A veces, cuando una anda decidiendo qué leer, es necesario echar
la vista atrás o, lo que viene a ser lo mismo, recorrer la estantería en busca
de algún libro olvidado. A ser posible uno que en su momento comprases con
muchísimas ganas, las mismas que parecen volatilizarse nada más llegar el nuevo
inquilino a casa. Esto fue lo que me sucedió con “Bilbao-Nueva York-Bilbao” de
Kirmen Uribe, una novela que en 2009 ganó el Premio Nacional de Narrativa, no
sin cierta polémica dado que en aquel momento la novela aún no estaba traducida
al castellano. Hoy os traigo mis impresiones.
SINOPSIS
Cuando Liborio Uribe supo que
iba a morir, quiso ver por última vez un cuadro de Aurelio Arteta. Pasó toda su
vida en alta mar, surcó sus aguas a bordo del Dos amigos y, al igual que su hijo José, patrón
del Toki Argia, protagonizó historias inolvidables,
caídas para siempre en el olvido. Años después y frente a ese mismo cuadro, el
nieto Kirmen, narrador y poeta, rastrea esos relatos familiares para escribir
una novela.
Bilbao-New York-Bilbao transcurre durante un vuelo entre el aeropuerto de Bilbao y el JFK
de Nueva York, y desgrana la historia de tres generaciones de una misma
familia. A través de cartas, diarios, e-mails, poemas y diccionarios, crea un
mosaico de recuerdos y narraciones que conforman un homenaje a un mundo
prácticamente extinguido, a la vez que un canto a la continuidad de la vida.
EL AUTOR
Nacido en Ondarroa, Vizcaya, en 1970, se licenció en Filología
Vasca y cursó estudios de postgrado de Literatura Comparada en Trento. Es autor
de proyectos multimedia que combinan la literatura con diferentes disciplinas
artísticas y ha participado en encuentros literarios en Europa, Asia y América.
Ha traducido a Raymond Carver, Sylvia Plath, Anne Sexton, Mahmud Darwish y
Wislawa Szymborska, entre otros, y colabora en diversos medios de prensa
escrita, incluida la prestigiosa revista The New Yorker. La publicación en 2001
de su libro de poemas Bitartean heldu eskutik (Mientras
tanto dame la mano, 2003), supuso, según la crítica, una
«revolución tranquila» en el ámbito de la literatura vasca. Traducido al
castellano, francés, inglés y ruso, el poemario fue galardonado con el Premio
Nacional de la Crítica y elegido finalista al mejor libro de poesía traducido al
inglés en 2007 en EE. UU. por el PEN American Center.
MI OPINIÓN
“Bilbao-NuevaYork-Bilbao” es un libro al que me cuesta denominar
novela y no digo que no lo sea porque tampoco sabría deciros qué es, pero mis
sensaciones durante la lectura por lo general no eran las de estar leyendo la
típica saga familiar novelada, porque si bien Kirmen Uribe nos habla de tres
generaciones de una misma familia, la suya, no se limita a contar hechos y
acontecimientos para que conozcamos su historia familiar, sino que la
narración, estructurada en torno a un vuelo entre Bilbao y Nueva York, se
compone de un puñado de historias, a veces inconexas, que ha ido recogiendo de
familiares, amigos, vecinos... Y a través de diversos medios como cartas,
correos electrónicos, fragmentos de un diario e incluso poemas y canciones, el
autor compone este texto lleno de nostalgia.
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| Kirmen Uribe |
Toma Kirmen Uribe como punto de partida a su abuelo Liborio, que
el día que supo que iba a morir pronto quiso ver, quizá por última vez, un
cuadro del pintor Aurelio Arteta y arma este puzle en torno al misterio de por
qué Liborio llamaría a su barco el Dos
amigos. De esta forma el
autor mira al pasado y, sin perder nunca de vista el presente, rescata la
tradición pesquera de su familia a través de diversas anécdotas que nos
llevaran desde el hogar familiar en Ondarroa hasta el inhóspito islote de
Rockall en aguas del Atlántico Norte donde su padre faenaba durante largas
temporadas, y todo ello narrado con cierta añoranza por ese oficio marinero que
ayudó a labrar el carácter de un pueblo.
“Bilbao-Nueva York-Bilbao” es un libro que tiene alma. Un libro que
me conquistó poco a poco, desde unas primeras páginas que se me antojaban
llenas de historias demasiado propias de un lugar que no es el mío, historias
que me resultaban ajenas y muy
alejadas de mí, pero que conforme
fui avanzando en la lectura me fueron calando hasta sentir que son,
en un lugar u otro, las pequeñas historias de nuestro pasado, si no en forma sí
en esencia, esas historias que labran nuestro presente y nuestro futuro.
Tiene también “Bilbao-Nueva York-Bilbao” una parte metaliteraria de
la que he disfrutado muchísimo. El autor nos cuenta el porqué y el cómo escribe
esta novela y compara su creación con Las Meninas, cuadro de Velázquez que como
todos ya sabéis no solo muestra la escena que el ilustre pintor retrata sino
que también recrea al propio Velázquez en pleno proceso creativo. No es ésta la
única referencia al arte que encontraremos entre las páginas de este libro ya
que desde sus inicios tanto el pintor Aurelio Arteta, como el arquitecto
Ricardo Bastida, a quien su abuelo Liborio conoció, tienen también un hueco
importante entre sus páginas.
Todo ello con una narración en primera persona del propio Kirmen
que utiliza una prosa ágil y asequible, no exenta de cierto lirismo en
ocasiones y que a menudo reflexiona sobre temas tales como la familia, la
ideología, la poesía, la literatura en general y la vasca en particular.
Personajes de carne y hueso para una narración llena de magia para integrar en
sus páginas tradición y modernidad.
Un libro que me ha emocionado en numerosas ocasiones. Un libro del
que he releído párrafos enteros solo por el placer de volver a leer y volver a
sentir.



