No me canso de
leer historias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, se centren más o menos
en el conflicto bélico o en las vivencias personales de los personajes, lo
cierto es que siempre me aportan algo y es por ello que siempre caigo en volver
a ellas, especialmente cuando se desarrollan en escenarios poco habituales como
es el caso de la novela de la que os hablo hoy, Un hotel en Malmö.
Mi opinión
En Un hotel en Malmö conoceremos a
Georg, un joven que durante el invierno de 1940 ha sido movilizado por lo que
ha tenido que abandonar su hogar en Malmö, su trabajo y su joven esposa, con la
que se ha casado hace tan solo unos meses. Junto a otros jóvenes, la mayoría
tan inexpertos como él, se dirige a la frontera con Finlandia, un lugar
inhóspito, de temperaturas extremas durante el invierno y donde las pésimas
condiciones de vida y los abusos de los superiores jerárquicos convertirán su
existencia en un auténtico infierno. Mientras, su esposa Kerstin ha vuelto a
casa de sus padres, con su único sueldo ya no puede mantener el apartamento que
fue su hogar de recién casada, y su vida se limita a su trabajo hasta que conoce
a Viola, una mujer culta, rica e independiente que representa todo lo que ella
no es y con la que rápidamente trabará amistad.
Estamos ante una de esas novelas que aun
ambientándose en la Segunda Guerra Mundial su
trama no se centra en el conflicto bélico, sino en la repercusión que éste
tiene en la vida de los personajes, tanto de aquellos que fueron llamados a
filas, como de los que se quedaron en su hogar pero con una vida que en nada
puede parecerse a la que tenían hasta ese momento, una vida en la que todos los
sueños han quedado truncados y en la que no queda más remedio que reinventarse
y luchar. Así, Un hotel en Malmö es
una historia de adaptación, de supervivencia y de segundas oportunidades
porque si adaptarse a una guerra es complicado, también lo es volver a lo que
un día dejaste atrás y ver que, aunque los escenarios sean los mismos, ni el
que vuelve ni los que quedaron volverán a serlo, sus vidas han cambiado para
siempre.
Marie Bennet nos dibuja tres
protagonistas, Georg, Kerstin y Viola, muy distintos entre sí, y realiza un gran trabajo trazando con minuciosidad
sus perfiles y haciéndoles evolucionar, especialmente a Georg y Kerstin,
conforme sus circunstancias vitales van cambiando. El regreso de Georg, que
debía ser motivo de gran alegría, desvela para ambos la inmensa brecha abierta
en una relación que se vio truncada nada más comenzar. Los dos han vivido
experiencias que jamás imaginaron y retomar su matrimonio donde lo dejaron se
revela una tarea imposible. Son tantos
los matices que la autora introduce y es tan vívida la descripción de las
emociones de ambos que leyendo me he sentido muy cercana a ellos, aún
siendo dos personajes que en general no han despertado mis simpatías, quizá
porque cada uno en su papel los he sentido débiles, casi títeres en manos del
destino, he podido entenderlos y he conseguido ponerme en su lugar, viviendo
sus dudas, sus miedos y sus angustias. El otro gran personaje de la novela es
Viola, una mujer enigmática con la que es fácil simpatizar al conocerla, pero que
conforme avanza la novela se va mostrando con más dobleces de los que podíamos
pensar.
Con
un ritmo pausado, Un hotel en Malmö es una novela que va de menos a más
quizá influida por una estructura basada en tres partes muy diferenciadas: una
primera dedicada a Georg; la segunda dedicada exclusivamente a Kerstin y Viola;
y por fin una tercera en la que todo confluye y en la que la lectura gana en
agilidad. Es, además, una de esas
novelas que una vez reposada, ha ido calando más en mí, quizá por la naturalidad
y sencillez con la que la autora plantea temas tan duros y desgarradores como
los que encontramos en esta novela, pero que sin embargo como lectora los he
ido viviendo como el normal devenir dadas las circunstancias en las que la vida
ha colocado a los personajes. Amor,
espionaje, homosexualidad, traición… son muchos de los temas que trata una
novela que va mucho más allá que hablarnos de la siempre omnipresente guerra.
En definitiva, Un hotel en Malmö es una
novela que con ritmo pausado nos narra cómo la guerra cambia la vida de las
personas y cómo el mayor conflicto, el más difícil de resolver y superar, es el
personal, siempre atrapado en el sinsentido de la guerra.