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17 de marzo de 2017

El último akelarre - Ibon Martín


¡Qué ganas tenía de leer este libro! Tanto El faro del silencio como La fábrica delas sombras las disfruté, así que en cuanto supe que Ibon Martín tenía nueva novela no tuve dudas sobre su lectura y, además, tuve la suerte de resultar afortunada en un sorteo organizado por el blog Libros que hay que leer para una lectura conjunta. Hoy os hablo de El último akelarre.

Sinopsis


Bilbao se prepara para una noche festiva cuando un macabro asesinato atrae todas las miradas hacia la imponente chimenea del parque de Etxebarria. Un joven estudiante de la Universidad de Deusto pende envuelto en llamas de su vieja estructura de ladrillo. La elección del momento y el lugar apunta a un crimen ritual. La escritora Leire Altuna y la ertzaina Ane Cestero dirigirán una investigación en la que se enfrentarán a grupos neonazis, sectas destructivas y demoledoras intrigas familiares.

Las pesquisas desenterrarán una turbadora conexión con una extraña muerte ocurrida en Zugarramurdi tres años atrás. Bajo su aparente postal idílica, el pueblo de los akelarres esconde secretos desgarradores que funden religión, viejas tradiciones y odios seculares. El equipo investigador tendrá que escarbar entre ellos si quiere hallar respuestas y comprenderá que los ecos de la caza de brujas que aterrorizó hace siglos la comarca flotan aún entre sus habitantes.

Ibon Martín traza una inquietante historia que lleva al lector desde las vibrantes orillas del Nervión hasta los solitarios caseríos del norte de Navarra; desde los veloces ritmos del siglo veintiuno hasta los oscuros años del Santo Oficio. Una obra impactante, adictiva y estremecedora.

Mi opinión


El emocionante final de la regata que se disputa en la Ría de Bilbao se ve empañado por los alaridos y el olor a carne quemada que se han hecho dueños del ambiente. En la chimenea del parque de Etxebarria un cuerpo está ardiendo, el espectáculo es aterrador y el crimen genera rápidamente gran alarma social. La inspectora de la ertzaina Ane Cestero será la encargada de dirigir la investigación, algo que sus nuevos compañeros no ven con muy buenos ojos. Contará para ello con la ayuda de Leire Altuna, escritora de novelas de misterio, participante en la regata y espectadora del crimen. Las investigaciones que ambas van llevando a cabo, una de forma oficial y la otra extraoficial, conducirán a Leire hasta Zugarramurdi, pueblo navarro tristemente famoso por la caza de brujas que siglos atrás llevó a cabo la Inquisición.

Dos hilos temporales, 2015 y 1609, y dos escenarios, Bilbao y Zugarramurdi, son los mimbres con los que Ibon Martín teje tres tramas argumentales, aparentemente sin conexión alguna, que terminarán confluyendo en un desenlace brillante. Será con María, una joven pastora y comadrona, con la que viajaremos hasta el Zugarramurdi de 1609 y con la que nos adentraremos precisamente en esa caza de brujas. En el hilo temporal de la actualidad las dos protagonistas, Leire y Ane, trabajarán por separado en Bilbao y Zugarramurdi, donde además aparece un relato protagonizado por Nekane, una joven quesera, con el que el lector también se preguntará qué relación guarda con el resto de tramas y es que el autor no lo pone nada fácil y desde las primeras páginas son muchos los interrogantes que hacen de El último akelarre una de esas novelas que no puedes parar de leer.

De este modo, dos historias ficticias y un hecho histórico se dan cita en esta novela en la que el autor ha decidido mantener los nombres reales de los inquisidores y es que si espeluznantes son los crímenes que se están cometiendo en Bilbao, más lo son las páginas dedicadas a la caza de brujas que se desató en varias poblaciones del norte de Navarra. El terror que el Santo Oficio sembró y sus métodos son expuestos por el autor ahorrándonos detalles escabrosos, pero con toda su crudeza. Del mismo modo nos traslada los sentimientos de miedo e impotencia que se apoderan de los injustamente acusados y lo hace con una prosa rica en descripciones tanto de escenarios como de emociones. Y es que, como en sus anteriores novelas, destaca de nuevo la magnífica ambientación que una vez más consigue que quiera viajar a esos emplazamientos que no conozco y ver con mis propios ojos los lugares y parajes que Ibon Martín ha dibujado en mi cabeza con sus palabras.

