Este
libro lo quise leer desde el primer momento en el que tuve conocimiento de él
allá por el mes de enero y las reseñas que poco a poco fueron saliendo sólo
hacían que me reafirmara en mi deseo. Por unas cosas y otras el momento se fue
retrasando, pero por fin el mes pasado llegó el momento de enfrentarme a este
tocho, porque no lo voy a negar, uno de los motivos por los que iba dejándolo
un poco atrás era precisamente que cada vez me da más pereza enfrentarme a
libros tan extensos, pero en este caso debo decir que las ochocientas páginas
de “La última confidencia del escritor Hugo Mendoza” me han durado un suspiro.
SINOPSIS
El atractivo profesor de literatura Víctor
Vega decide aceptar la insólita propuesta que le hace la viuda del escritor
Hugo Mendoza: investigar si, a pesar de que su muerte fue rigurosamente
certificada, su marido sigue vivo y averiguar quién envía, cada tres de
diciembre, un nuevo manuscrito del escritor fallecido. Con sus pesquisas Víctor
desvelará misterios que pondrán en peligro su vida, pero lo hará acompañado de
una bella y enigmática mujer de la que se enamorará irremediablemente. Paloma,
una histriónica experta en matemáticas, y Santa Tecla, monja de clausura que
además es un genio informático, también arroparán a Víctor en esta trepidante
novela plagada de enigmas.
EL AUTOR
Joaquín
Camps es profesor de la Universidad de Valencia, ciudad en la que reside. Su
campo principal de investigación y docencia es el comportamiento humano en las
organizaciones, y ha publicado numerosos trabajos científicos en esta área. La
última confidencia del escritor Hugo Mendoza es su primera novela.
MI OPINIÓN
Poco
os voy a contar sobre la trama porque realmente la sinopsis que nos proporciona
la editorial es breve, pero muy clara porque efectivamente “La última
confidencia del escritor Hugo Mendoza” gira en torno a la investigación con la
que el profesor Víctor Vega intenta averiguar quién está enviando unos
manuscritos cada tres de diciembre a la viuda del escritor, pero son tantas las
cosas que suceden durante esa investigación que intentar hacer un resumen de
todas ellas es casi misión imposible y, además, es mucho mejor que los que no
habéis leído el libro todavía os enfrentéis a él sabiendo poquito y así iréis
como he ido yo, de sorpresa en sorpresa.
El
inicio de la novela es contundente, con un encuentro en alta mar de dos veleros a la deriva pues la ausencia de viento desde hace varios días mantiene a
sus tripulantes a la espera, con la incertidumbre de saber cuánto tiempo más
podrán resistir con los víveres y el agua potable que almacenan. Inmediatamente
después, la novela da un salto de varios años en el tiempo y comienza la trama
propiamente dicha, la búsqueda de la verdad sobre la novela de Hugo Mendoza que
se publica cada año, pero el recuerdo y el misterio de aquellos dos veleros no
abandonará al lector a lo largo de toda la lectura.
Ésta
es la trama principal de “La última confidencia del escritor Hugo Mendoza”,
pero a su alrededor hay una gran cantidad de subtramas que a lo largo de las
ochocientas páginas irán componiendo un puzle en el que el lector puede tener
la impresión de que le sobran demasiadas piezas, e incluso en otros momentos
puede pensar que le falta algo para que todo encaje. La pregunta de qué va a
hacer Joaquín Camps con todo esto no me abandonó en ningún momento mientras
pasaba las páginas al ritmo frenético que imprime la novela desde su inicio.
Cualquier duda sobre si el autor terminará encajando cada pieza en su lugar, va
despejándose poco a poco conforme se avanza en la lectura, porque es así, poco
a poco, como el autor va componiendo este rompecabezas hasta colocar la última
pieza y hacer que todo tenga una explicación.
