5 de febrero de 2016

Sé que estás aquí - Clélie Avit


Hay novelas que llaman nuestra atención con solo ver su portada y eso fue lo que me ocurrió con "Sé que estás aquí" en cuanto la descubrí entre las novedades que Ediciones B nos presentaba para enero. Además, la literatura francesa en general, y sus autoras en particular, suelen gustarme mucho. Lo de menos casi era que viniera avalada por el Premio Nuevo Talento 2015 de la Fondation Bouygues Telecom, ya sabéis que con eso de los premios suelo tener mis más y mis menos, pero "Sé que estás aquí", tras el flechazo visual inicial, prometía ser una de esas novelas llenas de emociones que tanto suelen gustarme. No me equivocaba.


Elsa está postrada en una cama de hospital, en coma a causa de un accidente en la montaña. Thibault, que ha entrado por primera vez a su habitación por error, ahora la visita a diario y le cuenta sus cosas, pese a que todo indica que la joven está en coma profundo.
¿Y Elsa? Oye todo, pero no puede responder. No puede pedir a ese joven amable que vuelva al día siguiente, no puede decirle que reconoce el sonido de su risa en el pasillo, y que ahora casi puede sentir en la mejilla el calor de su beso.

Thibault no sabe que Elsa no volverá a despertar, porque en breve la desconectarán de las máquinas que la mantienen con vida. Los médicos así lo han decidido, y la familia ha aceptado. Todos piensan que es imposible que Elsa despierte. No obstante, cada vez que Thibault entra en la habitación, ella siente que se le acelera el corazón...


Clélie Avit nació en 1986 en Saint Etienne y creció en Auvernia. Estudió en Lyon y se graduó como profesora de fisicoquímica. También es profesora de danza. En 2015 ganó el Premio Nuevo Talento de la Fundación Bouygues Telecom con su primera novela, la presente Sé que estás aquí, que será traducida a una veintena de idiomas.


En "Sé que estás aquí" conoceremos a Elsa, que desde hace veinte semanas y tras un accidente de alpinismo, está en coma. Los médicos ya no esperan que despierte, no ha habido mejoría alguna desde aquel fatídico día, pero aunque ellos no lo saben, Elsa pude oír todo lo que sucede a su alrededor y puede pensar y razonar con total lucidez. Conoceremos también a Thibault, que acompaña a su madre varias veces a la semana al mismo hospital en el que se encuentra Elsa. Su hermano, en un fatal accidente de coche en el que conducía borracho, mató a dos adolescentes y a pesar de la insistencia de su madre para que entre a verlo, él no puede perdonar esa irresponsabilidad que se ha llevado por delante dos vidas por lo que cada día busca refugio en algún lugar mientras su madre termina su visita. Hasta que uno de esos días una confusión lo lleva hasta la habitación de Elsa.

Clélie Avit
La autora utiliza a ambos personajes para dar voz a una narración que irá alternando capítulos en la voz de Elsa con capítulos en la voz de Thibault. De este modo, y aunque parte de una premisa que sin duda no es novedosa en la literatura, consigue componer una novela sencilla y fresca en la que se aleja de los clichés y los sentimentalismos fáciles en los que podría haber caído, para ofrecernos una historia que poco a poco se irá abriendo paso en el corazón del lector. Quizá una de las mayores bondades de "Sé que estás aquí" sea esa sencillez con la que muestra los anhelos, los miedos y las ilusiones que viven sus protagonistas.

¿Os imagináis lo terrible que debe ser escuchar todo lo que sucede a tu alrededor y no poder hacer nada para demostrar que sigues ahí? Sentirte prisionera en tu propio cuerpo, escuchar cómo los médicos aconsejan a tu familia que lo mejor es desconectarte de las máquinas que te mantienen con vida y no poder gritar, no poder ni siquiera parpadear o mostrar la más mínima señal de que quizá tu cuerpo parezca no tener vida, pero tú no te has marchado aún. Los días pasan y la desesperanza podría adueñarse de Elsa si no fuera porque Thibault, tras aquella confusión, ha seguido yendo a visitarla y ese es para ella el mejor momento de la semana. Y lo es también para Thibault, que acuciado por problemas que amenazan con llevarlo hasta una crisis personal, ha encontrado en Elsa el bálsamo con el que hacer más llevaderos sus días.

De una forma sencilla, fresca y sin dramatismos, la autora nos mete de lleno en una novela llena de momentos muy emotivos, con dos voces narrativas realmente conmovedoras. Son sobre todo los capítulos narrados por Elsa los que más me han impactado ya que Clélie Avit consigue trasladar al lector la angustia y la impotencia, hasta llegar al enfado, que le produce a Elsa no poder demostrar que no todo está perdido y nos traslada de igual modo la ilusión por las visitas de Thibault, una ilusión que poco a poco se irá convirtiendo en amor.

