17 de abril de 2017

Esta semana leo... #186

Lunes festivo en algunos lugares pero no para mí que ayer me di una paliza tal conduciendo que ni el sueño reparador de esta noche ha conseguido que me recupere así que comienzo la semana muy cansada.

Durante los días de descanso cambié un poco mis planes lectores y aunque efectivamente comencé Las ventanas del cielo de Gonzalo Giner, el grosor del libro rápidamente me disuadió de llevármelo a la playa así que el que leí finalmente fue No soy un monstruo de Carme Chaparro. Por lo tanto continuo esta semana con Gonzalo Giner y lo combinaré con Círculos de Manuel Ríos San Martín, a quien hace poco pude conocer en un encuentro tal y como os conté hace unos días aquí y me dejó con muchísimas ganas de ponerme con la novela.

Y vosotros ¿qué leéis?

14 de abril de 2017

Encuentro con Manuel Ríos San Martín

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con Manuel Ríos San Martín, autor de Círculos y con su editor. En la sede en Madrid de Penguin Random House nos dimos cita unos cuantos blogueros un viernes por la tarde dispuestos a conocer todo lo posible, sin spoilers por supuesto, sobre una novela que no deja indiferente a nadie. Como sabéis yo aún no la he leído y os aseguro que si mis expectativas ya estaban altas, tras la charla con el autor y con aquellos que ya han sido conquistados por el libro, actualmente las tengo por las nubes y no tardaré mucho en ponerme con él.

Manuel comenzó contándonos que es guionista, sobre todo de series de televisión aunque también ha hecho algo de cine, desde hace más de veinte años y Círculos es su primera novela. En ella ha querido contar algo del mundo de televisión porque aunque afortunadamente en la actualidad no está ocurriendo lo que se narra en el libro, quizá es posible que sea el sitio hacia el que nos dirigimos si tomamos como base la fascinación por el morbo de lo que sucede en la pantalla, ese quedarte pegado a la televisión observando hechos dramáticos y criticando a quien los emite, pero siendo incapaces de cambiar de canal.

La idea Círculos surgió hace muchos años. A finales de los 80 y principios de los 90, cuando estudiaba Ciencias de la Información, una tendencia tanto en el mundo del cómic como en el de la televisión, con series como Max Headroom, empezaba a abrirse paso con una sensación de que algo iba a pasar. En esa época Manuel Ríos San Martín realizó un corto ya titulado Círculos y un primer relato que años después han sido la base de la novela actual. Una novela con un comienzo impactante: en el transcurso de la prueba final de un concurso televisivo un concursante es devorado en directo por dos tiburones. Inmediatamente se convierte en trending topic, todo el mundo habla de ello.

Hace dos años tenía la novela en su primera versión terminada, pero no se veía yendo de una editorial a otra buscando quien lo publicara ya que no tenía relación alguna con el mundo editorial. De ahí surgió la idea de crear una página web para ponerla a la venta exclusivamente allí. Convocó una rueda de prensa con bastante difusión y campañas tanto en Facebook como en Twitter. A raíz de aquello desde PRH se pusieron en contacto con él, precisamente a través de Facebook, para pedirle leer la novela. Así fue como empezó a trabajar con la editorial y como ha llegado Círculos a nuestras manos tal y como la conocemos ahora, con unas ochenta o noventa páginas más de las que tenía al principio. En esos meses se trabajaron diversos aspectos como la parte de investigación, que está más hilada, y tuvo también ocasión de dejarle la novela a una amiga psicóloga clínica que le proporcionó mucho material con el que enriquecer a sus personajes.


 Aunque Círculos está concebida para entenderse perfectamente como novela, el lector que quiera más dispone de una página web con fotos, videos y muchísimo más material, incluso una zona privada con información más delicada con las webs que el autor utilizó para documentarse, algunas cuyos links ya no funcionan ya que han sido retiradas por su contenido violento. De hecho el autor considera que no es una novela para todo el mundo, su contenido es duro y precisa de un  público adulto y que sobre todo haya leído bastante ya que su intención era hacer lo que no le está permitido en los guiones televisivos donde todo es mucho más amable.

En cuanto a su método de trabajo admite estructurar mucho, desde el principio supo que tendría cinco grandes capítulos, pero cuando llegó al final siguió escribiendo sin saber por qué y así nació el epílogo que cierra Círculos y que de alguna forma da un cierto sentido a la dureza que tiene toda la novela. Cree que en Círculos hay un riesgo que él decidió asumir y es que los capítulos son largos y por lo general triunfan más las novelas con capítulos cortos ya que tienen un efecto psicológico que incita a seguir leyendo. Dudó mucho entre utilizar el presente o el pasado para narrar la acción y fue combinando capítulos para finalmente decidirse por el presente ya que para el lector debe parecer que todo está ocurriendo en ese momento y así generar en él una tensión y un estrés que se pierde con el uso del tiempo pasado que parece indicar algo que te están contando, pero no estás viviendo. Lo que sí tuvo claro desde el principio era que no situaría la acción en España para evitar comparaciones con cadenas de televisión nacionales.

Hablando del auge de los guionistas que se pasan a la novela y comparando ambas actividades, considera que en la novela tiene muchísima más libertad para contar lo que quiere ya que cuando se hace un guión tienes que atenerte a los condicionantes de la cadena y las audiencias principalmente. A favor de los guionistas que escriben novelas se dice que cumplen plazos, aceptan mejor las sugerencias editoriales y estructuran mucho el relato con una dinámica muy clara de avance, con una visión global que facilita la lectura. Cree además que todos los guionistas tienen historias que no se compran ni en la televisión ni en el cine y que se quedan en nada si no se convierten en novela.