Siempre me han gustado las novelas que, desarrollándose en el presente, hunden las raíces de su trama en el pasado para mostrarnos de qué modo, y aun habiendo transcurrido siglos como es este caso, hay rencores y rencillas que permanecen latentes a pesar del transcurso del tiempo. Así, el inquietante viaje que Ibon Martín nos propone por los hechos acontecidos en Zugarramurdi en el siglo XVII enlaza con los crímenes del presente con los que el autor aprovecha para hablarnos también de sectas y homofobia a través de un narrador omnisciente en tercera persona que con un ritmo pausado pero constante plantea múltiples incógnitas y varios sospechosos atrapando desde las primeras páginas y haciendo que sin necesidad de un ritmo trepidante El último akelarre sea una novela que vuela entre las manos del lector.

El último akelarre es en mi opinión la mejor novela de las tres que componen hasta ahora la serie de Leire Altuna, no solo porque la trama en sí misma me ha parecido la más atractiva de todas, sino principalmente porque he notado una clara evolución del autor en el manejo de la tensión narrativa, consiguiendo que el lector se interese con la misma intensidad en cualquiera de sus hilos argumentales. Quiero resaltar en este punto que si bien siempre es recomendable comenzar las series por el principio, en este caso y dado que sus tramas son autoconclusivas, cualquier lector puede empezar a conocer a este autor con este título. 

En definitiva, creo que queda claro que me ha gustado muchísimo El último akelarre, una novela en la que realidad y ficción se dan la mano para atrapar al lector en una lectura que te deja sin aliento y que no puedes abandonar hasta conocer su desenlace.

6 de mayo de 2016

La fábrica de las sombras - Ibon Martin

La fábrica de las sombras - Ibon Martín

La semana pasada os hablaba de “El faro del silencio” de Ibon Martín, una novela que en general me gustó y de la que destaqué su fantástica ambientación. Como veis no he tardado mucho en ponerme con la segunda entrega de la escritora metida a detective Leire Altuna y hoy os traigo mis impresiones sobre “La fábrica de las sombras”.

Sinopsis


Anochece en el norte de Navarra. Una fría niebla flota entre los árboles de la selva de Irati, que duerme despojada de hojas en su letargo invernal. Una joven aparece ahorcada en los arcos de la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta. Cuando todas las hipótesis apuntan al suicidio, la escritora Leire Altuna recibe el encargo de investigar el caso. No será fácil. Tendrá que buscar respuestas en un remoto pueblo de apenas una docena de habitantes, un lugar inquietante donde nada ni nadie es lo que parece. Sus pesquisas, que la colocarán en el centro de una macabra diana, sacarán a la luz viejas traiciones y secretos familiares desgarradores. Mientras tanto, las gélidas aguas del río que atraviesa el lugar volverán a teñirse de sangre.

Ibon Martin teje una historia de intriga y pistas falsas sin igual, una trama trepidante que arrastra al lector a un territorio poblado de mitos y leyendas. La narración vuela con maestría entre los oscuros años del contrabando en la frontera y un presente plagado de sombras. Unas páginas estremecedoras que nos recuerdan que el mal y el ayer nunca cierran del todo la puerta.

El autor


Ibon Martín nació en Donostia en 1976 y se licenció en periodismo por la Universidad del País Vasco. Su pasión por la escritura y la naturaleza se ha traducido en más de una decena de guías de montaña que lo han convertido en el autor de referencia del excursionismo vasco. En 2013 publicó con gran éxito su primera novela: “El valle sin nombre”, un brillante fresco medieval. Un año después, con “El faro del silencio”, cautivó a miles de lectores y se erigió como uno de los escritores de novela negra más prometedores de nuestro país. Su extraordinaria capacidad para sumergir al lector en los escenarios que describe vuelve a plasmarse en “La fábrica de las sombras”, una obra aclamada antes incluso de su publicación.

Mi opinión


Si con “El faro del silencio” Ibon Martín nos hizo viajar hasta la costa guipuzcoana, en “La fábrica de las sombras” pasearemos por la Selva de Irati. En pleno mes de diciembre, con la Navidad llamando a la puerta, el paisaje de Irati que nos describe el autor dista mucho de la imagen idílica que muchos tenemos del inmenso bosque de hayas y abetos que conforman esta zona y en lugar del verde de la primavera y el verano o de las mil tonalidades ocres que reinan en el otoño, el bosque se nos presenta sombrío, gélido y fantasmal. Hasta allí se trasladará Leire Altuna para investigar el supuesto suicidio de una joven historiadora que trabajaba en la rehabilitación de la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta.

