
¿Quién dijo que las segundas oportunidades no podían ser las mejores? No importa lo mucho que te escondas: cuando el amor viene a por ti, te encuentra.
A Emma Voltarás no le queda nada: ni trabajo, ni casa, ni pareja. Por eso acepta una oferta para trabajar todo el invierno en El Bosc de les Fades, un hotel escondido en un bosque. Allí aprenderá que todo lugar extraordinario esconde secretos pero ¿no es ese el mejor punto de partida para empezar de nuevo? Y es que cuando no te queda nada allí de donde vienes no tienes más remedio que seguir adelante.
Emma pronto descubrirá que la amistad puede encontrarse en cualquier lugar, por muy escondido que esté, quizás de la mano de una camarera de habitaciones hada madrina, o de una niña extraordinaria, o de un viejo escritor necesitado de ternura, o de un cocinero que le abrirá las puertas de los escenarios, o de un surfero que se hace mayor a su pesar, o de una jardinera susceptible; o, quizás de la mano de un hombre huraño y maravilloso capaz de devolverle la ilusión por volver a bailar sobre zapatos de cristal entre las flores de un jardín encantado.
Sin mapas.
Sin prisas.
Sin condiciones.
Ven a perderte en El Bosc de les Fades.
LA AUTORA
Sé que la autora necesita poca presentación para la mayoría de vosotros y es que desde hace algunos años es la administradora de un blog que lleva por nombre Serendipia.
Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en periodismo por la UAB y en Historia por la UB. Escribe desde que tiene memoria y ha participado en diversos concursos literarios, con mayor o menor fortuna. "Cuéntame una noctalia" fue su primera novela y recientemente ha publicado "Un hotel en ninguna parte".
MI OPINIÓN
Cerca de la costa catalana, perdido en medio de un bosque, en un lugar que no aparece ni en el más actualizado de los GPS, hay un hotel llamado El Bosc de les Fades en el que necesitan una doncella que sepa hablar inglés. Allí llegó un día Emma Voltarás sin trabajo, sin pareja, sin casa y, lo que es peor, sin ilusión. Llegó, eso sí, con su violín, ese que hacía mucho tiempo no se atrevía a tomar entre sus manos. Y allí encontró a los propietarios del hotel: Samuel, el hermano mayor, tan serio y formal siempre; Tristán, el hermano pequeño, surfero de corazón y despreocupado de vocación. Encontró también al resto del personal del hotel: Marbel, la otra doncella, y su hija Aurora; Joaquim, cocinero artífice de los platos y dulces más sofisticados, y músico en un grupo heavy en sus ratos libres; Philippe, el recepcionista más desagradable que podamos encontrar; Petra, guardiana de un jardín mágico. Y un único huésped: William Lexington, novelista inglés ganador del Premio Nobel.
¿Se puede pedir más variedad en los personajes? Pues todos ellos forman una familia muy especial que de un modo u otro van a arropar a Emma en su soledad y su dolor. A ella y a los dos hermanos Brooks son a los que mejor conoceremos, no en vano la estructura de la novela se basa los correos electrónicos que los tres escriben, ella a Anna, su mejor amiga, ellos a la madre de ambos. En numerosas ocasiones cada uno contará el mismo hecho desde su punto de vista de modo que conoceremos un mismo suceso con distintas ópticas: la de Tristán siempre la más divertida (debo confesar mi debilidad por este personaje); la de Samuel la más seria y analítica; y la de Emma la más reflexiva. A pesar de que la novela se sostiene en los escritos de estos tres personajes, al resto llegaremos también a conocerlos muy bien y los sentiremos como personas reales de modo que es imposible no tener ganas de matar a Phillipe en muchas ocasiones, menos mal que en cuanto me tomaba el desayuno con la mantequilla auténtica de Joaquim y sus mermeladas caseras se me pasaba todo.
Hay dos cosas que a mi entender destacan en la forma de escribir de Mónica Gutiérrez. Una de ellas es la facilidad con la que te trasporta al lugar que te está describiendo, me refiero indudablemente a la facilidad con la que el lector se encuentra en el sitio exacto que Mónica quiere, tarea que sin duda debe ser realmente difícil para la autora. Y no sólo te ubica en el lugar, además lo sientes, hueles las flores del jardín inglés; saboreas los bizcochos y el chocolate recién hechos de Joaquim; sientes en tu cara el sol de invierno mientras tiendes las sábanas blancas tras la colada... La autora te transporta y te hace vivir sus libros.
El otro aspecto que destaca es la capacidad que tiene Mónica para llenar de magia un relato que de por sí no tendría más y que incluso es de lo más previsible en su desarrollo, pero no importa, su prosa, al igual que ocurriera en "Cuéntame una noctalia", te envuelve, te abraza, te hace creer en un mundo mejor y te recuerda que la felicidad y las segundas oportunidades (o terceras, o cuartas...) están esperándote a la vuelta de la esquina. Sus libros me evaden, me transportan, me sacan de mi día a día, me dan buen rollo y hacen que renazca en mí la ilusión que a veces pierdo porque son casi como cuentos, cuentos dulces, con una atmósfera que me invita a soñar, que me hacen sonreír y sí, lo he dicho muchas veces, para mí Mónica Gutiérrez es el máximo exponente de ese género que he dado en llamar "novelas que abrazan y dan calorcito".
"Un hotel en ninguna parte", por si no tuviera suficiente magia por sí mismo, está lleno de literatura y, sobre todo, de música, desde la clásica hasta el rock más duro. Los que habéis pasado ya unos días en este hotel me entenderéis cuando os digo que mi estancia se me hizo muy corta y me apenó muchísimo tener que hacer las maletas. Y los que aún no lo habéis visitado, ya sabéis, id haciendo la reserva y preparaos para volver renovados de El Bosc de les Fades.
Ficha técnica
Título: Un hotel en ninguna parte
Autora: Mónica Gutiérrez
Editorial: Autopublicado Amazon
ASIN: B00KVQ43U