14 de octubre de 2015

La mujer de gris - Anna María Villalonga


Segunda novela de la colección Navona Negra que leo y no puedo dejar de preguntarme cómo no me animé antes. Si hace unos meses fue “En el cielo no hay cerveza” de Carlos Salem, en esta ocasión es un libro totalmente distinto el que os traigo hoy: “La mujer de gris” de Anna María Villalonga. A veces no dejas de ver buenas opiniones de una novela por todas partes y es inevitable sentirse atraída por esa lectura al mismo tiempo que te asalta el temor de que no llegue a cumplir con las dichosas expectativas que a menudo se empeñan en jugarnos malas pasadas. Porque con “La mujer de gris” mis expectativas estaban por las nubes y he de decir que, en esta ocasión, plenamente justificadas.



SINOPSIS

La mujer no tenía ningún atractivo especial. Ni guapa ni fea, ni alta ni baja, ni joven ni vieja. Un personaje gris entre la masa gris. Con un pañuelo al cuello.

 ¿Podemos meternos en el interior de otro ser humano? ¿Podemos saber qué conduce a un hombre a acosar a una mujer que ni siquiera le gusta? Ésta es la historia de una persecución apasionante, llena de giros inesperados, donde nada es lo que parece. Una novela sutil, intensa, de gran profundidad psicológica. Un viaje al interior de unos personajes atrapados sin remedio entre los tentáculos de una realidad a menudo incomprensible.

 Todo comenzó como un juego para desafiar a la rutina. No se le ocurrió que, a veces, los juegos se nos escapan de las manos, imposibles de controlar.


LA AUTORA

Anna María Villalonga es licenciada en Filología Hispánica y Catalana. Profesora e investigadora en el Departamento de Filología catalana, Sección Literatura, de la Universidad de Barcelona. Escribe y hace crítica cinematográfica. Tiene secciones y columnas en la prensa de Barcelona. En diciembre de 2013 publicó una antología de relatos negros escritos por mujeres con el título “Ellas también matan”. La obra que presentamos en esta colección, La mujer de gris, es una versión escrita por ella misma de su novela originalmente en catalán La dona de gris.


MI OPINIÓN

Me gustan los libros cuya trama se basa en la rutina, en lo cotidiano, en las personas normales y corrientes, incluso un poco más aburridas de lo habitual, que terminan sorprendiéndonos y de qué manera. Porque realmente nunca sabemos, por mucho que nos guste imaginar como es mi caso, cómo es la vida de aquellas personas que nos cruzamos todos los días en un momento u otro. Personas que incluso se repiten día tras día, bien porque coincidimos con ellas a la misma hora en el transporte público, en la cafetería donde desayunamos habitualmente, o en cualquier otro lugar. Personas grises, como probablemente lo seamos nosotros para otros, pero personas que, al fin y al cabo, tienen toda una vida por contar.

Este es el caso de los dos protagonistas de esta novela. Él, un prejubilado de la banca del que nunca conoceremos el nombre, lector empedernido, cinéfilo por encima de todo, que no encuentra motivos para salir de casa cada día una vez su padre ha fallecido y su vida laboral se ha dado por finiquitada. Ella, Gloria, una mujer como cualquier otra, que un buen día pierde un pañuelo. Precisamente el día en el que él se atrevió a salir de su autoimpuesta reclusión hogareña. Para ella nada cambiará, para él, cambiará todo porque de nuevo tendrá una razón para salir a la calle, una razón realmente para vivir y dejar de, simplemente, existir.

Con unos pocos personajes más, todos grises, todos cotidianos, Anna María Villalonga construye un relato perturbador. Un relato que atrapa poco a poco hasta meterse en la piel del lector al igual que el lector se mete en la piel del protagonista tomando como suya la evolución tranquila, pero no por ello menos sorprendente, que éste vive a lo largo de unas pocas páginas, no llegan ni a doscientas, cargadas de referencias cinematográficas. La autora no necesita de más para meternos de lleno en esa normalidad para unos, no tanto para otros. En ese concepto que, lejos de cualquier objetividad, tiene tantas acepciones como intentos de definición.

