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22 de enero de 2016

La verdad está equivocada - Nacho Abad


Aunque no suelo animarme con novelas escritas por caras conocidas de la televisión con Nacho Abad decidí hacer una de mis pocas excepciones y es que este periodista y criminólogo colaborador de “Espejo público” (Antena 3) siempre me ha transmitido una sensación de profesionalidad y rigurosidad. Si, además, se anima con una novela negra, género que cada vez me gusta más, no es de extrañar que me lanzara a por “La verdad está equivocada”, publicada por Ediciones B en diciembre pasado, en cuanto tuve la oportunidad. Hoy os traigo mis impresiones.


Guadalupe y Valentín lo tienen todo para ser felices: instalados en su lujosa finca, esperan el nacimiento de su primer bebé. Pero lo que parece un cuento de hadas está a punto de convertirse en una pesadilla.

Cuando ella desaparece sin dejar rastro, todas las sospechas se dirigen hacia Valentín. Empezará entonces una frenética investigación en la que las oportunidades de localizar con vida a Guadalupe, diabética y embarazada de ocho meses, se reducen por minutos.

La presión de la opinión pública –él es hijo de un gran torero y ella, una escritora de fama- condicionará todo lo que ocurra a continuación. Mientras los medios presentan a Valentín como un asesino desde el primer momento, la policía luchará por encontrar (o incluso fabricar) pruebas que inculpen al presunto culpable.


En la solapa del libro podemos leer que Nacho Abad es periodista y criminólogo. Se ha especializado en información de sucesos en El programa de Ana Rosa (Tele 5) y actualmente en Espejo Público (Antena 3). También ha presentado los programas nocturnos Rojo y negro (Tele 5) y La diana de… (Antena 3). Ha informado sobre los principales sucesos de la crónica negra de los últimos años, logrando a menudo exclusivas a nivel mundial. También escribe en La Razón.


En “La verdad está equivocada” conoceremos a Guadalupe, escritora de éxito casada con Valentín, empresario e hijo de un famoso torero. Ambos forman una pareja guapa y con dinero, una pareja aparentemente feliz, y más ahora que faltan pocas semanas para el nacimiento de su primer hijo, a la que es habitual ver en la prensa del corazón. Lo que parece una relación idílica dará un giro de 360 grados cuando ella desaparece sin dejar rastro y él se convierte en el principal sospechoso.

Con la voz de un narrador omnisciente en tercera persona el autor compone una novela negra que sin duda es también una novela coral ya que por ella desfilan multitud de personajes perfilados con mimo y detalle para que el lector pueda vivirlos y sentirlos como personas reales. La novela abarca todo el proceso de la investigación, con el grupo de homicidios y la policía científica, y llega hasta el proceso judicial y su sentencia. Dividida en tres partes, la primera se dedica a la investigación en sí misma, siendo ésta la parte más ágil de la novela y en la que encontraremos unos cuantos giros y sorpresas. La segunda nos retrotrae al pasado para conocer la infancia y juventud de Valentín y poder acercarnos a su compleja personalidad. Y ya en la tercera y última, asistiremos al proceso judicial que culminará con una sentencia.

Desde el inicio Nacho Abad imprime un ritmo a la narración que sin ser trepidante sí adquiere una tensión que impele al lector a caer en la trampa mortal de un capítulo más de forma que sus más de seiscientas páginas duraron en mis manos unos pocos días en los que el autor me hizo dudar de todo y de todos. Solo la segunda parte, la que mira al pasado para mostrarnos cómo creció y se forjó el hombre que hoy es Valentín, ralentiza un poco una lectura que se convierte en una tela de araña mientras seguimos paso a paso todo el proceso de un caso desde el mismo momento en el que se produce la desaparición de Guadalupe. El autor introduce al lector de lleno en la investigación y le ofrece todo tipo de detalles sobre la misma implicándolo así en un caso que intentará resolver encajando las distintas piezas de una trama que se complica conforme avanza la lectura.

Nacho Abad
Pero más allá de la trama en sí misma, destaca en la novela la crítica que el autor realiza a los medios de comunicación, a la policía y a nuestro sistema judicial. En “La verdad está equivocada” se plantea cómo los profesionales del periodismo pueden influir con sus publicaciones de tal modo que un sospechoso se convierta automáticamente en culpable para la opinión pública sin haber sido aún juzgado. Va incluso más allá planteando cómo en muchas ocasiones la información que se ofrece y que se toma como la verdad ni siquiera ha sido mínimamente contrastada, una carencia de rigor que afortunadamente no afecta a todos los profesionales.

Tampoco la policía sale bien parada del todo en esta novela y es que, como en todos los colectivos, hay buenos y malos profesionales. Nacho Abad así lo refleja y junto a los que son rigurosos en su trabajo, se nos presenta también a los chapuceros y tramposos, capaces de manipular indicios para convertirlos en pruebas y cerrar un caso. Lo mismo sucede con los profesionales de la justicia y de este modo encontramos desde jueces deseosos de convertirse en estrellas mediáticas de la televisión, hasta abogados defensores que persiguen ese mismo fin en contraposición a aquellos que asumen con profesionalidad su cometido. Quizá la reflexión más importante sea que no todo vale para obtener una exclusiva, ni todo vale para obtener pruebas que incriminen a un sospechoso, ni todo vale para conseguir la sentencia que se desea.

Durante la lectura de “La verdad está equivocada” es fácil que el lector encuentre similitudes con casos de la crónica negra de nuestro país en los que efectivamente se ha hecho un juicio paralelo de los sospechosos e incluso subyace la idea de cómo podría cambiar una sentencia si en lugar de ser juzgado por un jurado popular lo hiciera un tribunal profesional. No cabe duda que el autor tiene un profundo conocimiento del mundo periodístico y del sistema policial y judicial y esto es algo que se transmite al lector y que logra una mayor implicación en lo que se lee.

La verdad no siempre es absoluta y, a veces, puede estar equivocada. Así, aunque el caso de Guadalupe está cerrado, son varias las cuestiones que quedan abiertas en “La verdad está equivocada” y es que cuando llegamos a la última página descubrimos que cerrar un caso no significa que se haya escrito su final por lo que habrá que esperar a “Probatio diabolica”, novela en la que actualmente trabaja Nacho Abad, para atar los cabos sueltos que quedan en la novela. A pesar de parecer que se trata de un final abierto os aseguro que el desenlace no defrauda y, aunque al menos en mi caso, tampoco sorprende la impresión final es tan satisfactoria que lo único que puedo hacer es desear que el autor no nos haga esperar demasiado para encontrarnos de nuevo con sus letras.

Como podéis ver no dudo en recomendaros esta novela negra, policíaca, coral y judicial, que aúna lo mejor de cada género en una trama muy bien construida y perfectamente armada, con unos personajes coherentes y un ritmo ágil que atrapa al lector desde la primera página. Una novela que no solo entretiene, sino que invita a la reflexión sobre los medios de comunicación y nuestro sistema policial y judicial.