“Sé que estás aquí” es una novela para saborear despacio y es que a pesar de la fluidez de su lenguaje y de lo ágil que resulta su lectura, invita continuamente al lector a deleitarse con la emoción que traspasa sus páginas. Hace que el lector sienta la desesperación y el dolor, pero le transmite también la fuerza y las ganas de vivir y luchar que tiene Elsa. El lector vive con Thibault la incertidumbre de un sentimiento nuevo que está naciendo, un sentimiento que le hace feliz, pero que también le asusta. Puede parecer, leyendo la sinopsis, que la novela tiene un tono dramático, pero a pesar de que hay momentos realmente duros, no es el drama la sensación final que queda tras terminar la lectura, sino todo lo contrario porque “Sé que estás aquí" es una novela llena de esperanza.

En definitiva, no puedo dejar de recomendar esta historia cargada de sentimientos y de ternura que narra una historia de amor que de tan atípica cala rápido en el lector. Una historia de amor que sí, que a mí me ha gustado por raro que esto os pueda parecer, porque se aleja de romanticismos ñoños para realizar un canto a la esperanza, a la fuerza y, por encima de todo, a las ganas de vivir.



3 de febrero de 2016

Un perro - Alejandro Palomas


El primer libro que leí de Alejandro Palomas, hace un par de años, fue “El tiempo que nos une”. Decir que aquella novela llena de mujeres fuertes, aunque en ocasiones ni ellas mismas fueran conscientes de ello, me cautivó, es decir poco. Después vino “Una madre”, una novela en la que las emociones me llevaron de la risa a las lágrimas con solo pasar una página. El año pasado “Un hijo” fue novela distinta, pero que conservaba ese rasgo que diferencia a las novelas de Palomas de cualesquiera otras, ese rasgo que las convierte en novelas abrazables. No es de extrañar que esperara con ansia “Un perro”. Hoy os traigo mis impresiones.


Sentados en una cafetería una tarde de principios de verano, Fer y su madre, Amalia, esperan una llamada que no llega. Durante las horas siguientes, Fer hará lo imposible por ocultar lo que se esconde tras esa temida llamada que puede hacer añicos la calma que se ha instalado en la familia desde que, siendo apenas un cachorro, R llegó a su vida. Pero quizá esa calma sea más precaria de lo que parece. Cuando el teléfono por fin suena, la noche traerá consigo una inesperada compañía, y con ella llegarán un torrente de confesiones, verdades que quizá no lo eran tanto y las cinco letras de un nombre que, tirando del álbum familiar, Fer deberá atreverse a invocar para que la vida vuelva a mostrarle, a él y a los suyos, su mejor versión. 


La literatura, muchas veces, es evasión. Puede ser entretenimiento puro y duro, puede ser aprendizaje y puede ser una invitación a la reflexión. Y para mí, en infinidad de ocasiones y cada vez con más interés por mi parte, es evasión. Evadirme para no pensar en cientos de cosas, evadirme para vivir mil vidas soñadas, evadirme para huir, para correr, para no mirar atrás, para no mirar ni siquiera hacia los lados y, sobre todo, no mirarme a mí misma.

No sabía que con “Un perro” volvería a encontrarme con Amalia y con Fer. Y con Silvia y Emma. No suelo mirar las sinopsis cuando se trata de un autor que seguro, escriba lo que escriba, voy a leer. Así que cuando tuve la novela entre mis manos y se me ocurrió echar un vistazo a la contraportada y descubrí que había vuelto mi otra familia, aquella con la que pasé una Nochevieja supe que sí, que iba a tener entretenimiento y que a buen seguro algo iba a aprender, pero evadirme… No mirarme a mí misma… Y es que los libros de Alejandro Palomas, y los protagonizados por estos personajes especialmente, son libros que se leen hacia dentro. Imposible no mirarse, no verse, no contemplarse en sus páginas.

Me preparé concienzudamente sabiendo que no saldría indemne de la lectura. Alejandro Palomas con “Un perro” coge al lector de la mano y lo sienta junto a sus protagonistas para que viva y sienta con ellos porque si algo sabe hacer el autor es hacerte vivir en el mundo que crea con sus palabras y que atrapa entre sus páginas. Y sabe hacer que el lector se vea reflejado en ellos, aunque esto no siempre nos guste porque no hace concesiones con sus personajes, los muestra tal y como son, con sus virtudes y sus defectos y con una naturalidad tal que se diría que a buen seguro todos ellos existen y todos ellos han pasado y vivido lo que nos narra, si no de forma exacta, sí muy similar. Pero son sobre todo sus sentimientos, sus emociones, sus reacciones las que sin lugar a dudas hacen que el lector se sienta identificado en muchos momentos.