Alternando el narrador omnisciente y la voz del protagonista, “La mujer de gris” va calando en el lector con un ritmo pausado, sin estridencias, y con una prosa sencilla y cuidada, para meternos de lleno en el día a día de un protagonista que solo se explica la vida a través de la ficción, a través de los grandes personajes, tanto de libros como de películas principalmente, que son los que le dan la experiencia que a él le falta. Una novela que nos habla de cómo el gris puede tornarse en mil y un tonos por un hecho de lo más fortuito como es la pérdida de un pañuelo, porque a veces la vida puede cambiar en un instante, un momento tras el que nada vuelve a ser lo mismo y ya no hay marcha atrás.

Me bebí esta novela. No de un trago, porque la comencé un sábado por la tarde y una cena y sobremesa con amigos me hizo aparcarla por unas horas, pero sí en dos tragos, cuando esa misma madrugada, al volver a casa, no puede evitar coger de nuevo “La mujer de gris”, que admito había estado rondando mi cabeza buena parte de la noche, para ponerme de nuevo con ella y no soltarla hasta el final. Una novela perturbadora e inquietante que no dudo en recomendaros.




12 de octubre de 2015

Esta semana leo... #112


Esta semana con lunes festivo tiene otro sabor y así da gusto. Ya mañana me quejaré del martes o quizá esta misma tarde cuando vuelva a casa después de pasar unos días de relax con familia y amigos lejos de Madrid y tenga que empezar a poner lavadoras y todas esas cosillas que no he hecho durante el fin de semana...

Pero a lo que vamos y que no es otra cosa que las lecturas que me ocuparán esta semana. El sábado empecé "La extraña historia de Maurice Lyon" y creo que lo terminaré hoy. Mañana no tengo muy claro con cuál me pondré, pero probablemente el elegido sea "Daringham Hall. La decisión", segunda entrega de una trilogía que comencé hace unos meses. Y más avanzada la semana, el viernes 16, dará comienzo la lectura conjunta de "La caricia de Tánatos" que me apetece muchísimo.

Sí, ya sé que estoy en plan ambicioso. Más teniendo en cuenta que la semana pasada estuve con "El pasajero 23" mucho más tiempo del que esperaba, pero espero que esta semana sea por fin más tranquila que la anterior.

Y vosotros ¿qué leéis?



SORTEOS


Libros que hay que leer sortea un ejemplar de "Fénix". Bases aquí


9 de octubre de 2015

Tierra de brumas - Cristina López Barrio


Ni puedo ni intento resistirme a las novelas de Cristina López Barrio. Desde que hace unos años leí “La casa de los amores imposibles” caí rendida ante la forma de narrar de esta mujer. Después vino “El cielo en un infierno cabe” con el que también disfruté muchísimo y este año “Tierra de brumas”, su última novela, con la que ya puedo afirmar sin temor alguno a equivocarme, que la autora es para mí un valor seguro.


SINOPSIS

Cuando Valentina se queda huérfana a los once años, se ve obligada a atravesar el océano desde su Habana natal a la Galicia de sus antepasados para quedar al cargo de su abuela, Bruna Mencía, marquesa de Novoa. La matriarca la recibe en su solitario, decadente y majestuoso pazo y comienza a educarla para convertirla en la heredera de la dinastía.

Valentina conocerá a través de Bruna la convulsa historia de su familia y cómo la salvaje estirpe de las mujeres Mencía, criadas por la naturaleza en las profundidades del bosque gallego, se unió a la aristocrática dinastía de los Novoa, la más rica de la región. Las historias de amor y poder entre ambas familias, que han pervivido durante muchos años, marcarán el destino de Valentina, que tendrá que decidir si continúa o no con ese linaje, extraño para ella, plagado de intrigas y culpas secretas.


LA AUTORA

Cristina López Barrio estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y se ha especializado en Propiedad Intelectual. Su primera obra ganó el II Premio Villa de Pozuelo de Alarcón de Novela Juvenil, de la editorial Everest (2009). Con su primer libro para adultos, La casa de los amores imposibles (Plaza & Janés, 2010), se dio a conocer al gran público, cosechando un gran éxito entre los lectores. Obtuvo el premio a la escritora revelación que concede el conocido blog literario Llegir en cas d'incendi. La casa de los amores imposibles se ha traducido a quince lenguas y publicado en veinte países, entre ellos Estados Unidos, Italia, Alemania, Brasil, Argentina, Suecia, Israel y Serbia. Su segunda novela, El cielo en un infierno cabe (Plaza & Janés, 2013) la consagró como una de las novelistas más originales y prometedoras de su generación. Su última novela, ambientada en Galicia, se titula Tierra de brumas.


