4 de noviembre de 2015

La caricia de Tánatos - María José Moreno


Conocí, literariamente hablando, a María José Moreno con su novela “Bajo los tilos” que leí hace unos meses y con la que disfruté muchísimo, así que cuando me ofreció la oportunidad de leer “La caricia de Tánatos”, primer volumen de la Trilogía del Mal publicada por Versátil, mi alegría fue inmensa. Sabía que iba a ser muy distinta a lo que conocía de María José y me apetecía muchísimo porque se perfilaba como una de esas lecturas que dejan huella. No me equivocaba.


SINOPSIS

Una coincidente  cadena  de  sucesos  viene a  enturbiar  la  rutinaria  y  tranquila existencia de la psicoterapeuta Mercedes Lozano.
Inquietantes llamadas telefónicas anónimas y cartas; el inicio de una relación afectiva con Miguel Vergara, un psiquiatra que ejerce de médico forense, con una traumática infancia de la que no termina de desprenderse; un complicado tratamiento psicoterápico de una paciente, Marina Daroca, y la aparición en escena de un hombre que solicita su ayuda profesional y cuya mirada  «hiela la sangre», ponen su vida boca abajo y la sitúan al borde del precipicio emocional.


LA AUTORA

María José Moreno nació en Córdoba, ciudad en la que reside. Escritora, psiquiatra y profesora titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba, se inició en el ámbito de las publicaciones con artículos científicos y libros en el campo de la Psiquiatría. En el año 2010 quedó finalista en el Certamen de Novela por entregas de ediciones Fergutson, con su novela Vida y milagros de un ex; que fue publicada en 2011 en formato eBook gratuito y consiguió más de cuarenta mil descargas. En la actualidad está a la venta bajo el sello B de Books.


MI OPINIÓN

En “La caricia de Tánatos” conoceremos a Mercedes Lozano, psicóloga con amplia experiencia y consulta propia desde hace años a la que se dedica en cuerpo y alma. El trabajo se ha convertido para ella, más que en una adicción, en una forma de vida con la que huir de todo aquello que le ha hecho daño en el pasado y que ha marcado su forma de relacionarse, especialmente con los hombres. Toda su rutina se tambaleará cuando conozca a Miguel, un forense por el que se sentirá atraída desde el primer momento. Pero al mismo tiempo una serie de llamadas anónimas la inquietarán y harán que su apacible vida dé un giro inesperado.

Las complicadas relaciones de Mercedes con su madre desde que era niña y la nueva relación amorosa que una de sus pacientes, Marina Daroca, acaba de comenzar tras haber pasado hace años por la dura experiencia de la violencia de género a manos de su pareja, no hacen más que añadir preocupaciones a una mujer que ve tambalearse la seguridad y el aplomo que tanto le había costado reconstruir.

En la mitología griega Tánatos es la  personificación de la muerte no violenta. Su toque era suave, como el de su hermano gemelo Hipnos, el sueño.

Con esta nota, tan precursora de lo que encontraremos durante la lectura, comienza “La caricia de Tánatos”  y es justamente la muerte no violenta el tema principal de esta novela. La muerte que llega a poco a poco, cuando ya no te quedan ni fuerzas ni ganas para vivir porque se han encargado de anularlas. La muerte que día tras día va infligiendo el maltrato psicológico, ese maltrato que no deja marcas visibles, ese en el que la víctima se ve atrapada sin ser plenamente consciente de ello y que germina en relaciones basadas en el poder y la dominación. Es una violencia muda y silenciosa que ata al maltratado con cadenas tan poderosas como las emocionales.

Marina lo tiene todo para triunfar, es joven, guapa, culta, sin problemas económicos... Pero con una baja autoestima y una vulnerabilidad tales que hacen de ella la víctima perfecta para hombres como Marcos. Él es un personaje escalofriante y María José Moreno nos mostrará  las dos caras de este maltratador de  una  forma realista y desprovista de juicio de valor alguno. Por un lado el Marcos que todos conocen, el hombre triunfador, encantador, educado... Marcos el conquistador, el hombre que cualquier mujer querría tener a su lado. Por otro lado, el verdadero Marcos que permanece oculto para los demás, el narcisista, el manipulador, el atormentado, el que sabe mejor que nadie cómo desestabilizar a sus víctimas hasta convertirlas en alguien totalmente dependientes.

María José Moreno
Todos los personajes de la novela están trazados con detalle y su perfil psicológico desmenuzado de tal forma que de un modo u otro despertarán en los lectores los más variados sentimientos. La autora ahonda en lo más profundo para mostrarnos lo mejor y lo peor de cada uno y además de conocer su presente y su pasado, sabremos cómo sienten y viviremos con ellos sus dudas, sus miedos y sus alegrías, porque la autora tiene esa capacidad que tanto admiro para construir de forma aparentemente sencilla todo un mundo al que trasladarte a través de la palabra y manejando con pulso firme la tensión narrativa que no deja de crecer conforme avanzas en la lectura.


No solo la trama referida a Marina y Marcos nos mantendrá en vilo ya que en “La caricia de Tánatos” son  muchas otras las subtramas que se van mezclando y girando alrededor de Mercedes y su vida personal y profesional que también empieza a verse afectada por los momentos que está viviendo y que constituirán el punto de partida para iniciar una búsqueda de sí misma que no será fácil. La trama principal sí quedará totalmente cerrada en la novela, pero no sucederá lo mismo con los aspectos de la vida personal de Mercedes cuya evolución imagino que iremos conociendo a lo largo de las siguientes entregas de esta trilogía que, afortunadamente, no se harán esperar mucho. 

