13 de noviembre de 2015

Estricnina - Mercedes Sáenz Blasco


Hay títulos, muchos títulos, que anotas cuando ves la reseña en algún otro blog y que, aunque te interesan, no te lanzas a por ellos ya que la lista de pendientes amenaza no ya con ser interminable e imposible de cumplir, que lo es, sino con convertirse en infinita. Y ese libro se queda en otra lista, la de los deseos, y cuando transcurre un poco de tiempo, pasa a ser uno de los olvidados salvo que aparezca en tu camino. Sí, eso que tantas veces decimos: si se cruza en mi camino… Pues bien, uno de esos libros que hacía cola y que parecía condenado a ser olvidado, se cruzó en mi camino. Hoy os hablo de “Estricnina”.


SINOPSIS

Ignacio tiene once años cuando descubre que el cura al que sirve como monaguillo ha asesinado a su madre. Sin pensárselo dos veces decide vengar su muerte.

Tras más de cuatro décadas, los remordimientos siguen escondidos en su apagada y triste existencia. Sin trabajo, separado y con un hijo al que apenas ve el destino le tiene preparada una jugarreta y le pone de nuevo frente a todo lo que ha intentado olvidar y que aún no ha cicatrizado.


LA AUTORA

Mercedes Sáenz Blasco (Logroño, 1969) es Diplomada en Enfermería y trabaja en el Hospital de Mérida, ciudad en la que vive. Ha ganado el IX Certamen de Relatos Carmen de Michelena y el segundo premio del IX Certamen de Relato Corto Encarna León, entre otros. Estricnina, su primera novela publicada, ha sido finalista del XXXIV Premio de Novela Felipe Trigo.


MI OPINIÓN

No cabe duda que “Estricnina” tiene un comienzo de esos que te dejan rápidamente enganchado a sus páginas. No solo descubrimos que un cura ha asesinado a la madre del protagonista, cuando él aún era un niño, sino que ese niño, además, tomó cumplida venganza. Así conocemos a Ignacio, ya adulto, un hombre normal y corriente que encierra ese secreto que se nos ha desvelado nada más comenzar la lectura. Periodista en paro decide ampliar sus conocimientos de idiomas sin saber que esta decisión lo abocará directamente a su niñez al reencontrarse con Adeline, la cual se encargará también de poner un poco de luz en su gris vida. Al mismo tiempo, la repentina enfermedad de su tía le hará trasladarse desde Mérida hasta Logroño y volver a las calles de su infancia, las calles donde todo comenzó.

Mercedes Sáenz Blasco
Un planteamiento muy atractivo a partir del cual la autora desarrolla una trama bien armada en la que alternando presente y pasado construye una historia con tintes más costumbristas de lo que el inicio podía hacernos suponer. Como suele suceder cuando una novela se desarrolla en dos hilos temporales, la del pasado me ha parecido mucho más atractiva que la del presente ya que esta última, en algún momento, me ha resultado excesiva y forzada y aunque el protagonista principal, Ignacio, es un personaje solvente y muy bien construido, no me he sentido lo mismo con Adeline, a la que me ha costado un poco más creerme o simplemente sea que me ha caído rematadamente mal con sus aires de diva. En cambio la trama que se desarrolla en el pasado me ha parecido más natural y, sobre todo, me ha cautivado el retrato preciso que la autora construye de un barrio y de la vida en él. La calle Datrás y la calle Dalante, las vecinas cotillas, los franchutes, sobre todo ellas, que vienen a trastocar el tórrido verano riojano con sus perfumes, su sofisticación y con su modernidad casi pecaminosa para un barrio de currantes y beatas. Es en esta parte donde la novela se torna costumbrista y entrañable, con un aire de nostalgia que me ha cautivado.

Con una prosa ágil, directa y sin florituras, y una narración en primera persona a cargo del propio Ignacio, Mercedes Sáenz construye una novela de intriga salpicada con ciertos toques de humor e ironía que me han arrancado alguna sonrisa. El lenguaje sencillo y coloquial, las descripciones justas para situar al lector en los escenarios donde se desarrolla la acción, Mérida y Logroño, y un buen equilibrio entre diálogo y narración, hacen que “Estricnina” sea de uno de esos libros cuyas páginas vuelan en las manos y lees casi sin darte cuenta. Una novela en la que todos los misterios y dudas planteadas quedan resueltos al final y, si bien el desenlace resulta bastante predecible desde poco más allá de la mitad de la lectura, también es cierto que la autora nos reserva alguna sorpresa más que dará un giro distinto a todo lo leído. 

En definitiva, “Estricnina” es una novela en la que la venganza y los secretos largamente silenciados son sin duda los temas principales. Una novela que en general me ha gustado mucho y en la que la autora maneja la intriga con buen pulso, sorprendiéndome en más de una ocasión que se tratara de una primera obra. Habrá que seguirle la pista a Mercedes Sáenz. 