MI OPINIÓN

Las Mencía, esa estirpe de mujeres en la que, según palabras de Bruna Mencía, o eres loca o reina o santa o borracha. Bruna es reina y reina quiere que sea Valentina, esa nieta que acaba de perder a su madre y ha tenido que abandonar La Habana e ir a vivir con su abuela al Pazo de Novoa. Pero Valentina no quiere ser reina, ella es revolucionaria que para eso viene de Cuba. Y como poco o nada sabe sobre la dinastía en la que quiso el destino que naciera, Bruna Mencía se lo deberá mostrar.

Con capítulos extensos, alternando presente y pasado y cambiando de narrador con una combinación de la primera y la tercera persona, “Tierra de brumas” nos presenta una historia llena de magia en la que la autora rescata el mundo femenino con el que ya nos deleitó en “La casa de los amores imposibles” y nos traslada a Galicia, tierra de bosques y leyendas, para recrear un universo de realismo mágico. Sin duda un tópico esa imagen de Galicia, pero es una novela que no podría haber estado ambientada en otro lugar, porque solo en una Galicia que rebosa misterio y belleza, podría envolvernos ese halo mágico que me atrapó nada más comenzar la lectura. 

Cristina López Barrio
Con una prosa exquisita y preciosista, la autora dibuja unos personajes fascinantes, llenos de vida y fuerza. Bruna y Valentina son las grandes protagonistas en una novela en la que las mujeres llevan la voz cantante y los hombres, a pesar de su importancia, no dejan de ser casi meras comparsas al son de lo que marquen todas ellas, las Mencía, que desde la primera hasta la última son mujeres fuertes, mujeres que persiguen sus sueños y luchan por ellos, que no se doblegan ante la adversidad y que siempre salen adelante luciendo sus heridas de guerra. Y ellos, los Novoa, la rancia aristocracia acostumbrada a hacer y deshacer a su antojo. Los Novoa, que ni quieren ni pueden evitar ser arrollados por ese poder que parece emanar de la tierra y ante el que no valen excusas ni dineros si son las Mencía quienes manejan los hilos en esta historia de dos dinastías a lo largo del siglo XX. Dos familias cuyos destinos caminan de la mano en unas vidas marcadas por el amor y el odio, por la pasión y los secretos. Por el ansia de poder.  

Cristina López Barrio tiene un estilo inconfundible que lo primero que exige al lector es que se olvide de devorar páginas. Sus novelas son una exaltación de los sentidos y como tal deben saborearse despacio por mucho que la historia nos pida avanzar y avanzar para conocer la vida de estas dos familias, y es que si lo hacemos así corremos el peligro de perdernos en ese trayecto una voz narrativa tan detallista, con descripciones minuciosas, llenas de metáforas que se paladean y que invitan a releer párrafos enteros solo por volver a fundirse con la belleza que la autora transmite con sus palabras manejando con maestría el lenguaje y los recursos literarios para componer una sinfonía, delicada a veces, contundente otras, que traslada al lector para que vea, para que huela, para que sienta como lo hacen las Mencía y lo consigue con una prosa exuberante, rica, evocadora, rozando el lirismo cuando no se adentra de lleno en él mientras el lector vive las pasiones y emociones que inundan sus páginas. 

“Tierra de brumas” me ha parecido una lectura maravillosa, inolvidable, intensa. Una lectura en la que se aprecia la madurez de una autora que me ha ido conquistando novela tras novela y en la que se aprecia y siente la pasión con la que sin duda está escrita.

Pero “Tierra de brumas” es, por encima de todo, una de esas lecturas en las que sabes que la reseña se quedará corta y nunca podrá transmitir lo que has sentido leyéndola porque sería como aventurar la descripción exacta de la belleza, ese territorio reservado para plumas como la de Cristina López Barrio. Yo tendré que conformarme con deciros que es una de esas novelas que no se leen. “Tierra de brumas” se vive.