Como buena
fetichista de los títulos caí rendida cuando vi este entre las novedades y una
rápida lectura a su sinopsis, suelo leerlas si acaso por encima porque a veces
me juegan malas pasadas, me animó a leerla. Las opiniones de quienes ya la
habían leído y un encuentro con la autora para charlar sobre la novela no
hicieron más que avivar mis ganas de iniciar la lectura, así que en cuanto la
tuve entre mis manos no dejé pasar un momento y me puse con ella. Hoy os hablo
de El silencio de las olas.
Mi opinión
Un primer
capítulo en el que se nos narra un violento asesinato acontecido en 1983 da
paso a un salto temporal que nos lleva hasta 2011 y nos presenta a Adela que
vive angustiada por una pesadilla recurrente en la que una mujer es asesinada
delante de una niña pequeña. Tan obsesionada está con este sueño tan vívido que
la acecha desde la infancia que una pequeña pista sobre la casa donde acontece
el asesinato la lleva a identificar el pueblo gallego donde podría ubicarse y
ni corta ni perezosa emprende, junto a su marido y su hijo, una escapada a
Galicia para intentar averiguar algo.
Se inicia así
una narración con constantes saltos en el tiempo que nos llevarán a viajar por
distintos hilos argumentales tejiendo una intrigante historia familiar que
comienza en el Pazo de Altamira en 1867. El lector no podrá resistirse a
intentar dibujar un árbol genealógico en el que los padres desconocidos y los
hijos ilegítimos conforman un complejo puzle al que un camafeo de azabache y
esmeraldas que pasa desde hace generaciones de madres a hijas, añade un aura
intrigante e irresistible mientras nos introduce en las vidas de siete mujeres
que conforman el elenco protagonista de una novela en la que el cuidado trazado
de los personajes los convierte en personas de carne y hueso con las que
empatizar en unos casos y odiar profundamente en otros.
Será un narrador
omnisciente el encargado de pasearnos por más de un siglo de intrigas y
misterio, de vidas regaladas en unos casos y llenas de miseria y arduo
trabajo en otros, y lo hará este narrador con un lenguaje tan rico como
elaborada y exquisita es su prosa. Una narrativa llena de matices y rica
en imágenes que convierte la lectura en un ejercicio pausado en el que se
disfruta tanto de la historia que se cuenta como de la forma en la que se hace.
Si a ello le añadimos su compleja estructura con continuos saltos temporales
probablemente El silencio de las olas no sea una lectura apta para aquellos
lectores que buscan ritmos trepidantes y acción a raudales en las que las páginas
se suceden sin tregua. Todo lo contrario, porque para disfrutar esta saga
familiar en su plenitud debemos dejarnos arrastrar por el ritmo cadencioso y
la belleza que impregnan cada una de sus páginas.
Leer El silencio
de las olas es asistir a un homenaje a varias generaciones de mujeres
luchadoras que, de un modo u otro, se enfrentaron a lo que la vida tenía
preparado para ellas e intentaron cambiar su destino. Su lectura te mete de
lleno en los entresijos de una saga familiar con la que descubrir los secretos
que esconden desde varias generaciones, aunque esos secretos nos aboquen a un
final sorprendente con un giro de los acontecimientos que no ha sido de mi
gusto ya que he tenido la sensación de que rompía con el tono en el que se
desarrolla la historia desde sus inicios para dar paso a elementos de otros
géneros literarios con los que yo no disfruto. Perdonad que no os diga más,
pero no quiero correr el más mínimo riesgo de spoiler, aunque sí os apunto que,
evidentemente, esto que a mí no me ha gustado nada será muy del gusto de otros.
En definitiva,
El silencio de las olas es una novela que aunando la saga familiar con otros
muchos géneros nos ofrece una gran historia narrada con una magnífica prosa.
Una lectura que, a pesar de su final, he disfrutado por lo que sin duda
permaneceré atenta a futuras publicaciones de la autora ya que si algo me ha
conquistado de esta novela ha sido su maravillosa narrativa.














