30 de marzo de 2020

Esta semana leo... #317

Tercera semana de estado de alarma con mayores restricciones que esperemos de verdad sirvan para frenar esta curva de la que todos hablamos… Yo afortunadamente por fin estoy en casa con teletrabajo y, aunque creo que tendré que volver pronto, de momento disfruto de mi casita y de mi terraza cuando sale el sol y, sobre todo, no me busco excusas para salir porque, sencillamente, ¡no quiero salir!

Comienzo la semana con dos lecturas, una sobre la que me han pedido no cuente nada ya que su publicación se ha retrasado… y otra que empezaré hoy mismo, Toda una vida para recordar de Núria Pradas, una autora de la que ye leído Sueños a medida y El aroma del tiempo, dos novelas que me encantaron.

Y vosotros ¿qué leéis?

28 de marzo de 2020

Ganador de El último verano de Silvia Blanch


Ya tenemos el nombre de la persona que disfrutará de El último verano de Silvia Blanch de Lorena Franco y la ganadora de un ejemplar y es...

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¡Felicidades, Mª Ángeles! Necesito tus datos postales y número de teléfono para que la editorial te haga llegar el ejemplar. Como ya sabes para ello preciso de tu consentimiento expreso por lo que en el correo que envíes a entremislibrosyo@gmail.com debes incluir el siguiente texto:

"Doy mi consentimiento al tratamiento de los datos que proporciono en este correo con el único fin de recibir el premio de este sorteo, un ejemplar de El último verano de Silvia Blanch, y acepto que estos sean cedidos a la editorial encargada del envío."

El resto no olvidéis visitar los otros blogs organizadores por si habéis sido afortunados con ellos.


¡Gracias a todos por participar!


25 de marzo de 2020

El chico de las bobinas - Pere Cervantes


Si hay una ambientación bélica que me guste, además de la Segunda Guerra Mundial, es nuestra triste Guerra Civil y, por extensión, el período de posguerra. Irremediablemente me siento atraída por estas novelas y si, además, están escritas por un autor al que tengo muchas ganas de descubrir, Pere Cervantes en este caso, no necesito más motivos para lanzarme de lleno a la lectura. Hoy os hablo de El chico de las bobinas.

Mi opinión

En la Barcelona de 1945, Nil Roig colabora en la economía familiar, sostenida únicamente por su madre, llevando bobinas de películas a los distintos cines de la ciudad. El día que cumple trece años recibirá de su madre un regalo muy especial, la bobina de El gran dictador, pero esa alegría se verá empañada cuando, tras ver huir a un hombre de su portal, cuyo rostro se quedará grabado en su mente, presencia la agonía del individuo que acaba de ser atacado y que, instantes antes de morir, entrega a Nil el cromo de un actor y pronuncia el nombre de su padre, David, huido a Francia en 1939.

La atmósfera de la Barcelona de la posguerra toma cuerpo ante nuestros ojos gracias a una ambientación que nos permite sentir la vida de aquellos años y movernos entre los contrastes de la miseria de Poble Sec, donde viven Nil y su madre, y el lujo y riqueza del Paseo de Gràcia o del Hotel Ritz, sin olvidarnos de la comisaría de la Brigada Político Social con todo su catálogo de abusos y torturas. Se toma el autor el tiempo necesario para que ese ambiente vaya calando en el lector, para que se sienta viviendo entre sus páginas, y lo hace con un ritmo sostenido y una prosa tan envolvente como cuidada y elegante, regalándonos así una de esas narraciones en las que, más allá de la trama, se disfruta del simple placer de leer.

Dividida en cuatro partes: 1945, 1947, 1949 y 2021, Pere Cervantes, con un lenguaje muy cuidado, utiliza el narrador en tercera persona salvo para 2021, donde nos reserva la primera persona. Ha sido esta última parte la única con la que me ha costado un poco conectar. Quizá porque venía de una casi comunión perfecta con lo leído y vivido anteriormente, que lo narrado en esta última parte, aun teniendo su justificación, la hubiera preferido distinta, más íntima y sin incluir algún personaje que, en mi opinión, no solo no aporta, sino que distrae de lo realmente importante. Sé que es muy vago lo que os digo, pero seguro que los que habéis leído el libro sabéis a qué me refiero.

