Una semana más,
aunque en esta sí habrá algún cambio para mí y es que, por desgracia, tengo que
dejar el teletrabajo y volver a salir a la calle así que tengo la vista puesta
en el miércoles cuando, por fin, pueda volver a encerrarme aunque solo sea por
unos pocos días.
Y me encerraré
con Dócil de Aro Sáinz de la Maza, demasiado
tiempo lleva esta novela, de la que solo oigo y leo cosas buenas, en casa
esperando turno. Alguna más supongo que caerá, pero por ahora no haré planes.
Nos dejan encerrados en casa y yo
leo menos… Me temo que nos está sucediendo a muchos, tenemos más tiempo
disponible, pero nuestra cabeza anda en otros asuntos, nada raro con la que
está cayendo ¿verdad? Aun así cinco han sido los libros que han ocupado mi
tiempo lector en marzo, veamos cuáles son.
Aunque en cantidad haya sido un
poco flojo lo cierto es que en calidad ha sido un mes realmente bueno, con
mención especial para la quinta entrega de la serie Episodios de una Guerra
Interminable de Almudena Grandes con la fantástica novela La madre de Frankenstein,
que se alza con las cinco estrellas en Goodreads.
Conocí a Luis
Zueco en 2013 con El escalón 33, una novela que me dejó con ganas de lanzarme a
la carretera a buscar castillos. Dos años después el autor publicaba El castillo, primera entrega de una Trilogía Medieval que completó con La ciudad y
El monasterio y que yo disfruté de principio a fin así que cuando supe que este
año tendríamos una nueva novela del autor no lo dudé y me puse con ella. Hoy os
hablo de El mercader de libros.
Mi opinión
Corre 1516 y la
vida de Thomas Babel sufre un vuelco que le obligará a huir de su ciudad y
atravesar una Europa inmersa en profundos cambios tras el descubrimiento de
América y la invención de la imprenta. Los libros son para Thomas una parte
fundamental en su vida y es buscando un misterioso libro como llegará hasta
Sevilla, ciudad próspera y colorida y único enlace con el Nuevo Mundo y donde,
además, Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón, se empeña en crear la mayor
biblioteca de Occidente, la Colombina.
Para un lector cualquier
trama que gire en torno a los libros es un auténtico lujo que en esta ocasión
nos viene de la mano de Luis Zueco, quien
aunando el rigor histórico con el
misterio y la intriga nos traslada a una época en la que los libros ya no son
ese bien al alcance de unos pocos, sino que se abren al mundo, salen de los
monasterios, y se empieza a comerciar con ellos propiciando importantes cambios
a nivel social con la aparición del Humanismo y de nuevas corrientes dentro de
la Iglesia. A lo largo de la lectura se pone de relieve cómo la invención de la
imprenta propició una difusión cultural a gran escala permitiendo rescatar
textos y difundiendo el saber.
Con este
trasfondo el autor construye una novela
que tiene mucho del género de aventuras y que cuenta con grandes dosis de
intriga, sin dejar de lado ciertos toques románticos y es que nuestro
protagonista, Thomas, no solo es un joven inteligente, curioso e inquieto, sino
que es muy enamoradizo y tropieza en la misma piedra una y otra vez de forma
que a mí personalmente ha terminado cansándome un poco e incluso distrayéndome
a veces del meollo de la trama: ¿dónde está el libro desaparecido? ¿qué fue de Jaime
Moncín, su autor?
Buscando la
respuesta a estas dos grandes preguntas recorreremos la Sevilla del siglo XVI,
único puerto hacia y desde el Nuevo Mundo, puerta del comercio con América
desde donde llegaban mil y una novedades. Y es que si algo brilla con luz
propia en El mercader de libros es la magnífica
ambientación de todos sus escenarios, especialmente de Sevilla. Luis Zueco,
gracias al que sin duda ha sido un arduo trabajo de documentación, nos traslada
hasta una ciudad de contrastes donde convivían el esplendor, tanto cultural
como comercial, y la miseria de las clases menos desfavorecidas. Consigue que el lector se sienta en el
centro de cualquier espacio gracias a descripciones tan precisas como fluidas
y es que, a pesar de los múltiples detalles que nos da, en ningún momento el
ritmo narrativo se ve frenado por ello.
La prosa de Luis
Zueco es tan cuidada como accesible. Con un estilo sencillo y un lenguaje claro
la lectura de El mercader de libros
fluye desde el inicio con naturalidad, propiciando una lectura ágil que
solo hacia el final del libro parece entrar en algún valle en el que tuve la
sensación de que la trama no avanzaba, o se iba por otro lares, o quizá es que
había adivinado demasiado pronto uno de los grandes misterios de la novela y ya
solo quería encontrar la confirmación a mis sospechas.
En definitiva, El mercader de libros es una novela de
ficción histórica muy entretenida y con una magnífica ambientación. Una
novela que atrapa buscando la resolución de un misterio al tiempo que rinde homenaje al poder de los libros.