenn, al que conoceremos de forma indirecta puesto que cuando la novela comienza él ya ha fallecido, es un personaje bien perfilado y fácilmente reconocible para el lector. Ese tipo ambicioso, con un futuro prometedor, el típico simpático que rápidamente sabe ganarse a los demás y, sobre todo, ese tipo manipulador y tajante que necesita una esposa sumisa y con pocas ambiciones como lo es Jean.

En cambio los otros dos protagonistas de la novela, y narradores, me han resultado un poco más planos. Kate Waters, la conocida periodista que no tiene demasiados escrúpulos a la hora de conseguir una noticia, me ha resultado un personaje del que Fiona Barton podría haber sacado mucho más provecho. Lo mismo me ha ocurrido con el detective Sparkers, un policía muy implicado en su trabajo, pero con el que me ha costado un poco conectar porque no siempre he entendido sus reacciones y su relación con la periodista. De igual modo Dawn Elliot, la madre de Bella, una mujer joven, madre soltera, que también sufre el acoso de la prensa, es un personaje del que me hubiera gustado conocer un poco más cómo vive la desaparición de su hija y el trato que está recibiendo por una parte de la opinión pública que la culpabiliza de ello.

Pero Fiona Barton se centra en Jean, Jeanie a veces, cuando nos muestra su lado más vulnerable, y se centra de tal modo en ella que en ocasiones “La viuda” se torna un tanto lenta en su lectura, con un ritmo muy distinto al que solemos esperar en un thriller. Un ritmo que tampoco se ve agilizado por los continuos saltos en el tiempo que, aunque en modo alguno dificultan la lectura, sí parecen en ocasiones dar vueltas en torno al mismo tema y a las mismas emociones. La soledad de Jean ante todo y frente a todos queda patente página tras página y, aunque es un personaje cuya actitud dista mucho de lo que yo considero razonable, no me ha sido difícil empatizar con ella en muchos momentos, ponerme en su lugar y llegar a comprenderla a pesar de que jamás habría actuado como ella.

En definitiva, “La viuda” es una novela que he disfrutado y que a pesar de no tener el ritmo trepidante que esperamos de este tipo de lecturas, me ha resultado bastante entretenida. Una novela que nos aboca a la angustia de un hogar cuando se cierra la puerta y se borran las sonrisas.