Los personajes que pasean por las páginas de El chico de las bobinas solo los puedo describir como soberbios. Yo, que no suelo disfrutar, y por lo tanto no suelo animarme, con novelas cuyos protagonistas sean niños, he sentido que conectaba con Nil desde el primer momento y le he acompañado en su paso hacia la adolescencia. Pero si hay un personaje que me ganó desde su primera aparición fue Soledad, la madre de Nil, esa mujer que perdió una hija en la guerra, esa mujer abandonada por un marido que antepuso su lucha y sus ideales a ella, esa mujer que grita por dentro lo que no puede expresar y que aun así sigue luchando sin descanso. Frente a ella uno de los personajes más terribles que me he encontrado últimamente, Víctor Valiente, inspector de policía que encarna la maldad pura y dura. Y junto a estos tres protagonistas todo un auténtico lujo de secundarios inolvidables: Bernardo, Leo, Bonifaci… Un elenco que me ha hecho pasar por mil y una emociones durante la lectura.

El chico de las bobinas no es solo una novela sobre la represión franquista, la resistencia republicana de los maquis y los muchos nazis que encontraron en nuestro país un lugar en el que no solo seguir con sus miserables vidas, sino además montar toda una red de espionaje. El chico de las bobinas es el emocionante relato de los sueños que nunca desfallecen, encarnados en esas salas de cine de barrio que ofrecían una puerta a otras vidas alejadas de la miseria, el dolor y el miedo imperantes, y un homenaje a esas mujeres fuertes que no se arredraron ante las penurias que les tocó vivir y siguieron luchando por seguir adelante.

¿Qué más os digo par animaros a leer El chico de las bobinas? Para mí ha sido una lectura soberbia y no tengo ninguna duda de que vosotros también la disfrutaréis.



23 de marzo de 2020

Esta semana leo... #316

Comenzamos la segunda semana de estado de alarma y los libros y la tecnología se han convertido en la mejor compañía para muchos, no para otros que siguen tomándose esto como si no fuera en serio. Yo, que salgo a la calle porque no me queda más remedio que ir a trabajar, me sorprende cómo cada día veo a la gente más relajada, saliendo con cualquier excusa o sin ella, mientras que yo, que lo hago por obligación, solo quiero quedarme en casa.

Y dicho esto os cuento que comienzo la semana leyendo El mercader de libros de Luis Zueco. La semana pasada os comentaba que me apetecía novela histórica y aquí estoy con un autor cuyas lecturas siempre me satisfacen.

Aprovecho para recordaros que tenéis un sorteo activo en el blog, se trata de El último verano de Silvia Blanch de Lorena Franco. Si os apetece participar podéis clicar en el banner e ir directos a las bases.



Y vosotros ¿qué leéis?

19 de marzo de 2020

La madre de Frankenstein - Almudena Grandes


Como os contaba en mi reseña de Los pacientes del doctor García, Almudena Grandes es una autora a cuyas citas literarias no falto nunca, salvo la primera novela de estos Episodios de una Guerra Interminable, he leído todas sus novelas, aunque en este espacio solo estén reseñadas, además de la ya nombrada, El lector de Julio Verne y Las tres bodas de Manolita. Hoy os hablo de La madre de Frankenstein.

Mi opinión

En 1954, al psiquiátrico de mujeres de Ciempozuelos acaba de llegar el doctor Germán Velázquez para tratar a las pacientes esquizofrénicas, por primera vez en España, con un nuevo medicamento, la clorpromazina, con el que ya ha cosechado grandes éxitos en Suiza. Con lo que el doctor Velázquez no contaba era con encontrarse allí con una interna que lo retrotraerá a su pasado. Esta no es otra que Aurora Rodríguez Carballeira (personaje real al que no conocía y que me ha resultado tan fascinante que he seguido leyendo sobre ella), madre y parricida de la conocida Hildegart Rodríguez, a la que intentará acercarse por todos los medios con la ayuda de una auxiliar, María Castejón.