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| Joaquín Camps |
Una
de las cosas que más me ha sorprendido en este libro es la gran variedad de
personajes que nos encontramos, unos más desarrollados que otros, e incluso
unos más creíbles que otros. Cuando al inicio de la novela conocemos a Víctor
Vega, el protagonista, es inevitable pensar rápidamente en el estereotipo de
guaperas, ligón e incapaz de mantener su bragueta tranquila, motivo por el cual
su mujer le ha dejado. Personalmente detesté a Víctor al principio, de hecho
creo que esto es precisamente lo que el autor pretende, para luego ofrecer al
lector un personaje mucho más complejo, con sus muchos defectos, pero también
con sus muchas virtudes. Junto a Víctor el otro gran personaje de la novela, a
pesar de estar ausente en cuerpo, pero no en alma, es Hugo Mendoza. Su sombra
planea durante todo el libro y se descubre como un personaje lleno de
claroscuros, con una personalidad complicada fruto de los muchos secretos que
su pasado esconde. También Ana Cifuentes, su viuda, y Bea, hermana de Ana, son
personajes sólidos y creíbles, a los que resulta fácil entender y ponerse en su
lugar.
En
el lado contrario, en los personajes con lo que me ha costado conectar,
encontramos a Paloma, experta en matemáticas y amiga del alma de Víctor; una
mujer en la que todo es por exceso, incluido el buen corazón del que hace gala,
pero tan exagerada que en ocasiones a mí me ha costado creérmela. Junto a ella
no podemos olvidar a Santa Tecla, una novicia de clausura para la que la informática
no tiene secretos y que pasa más tiempo en la calle que en el convento.
Sinceramente creo que son dos personajes muy exagerados que, a pesar de
protagonizar algunos momentos y conversaciones divertidas, hubiera preferido
que fueran más creíbles y naturales. En todo caso esto es una opinión muy
personal y no ha impedido en absoluto que disfrutara plenamente de la novela.
Una
novela de acción que tiene mucho de metaliteratura y eso a los lectores
normalmente nos encanta. Así, en “La última confidencia del escritor Hugo
Mendoza” encontraremos muchos apuntes sobre el mundo editorial, sobre el oficio
de escritor e incluso sobre los distintos tipos de lectores. Pero sin duda, más
allá de la literatura y más allá de desentrañar el misterio de quién envía esos
manuscritos, de saber si Hugo Mendoza realmente murió o no, el tema principal
de la novela es la búsqueda de la propia identidad y el conocimiento real que
tenemos sobre las personas que nos rodean, sobre las personas con las que
convivimos y amamos. Hay una frase, escrita por Hugo Mendoza, que se repite en
numerosas ocasiones a lo largo de la novela en referencia a este tema:
“A
veces inventamos personas, y las inventamos tan bien y tan a nuestra medida que
se hace muy difícil olvidarlas. Y muy doloroso. Es como si mataras algo en tu
interior, porque en efecto, solo es allí donde han habitado.”
El
libro está lleno de secretos, de giros sorprendentes y de sobresaltos, porque
Víctor Vega se verá envuelto en mil y una aventuras de las que a menudo saldrá
con golpes de suerte y es que el autor en ocasiones abusa de situaciones
difíciles de creer, pero aún así consigue un buen resultado que probablemente
en otro libro habría hecho que bajara mi valoración, pero que en este caso no
consigue empañar mi buena impresión porque a pesar de ello la novela resulta
sólida.
No puedo dejar de destacar también la importancia que el autor da a los escenarios donde se desarrolla la acción. Son varios los lugares y ciudades que recorreremos junto a Víctor Vega, centrándose principalmente en Madrid y Valencia. Siendo éstas dos ciudades que conozco muy bien, sobre todo Madrid por motivos evidentes, debo decir que me he sentido paseando por sus calles. Joaquín Camps ha conseguido trasladarme, sin moverme del sofá, a lugares que frecuento o he frecuentado, pero no me cabe duda que incluso aquellos que no conocen estas dos ciudades, o las conocen poco, habrán podido "ver" a través de las palabras sus calles, sus bares y vivir su ambiente.
En
definitiva una novela adictiva, en la que el autor, con un estilo
sencillo y muy cuidado, y una prosa ágil, te atrapa en la lectura gracias a un
buen manejo de los tiempos y a una buena dosificación de la tensión,
imprimiendo un ritmo trepidante que no da respiro al lector hasta llegar a un
desenlace impredecible que deja la trama cerrada y sin cabos sueltos. Un
thriller en toda regla y sin duda una lectura muy recomendable.