Conocí,
literariamente hablando, a María José Moreno con su novela “Bajo los tilos” que
leí hace unos meses y con la que disfruté muchísimo, así que cuando me ofreció
la oportunidad de leer “La caricia de Tánatos”, primer volumen de la Trilogía
del Mal publicada por Versátil, mi alegría fue inmensa. Sabía que iba a ser muy
distinta a lo que conocía de María José y me apetecía muchísimo porque se
perfilaba como una de esas lecturas que dejan huella. No me equivocaba.
SINOPSIS
Una coincidente cadena de sucesos
viene a enturbiar la rutinaria
y tranquila existencia de la psicoterapeuta
Mercedes Lozano.
Inquietantes llamadas telefónicas anónimas y cartas; el inicio de
una relación afectiva con Miguel Vergara, un psiquiatra que ejerce de médico
forense, con una traumática infancia de la que no termina de desprenderse; un
complicado tratamiento psicoterápico de una paciente, Marina Daroca, y la
aparición en escena de un hombre que solicita su ayuda profesional y cuya
mirada «hiela la sangre», ponen su vida
boca abajo y la sitúan al borde del precipicio emocional.
LA AUTORA
María José Moreno
nació en Córdoba, ciudad en la que reside. Escritora, psiquiatra y profesora
titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba, se inició en
el ámbito de las publicaciones con artículos científicos y libros en el campo
de la Psiquiatría. En el año 2010 quedó finalista en el Certamen de Novela por
entregas de ediciones Fergutson, con su novela Vida y milagros de un ex; que
fue publicada en 2011 en formato eBook gratuito y consiguió más de cuarenta mil
descargas. En la actualidad está a la venta bajo el sello B de Books.
MI OPINIÓN
En “La caricia de
Tánatos” conoceremos a Mercedes Lozano, psicóloga con amplia experiencia y
consulta propia desde hace años a la que se dedica en cuerpo y alma. El trabajo
se ha convertido para ella, más que en una adicción, en una forma de vida con
la que huir de todo aquello que le ha hecho daño en el pasado y que ha marcado
su forma de relacionarse, especialmente con los hombres. Toda su rutina se
tambaleará cuando conozca a Miguel, un forense por el que se sentirá atraída
desde el primer momento. Pero al mismo tiempo una serie de llamadas anónimas la
inquietarán y harán que su apacible vida dé un giro inesperado.
Las complicadas
relaciones de Mercedes con su madre desde que era niña y la nueva relación
amorosa que una de sus pacientes, Marina Daroca, acaba de comenzar tras haber pasado
hace años por la dura experiencia de la violencia de género a manos de su pareja,
no hacen más que añadir preocupaciones a una mujer que ve tambalearse la seguridad
y el aplomo que tanto le había costado reconstruir.
En la mitología griega Tánatos es la personificación de la muerte no violenta. Su toque
era suave, como el de su hermano gemelo Hipnos, el sueño.
Con esta nota, tan
precursora de lo que encontraremos durante la lectura, comienza “La caricia de
Tánatos” y es justamente la
muerte no violenta el tema principal de esta novela. La muerte que llega a poco
a poco, cuando ya no te quedan ni fuerzas ni ganas para vivir porque se han
encargado de anularlas. La muerte que día tras día va infligiendo el maltrato
psicológico, ese maltrato que no deja marcas visibles, ese en el que la víctima
se ve atrapada sin ser plenamente consciente de ello y que germina en relaciones
basadas en el poder y la dominación. Es una violencia muda y silenciosa que ata
al maltratado con cadenas tan poderosas como las emocionales.