Junto a los tres nombrados, más de cien personajes, entre ficticios y reales como la propia Aurora o Antonio Vallejo-Nájera y Juan José López Ibor, y respetando siempre el rigor histórico, transitan estas páginas cargadas de dolor, valentía y honestidad, pero a ellos pertenecen las tres voces narrativas sobre las que se sustenta la novela bien a través del clásico narrador protagonista, bien tomando la forma de monólogos interiores que aportan muchísima información sobre la psique y el funcionamiento de una mente enferma. De una forma u otra, y tanto con principales como con secundarios, Almudena Grandes vuelve a regalar a sus lectores unos personajes inolvidables que se quedarán conmigo por mucho tiempo.

El estilo de la autora es inconfundible y, aunque en esta ocasión la he percibido mucho menos adjetivada de lo que suele ser habitual en ella, vuelve a ofrecernos una prosa llena de matices y un lenguaje rico y vuelve a deleitar al lector con párrafos de absoluta belleza a través del uso de escenas yuxtapuestas en las que alterna, usando tan solo el más básico de los signos de puntuación, la coma, espacios temporales distintos que se funden en uno solo cargando de dramatismo y fuerza a la narración. No cabe duda de que Almudena Grandes es una de las mejores plumas de las que podemos presumir y el uso de los recursos retóricos y el control del pulso narrativo de los que hace gala en La madre de Frankenstein son solo una muestra más de ello.

Una vez más la autora ha vuelto a regalarnos a los lectores una historia tan dura como inolvidable, una novela que se vive más que se lee, en plena comunión con sus personajes, y en la que el lector avanza sin poder parar, pero con la pena de ir acercándose al final. Así he avanzado en la lectura, a menudo emocionada hasta las lágrimas, no pocas veces con una sonrisa, y en demasiadas ocasiones horrorizada ante tanta maldad, ante tanto abuso e imbuida de la resignación y desesperanza de tantos y tantos a personajes a los que la vida vapuleó en una y mil historias demasiado corrientes como para sorprender.

Porque, una vez más, Almudena Grandes no se limita a contarnos una gran historia, esa del doctor Velázquez y sus enfermas mentales, sino que alrededor de ese hilo conductor teje un entramado de vidas cotidianas, cada una con sus grandes penas y sus pequeñas alegrías, con sus miserias, con sus sueños, con sus luchas… La cotidianeidad de una época no tan lejana, pero a menudo olvidada o silenciada, dejando de lado que mucho de lo que tenemos hoy, muchas de las libertades que hoy nos parecen lo más normal del mundo, las disfrutamos gracias a aquellos que lucharon por un futuro distinto. En este sentido La madre de Frankenstein es también un homenaje a todos ellos y así nos lo recuerda la autora en su nota final.

«En memoria de todas esas mujeres, que no pudieron atreverse a tomar sus propias decisiones sin que las llamaran putas, que pasaron directamente de la tutela de sus padres a la de sus maridos, que perdieron la libertad en la que habían vivido sus madres para llegar tarde a la libertad en la que hemos vivido sus hijas, he escrito este libro.»

En definitiva, La madre de Frankenstein es una magnífica novela con la que Almudena Grandes vuelve a rescatarnos del olvido histórico mientras nos introduce de lleno en la oscura psiquiatría franquista. Una novela intensa y tan verosímil que es imposible no emocionarse y conmocionarse con ella.


Ficha técnica





17 de marzo de 2020

El caso Paternostro - Carlo F. De Filippis


No es habitual que las portadas con animales me llamen la atención, manías mías, pero esta tan negra de Alfaguara captó rápidamente mi atención. Añadir a ello los géneros novela negra y thriller y leer su sinopsis, fueron el pistoletazo de salida para mi necesidad de leer la novela de la que os hablo hoy, El caso Paternostro.