Ibon Martín
Ibon Martín nos ofrece una trama sólida, potente y bien armada en la que alterna dos hilos temporales a través de un narrador omnisciente. Por un lado, la investigación que Leire y la Policía Foral llevan a cabo en la actualidad y, por otro lado, una trama relacionada con el contrabando en aquellas tierras en los años 60. Como ya ocurriera en la anterior novela nada parece unir ambas tramas, salvo el espacio físico en el que tienen que lugar, pero el autor irá tejiendo con maestría una red de conexiones que culminará en un desenlace sorprendente y honesto. Un desenlace que quizá pueda intuirse en cierto modo, pero más por descarte que por otra cosa porque a lo largo de la lectura yo, personalmente, he llegado a sospechar de todo el mundo ya que el pueblo entero parece culpable, todos se conocen, todos ocultan algo, todos parecen tener algo que ganar con las muertes. 

Con una prosa cuidada y rica, el autor derrocha misterio y salpica de sorpresas y giros inesperados una novela en la que el plato fuerte es la ambientación y la recreación de escenarios. Orbaizeta se nos presenta, a través de la pluma del autor, como el pueblo que sin duda es. Sus calles, sus casas y sus gentes acostumbradas a vivir hacia dentro rechazando lo que viene de fuera. Las ruinas de la Real Fábrica de Armas, lugar sobre el que debo confesar mi total ignorancia, ese lugar que para los habitantes de la zona está maldito por el fraude que se cometió en el siglo XVIII con su construcción. Una fábrica que para ellos nunca debió construirse y cuya rehabilitación solo hace que despertar a los antiguos demonios. Y el bosque de Irati, sus árboles desnudos, sus sonidos en la noche, su niebla, su frío… Ibon Martín no escatima recursos para conseguir que el lector viaje hasta allí con todos los sentidos para ver y escuchar lo que ven y escuchan los protagonistas, pero sobre todo para sentir como sienten ellos la atmósfera opresiva y llena de angustia que convierte la lectura en una experiencia inquietante y más aún cuando introduce en la narración algunas referencias a la mitología vasco-navarra para encontrarnos con el Basajaun y las lamias.

El ritmo de la novela se aleja del habitual en el género del thriller, no estamos ante una novela pasapáginas ya que de leerla así nos perderíamos gran parte de su atractivo pero, al contrario de lo que me sucedió con “El faro del silencio”, no he encontrado valles en la lectura y me ha parecido que los dos hilos temporales estaban mucho más equilibrados que en la primera entrega. También he notado cierta mejoría en el dibujo de los personajes. A Leire Altuna, la protagonista, así como a algún que otro secundario ya los conocíamos, pero son los nuevos personajes de la novela los que destacan por un trazado más exhaustivo y rico en matices conformando un elenco variado en el que encontramos todo tipo de personalidades. 

En definitiva, “La fábrica de las sombras” es una novela negra con una trama sólida y una ambientación fantástica. Una lectura inquietante que nos traslada al ambiente opresivo de un paisaje idílico hasta que el frío invierno y la muerte llegan hasta él.



27 de abril de 2016

El faro del silencio - Ibon Martín


Había leído alguna reseña de la novela que os traigo hoy y la había apuntado como posible lectura así que cuando me la ofrecieron no tuve ninguna duda en aceptar la propuesta y cuál fue mi sorpresa cuando vi que el autor, no solo me enviaba esa novela, sino también la siguiente de la serie protagonizada por la escritora metida a investigadora Leire Altuna. Hoy os hablo de “El faro del silencio”.

Sinopsis

Una tarde de otoño, la noche llama a las puertas de un remoto faro de la costa vasca, el cuerpo de una mujer aparece a los pies de la torre de luz. El asesino se ha llevado la grasa de su abdomen. Leire, la escritora bilbaína que ha encontrado el cadáver, se convierte en la principal sospechosa. Desesperada, se verá obligada a iniciar una inquietante investigación que sacará a la luz intrigas familiares y conspiraciones económicas. Sus pasos, que avanzan con más decisión que las pesquisas oficiales, no tardarán en desvelarle que está ante un imitador del Sacamantecas, al brutal asesino en serie que aterrorizó Vitoria en el siglo XIX.

Pasaia, una población dividida por la pretendida construcción de una nueva dársena, es el escenario de estas páginas. Tras su apariencia de apacible pueblo pesquero, se oculta un puerto industrial en decadencia, en el que algunos habitantes guardan una oscura verdad.

Con personajes caracterizados con esmero y una fascinante ambientación, Ibon Martín mantiene al lector en vilo hasta la última página de una escalofriante historia que deja al descubierto las debilidades del alma humana.

