El testamento de un escritor de novela negra empuja a su viuda, a su hija y a una antigua novia irlandesa -a la que abandonó años atrás sin explicación alguna- a convivir un verano en su casa de la playa junto a un taller de bicicletas en la costa mediterránea.
Hay novelas que no se pueden contar, ni tan solo describir, porque sería como explicar un beso antes de darlo. El hombre que arreglaba las bicicletas es un verano en algún lugar de nuestro imaginario.
Ángel Gil Cheza consigue contagiarnos su particular modo de ver el mundo; un lugar en el que se escucha cada palabra, se atiende a cada gesto, y donde cada momento que compartimos con alguien cuenta.
EL AUTOR
Ángel Gil Cheza es licenciado en Humanidades y máster en Edición. Fue batería del grupo punk Mala hierba a los trece años y editor del fanzine Sátira Coenta a los quice. En los años noventa destacó como cantautor. Publicó la cassette Futuro (1998) y el disco Con la miel en los labios (2005). Desde hace un tiempo su actividad laboral gira en torno al mundo de la edición, donde trabaja como editor de mesa freelance, imparte clases en diferentes centros y asesora a otros autores. Actualmente dedica el tiempo a escribir y cuidar un huerto de naranjas ecológicas.
MI OPINIÓN
Tanto el título como la portada de este libro, con esa caseta y el mar de fondo, me parecieron muy atrayentes cuando lo vi entre las novedades de Suma de Letras así que cuando Laky propuso una lectura conjunta no dudé ni un momento en apuntarme y tuve la suerte de resultar agraciada con un ejemplar.
La acción se desarrolla en 2008 cuando Artur Font, autor de novela negra, acaba de morir aunque a lo largo de la narración habrá algún salto al pasado que nos permitirá conocer la juventud de Artur y así entender el presente. Tras el fallecimiento se descubre que en el testamento, además de a su esposa y su hija, se nombra a una tercera mujer de la que sólo indica su nombre, Enda Berger, y su nacionalidad, irlandesa. De este modo, el abogado y mejor amigo del difunto comenzará una búsqueda que culminará con la lectura del testamento ante las tres mujeres.
Los primeros capítulos del libros son realmente desconcertantes y confusos y nos harán preguntarnos dónde puede conducirnos esta historia de la que apenas tenemos unas pinceladas a través de la sinopsis proporcionada por la editorial. Esta confusión rápidamente se verá resuelta y nos encontraremos con las tres mujeres sentadas delante de un notario y abocadas a una convivencia mientras el papeleo se resuelve. Una convivencia que me ha resultado totalmente inverosímil pero en la que se basa la novela por lo que a pesar de lo poco creíble de la situación resulta totalmente necesaria.
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| Ángel Gil Cheza |
Estamos ante una narración intimista en la que el autor nos hará reflexionar sobre el amor, la vida y la muerte pero, sobre todo, nos invitará a preguntarnos de qué modo nuestras decisiones pueden afectar a nuestros seres queridos una vez nosotros hayamos muerto. A pesar de ser una novela de sentimientos y llena de reflexiones, cargada de ese aire intimista que comento, esperaba una mayor profundidad ya que a veces he tenido la sensación de que el autor se quedaba en la superficie cuando podría haber ahondado mucho más en los sentimientos de las protagonistas.
Es también una novela de personajes. Tres personalidades muy distintas llenan estas páginas y aquí debo decir que me ha costado mucho conectar de forma especial con ninguna de ellas aunque de la que más cerca me he sentido ha sido de Noelia, la viuda de Artur. En cualquier caso, hay un perfecto equilibrio entre ellas, ninguna pesa más que la otra, son sumamente distintas y a la vez complementarias. Sin duda el autor ha hecho un buen trabajo en el trazado del carácter de las tres y consigue que entendamos a todas aunque no siempre compartamos sus decisiones y actitudes.
El autor destaca no sólo por saber poner palabras a los sentimientos y pensamientos de sus personajes y por el trazado de estos, sino también por una fantástica ambientación. La descripción de los paisajes, los sonidos y los aromas de ese lugar indeterminado de la costa valenciana me ha parecido realmente fantástica y cuando leía realmente sentía que me envolvía la atmósfera que el autor nos describe.
La lectura es de lo más ágil y dinámica. El lenguaje sencillo, con ciertos toques poéticos en algunas ocasiones, la proliferación de diálogos frente a la narración, los capítulos cortos y la breve extensión de la novela hacen que prácticamente se devore. Si, además, tenemos en cuenta que desde el primer momento flota en el aire el halo de un misterio sin resolver, de un secreto escondido, puede decirse que es un libro que teniendo tiempo casi puede leerse del tirón, yo de hecho lo leí en dos sentadas.
"El hombre que arreglaba las bicicletas" es una historia bonita que, aunque se me ha quedado corta ya que podría haber profundizado mucho más y aunque parte de una convivencia a todas luces poco creíble, sin duda merece la pena ser leída y que nos deparará unos buenos ratos no sólo de entretenimiento sino también de ternura y reflexión.
Ficha técnica
Título: El hombre que arreglaba las bicicletas
Autor: Ángel Gil Cheza
Editorial: Suma de Letras
Nº de páginas: 256
ISBN: 9788483656372