Mi opinión


En Carmagnola Pierluigi Paternostro, un conocido artista, ha sido ferozmente asesinado y el equipo del comisario Salvatore Vivacqua, Totò para lo más cercanos, jefe de la Brigada de Investigación de la policía de Turín, será el encargado de la investigación. Comienza así una búsqueda desesperada de un asesino despiadado y sádico que no se conformará con un solo cadáver en su afán de conseguir su objetivo, mientras que sus superiores presionan a Vivacqua para que resuelva el caso lo más rápidamente posible o se verá relegado por otro equipo de investigación.

Lo primero que me sorprendió de esta novela, muy gratamente por cierto, fue encontrar un policía protagonista sin traumas, sin un pasado turbio y con una estructura familiar convencional y feliz, mujer, dos hijos y mascota incluida. Un tipo de lo más normal que es uno de los puntos fuertes de El caso Paternostro porque un buen asesinato y una buena investigación pueden irse al traste por un mal protagonista. No es este el caso de Totò, policía curtido y un tanto irreverente e irónico que lidera un buen equipo de policías ejerciendo una mano dura paternalista que en más de una ocasión me ha arrancado una sonrisa a pesar de estar ante una novela tan negra como esta.

Con una prosa directa y un estilo ágil y fresco, la novela avanza con buen ritmo sin ahorrarnos detalles de la intensa violencia que habita en sus páginas, pero sin recrearse en ellos. Con un buen equilibrio entre narración y diálogos, brillantes algunos de ellos, la novela avanza alternando la investigación policial, que se revela desde el principio como muy compleja, con sus pesquisas e interrogatorios, y los movimientos del asesino, cuyos capítulos están encabezados por citas de El arte de la guerra de Sunzi, libro sobre tácticas y estrategias militares que inspiró, entre otros, a Napoleón, personaje histórico que también tiene hueco en esta novela de la mano de uno de los personajes.

El autor nos traslada con facilidad a un Turín gris y sombrío, a pesar de la llegada del verano, durante esta cacería de un asesino tan astuto como despiadado con el que a menudo iremos un paso por delante de la policía, añadiendo así más tensión de la que la propia novela tiene por sí misma y que va creciendo conforme avanzamos en esta trama tan compleja como original hacia un desenlace perfecto que cierra y resuelve de forma muy satisfactoria sin dejar flecos sueltos.

Comentaros antes de terminar esta reseña que El caso Paternostro es la segunda novela de la serie protagonizada por el comisario Vivacqua y aún así nada se echa de menos ni existe laguna alguna durante su lectura.

En definitiva, El caso Paternostro en una buena novela negra con una investigación policial bien desarrollada y con unos personajes carismáticos, de esos que te apetece volver a encontrarte en nuevas lecturas.

Ficha técnica


16 de marzo de 2020

Esta semana leo... #315

Un lunes más, muy distinto eso sí a cualquier otro de los anteriores, os cuento cuáles serán las lecturas que ocuparán mi tiempo en esta semana, pero antes de nada quiero desearos a todos una buena y feliz estancia en vuestras casitas, seamos todos responsables y no busquemos excusas para salir a la calle. Yo mañana lo haré porque tengo que ir a trabajar en uno de esos servicios que no puede parar y que no admite teletrabajo y solo espero que quien acuda de verdad sea por algo urgente e inaplazable.

Y no me enrollo más, os cuento que comienzo la semana leyendo El chico de las bobinas de Pere Cervantes, un autor que se estaba convirtiendo en eterno pendiente y al que por fin estoy descubriendo con su última novela.

Tengo para elegir como siguiente lectura unos cuantos, la semana pasada fue muy movida en la llegada de libros nuevos a casa (a ver si os los enseño en Instagram) así que no tengo claro con cuál me pondré, aunque el cuerpo me está pidiendo novela histórica. Ya veremos.

Aprovecho para recordaros que tenéis un sorteo activo en el blog, se trata de El último  Silvia Blanch de Lorena Franco. Si os apetece participar podéis clicar en el banner e ir directos a las bases.



Y vosotros ¿qué leéis?

