Aunque mis experiencias lectoras con Julia Navarro han sido un
tanto irregulares la verdad es que esperaba con ganas su última novela en la
que se anunciaba un importante cambio de registro con respecto a sus anteriores
novelas. Que la autora decidiera salir de su zona de confort despertaba en mí
muchísima curiosidad por lo que no tardé en hacerme con su última novela y
ponerme con ella. Hoy os hablo de "Historia de un canalla".
Soy un
canalla y no me arrepiento de serlo.
He mentido,
engañado y manipulado a mi antojo sin que me importaran las consecuencias.
He
destruido sueños y reputaciones, he traicionado a los que me han sido leales, he
provocado dolor a aquellos que quisieron ayudarme.
He jugado
con las esperanzas de quienes pensaron que podrían cambiar lo que soy.
Sé lo que
hice y siempre supe lo que debí hacer.
Esta es la
historia de un canalla. La mía.
Thomas
Spencer sabe cómo conseguir todo lo que desea. Una salud delicada es el precio
que ha tenido que pagar por su estilo de vida, pero no se lamenta por ello. Sin
embargo, desde su último episodio cardíaco, una sensación extraña se ha
apoderado de él y en la soledad de su lujoso apartamento de Brooklyn, se
suceden las noches en que no puede evitar preguntarse cómo habría sido la vida
que conscientemente eligió no vivir.
El recuerdo de los momentos que le llevaron a triunfar como
publicista y asesor de imagen, entre Londres y Nueva York en los ochenta y
noventa, nos descubre los turbios mecanismos que en ocasiones emplean los
centros de poder para conseguir sus fines. Un mundo hostil, gobernado por
hombres, en el que las mujeres se resisten a tener un papel secundario.
Julia Navarro es escritora y periodista. Después
de escribir varios libros de actualidad política publicó su primera novela, La
Hermandad de la Sábana Santa, con la que logró un éxito sin precedentes
situándose durante meses en los primeros puestos de las listas de ventas, tanto
nacionales como extranjeras. La Biblia de barro y La sangre de los inocentes
afianzaron su prestigio entre la crítica y el público. Tras ellas llegaron Dime
quién soy y Dispara, yo ya estoy muerto, que abordan de forma magistral la
historia del siglo XX y supusieron un punto de inflexión en su trayectoria
literaria.
Es una de las autoras
españolas con mayor reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Ha
conseguido llegar a millones de lectores en todo el mundo, y sus libros cuentan
con traducciones en más de treinta países.
Thomas sabe que va a morir pronto y es por ello que decide echar
la vista atrás para repasar cómo fue su vida partiendo de la premisa de que es
consciente de ser un auténtico canalla. De esta forma comenzará a narrar en
primera persona todas sus hazañas desde que era niño, contando las cosas tal
cual fueron, sin paños calientes, para después ofrecer al lector la versión de
lo que hubiera podido ser si él fuera una buena persona o al menos alguien distinto a quien realmente es. Estas partes sobre lo
que pudo ser y no fue se destacan del resto de la narración al utilizarse una
tipografía en cursiva.
Creo que me alejé de esta lectura nada más comenzarla porque no
entiendo precisamente esa premisa de la que parte. Thomas no solo admite ser lo
que es, sino que además parece hasta feliz de serlo, sin mostrar ningún tipo de
arrepentimiento. Es decir, las cosas fueron como fueron porque él es como es,
no son hechos externos a su vida que le vinieron dados y ante los cuales él se
ha comportado de un modo u otro, son hechos y actos que Thomas ha provocado y
de los que no solo no se arrepiente, sino que se jacta de ellos. ¿A qué viene
entonces plantear lo que hubiera podido ser? Es algo que me desconcertó desde el principio y a lo que una vez finalizada la lectura no encuentro explicación salvo el querer engordar el número de páginas.
A esta lejanía que me produjo lo que os comento se unió el hecho
de que conforme avanzaba la lectura, Thomas me iba pareciendo cada vez más un
malo realmente patético. Ya de niño sus maldades más parecían una llamada de
atención, ante la que por cierto sus padres poco caso hicieron, que los actos
de un niño con graves problemas de comportamiento de fondo. De esta forma sus
aventuras y desventuras llegan a convertirse llegada la edad adulta más en una
sucesión de batallitas que en otra cosa. Una sucesión de batallitas que a lo
largo de casi novecientas páginas cansa y es que probablemente éste sea el
mayor problema que "Historia de un canalla" ha tenido para mí: su
extensión. Páginas y páginas para alargar una historia por lo demás previsible
y que solo cambia de escenario porque tanto en Londres como en Nueva York,
después de un pequeño paso por Madrid, la novela no pasa de ser un yo, yo, yo y
lo que pudo ser, pero no fue y no me arrepiento…
Si la idea era construir un retrato sobre la maldad humana yo
tengo que admitir que no he visto ese retrato por ninguna parte. También pudiera ser que
la autora quisiera hablarnos sobre la manipulación y la influencia de los
medios de comunicación y la publicidad en general, y en el plano político en particular. Estos temas sin duda subyacen en toda la
novela, pero terminan siendo engullidos por un protagonista que más que malo y
manipulador, me llegó a resultar ridículo y mentalmente agotador. Un malo que por momentos a mí más me parecía
aquejado de un fuerte sentimiento de inferioridad, de hecho está muy acomplejado
por sus orígenes hispanos que de forma tan clara delata su físico, que canaliza
solo a través de la maldad.
A favor de la novela
puedo decir que la prosa es fluida y el lenguaje de Julia Navarro sencillo, sin
florituras, abundando además los diálogos lo cual confiere aún más agilidad a la lectura. Y que como os decía al principio siempre
es de agradecer que los autores arriesguen saliendo del género en el que se
sienten cómodos. A mí no me ha convencido “Historia de un canalla”, pero estoy
segura de que a muchos otros sí lo hará por lo que os invito a que leáis otras
opiniones antes de descartar su lectura.