Un encuentro realmente agradable que como siempre terminó con las firmas, las dedicatorias y las fotos. Desde aquí agradecer a la editorial su invitación y a Manuel su buena disposición para charlar con nosotros. ¿Habéis leído ya Círculo? Yo no y la verdad es que no sé a qué espero, muy pronto os contaré. 

11 de abril de 2017

La chica de antes - J.P. Delaney


No me lo pensé dos veces cuando me ofrecieron la lectura de esta novela, en un primer vistazo vi que tenía todos los ingredientes de los libros que suelo devorar y no me equivocaba, cuarenta y ocho horas ha durado en mis manos. Hoy os hablo de La chica de antes.


Sinopsis

Por favor, haga una lista con todas las posesiones
que considere imprescindibles en su vida:
..................................................
..................................................
..... .............................................

Es una casa espectacular. Elegante, minimalista. Toda ella respira buen gusto y serenidad. Justo el lugar que Jane estaba buscando para empezar de cero y ser feliz.

Aunque lo extraordinario es que se la ofrecen por un alquiler irrisorio. Solo tiene que completar un peculiar formulario de solicitud y aceptar sin condiciones las reglas impuestas por su propietario y creador, un enigmático arquitecto.

Al poco de instalarse, Jane descubre que algo le pasó allí a la inquilina anterior, Emma. Y empieza a preguntarse si no estará repitiendo las mismas elecciones, los mismos errores, las mismas sospechas que la chica de antes.

¿Qué estás dispuesto a aceptar para poseer lo que nunca imaginaste?


Mi opinión

 Una casa fuera de lo común, muy avanzada tecnológicamente hablando, con un diseño que deja con la boca abierta, segura, cómoda, en un buen barrio y con un alquiler muy asequible. ¿Cuál es la pega? Su dueño, el arquitecto que la diseñó, o mejor dicho las normas, algunas delirantes, que impone a quien quiera vivir allí: ni cojines, ni alfombras, ni libros, ni revistas, ni niños… Un clausulado que espantaría al más templado, pero que Kate y Jane, con tres años de diferencia, deciden aceptar.

Saltando entre el presente y el pasado, con capítulos alternos para cada hilo temporal con su respectiva protagonista como narradora, J.P. Delaney desgrana dos historias paralelas con un punto en común, esa fantástica casa que poco a poco, conforme avanza la lectura, se va volviendo claustrofóbica tanto para sus habitantes como para esta lectora. Pero no es esto lo único que une a las dos protagonistas porque tanto Kate como Jane llegan a Folgate Street, 1 arrastrando pesadas cargas del pasado que no las dejan avanzar y ven este cambio de domicilio como el comienzo de una nueva vida, como una segunda oportunidad que no van a desaprovechar.

La chica de antes genera inquietud y ansiedad en el lector desde las primeras páginas porque nada puede ser tan perfecto y los continuos saltos entre el antes y el después, entre Kate y Jane, con sus paralelismos y sus diferencias, fueron tejiendo una tela de araña en la que irremediablemente quedé atrapada. Una lectura adictiva que con una narración en primera persona te introduce en la historia de dos mujeres muy distintas entre sí que con una diferencia de tres años están viviendo los mismos momentos. Lejos de resultarme reiterativa esta repetición de hechos, con incluso las mismas palabras, me ha parecido un recurso muy interesante del autor para mostrar cómo ante una situación idéntica, las reacciones son totalmente opuestas y, por lo tanto, también sus consecuencias. Sirve también esta reiteración para terminar de dibujar de forma indirecta el perfil obsesivo, perfeccionista y controlador del protagonista masculino de la novela y dueño de la casa, Edward Monkford.

Y es que si algo me ha gustado de La chica de antes han sido precisamente sus personajes perfectamente perfilados, muy lejos de lo que suele ser habitual en el género, consiguiendo el autor que aun no compartiendo sus decisiones podamos entenderlas ya que a través del dibujo que hace de las protagonistas nos mete en su piel y en su psiquis, aunque en todo momento nos preguntaremos si las conocemos tanto como creemos. De Kate y Jane nos haremos una idea rápidamente y conforme avanzamos en la lectura sus perfiles irán evolucionando, mostrándose poco a poco al lector, especialmente en el caso de Kate que me ha parecido uno de esos personajes que traspasan el papel, sorprendiéndome en cada capítulo. Destaca también la recreación de atmósferas viviendo el lector con la misma angustia e incertidumbre con la que conviven sus protagonistas y sintiendo en todo momento cómo la casa irradia la presencia controladora y obsesiva de su dueño, una casa que termina convirtiéndose en un personaje más de la novela.

La chica de antes es uno de esos libros en los que sabes desde el primer momento que algo ha ocurrido y que algo más va a ocurrir, lo que te impele a leer de forma casi compulsiva convirtiéndose en un auténtico pasapáginas en el que no puedes dar nada por hecho. Esta necesidad de saber, unida a capítulos cortos y a la abundancia de diálogos, hacen que la novela prácticamente se lea sola mientras crece una sensación de desasosiego tal que no dejas de hacer conjeturas intentando anticiparte a un desenlace que me ha dejado totalmente satisfecha, aunque bien es cierto que no es difícilmente deducible. No cabe duda que el autor maneja con soltura la tensión narrativa que va aumentando página a página desvelando secretos que salen a la luz cuando el lector cree tener más o menos encauzada cualquier teoría que haya dado por buena mientras pasado y presente se entrelazan.

En definitiva La chica de antes es una novela muy adictiva, ágil y realmente entretenida. Una trama original y perturbadora,  impecablemente desarrollada con una importante carga de suspense y con unos personajes muy bien perfilados que no dudo en recomendaros si buscáis unas cuantas horas de lectura sin poder parar.