Por eso a mí esta lectura, que he disfrutado y saboreado de principio a fin, palabra por palabra, despacito, para que durara el mayor tiempo posible, me evade poco (en el mejor de los sentidos que podáis imaginar), me llena muchísimo y me deja agotada, con un desgaste emocional que solo el paso de los días va rellenando a golpe de cotidianidad. Y me ayuda. Me ayuda porque veo cuánto me equivoco a veces, cuánta paciencia me falta en demasiadas ocasiones. Me ayuda porque yo, como algún personaje de la novela, tengo también una colección de armaduras oxidadas.

“Un perro” saca de nuevo a pasear las emociones y los sentimientos que todos llevamos dentro y lo hace con una novela llena de pasión, tan intensa que te golpea, a unos en la boca del estómago y a todos en el corazón. Alejandro Palomas compone una oda a los vínculos que nos salvan la vida e incluso a veces nos salvan de la propia vida, porque “Un perro” es un canto a esos vínculos, a los familiares por supuesto, pero también a los que se crean entre un perro y su dueño o mejor su compañero. Y para hablarnos de esos vínculos el autor volverá a sacar a la luz las ausencias que nos asolan, el dolor, los secretos, las necesidades… todos los pequeños y grandes naufragios con los que solo gracias al amor podemos aprender a vivir.

Y todo ello lo hace el autor con la misma naturalidad con la que perfila a sus personajes, sin estridencias, sin aires de sentimentalismo facilón y añadiendo cuando es necesario ese toque de humor que convierte a la novela, como ya hiciera con “Una madre”, en una montaña rusa de emociones para meterse en la piel del lector mientras nos cuenta qué ha sido de aquellos que conocimos un fin de año. Pero esto no significa que solo los lectores de “Una madre” podamos disfrutar de “Un perro” ya que, aunque compartan protagonistas, son dos lecturas independientes e igual da que nos acerquemos primero a una o a otra. Lo que sí es seguro es que una vez hayamos descubierto a Amalia y Fer, volveremos a buscarlos.

“Un perro” es también un canto a la familia y para ello Alejandro Palomas utiliza el símil de la balsa que todos los componentes habitan y de los naufragios que los amenazan y hacen zozobrar. Naufragios a pesar de los cuales se sigue navegando juntos, cada uno con sus ausencias, cada uno con sus secretos y todos con su dolor, ese dolor que hay que dejar que duela entero para poder empezar a aprender a vivir con él, cada uno con lo suyo que es propio y es de todos porque eso es una familia y vuelve a incidir aquí en que no son solo los lazos de sangre los que la crean, sino que también los animales que muchas veces nos acompañan son parte de una familia que se quiere y se apoya, aunque muchas veces nos diga verdades que no queremos escuchar.

Me ha encantado encontrarme de nuevo con esta familia que también es un poco la mía. Y aunque, entre otras muchas cosas, hayan vuelto a recordarme los te quiero que no pronuncio y los abrazos que se quedan atrapados en mi estúpido pudor, han conseguido que vuelva a llorar y a reír con ellos. Y de nuevo han dejado un vacío enorme tras cerrar el libro. “Un perro” es mucho más que una lectura porque es una novela que se vive y se siente.


1 de febrero de 2016

Esta semana leo... #126


¡Primer lunes de febrero! Seguro que ya os he dicho unas cuantas veces lo mucho que me gustan los meses que comienzan en lunes, me parece una forma tan ordenada de empezar el mes que siento como si esto pudiera poner un poco de orden en el caos que suele reinar en mi vida...

Y ahora vamos con las lecturas de la semana, una semana para la que tengo planes muy ambiciosos. Creo que hoy comenzaremos con la lectura conjunta de "El cazador de la oscuridad" de Donato Carrisi. Y digo creo porque falta un libro por llegar que suponemos lo hará hoy. Será mi estreno con el autor. Sí, ya era hora.

Me propongo leer también "No me dejes" de Màxim Huerta y, a partir del jueves día 4, fecha en la que se publica, leeré junto con otras blogueras "Los muertos viajan deprisa", de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

Y vosotros ¿qué leéis?



Adivina quien lee sortea un ejemplar de "Las hadas sin corazón". Bases aquí.