10 de marzo de 2020

El encuadernador - Bridget Collins


La fantasía nunca ha sido mi fuerte, y a pesar de que las pocas lecturas con las que me he animado siempre me han resultado satisfactorias, lo cierto es que es un género que de entrada no me atrae. Aún así esta novela llamó mi atención en cuanto la vi en el catálogo de novedades de Plaza & Janés, su título, relacionado con los libros, y su sinopsis, despertaron mi interés y decidí acercarme, no sin una cierta cautela, a su lectura. Hoy os hablo de El encuadernador.

Mi opinión


En contra de su voluntad, y tras sufrir una misteriosa enfermedad de la que aún está recuperándose, Emmett Farmer es enviado lejos de la granja familiar para ser aprendiz de una anciana encuadernadora, Seredith. Con ella aprenderá el arte, como labor física, de hacer libros, a pesar de desconocer totalmente el contenido de estos y su trabajo creativo, aspecto que se adivina como algo mágico.

Y hasta aquí os voy a contar sobre el argumento de El encuadernador, un libro mágico en sí mismo al que os recomiendo acercaros sabiendo lo mínimo imprescindible. Ya su sinopsis nos dice poco sobre lo que vamos a encontrar entre sus páginas, solo nos deja adivinar que nos espera un mundo distinto en el que los libros son mucho más de lo que pueden aparentar y es que en El encuadernador, un libro no es la historia inventada destinada a entretener al lector, de hecho, esas obras se menosprecian y no se entienden.

«Las llaman “novelas”. Deben ser mucho más baratas de elaborar. Se utiliza la misma historia una y otra vez -…- Le hace a uno preguntarse quién las escribirá. Supongo que gente disfruta imaginando desgracias. Gente que no tiene escrúpulos en cuanto a la falta de honestidad. Gente que puede pasarse días escribiendo una extensa y triste mentira sin perder la cordura.»

Dividida en tres grandes partes que a su vez se subdividen en capítulos de extensión media, admito que entrar en El encuadernador me costó un poco. Durante toda la primera parte estuve despistada y con más preguntas que respuestas y, a pesar de ello, la magia y el misterio que me invadieron desde las primeras páginas me invitaban a continuar sin poder parar. Llegada la segunda parte las preguntas se tornan ya en interrogantes que se me antojaban irresolubles, pero ya me hallaba totalmente conquistada por unos personajes cercanos y carismáticos y una ambientación que saltaba del libro para llevarme de la mano a un lugar desconocido en el que participar de una historia de amor que nace de forma silenciosa, que crece con miedo a mostrarse y que estalla desbordándolo todo de amor y deseo.

Para entonces la lectura de El encuadernador ya se había vuelto para mí compulsiva y estaba totalmente atrapada por una historia tan misteriosa como bella, tan oscura como dulce y tan dolorosa como redentora. Son muchos los temas que de forma más o menos directa aborda esta fábula de buenos y malos ambientada en un momento indeterminado, pero que se nos antoja rápidamente como la época victoriana mientras Bridget Collins nos describe un mundo sucio de explotadores y explotados en el que siempre ganan los mismos porque incluso sobre la memoria de los otros tienen poder.

Sin duda la prosa envolvente y el lenguaje cuidado de Bridget Collins son una de las grandes bazas para conseguir que la trama llegue de este modo al lector, con un ritmo cadencioso en el que hay tiempo para todo, recreándose en las imágenes y profundizando en la vida interior de unos personajes con los que sufriremos tanto o más de lo que gozaremos porque si bien El encuadernador encierra entre sus páginas una maravillosa historia de amor, su trama está cargada de violaciones, asesinatos y todo tipo de abusos con los que a la autora no le tiembla el pulso.

En definitiva, El encuadernador es una novela mágica y muy original que narra una intensa y conmovedora historia. Una lectura habitada por personajes inolvidables con los que he viajado a un universo en el que los libros, son mucho más que libros.

Ficha técnica


9 de marzo de 2020

Esta semana leo... #314

Un lunes más os cuento cuáles serán las lecturas que ocuparán mi tiempo en esta semana que comienzo leyendo La madre de Frankenstein de Almudena Grandes, una autora que para mí es un valor seguro y que me tiene totalmente pegada a las páginas de su última novela.