Una novela muy dura por lo real de lo que cuenta y por todo lo que el lector intuye y va anticipando, viendo desde fuera cómo la víctima va cayendo poco a poco en la tela de araña que teje el maltratador a su alrededor. En ocasiones me he encontrado tan metida en la lectura que me he sorprendido a mí misma advirtiendo a Marina en voz alta de lo que estaba sucediendo, casi gritándole que despertara, que abriera los ojos y mandara a tomar viento a Marcos. He sufrido muchísimo con ella y por ella. Habría querido zarandearla en cientos de ocasiones y abrazarla y consolarla en miles, decirle que nada es culpa de ella, que nadie se merece que la traten así. Que vale tanto o más que cualquier otro y que lo vale por ella misma. Que quien te ama no te humilla.

A lo largo de esta lectura me he parado en muchas ocasiones a reflexionar cuántas veces a lo largo de nuestra vida podemos vernos en un papel dominante, o dominado, sin llegar claro está a los extremos de maltrato que se plantean en la novela. Me ha hecho reflexionar sobre cómo quizá no sea necesario tener un perfil de víctima tan de manual como el de Marina, sino que quizá personas con una buena autoestima y con seguridad, personas ciertamente estables, pueden también pasar por momentos que las hagan vulnerables ante situaciones de poder no deseables.

“La caricia de Tánatos” es una novela que nos recuerda que no hacen falta bofetadas ni golpes para herir. Que no hace falta matar para destruir. Y yo he sentido miedo leyéndola. Mucho miedo y, además, miedo del tipo más escalofriante que hay porque no es miedo a los fantasmas, ni a seres demoníacos, ni a susurros en la noche… Es el miedo a una realidad que está ahí, es el miedo a esa maldad que habita en algunos seres humanos. Y es el miedo a tenerla cerca y no verla, a que sea alguien cercano, a que sea alguien a quien simplemente conozco, a que sea alguien con quien me cruzo cada mañana en el café, quien esté sufriendo y, a pesar de ello, no sepa gritar y pedir ayuda.


2 de noviembre de 2015

Esta semana leo... #115


Tenía que pasar. La tragedia se mascaba. Durante mucho tiempo me rondó, pero siempre conseguía salvarme en el último momento y, al final, sucedió. He perdido el juicio y esta semana la comienzo con tres lecturas al mismo tiempo. Yo, la que lee los libros de uno en uno y, muy excepcionalmente, algunas veces dos, pero sin querer, y sobre todo sin calcular, me veo inmersa en tres lecturas simultáneas.

Por un lado desde el miércoles de la semana pasada leo "El castillo". Un tocho de casi 700 páginas que me está gustando mucho y que ya tengo bastante avanzado, solo me quedan 200. El sábado comencé "Ni lo ves ni lo verás" que también tengo muy avanzado y me quedan poco más de 100 páginas, la verdad es que se lee solito. Y hoy debería empezar "Estricnina", a ver cómo lo hago porque hoy voy a estar casi todo el día fuera de casa por lo que poco avanzaré con ninguno y volveré tarde porque, ahora toca dar un poquito de envidia, a las 20:00 acudiré a un encuentro con Care Santos.

Y vosotros ¿qué leéis?

1 de noviembre de 2015

Resumen de octubre


No puedo quejarme tampoco de las lecturas de octubre porque nueve han sido los libros que han ocupado mi tiempo, alcanzando ya los setenta y cinco libros leídos en lo que va de año, lejos de los cien que me propuse para 2015 y es que difícilmente voy a leer veinticinco en lo que queda de año.


LIBROS LEÍDOS


En general han sido unas buenas lecturas y como podéis ver de géneros y autores muy variados.


RETOS 2015

Pocos avances este mes en los retos, aunque en general no me puedo quejar de cómo van y eso que algunos está ya clarísimo que no los voy a cumplir y no porque fueran muy ambiciosos, el año pasado lo fueron más y cumplí, pero sí que es cierto que he estado menos pendiente de ellos y, sobre todo, más perezosa. Mi propósito para 2016 será no apuntarme a retos. Ya veremos...

  • Reto 25 españoles. Éste está superado desde hace tiempo y a fecha de hoy son 48 los libros que he leído.
  • Reto Eternos Pendientes. 2 autores leídos de 3. Me falta Amelia Noguera y tengo que colarla ya como sea porque, además, su novela "La pintora de estrellas" está esperando turno en mi lector desde que su autora lo autopublicó, mucho antes de que Suma de Letras apostara por ella.
  • Reto Sagas Familiares: 6 sagas leídas de 5 que me propuse.
  • Reto 12 meses 12 libros. Sin cambios desde junio. Son 8 los libros leídos y la verdad es que este reto lo debería tener más que cumplido a estas alturas del año porque son muchas las novelas que esperan en la estantería o en el lector, pero las novedades son tan apetecibles que a veces cuesta resistirse a ellas.
  • Reto de la A a la Z. 21 letras obligatorias y 2 extras. Solo me faltan 3 de las obligatorias: la I, la Q y la U. Pero ya veremos porque los libros que tengo localizados para esas letras no me apetecen demasiado ahora. Se admiten sugerencias.

A estas alturas del año está claro que leer la segunda parte de El Quijote ya es una quimera, ya sabía yo que no tener la obligación semanal, como el año pasado, me pasaría factura. También dejé de contabilizar otro reto, Viaja con los libros, y eso que este año he viajado un montón.