11 de noviembre de 2015

La muerte en Venecia - Thomas Mann


Cada vez que Navona anuncia que va a publicar un nuevo Ineludible yo empiezo a morderme las uñas esperando que llegue. Mi fe es absolutamente ciega y me da igual que el título venga firmado por un autor de reconocido prestigio, como es este caso, o que lo esté por otro totalmente desconocido para mí, como han sido otros. Sé que no va a fallar, sé que será una lectura especial, que me llenará, me inquietará y, sobre todo, me conquistará. Hoy os hablo de “La muerte en Venecia”.


EL AUTOR

Thomas Mann (Lübeck, Imperio alemán, 6 de junio de 1875 – Zúrich, Suiza, 12 de agosto de 1955) fue un escritor alemán nacionalizado estadounidense, considerado uno de los más importantes de Europa de su generación, recordado por el profundo análisis crítico que desarrolló en torno al alma europea y alemana en la primera mitad del siglo XX. Para ello tomó como referencias principales a la Biblia y las ideas de Goethe, Freud, Nietzsche y Schopenhauer. A pesar de que su obra más conocida sea la novela La montaña mágica, Thomas Mann recibió el Premio Nobel de literatura en 1929. Los diarios personales de Mann, hechos públicos en 1975, revelan su lucha interna contra una homosexualidad siempre latente, la cual halló reflejo en sus libros, muy señaladamente en su conocida obra Muerte en Venecia (1912), en la que el envejecido protagonista se enamora de un muchacho de 14 años llamado Tadzio. Considerado un clásico de la literatura homosexual, La muerte en Venecia ha sido objeto de una película de Visconti y de una ópera de Britten.


MI OPINIÓN

Gustav von Aschenbach es un consagrado autor alemán de mediana edad que ha sentido la necesidad de abandonar Alemania y viajar hasta Venecia. Será allí donde quedará prendado de la belleza de un joven polaco, casi un niño, Tadzio. Una Venecia que casi se circunscribe al hotel donde se alojan y a la playa cercana a dicho hotel y, a pesar de esta aparente pobreza de escenarios, el autor consigue realizar un retrato fidedigno de la decadencia de una ciudad sobre la que se cierne la amenaza de la peste por mucho que las autoridades quieran ocultarlo.

Con solo dos personajes magníficamente retratados, Mann construye una novela en la que la simbología que encierra prima por encima de la trama en sí misma y desde luego prima por encima de una acción prácticamente inexistente, por lo que no lo considero un libro adecuado para aquellos lectores que busquen únicamente que en una novela “pasen cosas, muchas cosas”. La languidez de unos días de vacaciones son el perfecto reflejo de la prosa en este libro, una languidez que contrasta con el tormento interior que vive nuestro protagonista, atormentado por una pasión que va contra su moralidad, pero que a pesar de ello ni puede ni quiere evitar subyugado por la belleza del adolescente.

Una pasión que en ningún momento supondrá ni un acercamiento al joven ni un deseo pura y estrictamente sexual. Ver esta novela como la narración del deseo de un escritor maduro por un adolescente es quedarse a las puertas de un libro que esconde mucho más entre sus páginas y que no disfrutarán aquellos que hagan una lectura literal de “La muerte en Venecia” porque a través de múltiples referencias mitológicas, los temas que trata la novela son principalmente la belleza y la muerte. Tadzio representa todo lo inalcanzable que tiene la belleza pura, una belleza que subyuga a Aschenbach y que lo arrastra a una terrible lucha interna de la que no saldrá indemne ni física ni emocionalmente.

Una novela realmente breve, pero que encierra toda la intensidad de otras obras del autor que leí hace años y que ya me fascinaron en su momento, como son “La montaña mágica” y “Los Buddenbrooks”. Una lectura que requiere de una actitud pausada y analítica para adentrarse en las múltiples interpretaciones que de ella se pueden inferir por lo que no la considero adecuada ni para todo tipo de lectores ni, sin duda alguna, para cualquier momento lector. Una pequeña joya que, con las salvedades hechas, os recomiendo.


9 de noviembre de 2015

Esta semana leo... #116


¿Os gusta  la foto que ilustra hoy esta entrada? Es para dar un poquito de envidia, no a todos los que me leéis porque también lo tenéis, pero sí a muchos. No, no soy mala, y no solo es por la envidia, es por si queda alguien que no sepa que la próxima semana se publica la nueva novela de Juan Gómez Jurado, “Cicatriz” y que es mi actual lectura gracias a que Ediciones B ha tenido el detalle de enviarme un ejemplar no venal. Me está gustando muchísimo y a pesar del poco tiempo que he tenido durante el fin de semana llevo su lectura muy avanzada. La semana que viene os cuento más y a lo largo de ésta podréis ir leyendo mis impresiones y las de Laky, no sé si unirá alguien más, en Twitter.

Dado el buen ritmo que llevo con “Cicatriz” me dará tiempo a empezar alguna otra lectura, pero os confieso que no tengo nada claro cuál será, aunque mi intención es escoger algún libro que lleve mucho tiempo esperando y así darle un empujón al Reto 12 meses 12 libros. Si, además, el apellido de su autor empieza por alguna de las letras que me faltan para el de Autores de la A a la Z, mejor que mejor.

Y vosotros ¿qué leéis?