Dada su extensión lo más probable que ocupe todo mi tiempo lector y no será hasta el fin de semana que podré empezar una nueva lectura que probablemente sea El chico de las bobinas de Pere Cervantes, que era la que realmente tenía prevista para esta semana hasta que llegó Almudena y me desbarató los planes lectores.

Y vosotros ¿qué leéis?

7 de marzo de 2020

Ganador de La psicóloga de Helene Flood


Ya tenemos el nombre de la persona que disfrutará de La psicóloga de Helene Flood y el ganador de un ejemplar y es...

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¡Felicidades, Lorena! Necesito tus datos postales y número de teléfono para que la editorial te haga llegar el ejemplar. Como ya sabes para ello preciso de tu consentimiento expreso por lo que en el correo que envíes a entremislibrosyo@gmail.com debes incluir el siguiente texto:

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El resto no olvidéis visitar los otros blogs organizadores por si habéis sido afortunados con ellos.


¡Gracias a todos por participar!

5 de marzo de 2020

El mapa de los afectos - Ana Merino


Confieso que este año el Premio Nadal, cuyos títulos no suelo perderme, no terminaba de llamar mi atención así que, en mi afán de no acumular lecturas y dar salida a todo lo que he ido dejando atrás, decidí dejarlo pasar. Pero hay libros que, si no los buscamos, nos buscan ellos a nosotros y un buen día la novela llegó por sorpresa a mis manos. Afortunadamente, debo añadir. Hoy os hablo de El mapa de los afectos.

Mi opinión


El mapa de los afectos comienza con la relación clandestina entre una joven maestra, Valeria, y un hombre mucho más mayor que ella, Tom, de la que solo es testigo invisible un niño, Samuel, que disfruta recorriendo los bosques solitarios y subiéndose a los árboles. Pero este es solo, como os decía, el comienzo, porque a lo largo de la narración y recorriendo dos décadas, conoceremos a muchos habitantes de este pequeño pueblo del medio oeste estadounidense cuyas vidas se entrecruzan una y otra vez.

Una comunidad cerrada a la que Ana Merino nos traslada con una prosa evocadora para narrar una cotidianeidad plagada de pequeños y grandes dramas y rebosante de secretos a menudo vergonzantes con los que dota de vida a esta novela coral en la que la autora, con un tono narrativo intimista, despliega las emociones que mueven al ser humano, desde las más oscuras hasta las más luminosas. Así, además de los ya nombrados, conoceremos a Greg, adicto al sexo, y a su mujer Gina; a Emily, enganchada a la heroína y trabajadora del burdel del pueblo; a Lilian, una joven madre que desapareció sin dejar rastro… Todos ellos personajes con sus luces y sus sombras que sentimos como personas reales y cercanas.

Una prosa elegante y cuidada que a menudo se acerca al lirismo son las señas de identidad de estas pequeñas historias que nos trasladan a la grandeza de formar parte de un todo, ese todo en el que los afectos, las emociones y los sentimientos mueven el mundo, unas veces para mal, pero muchas otras, para bien, incluso cuando es el azar el que debe poner las cosas en su sitio o descolocarlas irremediablemente.

En definitiva, El mapa de los afectos es una novela coral sobre las emociones y las relaciones humanas narrada con una prosa exquisita y habitada por personajes de carne y hueso. Una lectura que no dudo en recomendar a aquellos que disfruten de las narraciones intimistas en las que lo cotidiano alcanza toda su grandeza.

Ficha técnica


3 de marzo de 2020

La psicóloga - Helene Flood


El día que me resista a cualquier thriller preocupaos seriamente por mí. Sea cual sea el tema, escenario o época, irremediablemente me siento atraída y si, además, voy a tener la oportunidad de charlar con el autor o autora, como ha sido el caso, ya es que digo sí sin prestar atención a nada más sobre la novela. Hoy os hablo de La psicóloga.

