Me
estreno con Álvaro Bermejo con una novela con la que me animé no solo porque
venía avalada por alguien de cuyo criterio me fío, sino porque esa portada me
atrajo poderosamente. El que hubiera sido galardonada con el Premio València
2017 Alfons el Magnànim de Narrativa era casi lo de menos porque nunca es algo
determinante para que me decida por una lectura, pero qué duda cabe que al
final todo suma. Hoy os hablo de Como el bosque en la noche.
Sinopsis
Como
el bosque en la noche nos adentra en una geografía mítica, la vieja Navarra,
cuna de la cultura vasca, donde un pequeño pueblo fronterizo con Francia, Etxalar,
se convierte en escenario de una serie de crímenes que resucitarán todos los
viejos demonios de la comarca. Los aquelarres de Zugarramurdi quedan a un tiro
de piedra, en Yanci se venera a un San Juan Xar -San Juan el Viejo-, que recuerda más al Basajaun de las leyendas ancestrales, y
Akerbeltz -el carnero negro, emblema del diablo-,
preside rituales de los que solo se habla entre susurros.
Fue
a la sombra de sus hayedos donde Orson Welles rodó escenas muy significativas
de Campanadas a Medianoche, y también donde Merimée arraigó las peripecias de
su Carmen, la gitana de Etxalar.
La
novela comienza precisamente con la llegada de Welles al pueblo, en 1964, a la
que seguirá la de un escritor muy cosmopolita fascinado por el aura de aquella
mujer fatal. Las hermanas Echegaray tienen un poco de todo eso. Son
descendientes de una bruja particularmente temible -Laverna la Bella-, viven
retiradas en una casona cuyo nombre rinde un homenaje a la de Patricia
Highsmith -Belle Ombre-, y, ciertamente, su
existencia es
un tormento atemperado por su devoción hacia Luis Mariano, el Rey de la
Opereta. Nines, la menor de las hermanas, mata accidentalmente a un inocente.
Cree haberlo hecho sin testigos. Pero, al poco, recibe una carta de chantaje.
Lejos de arredrarse, Juana, la primogénita, la que ha heredado la marca de las
brujas, implementa una estrategia criminal. Todo se complica cuando Nines
sucumbe a la seducción del escritor, y aun más cuando este ve en ella una
encarnación de Mari, la Señora del Abismo.
Hablamos
de la España de los 60 y de un territorio
donde se cruzan el fervor identitario y el pleonasmo
del nacional-catolicismo. Garrincha, el último superviviente del maquis
local, guarda los secretos de todos pero no revelará el suyo hasta el final. El
terror se ha
adueñado de la comarca, una oscura maldición levanta de sus tumbas a los
hilbitzak -los muertos vivientes-. El bosque en la
noche abre un territorio mágico en el que las criaturas de Akerbeltz acechan y
solo las almas errantes se atreven a aventurarse.
Mi opinión
Corre
el año 1964 y en Etxalar, un pequeño pueblo de Navarra, en la casona de nombre
Belle Ombre, viven Nines y Juana, dos hermanas muy distintas entre sí que solo
parecen compartir, además de techo, la aversión que despiertan entre el resto
de habitantes desde que una de sus antepasadas, Laverna Echegaray, fuera
tachada de bruja. Un día que Nines va a recoger hierbas al cementerio se ve
envuelta en un incidente que terminará con la muerte de Santúa, el tonto del
pueblo, y a pesar de que sin lugar a dudas fue en defensa propia, el
miedo y la determinación de Juana hacen que decidan callar.
Así
comienza una novela con la que no os voy a negar que me costó conectar. Su
ritmo pausado y el estilo de Álvaro Bermejo, muy descriptivo, cargado de
simbología, con una prosa elaborada y un lenguaje a veces rebuscado, hicieron
que mis primeros pasos con Como el bosque en la noche fueran titubeantes y
llenos de dudas, pero poco a poco me fui haciendo con ella para finalmente
terminar disfrutando de una novela en la que destaca muy especialmente su
magnífica ambientación. Los escenarios de un pequeño pueblo navarro cercano a
Francia en los años sesenta y la idiosincrasia de sus gentes quedan
perfectamente retratados a través de la pluma del autor. La mitología vasco-navarra
y el pasado brujesco de la zona, muy cercana a Zugarramurdi, juegan un papel
muy importante en la novela ya que en muchos aspectos condicionan el carácter y
la actuación de los personajes, tanto principales como secundarios, y el autor
logra transmitir esa influencia contribuyendo a crear un ambiente opresivo que
acompañará al lector desde las primeras páginas. Del mismo modo nos trasladará
el autor a la España de entonces, al ambiente rural, casi endogámico, al que la
modernidad que empieza a abrirse paso en la ciudad aún no ha llegado y donde se
ve al forastero casi como una amenaza.
Otra
de las bazas más importantes de la novela son sus personajes, especialmente las
hermanas protagonistas, dos mujeres maduras, solteras y con visiones muy
distintas de la vida, razón por la cual mantienen una estrecha y complicada
relación cargada de tensión, de secretos y de silencios. Nines, la pequeña,
soñadora y romántica, deseosa de encontrar un gran amor, y Juana, la mayor,
amargada, autoritaria y con un profundo odio hacia los hombres. Ambas son dos
protagonistas poderosas cuyos perfiles psicológicos son desmenuzados paso a paso por el autor, acercándonos a ellas para poco a poco ir descubriendo su pasado,
la historia familiar que ha marcado el devenir de ambas. Junto a ellas la
madre, un personaje siempre presente en su ausencia, un personaje al que solo
se nombra y a quien hace años que ningún vecino ve, haciéndonos sentir así el
autor, de primera mano, el aislamiento en el que viven. Del mismo modo Lavinia,
la antepasada bruja, desde el cuadro presidiendo la escalera de Belle Ombre, se
convierte en un personaje más de la novela. Son muy relevantes también el
amplio elenco de secundarios, principalmente habitantes del pueblo a los que
conoceremos tanto por su nombre de pila como por sus múltiples y variados
apodos, que contribuyen a crear una atmósfera asfixiante que traspasa las
páginas.
En
definitiva, Como el bosque en la noche es una novela que me ha ido conquistando
poco a poco con una historia llena de miedos, de rencores y de secretos. Paso a
paso Álvaro Bermejo con una magnífica ambientación y unos potentes personajes
nos sumerge en una oscura historia que principalmente versa sobre la condición
humana, sobre la maldad.