Marina lo tiene
todo para triunfar, es joven, guapa, culta, sin problemas económicos... Pero
con una baja autoestima y una vulnerabilidad tales que hacen de ella la víctima
perfecta para hombres como Marcos. Él es un personaje escalofriante y María
José Moreno nos mostrará las dos caras
de este maltratador de una forma
realista y desprovista de juicio de valor alguno. Por un lado el Marcos que todos conocen, el hombre triunfador,
encantador, educado... Marcos el conquistador, el hombre que cualquier mujer
querría tener a su lado. Por otro lado, el verdadero Marcos que permanece
oculto para los demás, el narcisista, el manipulador, el atormentado, el que
sabe mejor que nadie cómo desestabilizar a sus víctimas hasta convertirlas en alguien
totalmente dependientes.
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| María José Moreno |
Todos los
personajes de la novela están trazados con detalle y su perfil psicológico desmenuzado
de tal forma que de un modo u otro despertarán en los lectores los más variados
sentimientos. La autora ahonda en lo más profundo para mostrarnos lo mejor y lo
peor de cada uno y además de conocer su presente y su pasado, sabremos cómo
sienten y viviremos con ellos sus dudas, sus miedos y sus alegrías, porque la
autora tiene esa capacidad que tanto admiro para construir de forma aparentemente
sencilla todo un mundo al que trasladarte a través de la palabra y manejando
con pulso firme la tensión narrativa que no deja de crecer conforme avanzas en
la lectura.
No solo la trama
referida a Marina y Marcos nos mantendrá en vilo ya que en “La caricia de
Tánatos” son muchas otras las
subtramas que se van mezclando y girando alrededor de Mercedes y su vida
personal y profesional que también empieza a verse afectada por los momentos
que está viviendo y que constituirán el punto de partida para iniciar una
búsqueda de sí misma que no será fácil. La trama principal sí quedará totalmente
cerrada en la novela, pero no sucederá lo mismo con los aspectos de la vida personal
de Mercedes cuya evolución imagino que iremos conociendo a lo largo de las siguientes
entregas de esta trilogía que, afortunadamente, no se harán esperar mucho.
Una novela muy dura
por lo real de lo que cuenta y por todo lo que el lector intuye y va anticipando,
viendo desde fuera cómo la víctima va cayendo poco a poco en la tela de araña
que teje el maltratador a su alrededor. En ocasiones me he encontrado tan metida
en la lectura que me he sorprendido a mí misma advirtiendo a Marina en voz alta
de lo que estaba sucediendo, casi gritándole que despertara, que abriera los
ojos y mandara a tomar viento a Marcos. He sufrido muchísimo con ella y por
ella. Habría querido zarandearla en cientos de ocasiones y abrazarla y
consolarla en miles, decirle que nada es culpa de ella, que nadie se merece que
la traten así. Que vale tanto o más que cualquier otro y que lo vale por ella
misma. Que quien te ama no te humilla.
A lo largo de esta lectura
me he parado en muchas ocasiones a reflexionar cuántas veces a lo largo de
nuestra vida podemos vernos en un papel dominante, o dominado, sin llegar claro
está a los extremos de maltrato que se plantean en la novela. Me ha hecho reflexionar
sobre cómo quizá no sea necesario tener un perfil de víctima tan de manual como
el de Marina, sino que quizá personas con una buena autoestima y con seguridad,
personas ciertamente estables, pueden también pasar por momentos que las hagan
vulnerables ante situaciones de poder no deseables.
“La caricia de
Tánatos” es una novela que nos recuerda que no hacen falta bofetadas ni golpes
para herir. Que no hace falta matar para destruir. Y yo he sentido miedo leyéndola.
Mucho miedo y, además, miedo del tipo más escalofriante que hay porque no es
miedo a los fantasmas, ni a seres demoníacos, ni a susurros en la noche… Es el
miedo a una realidad que está ahí, es el miedo a esa maldad que habita en
algunos seres humanos. Y es el miedo a tenerla cerca y no verla, a que sea
alguien cercano, a que sea alguien a quien simplemente conozco, a que sea
alguien con quien me cruzo cada mañana en el café, quien esté sufriendo y, a
pesar de ello, no sepa gritar y pedir ayuda.