Mi opinión



Sara se prepara para pasar un fin de semana tranquilo, a pesar de las incomodidades de su casa en obras, y en soledad. Sigurd, su marido, se ha marchado a pasar estos días con unos amigos así que Sara comienza el viernes atendiendo a sus pacientes y planeando qué hará con todo el tiempo libre que tiene por delante. A mediodía, un mensaje de Sigurd en su buzón de voz la informa de que ya se encuentra en la cabaña en la montaña que era su destino, pero más tarde la llamada de uno de sus amigos, preguntando por el retraso de Sigurd, la pone en alerta. Se supone que había llegado, pero nadie sabe dónde está. Para Sara está claro que su marido miente y para la policía, una vez acude a ella ya que Sigurd continua sin dar señales de vida, Sara parece la clara sospechosa responsable de la desaparición.

Comienza así una novela en la que nada es lo que parece y en la que la mentira y la memoria tienen un claro protagonismo. Con paso firme nos adentramos en una narración en primera persona con la voz protagonista de Sara, una narradora que me ha resultado desconcertante y con la que he dudado en muchas ocasiones sin saber si podía fiarme o no de lo que nos estaba contando. Sara se nos presenta como una mujer seria que sabe lo que quiere y que tiene los pies en la tierra, pero conforme avanzamos en la lectura vamos descubriendo su fragilidad y su inestabilidad emocional. Toda su aparente seguridad comienza a desmoronarse cuando, tras la desaparición, una serie de sucesos extraños empiezan a desestabilizar más aún su vida. ¿O realmente las cosas no están siendo así y el lector está cayendo en las redes de un narrador poco fiable?

Estas preguntas, unidas al misterio de qué le sucedió a Sigurd y quién es el responsable de ello me acompañaron en una lectura que, a pesar de ciertos valles en los que parece que no pasa nada y no avanzamos, va de menos a más hasta un desenlace que solo puedo calificar de perfecto. Cuando creemos que ya está todo dicho, que las lagunas llegaron para quedarse y comenzamos a aceptar que así termina todo y bien está, Helene Flood se desmarca con un giro tan sorprendente como bien traído, nada de conejos sacados de la chistera en el último momento porque el final de La psicóloga es tan coherente con lo leído, a pesar del sorpresón que nos llevamos, que irremediablemente tuve que pensar ¿cómo no lo he visto?

Helene Flood utiliza un lenguaje directo y una prosa sencilla y funcional para una novela que, sin necesidad de un ritmo trepidante, atrapa al lector con el misterio que plantea desde el inicio y con una ambientación tan cotidiana que conforme leemos no podemos evitar pensar que algo así podría ocurrirnos un día cualquiera a nosotros mismos o a alguien cercano.

En definitiva, La psicóloga es una novela entretenida, bien planteada y mejor resuelta mientras nos plantea dudas sobre cuánto podemos fiarnos de nuestra propia memoria. Perfecta para unas cuantas tardes en las que disfrutar de una lectura muy entretenida.

Ficha técnica




2 de marzo de 2020

Esta semana leo... #313

Primer lunes de marzo y os cuento que, tras un fin de semana leyendo El caso Paternostro de Carlo F. De Filippis, comienzo la semana leyendo El encuadernador de Bridget Collins. No tengo más planes lectores para la semana porque es bastante extenso así que imagino que su lectura ocupará todo mi tiempo lector.

Aprovecho para recordaros que tenéis activo en el blog el sorteo de La psicóloga de Helene Flood, una novela muy entretenida de la que os hablaré mañana mismo. Si aún no os habéis apuntado podéis ir a las bases clicando en el banner.


Y vosotros ¿qué leéis?

1 de marzo de 2020

Resumen de febrero


Para ser el mes más corto del año, febrero ha resultado ser muy fructífero en cuanto a lecturas. Veamos cuáles han sido.

Libros leídos



Un mes de buenas lecturas con mención especial para La casa del padre de Karmele Jaio, que se alza con las cinco estrellas en Goodreads, y para Un fuego azul de Pedro Feijoo que robó unas cuantas horas de sueño en tres intensos días de lectura.

¡Vamos a por marzo!