El autor
 
En la solapa del libro podemos leer que Ibon Martín nació en Donostia en 1976 y se licenció en periodismo por la Universidad del País Vasco. Desde entonces, su pasión por la escritura y la naturaleza se ha traducido en más de una decena de guías de montaña que lo han convertido en el autor de referencia del excursionismo vasco. En 2013 publicó con gran éxito su primera novela: “El valle sin nombre”, un brillante fresco medieval que cautivó a miles de lectores y que agotó su primera edición en pocas semanas. Su manera de escribir, cercana y apasionada, vuelve a plasmarse en “El faro del silencio”, una novela de suspense cuya intriga es solo comparable a la belleza salvaje del entorno en el que sumerge al lector.

Mi opinión
 
Leire Altuna es una escritora de novela romántica que vive en el Faro de la Plata en Pasaia (Guipúzcoa) desde que se separó de su marido, Xabier. Un día, a los pies del faro, encuentra el cadáver de la actual pareja de Xabier, que no solo ha sido asesinada, sino a la que le han extraído la grasa del abdomen. El hecho de que unos días antes protagonizara un altercado con ella es motivo suficiente para que se convierta en sospechosa.  Por desgracia, éste solo será el primero de unos cuantos asesinatos más en cuya investigación se involucrará Leire para probar su inocencia. En la labor la ayudará un antiguo profesor de criminología gracias al cual sabrá que el asesino que anda suelto es un imitador del Sacamantecas que en el siglo XIX aterrorizó la Llanada Alavesa.

Antes de contaros mis impresiones sobre la novela quiero apuntar que  he detectado varios fallos que en ciertos momentos me sacaban de la lectura, los que pasáis habitualmente por aquí ya sabéis como soy para estas cosas, sobre todo porque son fallos que creo pueden ser fácilmente salvados y que incluso aquellos no versados en la materia, pero sí acostumbrados a leer novela negra o incluso a ver determinadas series de televisión, detectarán rápidamente. A lo largo de la novela son varios los cadáveres que se descubren sin que comparezca juez alguno para su levantamiento, simplemente se presentan la ertzaintza y el forense, sin más. Forense que por cierto más parece formar parte del cuerpo policial que del sistema judicial. Del mismo modo la ertzaintza realiza registros e incauta efectos personales, como por ejemplo un ordenador, sin orden judicial alguna.

Ibon Martín
Salvado esto, Ibon Martín nos presenta una trama potente y bien hilvanada en la que alternando el presente, en el que se narran los asesinatos y la investigación de Leire, y el pasado reciente, en los años ochenta, donde conoceremos a el Triki, un yonqui que se dedica a transportar drogar para poder pagar el siguiente chute, va ofreciendo al lector las pistas necesarias para armar un rompecabezas al que en un principio no encontraremos solución hasta ir, poco a poco, encajando las piezas. El ritmo de la novela no es tan trepidante como la trama puede sugerir y de hecho en alguna ocasión, especialmente en las partes dedicadas al pasado, entra en un valle, como si le faltara un empujoncito para avanzar. Por otro lado, el hecho de recuperar un asesino en serie de nuestra historia más negra como fue el Sacamantecas me ha parecido todo un acierto y debo decir que no tenía ni idea de que realmente existió.

Además de la trama sólida que nos ofrece la novela, uno de los aspectos más destacados de “El faro del silencio” es sin duda su ambientación. El autor describe los escenarios de forma muy visual y consigue que el lector pasee por Pasaia y cruce la bocana para ir de San Pedro a San Juan, dos de las poblaciones que conforman el municipio. Gracias a sus descripciones el autor pondrá delante de nuestros ojos las vistas desde el Faro de la Plata; el propio faro, los acantilados… Pero no solo los escenarios están bien descritos en esta novela, sino que también los ambientes cobran realismo a través de las palabras de Ibon Martín de forma que sentiremos el aire marinero de la población, el carácter de sus gentes, el clima húmedo y desapacible… Resalta también, en la línea temporal de los años ochenta, cómo recrea el autor la vida marginal de unos jóvenes que no han encontrado más salida que la droga en una época en la que por desgracia la heroína se cobró muchas vidas. El retrato del infierno que vivieron muchos jóvenes queda perfectamente reflejado en la novela y, aunque como os comentaba anteriormente, estas partes ralentizan a veces la lectura, poco a poco iremos encajando las piezas y descubriendo la razón por la que el autor nos cuenta todo esto.

Con un narrador omnisciente la prosa de Ibon Martín es fluida, elegante y muy descriptiva ofreciéndonos casi una guía para visitar la zona, yo os aseguro que con las ganas me he quedado ya que Pasaia solo lo conozco de haber pasado por allí, sin detenerme, pero lo apunto para una posible visita.

En definitiva, “El faro del silencio” es una novela negra con una buena trama y una ambientación fantástica.